Wiiiiiiiiiiiiiiiiiii finalmente terminé la parte IV!!! Se muere Tk o no? Ustedes qué dicen? ;D
DISCLAIMER: Digimon no me pertenece, tan solo soy una fan escribiendo para fans.


Emperatriz de los Digimons (Parte IV)

Cuando desperté me encontraba en aquella oscura prisión en la que pensé que probablemente pasaría el resto de mis días, pero estaba equivocada. Del otro lado de la reja podía ver a Ichijouji mirándome con tristeza. Al notar que había despertado, se levantó y avanzó hacia mí, abriendo la puerta y entrando a hacerme compañía. Se sentó junto a mí en la camilla y me abrazó, reposando su frente en mi hombro. Era la primera vez que veía al emperador quebrarse, y una gran pena me invadió. No pude más que abrazarlo y acariciar su cabello, intentando calmarlo.
-Ken…-le susurré con ternura, pero aquello alimentó aún más su llanto. Besé su cabello, sus mejillas, su frente, su nariz… pero nada lo calmaba.
-Ahora te apartarás de mí, ¿verdad? Ahora sabes la verdad, sabes que aquellos idiotas te quieren y que yo no puedo hacer nada para evitar que te vayas…-se aferró a mí y no pude evitar sentir lástima por él-. No quiero que te vayas… sé que soy un monstruo y que no merezco tu compasión… pero por favor Kari, no me votes. Yo puedo darte aún más, enserio… yo puedo… yo puedo…
-Ken… sabes que no puedo quedarme, el chico al que amo…-no entiendo porqué dije eso sin problemas, teniendo en cuenta lo mucho que me costaba abrirme cuando estaba con los demás-. El chico que amo se está muriendo Ken… y es solo por mi culpa… sabes que necesito estar a su lado, ahora más que nunca.
-Ésta es una oportunidad única de tenerte… de estar contigo… no puedo dejarte ir-el genio estaba tan angustiado que no sabía de qué forma contenerlo. Tenía miedo, no podía evitarlo, después de todo, el muchacho a quien ahora abrazaba me había hecho pasar muy malos tragos a lo largo del último año. Pero aún así… al verlo tan indefenso… tan necesitado…
-Quizá…-medité-. Quizá sea un poco de amor lo que en verdad necesitas Ken. Aquel comentario pareció sorprenderlo, como si el niño hubiese olvidado lo que significaba la palabra amor, como si nunca hubiera apreciado el poder de ese sentimiento.
-¿De verdad lo crees? ¿Crees que merezco una oportunidad aún con lo que he hecho?-entonces comprendí lo que era aquel sentimiento de agonía en mi pecho. Al sentir mi abandono, el muchacho había comenzado a luchar su propia gran batalla… sería yo o el emperador de los Digimons, y a juzgar por las apariencias, sabía quién tenía la ventaja en el asunto. Aquel ya no era el emperador de los Digimons, sino Ken Ichijouji, un pobre e indefenso chico que lo único que quería era que alguien lo quisiese.
-Todos merecemos una segunda oportunidad Ken…-lo tranquilicé mientras acariciaba sus cabellos-. Puede que les cueste tiempo perdonarte, pero sé que con el tiempo lo harán, estoy segura de ello-besé su frente-. Entonces… ¿me acompañas al hospital?-le sonreí. Pensé que se desmayaría allí mismo ante la fuerte impresión. Podía sentir su corazón latiendo a mil por hora. Me puse de pie y voltee, brindándole mi más brillante sonrisa-. Vamos Ken…

Ya en el mundo real me comuniqué con mi hermano, quien, aún asombrado por la resumida historia que le había contado acerca de lo sucedido con Ichijouji, me indicó donde estaban. Por más que Tai se esforzara por no preocuparme, podía notar el tinte angustioso que su voz desprendía… aquello solo logró preocuparme aún más. Nos tomamos el primer taxi que frenó frente a nosotros y nos dirigimos hacia la dirección que mi hermano nos había dado. Era un hermoso hospital, bastante amplio, pero aquello no importaba en ese entonces, mi gran amor se estaba muriendo por mi culpa. Subimos hasta el cuarto piso en donde todos nos esperaban. Muchos miraron mal a Ken al llegar, sobre todo Cody, a quien jamás creí que vería lanzar una mirada así a nadie, de forma que él permaneció detrás de mí todo el tiempo, mientras yo no hacía más que echarme a llorar en los brazos de mi hermano.
-Perdónenme… perdónenme todos, no sabía lo que hacía… yo… yo…-era lo único que lograba decir. Sentía como las palabras se arremolinaban en mi garganta, impidiéndome hablar, impidiéndome disculparme con las personas a quien más quería. De pronto sentí que otra persona me abrazaba y levanté mi llorosa vista para encontrarme cara a cara con Matt. Recuerdo que desee que me gritase de todo, que me jalara del cabello o que me mirara mal. Pero no, no tuve esa suerte… después de todo el emblema del rubio era la amistad. Él simplemente me sonrió y acarició mi mejilla, limpiándome las lágrimas.
-A Tk no le gustaría verte así…-suspiró y me acarició el cabello como yo lo había hecho antes con el chico situado detrás de mí-. Recuerda que a pesar de todo él te ama y que luchó mucho por poderte ver sonreír nuevamente, así que por favor sonríe Kari…
-Matt…-inspiré aire profundamente, sintiéndome revitalizar, y luego una pequeña sonrisa se asomó por mi rostro-. Gracias…
-Sé que a Tk le encantará saber que su sacrificio no ha sido en vano-sonrió él, pero podía notar un dejo de tristeza en lo profundo de sus ojos.
Pasamos horas allí, no recuerdo cuantas pues el reloj dejó de importarme con el correr del tiempo. Tk aún continuaba en urgencias y nosotros no sabíamos nada de él. Claro que Matt había preferido ocultarle los detalles a su madre pues no quería preocuparla. Ahora el cargaba con toda la responsabilidad. Miré a mi hermano con tristeza, mientras él se sentaba junto a su mejor amigo y lo besaba tiernamente. No pude evitar sonreír al pensar en la extraña pareja que eran. Aún recordaba como de pequeños, a pesar de ser mejores amigos, decían no soportarse y se la pasaban peleando. Ahora todo era diferente. A pesar de las millones de chicas que se le declaraban a Matt a diario, él había preferido a mi hermano, negando incluso el amor de Sora. Eran una pareja magnífica, y me sentía sumamente feliz por ellos… y su deseo más grande era que sus hermanos de la segunda generación, o sea Tk y yo, fuésemos otra pareja feliz, y sabían que pronto lo seríamos. Eso me lo había confesado mi hermano una noche que no podíamos dormir.
De repente escuchamos el sonido de unas puertas y una camilla que se marchaban por el corredor contrario, no llegamos a ver a la persona recostada allí, pero yo logré divisar que aquella persona tenía cabello rubio. El médico a cargo de Tk salió entonces, acercándosenos. Nos miró a todos, sorprendido por ver a tanta gente allí, pero finalmente centró su atención en Matt.
-¿Joven Ishida?-se aventuró, y al ver el nerviosismo con el que el aludido asentía, continuó-. Su hermano está bien, deberá permanecer bajo observación durante dos o tres días, mientras tanto alguien puede instalarse aquí y velar por él para que no esté solo-todas las miradas se dirigieron hacia el rubio, pero para sorpresa de todos, él me miraba a mí.
-Kari, tú te quedarás-fue lo único que dijo mientras yo lo miraba muda, negándome a creer que me estuviera pidiendo algo así-. Eres la más indicada para quedarte, si Tk te ve bien cuando despierte, yo se que sanará aún más rápido, y en caso contrario… probablemente enloquezca por no haber muerto en aquella ocasión e intente suicidarse por sus propios medios. Me da miedo que lo intente. Por favor Kari… hazlo.
-D-de acuerdo…-asentí, aún estaba confundida pero aún así no podía negarme, por lo que sin decir más, me fui detrás de aquella camilla en la que sabía que llevaban a mi amigo, dejando olvidados a todos, incluso a Ken, quien no pudo hacer más que salir huyendo.


En verdad pensaron que mataría a Tk!?!? JAAAAAAAAAAAAAAAAA Están locos!! No se puede hacer una buena historia Takari si uno de los dos se muere, para eso ya tenemos a Shakespiere con Romeo y Julieta y otras más. En fin, espero que les vaya gustando como queda. Nos veremos en el próximo capítulo. Aquí los espero.

Helena Cullen de Hale,,