Derechos de autor: El libro no es mio, es de Sophie Jordan. Tampoco soy dueña de Lab rats.

Aquí va el capitulo cuatro… ¡Diviértanse!

Capitulo 4

Jan nos esperaba frente a la casa, parecía nerviosa. Cuando nos vio, se le iluminó el rostro.

Apenas salí del auto, Janette me envolvió en un abraso. Cuando lancé un quejido retrocedió con cara de preocupación.

"¿Te lastimaron? ¿Qué te pasó?"

"Nada" Murmure adolorida "¿Y tu estás bien?" Me apresuré a preguntar.

"Si, hice lo que me dijiste. Estuve debajo del agua hasta que estuve segura de que se habían ido y luego salí volando en busca de ayuda"

No recordaba haberle dicho que pidiera ayuda. Ojalá no lo hubiera hecho, aun que no podía culparla por tratar de salvarme.

Al entrar en la casa Leo nos recibió sentado en el sofá, con las piernas cruzadas y un tazón de cereal. Estaba muy concentrado viendo unos dibujos animados en la televisión. No parecía ´muy preocupado´ como mamá había dicho.

Indignada, mamá se acercó a la tele y le bajó el volumen.

"Leo, ¿Es necesario que lo escuches tan alto?"

Leo se encogió de hombros. "Ya que no podía dormir por el ruido de la alarma decidí distraerme en otra cosa"

Una sensación desagradable brotó en mi interior

"¿Hicieron sonar la alarma?" Pregunté

La última vez que hicieron eso fue para enviar a un grupo de rescate por papá.

"Ha, si… Severin se volvió loco"

Leo tomo una gran cucharada de cereal "¿Te sorprende que hayan convocado a toda la pandilla por ti?" Me preguntó irritado "Piénsalo"

La necesidad de defendedme despertó en mi pecho, pero al deje pasar.

"Bueno, ¿Qué pasó? ¿Cómo lograste escapar? Dios mio, estaban por todas partes. ¿Viste esos lanzadores de redes?" Exclamó Jan como loca.

"Jan" La frenó mamá "Ya es hora de despedirse, Bree está cansada"

Mi amiga se sorprendió "¿Despedirse?"

"Si, despedirse" Repitió mamá con voz mas firme

"Ha" Jan arrugó la frente y después me miró "¿Quieres que mañana vayamos a la escuela juntas?" Me preguntó dándome a entender que quería que mañana le contara todo "Me levantaré temprano"

"Claro. Si estás dispuesta a madrugar y caminar hasta aquí" Su casa y la mía quedan lejísimos.

Tan pronto como Jan se fue, mamá cerró la puerta y se volvió a nosotras.

"Empaquen sus cosas. Partimos esta noche"

"¿¡Que!?" Mi corazón se rompió.

Leo se levantó tan violentamente del sofá que el plato de cereal salió volando por los aires.

"¿Lo dices de verdad?" Exclamó Leo con un brillo de felicidad en su rostro. Parecía que estaba vivo por primera vez desde… bueno, desde que yo me manifesté y quedó claro que él no iba a hacerlo.

"Nunca bromearía con eso. Junten sus cosas. Lleven toda la ropa que puedan y lo que crean importante" Los ojos de mamá se posaron en mi "No vamos a regresar"