Capitulo 3 Mi Nuevo Hogar
Iris
Después de levantarme, desayunar y todo eso, el profesor me dejo muchas mudas de ropa y una maleta negra, me fijo hay camisetas, chaquetas, incluso un poco de ropa interior, pero había algo que no me gustaba de esto, solo había faldas y unos cuantos vestidos.
-A no, eso sí que no, ni muerta voy a usar vestidos, menos faldas- le grite alejándome de la ropa.
-Esta es la ropa que te compre, no sabía tus gustos, pero al menos hay algunos shorts - me dijo sonriendo.
-Bueno, pero me tendrá que dar dinero por cada vez que me ponga un falda, ¿ok?-dije y los dos nos reímos.
Salió de la habitación, y me puse una camiseta celeste, unos shorts grises, una chaqueta blanca y unas zapatillas blancas con cordones verdes.
Luego de salir de la casa del profesor, Conan y yo nos dirigimos a la casa de Claudia y su padre. Pasamos cerca de una plaza, donde había unos niños jugando en una cancha de futbol, dos niños y una niña, se veía divertido, porque el niño más grande no había atajado el gol y salió persiguiendo al más delgado que se reía de él, obvio para pegarle.
-*seguro que ese niño no va a salir con vida de esto*- pensé esbozando un una sonrisa. Pareciera que Conan me leyera la mente, pues el también sonríe.
-Te aviso con anticipación,- levanta sus brazos-si estás conmigo, ese grupo de niños no te va dejar sola y para dormir, tendrás hasta pesadillas con ellos.
-En primera, ya tengo pesadillas y no quiero más…- digo triste, pensando lo de anoche- y segundo, me puedo arreglármelas con ellos, ya me las estoy arreglando contigo- imito su postura con los brazos en mi cabeza, sonriéndole triunfante.
Al principio me mira con recelo, pero luego sonríe como si nada. Miro de nuevo hacia el parque, la niña me ve, les dice algo a los otros y corren hacia nosotros.
-Hola, Conan ¿como estas?- pregunta la castaña- anoche te nos perdiste.
-Es que… anoche, pase por la casa del profesor y,…. Y me quede con él porque, por-porque la lluvia me alcanzo- explicaba tartamudeando, que ridículo se veía. Yo solo sonreía.
-Hey, ¿Quién es ella?- pregunta el pequeño delgado que corría, con un gracioso ojo morado.
-A si… ella es mi… mi… es mi-no sabe que decir.
-Soy su hermanastra, Blassy, Verona Blassy- digo dándole la mano al niño. Ese fue el único nombre que se me ocurrió, además, no dejaría que Jackson eligiera mi nombre.
-Es un gusto, señorita Blassy, soy Mitsushiko, es un placer- me toma la mano y la besa, ¿Qué diablos le pasa a este niño?
-No te hagas el galán, no te queda- dice riéndose la niña.
-Hazte a un lado, Mitsuko- dice el más grande empujándolo lejos- yo soy Genta.
-Y yo soy Ayumi, encantada- me abraza tan fuerte que no respiro.
-Ok, mucho gusto en conocerlos, pero no es necesario los modales, para que si seremos amigos, ¿no?- dije separándome de Ayumi, y volviendo con Conan.
-Sí, si claro, escuchen, nos tenemos que ir, tal vez vengamos para jugar un rato, no vemos- Conan se aleja y yo lo sigo, despidiéndome de ellos.
-Enserio, ¿Verona?- me pregunta con incredulidad.
-¡¿Qué?! Fue lo único que se me ocurrió, seguro que tu pensaste una mejor, "señor perceptivo"- digo burlándome y dándole un empujoncito, riéndome.
-Ya basta, Iris, no seas tan inmadura, compórtate de una vez- me dice mirándome con enojo, adelantándose de mí.
-¿Por qué comportarme? Si voy a tener 13 años, al menos déjame divertirme y comportarme como una niña de esta edad- dije sacándole la lengua.
Seguimos caminando unas calles más, hasta que llegamos a un edificio, con una oficina en el primer piso, y en el segundo, se veía por las ventanas, una jovencita probándose un vestido por fuera.
-Bueno, llegamos, por fin- Conan va hacia la puerta de la oficina.
-Entonces, este es, por así decirlo… mi nuevo hogar-tome mis maletas y entramos.
-De anticipo te aconsejo, por nada del mundo enojes al disque "detective famoso"- dice tomando mi maleta- ya perdí la cuenta de los coscorrones que me ha dado.
-¿Por qué le dice "detective famoso", de esa forma?- pregunte ayudándole con la maleta.
-Porque si no fuera por mí, ese egocéntrico tarado no resolvería ningún caso, se quedaría en el anonimato y no tendría ningún cliente.
Un ruido me alerta, venia de la escalera, era la misma adolescente del segundo piso, con una falda y zapatillas blanca, una camiseta y una chaqueta azul.
-¡A! Conan por fin, llegaste justo para el almuerzo-dice sonriendo-pero… ¿quién es ella?- pregunta acercándose a mí.
-Este, este… yo, yo soy -empiezo a tartamudear nerviosa. Pero me calmo-soy Verona, Verona Blassy, la hermana de Conan- digo saludándola de beso en la mejilla.
-A un placer, soy Claudia. Pero qué raro, Conan me había dicho que era hijo único- dice poniéndose a pensar.
Genial, se nota que Jackson planea bien las cosas, tengo que hablar, tengo miedo de que si el habla, empeore más las cosas. Quiero hablar, pero Conan me interrumpe.
-Es que ella no es mi hermana de verdad, mi mamá la adopto hace unas semanas, pero tuvo que ir a un viaje a Europa, dijo también que no sabía cuando iba a volver, así que llamo al tío Carlos, para decirle que Verona se quedaría aquí- dijo pasando su brazo por mi hombro.
Vaya, puede inventar una novela de la nada, parece que te juzgue mal Jackson, perdón, Blassy.
-Eh, si, hubiera querido ir con mamá a Europa, pero seguro me encantara estar aquí, ¡con mi lindo hermanito-lo abrazo con mucha fuerza, pero me aparta rápido.
-¿Hermanito?-me pregunta Claudia, con una mirada y sonrisa curiosa.
-Sip, soy mayor que Conan por 6 meses-dije cruzando los brazos y poniendo una sonrisa triunfante, mientras él se ponía colorado del enojo.
-Bueno, entonces le diré a papá que llegaste-dice yéndose a otra habitación- tu habitación será la de huéspedes, la tercera a la derecha.
Subo por la escalera, con la maleta a cuestas, llego al último y tercer cuarto a la derecha, pero Conan me toma del hombro, girándome con brusquedad.
-¿Qué es eso de HERMANITO?- me pregunta muy enojado.
-¡Que!, si voy a ser tu hermana, debo hacerlo bien- dije sonriendo-conteste un poco fastidiada.
-Ya basta de bromas, tomate algo enserio, déjame estar un momento tranquilo- me grita, alejándose de mí.
- Yo al menos trato de hacer bromas, y olvidar lo que paso, en vez de recordarlo una y otra vez hasta volverme una amargada, igual que tú con Claudia- digo gritándole, para luego sentir la culpa.
Me quedo mirando con incredulidad, pero su mira se torno con odio y se alejo de mi, detesto sentir culpa, fue verdad lo que dije, pero ahora siento que estuvieran dando mil patadas en el estomago. Lo detengo, pero me aparte, lo sigo hasta la puerta de su cuarto y lo vuelvo a detener.
-Hey…Conan, escucha lo siento, lo siento mucho, sé que no debí decir eso, fue un arrebato, solo…solo quería hacerte reír, claro si es que conoces que es reír- mi cara quita la sonrisa y me golpeo la frente con la mano, ¿Qué diablos pensé, cuando dije eso?
Me mira muy serio, pero esa mirada se desvanece, y comienza a reírse a carcajadas, jamás escuche una risa como esa, dulce, limpia, una verdadera risa de niño. Cuando termina de reírse, lo persigo por el pasillo, hasta atraparlo en la escalera y hacerle cosquillas.
-Basta, por favor Iris… para, para por favor- me die ahogado en risa.
- No hasta que me digas: ¡me rindo!- dije sin parar de hacerle cosquillas, también riéndome, Blassy tiene una risa contagiosa.
Me resbalo y los dos caímos por la escalera, gritando como locos, hasta llegar a al final. Conan cayó sobre mí, la sangre se me subía a la cara de pura vergüenza, pero fue el mejor momento para hacer, una de mis bromas. Me acosté en el suelo, hasta que Conan se levanto de mí.
-Iris, de todos modos no me rendí… ¿eh? ¡Iris!, que pasa, ¡despierta!, por favor, Iris- decía moviéndome, parecía un completo histérico.
-¡BUUUU!-le grito tomándolo de los brazos.
-¡Aggg!- salto hasta el segundo escalón.
-Jajaja, tu nunca, nunca me vas a ganar, Blassy- digo levantándome.
-No me vuelvas a asustar de esa forma, Iris- me dice también levantándose.
-¿Quién es Iris?- de repente veo a un hombre con un bigotito negro, con cara de medio borracho.
-Ah, señor, es que Conan a veces me dice Iris, porque… porque- ¡ahora que digo!
-Porque su segundo nombre es Isidora, pero le digo Iris- habla Conan poniéndose frente mío.
-Está bien, pues como sabe, soy el famosísimo detective, Carlos Guzmán-dice con un postura muy egocéntrica.
-*Tiene tanta inteligencia, como modestia, tipo engreído*-pienso poniendo una sonrisa-Hola, soy Verona… Isidora Blassy- dije dándole mi mano en saludo.
-Te sentirás como en tu propia casa, Verona- me dice correspondiéndome el saludo-Además, que tu madre ya pago por "estadía", jajajajajaja- se ríe como desquiciado.
-*Blassy tenia razón, este tipo es un egocéntrico borracho*-
Después de almorzar, Claudia nos llevo al parque, por que se juntaría con alguien importante. Llegamos, y veo a los amiguitos de Conan jugando aun al futbol, ¿es que estos niños no conoces, el basquetbol, el tenis, o al menos, las escondidas.
-Hola, chicos ¿quieren jugar con nosotros?- nos pregunta Ayumi.
-Está bien-
-Está bien- repetimos, y me puse a reír.
Jugamos hasta que Genta compro unos helados para todos, uno de naranja para mí. Lo más gracioso fue que Genta se comió tan rápido el helado, que cuando vio a Mitsushiko con uno igual, lo salió persiguiendo gritando:-Devuélveme mi helado, o te mato a golpes-. Mientras que Mitsuko le decía:- yo no te robe nada, ¡ayuda!-
Luego los niños se fueron, Blassy y yo nos quedamos jugando ping pon, al principio él me ganaba, pero le hice tragar su soberbia, cuando le gane 10-5. No me hablo hasta que volvimos con Claudia, le herí mucho el orgullo. Antes de llegar, Conan se detiene.
-¿Qué te pasa?- no entiendo nada.
-Está ahí, Heiji, el prometido de Claudia- me dice, y veo que su mano se aprieta en un puño.
-Cálmate, además, no se ve tan inteligente como me dijiste que era- dije dándole un empujoncito.
Solo da una pequeña risa, y nos dirigimos hasta la pareja, conversamos mucho, pero Heiji no me hablo, solo me miraba, una mirada de desconfianza, e incluso enojo, no podía describirlo bien.
Volvimos a la casa, pero si Heiji, y para sorpresa mía, y no para los demás, el "tío" Carlos, estaba dormido en el suelo, alrededor de unas latas de cerveza y la televisión en un canal con mujeres en bikini.
-Bueno espero que te moleste estas situación, las cuales me avergüenzo mucho- se disculpa Claudia con una reverencia.
-Tranquila, no me molestara en absoluto, no te preocupes.
Claudia levanto a su papá, quien balbuceaba nombres de mujeres, y dándole besos al aire, no me reí, pues creía que ella se enojaría. Solo me gire, y vi a Conan con las manos en la cabeza, me miro con complicidad y entendí lo que pensaba, porque también yo lo pesaba. Lo único que se nos ocurría decir es…
-Egocéntrico borracho-
-Egocéntrico borracho-
