CAPÍTULO 4.- CONFUSIÓN

«Escuché que a Sasuke le gustan las niñas de cabello largo.»

—Sakura...

Mi vista estaba borrosa, al abrir mis ojos no podía ser capaz de distinguir nada por la luz que atravesaba la cortina de la ventana.

—Has despertado ¡qué alivio! ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien?

Miré hacia un lado para ver a la persona que me estaba hablando, era Naruto y junto a él estaba Hinata.

—Iré a avisarle a Kakashi sensei que Sakura despertó —dijo Hinata y salió de la habitación.

—¿Dónde está Ino? —Pregunté.

—Ha ido a firmar unos papeles pero seguro no tarda en regresar. Kakashi sensei la ha reprendido por la tontería que hicieron, seguro que también te regañará a ti —dijo riendo.

—¿Tontería? —Mascullé— ¿qué tontería?

—¿Eh? ¿No recuerdas?

La puerta se abrió y vi a Ino ingresar, al verme despierta corrió hacia mí y me tomó por los hombros.

—¡Sakura! ¡Oh Sakura ya has despertado!

—Ino ¿cuánto tiempo estuve dormida?

—Como dos días, pero me alegra que ya estés bien.

—Y... ¿Qué me pasó?

Ino cambió su mirada a una de angustia, luego volteó con Naruto.

—¿Me están ocultando algo? Naruto ha dicho que Kakashi sensei me regañará por la tontería que hice pero no sé a qué se refiere ¿qué pasó Ino? ¿Qué hice?

—Sakura ¿no recuerdas nada? —Ino me veía horrorizada.

—Lo último que recuerdo fue cuando cruzamos las puertas de Konoha y después de eso —sobé mis sienes—, no lo sé, todo se pone borroso.

—Pues —Ino se levantó—, fuimos a hacer una misión por nuestra propia cuenta —dijo—, por ese motivo Kakashi sensei se disgustó.

—Y ¿por qué me quedé inconsciente?

—Resbalaste por un peñasco y al caer te golpeaste la cabeza —dijo dándome la espalda para correr la cortina—. Ah... Hoy es un buen día. Deberías volver a casa Sakura, tus padres están preocupados. ¿Naruto podrías avisar que Sakura despertó?

—Sí, claro.

Naruto salió del lugar dejándonos a Ino y a mí a solas, pensé que tal vez ella me diría algo pero no lo hizo. Todo era muy confuso y presentía que me estaban ocultando algo importante.

Al salir del hospital regresé a casa con mis padres y me quedé dormida otra vez. Comenzaba a preocuparme el hecho de sentirme tan cansada, pensé que después de dormir un poco más y alimentarme bien, todo volvería a la normalidad.

Debido a mi condición, en el Hospital me dieron días de descanso sin embargo, no me sentía muy a gusto con esa decisión.

Fui a visitar a Kakashi sensei para la reprendida que Naruto me advirtió, tal vez él me diría lo que sospechaba que me estaban ocultando.

Antes de subir a la Torre me encontré con una joven parada cerca del muro, mirando con serenidad las pequeñas plantas que estaban sembradas en el patio. Era muy bonita, su cabello era largo y castaño, y sus ojos de un gris profundo. Usaba una falda hasta las rodillas y una blusa de cuello alto y sin mangas.

—Buenos días —saludé y ella me miró.

—Hola —respondió nerviosa y antes de que pudiera decirle algo más, caminó hacia otra dirección.

—Qué chica tan rara.

Proseguí con mi recorrido y subí los escalones, al llegar a la oficina del Hokage di tres golpecitos a la puerta.

—Adelante —escuché la voz de Kakashi en su interior, giré la manija y lo vi sentado usando el atuendo tradicional del Hokage— Ah, Sakura eres tú.

Dentro de la oficina estaba Naruto, Shikamaru y otro individuo.

—Sakura —Naruto rió mientras elevaba el tono de su voz—, has venido a la reprimenda ¿eh?

—Baja la voz Naruto —le regañó Shikamaru.

—Kakashi sensei —hablé—, vengo a disculparme por lo que sea que haya hecho.

—¿Lo que sea que hayas hecho? —Kakashi bufó—, salir de Konoha sin autorización está prohibido Sakura, ya se lo he dicho a Ino ¿en qué estaban pensando?

—Lo lamento sensei, estoy segura que fue por alguna buena razón, usted sabe que yo no soy de desobedecer órdenes.

—¿Una buena razón? —Kakashi repitió— ¿No me digas que no recuerdas nada?

Me le quedé mirando y después negué con mi cabeza.

—¿Absolutamente nada? —Preguntó Shikamaru.

—Sólo recuerdo cruzar las puertas de Konoha. ¿Hay algo más que yo no sepa? ¿A qué clase de misión fuimos Ino y yo?

Todos se me quedaron viendo sin decir nada, pero la mirada de Naruto era diferente, podía notarlo triste ¿qué rayos le sucedía a todo mundo?

—Bueno, respecto a eso —Kakashi habló—, creo que Ino debió contártelo.

—Pues no lo hizo —expliqué.

—Sakura —Naruto habló con voz triste— ¡ah! Tal vez no recuerdas ese día pero, pero —movía sus manos— ¿sí te acuerdas de nosotros eh? Haha a que soy muy difícil de olvidar.

—Claro que los recuerdo a todos, tonto —sonreí.

Kakashi se levantó de su lugar y caminó hacia mí, dándome una fuerte mirada como si quisiera leer mis pensamientos.

—¿Segura que no hay secuelas?

—Kakashi sensei —reí— ¿por qué esa actitud tan seria?

—Eh... Nada, nada, sólo voy a hacerte un pequeño examen de memoria. Nombra el país y la aldea en la que vives.

—La Tierra del Fuego, la Aldea oculta entre las hojas —dije.

—Nombre del primer Hokage.

—Hashirama Senju —rodeé los ojos.

—¿Y el segundo Hokage?

—Kakashi ¿esto qué...? —Interrumpió.

—Segundo Hokage —repitió.

—Tobiraba Senju —dije— y el tercer Hokage fue Hiruzen Sarutobi, luego Minato Namikaze, el quinto Hokage fue lady Tsunade y actualmente es usted —alardeé.

—Mmm... Muy bien.

—Eres una genio Sakura —Naruto alzó su pulgar.

—¿Y el nombre de tus compañeros del equipo siete?

—Ah Kakashi sensei —cerré mis ojos sonriendo.

—¿Lo recuerdas? —Inquirió.

—Kakashi ¿qué pregunta tan boba es ésa?

—Cállate Naruto —oí a Shikamaru regañarle—, el Hokage está haciendo algo importante.

—¿Vas a responder Sakura?

—Es muy fácil, el equipo siente lo conformamos Naruto y yo —respondí.

Eeek —Kakashi sensei hizo sonido de respuesta incorrecta—, falta un miembro.

—¿Un miembro? —Dije y comencé a hacer memoria— No Kakashi sensei, sólo somos nosotros dos.

—No hay equipos de dos integrantes. Ustedes fueron los primeros nueve novatos en presentar los exámenes chunin.

—¿Nueve novatos? —Comencé a contar con mis dedos.— Ino, Shikamaru, Choji, Hinata, Kiba, Shino, Naruto, yo... Naruto, yo —era cierto, faltaba un miembro pero ¿quién?— Pero ¿está seguro? Porque no logro recordar nadie más.

—Sakura —nuevamente oí a Naruto y al ver su rostro lo vi triste, sus ojos azules estaban cristalizados.

—Ah ¡está es una broma! ¿Verdad Kakashi sensei? Me está regañando de esta manera. Buen truco pero no va a funcionar.

Kakashi se apartó a un lado dejándome a la vista de Naruto, Shikamaru y el joven vestido con capa negra.

—¿Los reconoces? —Me preguntó.

—A Naruto y Shikamaru sí, pero a él no —respondí y el joven clavó su mirada en mí— ¿se supone que debo conocerlo?

La puerta se abrió de golpe y vi a Ino muy agitada, se adentró y tomó a Kakashi sensei del brazo para llevarlo afuera. Todos nos desconcertamos ante eso, de momento ella cerró la puerta de golpe y sólo se escuchaban murmullos.

—¿Por qué Ino actúa de esa forma? —Pregunté pero ninguno de los tres me respondió.

—Sakura ¿te sientes bien?

—Ay Naruto ¿otra vez? Ya estoy cansada de que me estén interrogando ¿no sería más fácil que todos me dijeran de una vez lo que está sucediendo? Así sería más fácil saber si algo no anda bien en mí.

—¿Sabes quién es este chico Sakura? —Naruto me tomó por los hombros y me llevó frente al joven de vestimenta oscura— ¿lo sabes?

—Ya Naruto, les he dicho que no.

—¡Pues él es-!

—Un ninja que ha venido a pedir su consentimiento al Hokage para contraer nupcias —respondió el muchacho.

—¿Eh? —Naruto lo miró y la puerta se abrió, nuevamente ingresó Kakashi e Ino detrás de él.

—¿Vas a casarte? —Le pregunté.

—¡¿Qué rayos te pasa, idiota?! —Naruto lo tomó por el cuello de la camisa— ¿acaso no oíste que Sakura no te...?

—Felicidades —respondí y apareció un silencio sepulcral—, si vas a casarte entonces muchas felicidades. Sé un buen marido ¿sí? —Luego de mis palabras sonreí y volteé con Kakashi— Más le vale sensei, que le dé el permiso que tanto desea. Luego de la guerra, lo que más necesita esta aldea es gente feliz.

Tras decir esas palabras caminé hacia la puerta, pero no por eso no me percaté de que todos tenían un aura tan gris y desoladora.

—Sakura —dijo Ino y me detuve para verla—, tú también mereces ser feliz.

—Pero si ya lo soy —reí—, anda, iré a dar una vuelta al Hospital ¿vienes?

—Te alcanzaré en un rato —dijo.

—Bien, nos vemos —me despedí de todos con mi mano, luego señalé a Kakashi sensei— ¡Ya se lo he advertido sexto Hokage! ¡Autorizará esa boda!


¡Gracias por leer! Actualizaré hoy con éste y otro capítulo. Me alegra conocer sus opiniones, a todas las personas que se toman la molestia de escribirme, de todo corazón muchas gracias.

Nos estamos leyendo en un rato más...