"Vacaciones, ya eran mías"

Al fin llegó, el último día de clases. Volteo a ver a la gente que está a mi alrededor; mis mejores amigos, enfrente de nosotros, la ceremonia de clausura donde se les reconoce a los alumnos que recién terminaron su séptimo grado en Hogwarts.

El nombre de mi hermano salió de la boca del director, yo me paré y comencé a gritar y vitorear, a Julius le gustaban estas cosas así que sonrió de oreja a oreja.

Oliver está algo triste, pero a la vez es la persona más emocionada del mundo. Su capitán, Charlie Weasley, se gradúa, lo que significa que el equipo de Gryffindor necesita nuevo capitán, y absolutamente todos en el colegio sabíamos que ése nuevo capitán, sería Oliver.

Siempre me agradó Charlie, un completo rompecorazones, muchas chicas siempre estuvieron –continúan- detrás de él, pero él jamás pareció fijarse en alguna de ellas, ni una sola, algunas personas creen que es homosexual, en mi punto de vista, solamente está enamorado de los dragones y nada más, no necesita a una chica –o un chico- para ser feliz, él puede encontrar el amor en algo que no sea una persona, aunque a veces me rompe el corazón verlo tan solitario.

Después de muchos nombres, al fin llegaron a Weasley, y todos nos levantamos, gritamos y aplaudimos por el ahora ex capitán de nuestra casa.


Al día siguiente, al llegar a Hogsmeade, la profesora Mcgonagall dijo que teníamos una hora para hacer algunas compras o solamente pasear antes de que el tren partiera.

Dicho eso, corrí hacia Honeydukes, para llenar al menos una mochila de deliciosos dulces, para tener al menos hasta que mis padres necesitaran ir a Hogsmeade durante las vacaciones.

Cuando salí después de gastar una cantidad considerable de dinero –Que había ganado ayudando estudiantes con algunas tareas- me encontré con Lee.

-Katie, en serio que sí te encantan los dulces. Los demás ya se adelantaron, pero yo te esperé, vamos a Zonko.

-Y ¿con qué te van a pagar por ser tú quien me esperara?

-Nada, yo me ofrecí

-No te la creo pero ni por un segundo, Lee.

-Te lo juro Katie, pero estamos perdiendo el tiempo, así que vámonos- Tomó mi brazo y comenzó a correr, a lo que yo tuve que correr también, demasiado rápido a decir verdad, ya que él es considerablemente más alto que yo (igual que todos).


Ya en el tren, casi por llegar a casa, empecé a emocionarme. Vacaciones, ya eran mías.

Claudia comenzó a quejarse de sus hermanas y de cómo su mamá la usaría de niñera durante todas las vacaciones, cosa que había hecho en las vacaciones de navidad.

-Estoy feliz por las vacaciones, pero también estoy infeliz, no podré ver a ninguna de ustedes, solo a mis pequeñas y latosas hermanas

-Eso no es nada, Claudia. Si no encuentro nada que hacer en las vacaciones, mi padre querrá que vayamos a convivir con su familia muggle, y no sabré nada de magia, o Quidditch en todo el verano –Dijo Alicia con una cara de miedo

-Podrían todos venir a mi casa por unos días, claro, si así lo quieren

-Pero Katie, somos demasiados

-Sé lo que les digo, Licia, denme dos días y les haré saber por lechuza lo que opinan mis padres de esto, ¿está bien?

-¿Qué están tramando? – Apareció de repente Angelina, quien seguramente no estaba con nosotras por estar espiando muchachos

-Katie quiere que vayamos a su casa en vacaciones, para así librarme de cuidar a mis hermanas y Alicia de su parte de familia muggle.

-¡Sería genial! Tu hermano Edward estará en tu casa, ¿verdad, Katie?

No pude hacer nada más que girar mis ojos y desear llegar ya a mi casa.


Fred, Claudia, Alicia, George, Ange y Lee

Hablé con mis padres y dicen que no hay ningún problema en que vengan, siempre y cuando sus padres estén de acuerdo con esto.

Mis padres requieren una carta de parte de cada uno de sus padres dando su aprobación para esto, así podremos acordar una fecha y listo, podrán venir a mi casa.

Los quiere, Katie.