Lamentablemente no cree ninguno de los personajes tan solo juego un poco con sus vidas XD
_ Capítulo 4: Si las miradas mataran…
El dolor se expandía por mi espalda baja y todo mi trasero.
No sé bien si esto me molesta más o igual al hecho de quien es el culpable de que ahora yo esté en el duro suelo.
- ¿Estás bien? De veras que eres una chica despistada o te gusto mucho para que estés chocando conmigo a cada rato. Debes tener más cuidado por donde caminas, ya no estás en la granjita en la que solías vivir…
- mira, hijo de…
- realmente quien corre por un parque que no conoce, cuando ya es entrada la noche y para rematar con los ojos cerrados. – Hizo una pequeña como si lo estuviera pensando – nop, nadie inteligente, te podrían haber atropellado…
-Hey – dije cortando su discurso de padre enojado – yo no vengo de una granja y para serte sincera estaba muy bien antes de que TU me atropellaras, y difícilmente he tenido los ojos cerrados, tan solo… meditaba – dije con un simple encogimiento de hombros.
Jacob me tendió la mano para estar al fin sobre mis dos pies y dejar de estar dando pena en el frio y duro suelo. Haciendo una mueca visible la tomé. Apenas me impulse hacia arriba, sentí el empujón de alguien que paso rápidamente y me hizo a un lado de su camino. Hubiera caído de nuevo… de no ser porque Jacob con sus agiles y fuertes brazos de actor, me sostuvo.
Me presiono contra él de tal forma que su cuerpo me rodeaba como una manta protectora… y al mismo tiempo me hacía sentir insegura. Los segundos pasaron y él no aflojo su amarre. Sus manos estaba firmemente ancladas a mi cintura, el calor de su piel traspasaba mi polera y empezaba a calentar mi cuerpo frío, arrastre mi mirada desde su mandíbula, una fuerte mandíbula y sus facciones… no delicadas, duras más bien y luego estaban sus ojos, color castaño oscuro… tan oscuros que parecían por un momento negros. Él no estaba mirando nada en particular, era como si estuviera perdido en sus pensamientos en algún lugar muy lejos de aquí, pero una juguetona sonrisa de portada estaba apareciendo en sus labios.
- Ejem – tosí para llamar su atención. Jacob no sé cómo es el protocolo aquí en las grandes ciudades, dado que yo venía de una granja pero necesitas soltarme… AHORA – su sonrisa se acrecentó mientras fijaba su mirada en mí. – Realmente eres una chica rara, muy rara… todas las chicas normales estarían muriendo por estar entre mis brazos en cambio tu… ¿a ti no te gusto cierto? – me sonrió mientras levanta sus manos en señal rendición y daba un paso hacia atrás. Al momento sonó un crash como si algo si hubiera hecho trizas, y…
- oh no… que fue eso… levanta el jodido pie actor de quinta, levántalo ahora – le dije con un gruñido al darme cuenta que podría haber sido…
Jacob se hizo a un lado, y con eso vi mi celular recién comprado en mi celular y mis audífonos aplastados a un lado también. – mmm tendrás que comprarme un celular nuevo… y audífonos. – le dije con un encogimiento de hombros.
- Disculpa pero no te compraré nada… tú te caíste.
- Tú me empujaste, caí en el suelo y tú pisaste mi celular. Y tú me compraras lo que yo te pida y se acabó – le sonreí triunfante.
- no puedo creerlo – quiso parecer enojado por un minuto pero luego me sonrió y su sonrisa solo se agrando… no sé qué paso luego pero ambos nos empezamos a reír y… Oh su risa… y él… él se había convertido en una adorable y sexy chico, se veía más joven mucho más joven que yo inclusive como un niño.
- Eres la primera fan que me pide, no, que me exige comprarle algo… Ellas son las que me compran cosas a mí, no al revés.
- ya te lo dije, no soy tu fan, solo soy una chica a la que haz atropellado con la mole de cuerpo que tienes y le has roto sus cosas nuevas nada más, además es lo justo. Y la verdad no me importa quien mierd…
- está bien, te lo compraré – murmuro, resignación y diversión se notaban en su voz. Sonreí para mis adentros, había ganado.
Joder… joder… joder…
Juró que cada par de ojos que había en tienda estaba dirigida a mí, no a mí exactamente no, estaban dirigidos a mi acompañante, el ardiente actor de cine Jacob Black, su gorra no era capaz de engañar ni a una abuelita con cataratas en los ojos, menos a las cajeras con vista de águila en busca de una presa… y yo iba con él, y él me tenía tomada de la muñeca, si las miradas matarán, en este momento mi cuerpo sería solo ceniza o vapor.
Jacob me arrastro hacía una chica de más o menos mi edad, y le dirigió una sonrisa… capaz de quitarle el oxígeno al mundo entero y la pobre chica la recibió de lleno.
- uff, hum, seeeeñor ¿qué puedo ofrecerle?, digo ¿en qué puedo ayudarle? – logró decir la chica, le tiritaban las rodillas, podía escucharlas chocar la una con la otra, en serio.
- Hola Cassie – ronroneo viendo la identificación de la chica – verás esta chica necesita un celular y un par de audífonos, dale el modelo que prefiera ¿está bien? La chica forzadamente desvío su mirada hacia mí y me sonrió, una sonrisa forzada y vacía – claro, le mostraré los modelos que tenemos disponibles ¿Algún límite en el precio? – Siguió mirándome, a lo que Jacob respondió – No muéstrale todos los equipos, y dale el mejor, yo me ocuparé del pago.
La verdad yo estaría mucho pero mucho más cómoda si él no hubiera dicho eso, quiero decir, yo quiero devuelta lo que tenía, eso implica mi celular no caro, ciertamente no el mejor pero para mí funcionaba.
-Está bien, señorita sígame por aquí – dijo la chica de ojos lanza lasers…
Y no me dejo ir hasta que me explico cada equipo, y poco le falto para obligarme a comprar el que según ella era el mejor; claro, ella debe saber muy bien cuál es el mejor ya que trabaja en una tienda de móviles pero… mire de forma distraída hacia el disturbio que se había hecho en la tienda, clientes y vendedoras, jóvenes y maduras estaban encima de Jacob, juró que vi a una mujer regordeta agarrarle el culo, sip, el pobre chico salto y le dio una sonrisa incomoda a la invasora de su espacio personal.
Sentí un poco de pena por él, aunque todos alguna vez hemos soñado que nos reconozcan en la calle, que nos pidan un autógrafo, que nos aplaudan porque somos buenos en algo que hacemos, el no poder ir a una tienda de electrónicos a comprar un celular en paz es bastante triste, y creo que ahora más que nunca adoro mi extremo anonimato.
¡Rayito de soool al fin te encuentro!– Alice se dejó caer elegantemente al frente mío, en el instante en que todas las personas que estaban en la biblioteca se volvían a mirarnos con ganas de matarnos.
-uff, si las miradas matarán… en serio Bella porque insistes en esconderte acá con gente tan antipática y sin sentido alguno de la moda. – su cara de tragedia hacia ver que ese era un pecado imperdonable.
- Me gusta estar acá, sabes que soy bastante bajo perfil Alice. –Susurré – además pensé en adelantar un poco mi estudio para los exámenes.
- Pero eres mi mejor amiga no una inadaptada como todos los de acá, unos nerds por donde se les miré – dijo sin bajar ni un octavo la voz… la sala había quedado en un silencio sepulcral, sentía cada mirada taladrando mi cabeza.
- Mierda Alice baja la voz – susurré de nuevo metiendo mis cosas en mi mochila y parándome de la mesa, Alice de buena gana se apresuró hacia la salida, agachando la cara la seguí. – pero Alice yo soy una maldita inadaptada también, soy torpe, tengo casi 17 y a diferencia de todas las chicas de esta secundaría jamás he dado un beso.
- Bella… eso no es cierto te faltan como siete meses para cumplir 17 eso sin duda no es un casi, y no creo que seas la única chica que no ha dado su primer beso, esta… mmm esta chica…
- ¿Ángela? Nop, hoy en clases prácticamente me grito que se había besado con Eric atrás del gimnasio… así que si, Alice soy la única chica que no ha dado su primer beso, joder jamás le he gustado a nadie.
- bueno, tal vez si… pero vives sin padres con tu mejor amiga y eso es lo más cool del mundo, eso te hace prácticamente popular por derecho – miró su reloj – joder es tarde, tengo ensayo con las porristas, nos vemos en la habitación Bella – se volvió a mi como si se le hubiera olvidado algo - por cierto eso de no gustarle a nadie, mi hermano Edward no pensaría lo mismo, se ve que se muere por ti, para él no eres una chica invisible.- y con una sonrisa se fue dejándome sola en el pasillo con esa bomba de información.
Sentí que tiraban de mí y miré hacía la puerta
- ¿te moverás para que salgamos o piensas acampar aquí? – dijo Jacob exponiendo la bolsa de compras en sus manos.
- claro – dije tratando de que mi cabeza se aclarará lo suficiente como para que le ordenará al resto de mi cuerpo a moverse para algún sitio. Pero eso no paso. Jacob se impaciento para variar, me tomo la mano y me arrastro afuera y luego siguió sosteniendo mi mano… y empezó a caminar como si nada, con su mano agarrando la mía mientras la gente nos miraba. Luché por recuperar mi mano de sus garras pero él seguía avanzando sin siquiera incomodarse, así que hummm por qué no…
- mierda mujer!- me soltó la mano mientras se agarraba con fuerza la pierna izquierda -¿estás loca?- me miró con auténtica furia.
- no, no lo estoy pero es que no me soltabas y la gente nos estaba mirando, y bueno eso, no me gusta joder eso es todo.
- Entonces ¿Por qué diablos no hablaste en vez de mandar señales raras?
- Pues, no lo sé, pero explícame esa manía de tomarme la mano, o de sostenerme mucho rato, no sé, es como de pervertido, psicópata o algo, anda a saber cuáles son las necesidades extravagantes de los actores en estos días. Y realmente no quiero salir en el siguiente tomo de una revista de chismes con una imagen en la que tú me estas acosando o peor que dé a pensar que soy yo la que te acosa a ti.
Sus labios empezaron a formar esa sonrisa de nuevo, esa la que haría que una mujer se volviera un saco de hormonas andante, el problema es que, yo no era una mujer cualquiera, y no pensaba en dejar actuar a las hormonas por un tiempo indefinido, tal vez para siempre.
-¿Qué te parece si te invito un café? Así habrá mayor privacidad – me dedico una mirada más con esos ojos negros como un abismo y dio media vuelta y se fue, lo miré irse preguntándome porque estaría tan seguro de que lo seguiría, claro era un actor, famoso, atractivo, joven y…
Tenía mi celular aun en sus garras.
Suspirando, me metí las manos dentro de mí los bolsillos de mi chaqueta deportiva y lo seguí martilleándole el cráneo con los ojos…
Me olvide, lo siento, deje ir el tiempo y luego era mas comodo seguir así, pero creo que es bueno terminar lo que uno empieza, así que veremos en donde terminará esto :D
Abby.-
