Rumiko Takahashi es la propietaria de los personajes que aquí se presentan. Yo solo los tomo prestados y creo una historia diferente con ellos.
CAPÍTULO IV
»LA PERLA DE SHIKON «
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Al ir entrando la escuela, reviso mi reloj. Faltan 15 min para las 5 de la tarde. Me dirijo hacia la cancha de Futbol y al parecer aún está muy animada la práctica. Tomo asiento en uno de las bancas para terminar de esperar.
Comienzo a recordar lo que leí hoy en la biblioteca. «Alrededor de 1500, se dice que en una aldea que se encontraba cerca del Templo Shinagawa, vivía una sacerdotisa con increíbles habilidades espirituales, quien se encargaba de proteger la perla de Shikon Esta sacerdotisa se dedicó a proteger la perla día y noche. Hasta que llego un día que tristemente ella perdió la vida. Pero antes de fallecer ella indico que tienen que realizar un ritual para sellar la perla y evitar que caiga en manos equivocadas»... ¿será esa historia cierta y en nuestro templo se encuentra sellada realmente esa poderos perla? Si eso es verdad, el Abuelo tiene muchas preguntas que responder.
Al fondo un chico de cabellos oscuros comienza a llamarla – Oneesan
Pero la chica de cabello azabache se encontraba muy concentrada en sus ideas – ¿Y esa criatura que mencionan en las noticias? ¿Tendrá algo que ver con eso?
– Oneesan.
Ahora que recuerdo, ayer en la noche el abuelo menciono que últimamente se ha sentido extraño desde que inició el año.
Pero al ver que su hermana no respondía – ¡ N!
– ¡Sōta-chan, por que me gritas! – Volteo a verlo enojada
– ¬.¬ Pero si te estoy hablando desde hace rato Oneesan.
– ¡Ehh!... ¿De verdad?... Je Je Je, Gomenne Sōta-chan – apenada con mi hermano cambio mi humor - ¿Ya terminaste con tu práctica?
– Hai – comienza a caminar hacia la salida yo cojo la bolsa con las cosas que compre – Oneesan, creo que deberías de buscarte ya un novio
Volteo a verlo – ¿Y tú por qué dices eso?
– Para que se te quite lo histérica
– Oye mocoso, yo no soy histérica, además yo decidiré cuando tener novio – reviso el reloj antes de salir de la escuela. – Sōta-chan, son las 5:40 si nos apuramos llegaremos antes de que se meta el sol
– Muy bien, pues andando
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– Sr. Higurashi. ¿Dónde se encuentra su pozo sellado? –pregunta Miroku
– El pozo esta por acá – salen los tres de la casa para dirigirse en la pequeña casita que se hizo sobre el pozo con sellos
– Y no ha sentido ninguna presencia maligna o alguna sensación extraña – pregunta el monje Miroku ya situándose los tres fuera de la misma
– No, todo ha estado tranquilo en este lugar. Pero, ¿Por qué lo pregunta Monje Shaolin?
– Lo que sucede, es que uno de los pozos que se encuentra en otro templo de nuestra ciudad, al parecer el sello se ha roto y desde allí es de donde proviene esa criatura que ha estado haciendo ataques a esta ciudad
– ¡¿Como dice?!... ¡¿Que el pozo no tiene su sello?!... ¡¿Cómo es eso posible?! – cuestionaba asombrado el anciano de cabellera blanca
– Así es, nosotros estábamos tratando de eliminar a ese ciempiés, pero se nos escapó, entonces vimos en las noticias que estaba atacando a esta ciudad, y claro que no era casualidad de que ese demonio haya venido hasta acá, es más que obvio que venía en busca de la perla de Shikon y por eso es que estamos aquí – dice el monje Mushin
– Oh ya veo. Pero todavía no me queda claro cómo es posible que un pozo este abierto. Tengo entendido que los pozos están sellados. Por eso existe un santuario junto a ellos para ser cuidados. – comenta el abuelo
– Eso es algo que aún no logramos descubrir – dice Miroku – pero pensamos que usted podría saberlo
– No…. Aunque. Si existe manera de abrir un pozo.
– Entonces debe de existir alguien que pueda hacerlo – dice Miroku
– Si, pero en esta época no conozco a alguien que pueda hacerlo
– Pero, entonces por qué se nos ha asignado a nosotros el cuidado de los pozos
– Por qué tenemos que cuidar el sello
– Pero, usted acaba de decir que no conoce a alguien que pueda abrir el pozo. En todo caso no tendría sentido dejarnos a nosotros dicha responsabilidad, si nosotros no podemos hacerlo.
– El cuidado del sello es muy diferente a abrirlo. Requiere mucha más energía espiritual
Los tres personajes se dirigían hacia la casa, ya eran pasadas de las 6 de la tarde cuando entraron.
– Sonomi-chan, ¿aún no han llegado los niños?
– No, Ojiisan, pero no deben tardar.
– Hmp
El abuelo junto con los monjes se dirige a la mesa de té. Cada uno de ellos toma asiento.
El monje Miroku observa al abuelo algo extraño – Sr. Higurashi, ¿Le preocupa algo?
– La verdad es que sí. Recuerdan que en las últimas noticias se mencionó que el ataque del demonio fue en el parque Futsukaichi
– Si, lo recuerdo bien
– Bien, ese parque está cerca de la escuela de mi nieto Sōta-san
– Oh, ya entiendo y le preocupa que se encuentren con el
– Sí. Además desde esta mañana tengo un extraño presentimiento.
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Después de 10 min caminando llegamos al puente. Una vez cruzando, la casa queda a 5 minutos.
Íbamos ya por terminar de cruzar el puente – Oneesan, mira esta un puesto de helados afuera del campo de béisbol, vamos
– Bueno, aún es temprano, y no creo que tardemos más de 5min. – Llegamos al puesto de helados Sōta pide el suyo, una vez que se lo entregan gira hacia donde está un campo de béisbol y se percata del partido y se acerca para verlo más de cerca. Yo aún me quedo recibiendo el mío, pago ambos y camino junto a él.
El partido estuvo tan entretenido que nos quedamos viéndolo hasta el final – Estuvo muy entretenido el partido, ¿nee oneesan?
– Si, la verdad es que sí – al voltear alrededor me percato que ya había oscurecido. Miro el reloj y eran las 8 – Sōta-san, ya hay que irnos, ya es tarde y mamá nos debe estar esperando con las cosas que le faltan para la cena.
El campo de béisbol estaba dentro de un parque, y era más fácil atravesarlo que rodearlo – Oneesan, ¿porque tenemos que atravesar el parque?
– Es más rápido si lo hacemos así, además, si lo rodeamos tardaremos más – Sōta se detiene y se voltea. – que te sucede, porque te detienes
– Oneesan, creo haber escuchado algo – dice un Sōta asustado
– Es tu miedo el que te está haciendo imaginar cosas, vamos apurémonos para llegar a la esquina de la calle y cruzar – ya estábamos por terminar de cruzar el parque cuando Sōta grita y comienza a tirarme de la blusa – Sōta-san, ya te dije que es tu imaginación – volteo hacia donde miraba y frente a nosotros se encontraba un monstro. Era un ciempiés gigante que en la parte de arriba tenia cuerpo de una mujer con 3 brazos a cada lado y el resto era insecto
– Entrégamela – reclamaba el insecto gigante
Sin prestar mucha atención a lo que decía, tome a Sōta de la mano, lo jale y comencé a correr hasta llegar la esquina de la calle. Para nuestra fortuna el semáforo estaba en verde, corrimos sin parar como unos 300 metros y llegamos a una avenida principal, llegamos hasta la esquina donde esperamos a que cambie otro semáforo. Aprovechamos para tratar de recuperar el aliento.
– Oneesan, ya no se ve que venga detrás de nosotros
– Así parece. Pero no debemos de bajar el ritmo. En cuanto cambie el semáforo volveremos a correr, ya solo nos queda como 300 metros más y esta la entrada del templo
– Pero todavía faltan las escaleras del templo
– Lo sé pero ya estaremos en casa.
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En el reloj marcaban las 8:15 y aun no llegaba Kagome y Sōta.
El abuelo, Miroku, Mushin y Sonomi estaban alrededor de la mesa de té. Los monjes al darse cuenta de que no llegaban, decidieron quedarse a esperar junto con ellos.
El abuelo se levanta y decide salir de la casa quedando de frente al arco donde terminan las escaleras. Los dos monjes salen tras él y Sonomi se queda dentro de la casa.
No pasó ni un minuto que ya habían salido cuando vieron a Kagome y a Sōta aparecer por el arco.
Los dos nos encontrábamos agotados de tanto correr. Sōta se deja caer al suelo con los pies en el suelo y las rodillas levantadas y apoyándose con ambas manos hacia atrás y yo me recargo en un pilar del arco para tratar de recuperar el aliento.
– ¡¿Se puede saber por qué tardaron tanto?!
Volteo a ver al abuelo (que estaba bastante molesto por cierto) – Ojiisan, perdón, es que nos detuvimos a comprar un helado, pero de verdad que aún era temprano – decía en forma de juramento
– Si Ojiisan y luego nos pusimos a ver un partido de béisbol que estaba buenísimo. ¿Nee Oneesan? – agrega Sōta de lo más tranquilo
– Si – le respondo a Sōta – entonces cuando me di cuenta ya eran las 8 de la noche y rápido nos venimos a casa
– Pero, cuando veníamos atravesando el parque. ¡De pronto nos sale el ciempiés gigante! – dice Sōta poniéndole tonalidad de asombro en la última frase
– Si Ojiisan y Sōta en lugar de moverse, que se queda como estatua, entonces tuve que jalarlo y comenzamos a correr hasta llegar aquí.
– ¿Y como no querías que me asustara Oneesan?, si esa cosa era horrible. Me dan escalofríos de solo recordarla. – se abraza así mismo
– ¡No entiendo cómo es que los dos pueden estar tan tranquilos después de lo que les paso! – nos dice el abuelo con una mano en la cara moviendo la cabeza a los lados en forma de desaprobación.
Veo a dos personas junto al abuelo que no conozco – Ojiisan, ¿quiénes son esas personas?
– Él es Mushin Yamabushi y el Miroku Shaolin su discípulo, ambos son monjes y vienen del templo Yoyogihachimango de Shibuya
Me coloco frente a ellos – Mucho gusto – hago una leve reverencia – Mi nombre es Kagome Higurashi
El chico de cabello negro se levanta y se coloca junto a su hermana – Y yo me llamo Sōta Higurashi – hace una leve reverencia – mucho gusto
Ambos monjes hacen la reverencia – El gusto es nuestro – dicen los dos
– Y dígame srita. Higurashi, ¿dice que se encontraron al ciempiés gigante?
– Si monje Shaolin. Aunque ahora que recuerdo Sōta-san – me giro hacia mi hermano - ¿no se supone que la última vez que se había aparecido esa cosa era en el parque Futsukaichi?
– Si Oneesan, eso dijeron en las noticias
Subo ambos brazos con mis manos extendidas a la altura de mi cabeza – ¡Y que carajos hacía en ese parque! – Coloco mis manos en las caderas – ¡se supone que por eso me cuide de no pasar por el otro! ¡Pero no, el muy despreciable se digna a estar precisamente por el que pasábamos!…
Yo me encontraba renegando de la situación en voz alta. Sōta solo me miraba divertido. El abuelo con cara de: que voy a hacer con estos niños y los dos monjes simplemente veían la escena algo extraña.
– Srita. Higurashi – llama el monje miroku,
– Oneesan, a lo mejor se equivocaron en el noticiero
Me cruzo de brazos – Y si es así ¡¿porque carajos los del noticiero no revisan bien la información, así uno puede planear mejor las rutas por donde uno debe de ir?! Para no toparse con el monstruo…
– Srita. Higurashi
Sōta se percata que el monje miroku le llamaba pero su hermana se encontraba perdida en su propia discusión – Oneesan
– Pero a la otra lo que voy a hacer es evitar todos los parques, así no habrá manera de encontrarnos con esa cosa…
– Srita. Higurashi
– Oneesan - se acerca Sōta y me jala de la blusa
– ¿Ehh?... ¿Nani, nani?... – Volteo a verlo
– Oneesan te habla el monje Shaolin
Volteo a ver hacia donde se encontraba – Ah, Lo siento… Je je je. Dígame Monje Shaolin.
– Srita. Higurashi, ¿recuerda algo más cuando se encontraron con el ciempiés?
– Mmm, ¿Algo más?… sí, creo que escuche que decía "Entrégamela".
Miroku gira en dirección de Mushin se quedan viéndose uno al otro por un segundo, luego ven al Abuelo que cruza mirada con ellos.
– Kagome-chan, Sōta-san. Necesitamos hablar. Pero cera después de cenar. Monje Yamabushi, Shaolin. Ya es algo tarde, pueden quedarse esta noche y ya mañana regresan a su templo. Si les parece bien
– ¿Tu que dices Mushin?
– Si no hay ningún inconveniente, deberíamos de quedarnos. No creo que si se queda Hachi solo por esta noche vaya a suceder algo.
Todos entramos a la casa donde nos recibe mamá muy contenta a Sōta y a mí. Tuvimos una cena deliciosa. El abuelo, Sōta y yo discutimos como siempre. Mamá solo se divertía al vernos. Y los dos monjes solo observaban.
Terminando de cenar nos dirigimos hacia la sala. Mamá nos llevó té para acompañar los Taiyakis rellenos de chocolate que había traído.
– Bueno niños, como les dije hace rato. Tenemos que hablar – carraspeo para limpiarse la garganta – En este templo, desde 1500 en la era Sengoku se selló la perla de Shikon.
Cuando el abuelo dijo eso último, abro los ojos de asombro - ¿Qué? Entonces es verdad.
– ¿La perla de Shikon Ojiisan?
– Si Sōta-san
– ¿Y que es perla de Shikon?
– La perla de Shikon es una esfera de color rosa, que parece una canica – contesta el abuelo
– O también conocida como la esfera de las cuatro almas – agrega Miroku
– ¿La esfera de las cuatro almas?
– Las cuatro almas son Arami Tama que es el valor, Nigimi Tama la amistad, Kushimi Tama el conocimiento y Sakimi Tama el amor – concluye el monje
– La Perla fue sellada en un altar que se encuentra dentro del santuario. Dicho sello está conformado por los tres tesoros imperiales – dice el abuelo
– ¿Los tres tesoros imperiales? – esta vez pregunto yo
– Así es Kagome-chan. Los tres tesoros imperiales son las tres virtudes primarias de Japón. Kusanagi no Tsurugi una espada que representa el valor, Yasakani no Magatama la joya de jade que representa la benevolencia y Yata no Kagami el espejo que representa la sabiduría. Los tres forman un triángulo y con un conjuro se realizó el sello. Logrando que la Perla quede protegida y a su vez indetectable.
– ¿Indetectable y protegida de quién o para qué?
– Para los Yokai –
– ¿Cómo?... ¡¿Entonces si existen?! – cruzamos miradas Sōta y yo
– Efectivamente srita Higurashi. El Yokai está en búsqueda de la perla desde su creación, ya que esta le ofrece poderes sorprendentes. Esto es con la finalidad de acabar con la raza humana – dice Miroku
– Pero a lo que yo leí, eso fue hace 500 años atrás. Y ya no existen yokai en esta época
– En eso se equivoca Srita Higurashi. La criatura que usted mencionó que acababan de ver, es uno de ellos.
– ¡¿Qué?!... ¿Cómo es posible que una cosa como esa existan en este tiempo? – cuestiono sorprendida por lo que acabo de escuchar
– Ese demonio salió de un pozo devorador de huesos – indica Miroku
– ¿Cómo el que tenemos aquí en el templo? – Pregunta Sōta – Entonces ¿van a salir demonios por allí también?
– No. Todos los pozos en donde se arrojaban los restos de cadáveres de demonios, están ubicados dentro de los templos. Esos pozos han sido sellados y una de las funciones de los propietarios de esos templos es mantener el sello activo. – Contribuye Mushin
– Vaya menos mal – dice Sōta aliviado - Pero si están sellados como usted dice. ¿Por qué dice el monje Shaolin que salió de uno de esos pozos?
– Porque uno de esos pozos fue abierto desde el inicio de este año y desde entonces han aparecido demonios como el que ustedes vieron. – contesta Mushin
– Pero si es de donde ustedes viven, ¿porque ese monstruo vino a dar a esta ciudad? – Pregunto yo
– Por la perla de Shikon, como les dije antes todo demonio esta en búsqueda de ella. – contesta Miroku
– Ojiisan, ¿por qué no nos habías dicho nada de esto? ¿Y aun así? ¿Quieres que nos quedemos a cargo del templo? - cuestiono
– Yo les iba a decir, ahora que retomáramos las clases de kendo.
– Ahora entiendo la insistencia que tenías con respecto a que retomáramos las clases de Kendo Ojiisan – dije comprensivamente al abuelo – Pero si dicen que el pozo fue abierto. Van a seguir saliendo demonios de él. ¿Cierto?
– En efecto Srita Higurashi
– Con más razón tendremos que retomar las clases de Kendo Oneesan. – dice Sōta
– Si, para que no te quedes petrificado cuando lo veas
– ¬.¬…Solo tengo 8 años.
– Yo tengo una duda – Todos volteamos a ver de dónde provenía esa voz – a lo que ustedes comentan los demonios atraviesan por el pozo. Pero ¿de dónde provienen? – Solo se escuchó el maullido de Buyo del silencio que había en la habitación. Ninguno de nosotros esperábamos que mi mamá estuviera presente y que hubiese entendido todo lo anteriormente hablado.
– Buena pregunta Sonomi-chan. En efecto los pozos conectan con el mundo de los Yokai conocido como el otro mundo
Pongo mi cara en una mano y el codo en la mesa y volteo a ver a mi abuelo con cara sarcástica – ¿ese nombre se lo pusiste tu verdad Ojiisan?
– Ehh… ¿por qué me dices eso niña malcriada?
– Porque eso suena como si tú se lo hubieras puesto, y de seguro no sabes cómo se llama realmente.
– No Srita Higurashi, su abuelo tiene razón. Así se llama – contesta el monje miroku
– Ah, pues como batallaron para ponerle un nombre
– Vez niña malcriada. Y ya deja de estar interrumpiendo.
– Oye Ojiisan. ¿Y que es entonces el otro mundo? – pregunta Sōta
– El otro mundo, es donde todos los yokai, pueden vagar libremente y no tienen permitido salir y los humanos no tienen permitido entrar. Se encuentra entre el inframundo y la tierra. Y los pozos son portales que ellos pueden utilizar para entrar a este mundo sin ser detectados. Pero esos pozos, como se mencionó antes, están sellados.
– ¿Y cómo es que se abrió el pozo? – cuestiono
– Eso aún no lo sabemos
– ¿Y si un humano quiere entrar, se puede?
– No. Además no existe esa entrada
– Sr. Higurashi, en eso se equivoca – Interrumpe el monje miroku – La entrada si existe. Y tiene dos guardianas en la entrada infalibles.
– Lo que surge algo interesante es, por que en el inicio de este año comienza a existir este tipo de cosas. – Menciono – no recuerdo que en los años atrás haya ocurrido algo parecido.
– Coincido con usted Srita. Higurashi – concuerda Miroku
El abuelo cruza sus brazos y cierra los ojos – Si es verdad, en todo el tiempo que yo tengo en este templo no ha ocurrido nada – hace una pausa y abre sus ojos – pero, esta no sería la primera vez que pasan este tipo de cosas.
– ¿Si ha pasado esto antes? – Pregunto Miroku
– Si… después que se selló la perla, cada 100 años intentan apoderarse de ella. Pero afortunadamente en cada uno de esos intentos se ha logrado evitar que eso suceda. Pero tengo entendido que desde que los pozos habían sido sellados no se habían abierto ninguno y la situación era sencilla ya que solo se trataban de los mismos humanos.
– ¿Humanos? – Todos preguntamos asombrados al mismo tiempo
– Si… humanos que eran seguidores de los Yokia… o que simplemente quieren utilizar el resentimiento de alguno de ellos para sus horribles intenciones. Lamentablemente, los humanos seguimos siendo seres inestables y egoístas que solo queremos satisfacernos a nosotros mismos a costa de lo que sea. Claro que existimos muchos que a pesar de ello queremos que la paz siga reinando. Por eso es que bajo el cuidado de esos humanos están muchos de los templos y/o santuarios.
– Y existe algún libro de donde podamos averiguar exactamente que paso en esos años –
– Iie Kagome-chan… Esos libros se perdieron
– Sr. Higurashi dice usted que esto se presenta cada 100 años. Entonces esto quiere decir que apenas va empezando
– Mucho me temo que si Monje Shaolin
– ¿Y qué año es este? – pregunto tranquilamente
– Oneesan… pues en que mundo vives… estamos en el año 2000
– Ah es verdad
– Ojiisan, Yo tengo otra duda – comenta Sōta – dices que en este templo ha estado sellada la perla de shikon por mucho tiempo y que eso es para que sea protegida e indetectable por los yokai. Y por otro lado dice el Monje Shaolin que el ciempiés gigante está aquí por la perla. Entonces no endiento
– Bueno… eso es por qué… la perla no está
– ¡¿Queeee?! – decimos Sōta y yo al mismo tiempo que nos paramos en nuestro sitio
– De hecho por eso los estábamos esperando, para preguntar si ustedes no la habían visto
Me molesto y pongo los brazos cruzados - ¿Y cómo se supone que vamos a saber eso nosotros? Si no sabíamos de su existencia hasta hoy y además de que no teníamos permitido entrar al santuario o ¿es que no lo recuerdas Ojiisan?
El abuelo con una sonrisa de disculpa y una gotita en su frente – Si, luego recordé eso y por eso es que no les había dicho nada
– ¿Y que se supone que haremos ahora?
– Pues tendremos que buscarla srita. Higurashi
De repente todo escuchamos ruidos provenientes de fuera. Salimos para averiguar que sucedía. Y la mujer ciempiés estaba en el templo
– Entréguenmela – decía el insecto
– ¡Pero si es la mujer Ciempiés Gigante! – grito Sōta
Miroku se coloca entre el ciempiés y los demás colocando su bastón por delante. El insecto comenzó a realizar ataques y miroku con la ayuda de su basto intentaba detenerlos.
– ¡Váyanse todos en lo que nosotros lo distraemos! – Miroku saca un talismán dentro de una de sus mangas de su hábito y se lo lanza – por Kami yo te ordeno que abandones este mundo – pero ese ataque no le hizo mucho – ¡Srita. Higurashi cuidado!
Todos empezamos a correr hacia la casa yo iba detrás. Al escuchar mi nombre volteo y veo que la criatura viene hacia mí. Cierro los ojos para esperar lo peor y por instinto coloco mi mano frente a mí - ¡Aléjate de mí! – Cuando abro los ojos me percato de que todos los brazos que tenia se habían caído – No comprendo… ¿qué está pasando?... ¿Yo hice eso? – de lo distraída que estaba la mujer ciempiés se me dejo ir enzima nuevamente logrando morderme en el costado izquierdo. Me levanta junto con ella y me vienta logrando abrir mi piel, a su vez un destello rosado cabe al mismo tiempo que yo.
– Pero si es la perla de shikon – el abuelo, el monje Mushin y Miroku dicen al mismo tiempo.
Este último se lanza corriendo para alcanzar la perla y el insecto se percata de ello y va al mismo tiempo que el monje. Cuando ya habíamos dado por hecho de que atacaría al monje miroku. Vemos como el ciempiés es partido en 2.
Todos volteamos para ver quien había sido. Aparece un joven con una espada grande. La cual la coloca sobre su hombro. El joven era de piel blanca, cabello recogido con una coleta baja de lado con flequillo. Vestía una playera azul marino oscuro, pantalones tipo vestir negros, botines negros y una chamarra de cuero negra. Me miraba fijamente. Como no queriendo perderme de vista.
Yo intento levantarme para acercarme hacia donde estaba Miroku y al hombre de cabellera blanca que se encontraba frente a él.
– ¿Y tú, quién eres?
– Mi nombre es Inuyasha Taishō
– Muchas gracias por salvarnos
– No tienes por qué hacerlo, simplemente acabe con ese monstruo porque no me agradan
– Ahh – respondo algo asombrada de los intensos ojos color ámbar que poseía
– ¿Y cómo es que sabías dónde estaba? – preguntó Miroku incorporándose y colocándose a un lado mío
– Porque lo estaba buscando desde hace días hasta que por fin lo ubique en un parque donde tú y ese mocoso aparecieron y los persiguió hasta aquí y vine tras el – coloca su espada en su espalda donde tiene la funda. – por un momento pensé que era ella, pero no, ella murió ya hace mucho tiempo. Lo que me sorprende es lo mucho que se parece – pero bueno, como todo ya termino me retiro – da un salto hacia un árbol y vemos como se pierde entre ellos.
Miroku voltea hacia – Srita. Higurashi. ¿Daijobu? -
Me encontraba de pie algo arqueada hacia la izquierda, con mi mano izquierda sobre la herida – Si Monje Shaolin, gracias – Le indico con la mano que tengo libre – Monje Shaolin, ¿eso que trae en su mano es?
– Así es, Srita Higurashi. Esta es la perla de Shikon
Se acerca Sōta corriendo y atrás de él venía mamá y el abuelo junto con el monje Mushin – Oneesan, ¿te encuentras bien? –
– Sí, estoy bien. Solo es un rasguño
– Pero Kagome-chan estas sangrando mucho – indica el abuelo
– Vamos adentro para curarte hija
Después de tanto ajetreo subo a tomarme un baño, mamá me ayuda para poder lavarme la herida y curarme. Me acompaña hasta mi habitación y me introduzco en la cama. Inmediatamente quede dormida, después de un día tan agitado.
También había sido demasiado para Sōta. También se fue a dormir después de todo aquello.
Los demás se habían quedado abajo discutiendo lo que había pasado.
– Bueno Sr. Higurashi, aquí tiene la perla de shikon. – Dice Miroku
– Si gracias – la recibe le abuelo
– Ya solo queda buscar la manera de volver a realizar el sello. – Comparte Mushin – aunque tenemos un inconveniente
– Necesitamos la sangre de una sacerdotisa con un gran poder espiritual. – Continua Miroku – Hablando de poder espiritual, cuando la mujer ciempiés intento tocar a la señorita, esta logro cortarles de algún modo todos sus brazos. ¿Y cómo es posible que la perla saliera de su cuerpo?
– Bueno – hace una pausa – eso es porque mi nieta es la descendiente de la gran sacerdotisa Midoriko
– ¡¿Cómo?! – los dos monjes no pueden creer lo que acababan de escuchar.
– Si, la misma que creo la perla hace más de 600 años. Lo único que aun no comprendo es el por qué la perla apareció dentro de ella. Pero sobre la otra pregunta, es porque mi nieta posee un gran poder espiritual que ella aun no sabía que lo posee, pero al momento de verse en ese peligro su subconsciente logro despertar de alguna manera el poder que ella posee. Y si lo que ustedes dicen sobre el pozo abierto. Es muy posible que sigan apareciendo mas yokai y sobre todo vendrán a buscar la perla
– Entonces, es posible realizar el sello para evitar tener esos problemas – dice Mushin
– Me temo que eso tendrá que esperar, ya que Kagome-chan aún no sabe sobre esto que les acabo de decir. Para ello es necesario que ella entrene y así poder controlar y saber usar su poder.
– Si gusta, yo puedo ayudar a la señorita Higurashi – dice Miroku – el monje Mushin puede irse sin mí de regreso al templo, además en lo que ella aprende, necesitaran ayuda para poder eliminar a los demonios que se acerquen
– Me parece buena idea Miroku – aprueba Mushin – por mí no hay inconveniente, puedo cuidar el templo junto con Hachi y los demás monjes
– Se los agradeceré mucho, también es importante que entrenemos a Sōta-san
– Muy bien, entonces así le haremos – concluye Miroku
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CONTINUAR
¿Que tal este capítulo, máslargo que los anteriores?, espero que les haya gustado. Y tenga un poco de paciencia ya que el sesshome tardará un poco, pero es importante que pasen varias cosas para que esto se de.
Un pequeño glosario:
¿Nee Oneesan? = ¿Verdad Hermana?
¿Nani? = ¿Qué?
¿Daijobu? = ¿estás bien?
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Sin más por el momento. Espero sus comentarios.
Dewa mata atode - Nos vemos luego
