CAPITULO IV: EL OCASO
Ok solo quería aclarar una vez mas, que es la diosa Eris la que está haciendo todo, ya que Irina es la chica que esta encerrada en el espejo, pero como Irina está enamorada de Hyoga pues a Eris le afecta eso…ya que solo encerró una porción de la humanidad de Irina en el dichoso espejo. Recordándoles Que Saint Seiya y sus personajes no me pertenecen si no al Sr. Masami Kurumada. Aquí les tengo otro Capitulo. n.n espero les guste también.
"La aventura de lo ilógico, la locura de lo mágico, un veneno sin antídoto, la amargura de lo efímero, porque el... se marchó"
—Perdóname mi amor, no quería ser cruel contigo— se disculpó Hyoga
—Esas cosas pasan, de los errores se aprende ¿no? — dijo la falsa "Flare" con ironía no acabando de sacar a Hyoga de su sorpresa al verla reaccionar así.
La verdadera princesa que estaba aun en la habitación se derrumbó por dentro había visto todo: ¡Que descaro! ¿Cómo había sido posible que abrazara a otra en su propia casa? Y encima ¡besarla! Ya no quería saber nada.
Por otra parte el efecto de la pócima no duro mucho y mientras los dos estaban en el jardín disfrutando su rato libre como de costumbre, Eris notó como su cabello acortándose, entonces, se levantó de su asiento y corrió de aquel lugar a su habitación volviendo a la normalidad en el camino, cerró la puerta y sonrió satisfactoriamente orgullosa de su fechoría pues seguramente Flare los había visto; cambió nuevamente su atuendo transformándose en Ive y se apresuró a ponerse el uniforme de servicio.
La princesa decidió bajar y enfrentar aquella situación, quería respuestas y una explicación, pero cuando trato de salir no pudo, la puerta se había atascado…intentó muchas veces abrirla desde adentro sacudiendo la perilla con fuerza y empezó a dar unos cuantos golpes a esta para ver si alguien la escuchaba. Hyoga quien venia subiendo las escaleras escuchó todo y cuando se acercó vio que el picaporte tenía aun la llave por fuera así que retiró la llave y dejó que la puerta se abriera.
—¿Qué paso? Te fuiste con mucha prisa ¿Cómo es que te quedaste encerrada? — le preguntó Hyoga sorprendido,
Flare miro fríamente al hombre aún cuando no sabía de lo que estaba hablando.
—Si, seguramente me estabas esperando abrazando a la otra mujer, que cinismo— dijo Flare quien ya no podía contener la rabia y el sentimiento.
—¿Pero que dices? Si acabamos de estar allá los dos, ahora veo que subiste porque querías cambiarte de ropa el negro te sienta extraño — respondió Hyoga desconcertado
—¿De que estas hablando? Ni siquiera he bajado — dijó Flare sin entender nada, pero aún así estaba furiosa, así que agregó —encima te veo hace un momento con otra, te tomaste muy enserio mi comentario ¿cierto? Lo increíble es que no pensé que tuvieras a alguien más mucho antes — respondió una irreconocible y enojada joven, bien al menos a en ese momento para su marido
—Flare no sabes lo que dices, ¿De que otra me estas hablando? ¿De que te quejas? supongo que no eras tu quien le coqueteo a Hagen hace un momento – respondió él para defenderse
—Eh?, ni siquiera he visto a Hagen en todo el día, estas alucinando, pero sabes que… no quiero hablar contigo, si tan rápido conseguiste una amante…adelante… vete, puedes hacer lo que quieras— finalizó Flare
Hyoga estaba mas confundido que antes, no entendía el porqué de esas palabras, él había estado cuerdo todo el tiempo y no le había sido infiel a su esposa, pero sus ojos se fijaron desesperadamente en los de ella tratando de encontrar una salida… un porqué, pero lo único que pudo encontrar en esa nublada mirada fueron inicios de llanto, sobraba decir que no tenia idea de lo que estaba pasando y menos de lo que tenia que hacer para arreglar todo, nada tenia sentido, trato de abrazarla pero….
—No quiero que me toques— gritó ella
—Vamos Flare, tienes que reaccionar, no sabes lo que dices…— respondió Hyoga tratando de sujetarla nuevamente
En ese momento entró Hagen, pues había alcanzado a oír los gritos
— ¿Qué estás haciendo? — dijo molesto e indignado al ver como Flare forcejeaba tratando de que Hyoga la soltara
—Hagen díselo tu… ¿es cierto o no que ella y yo estábamos juntos hace un momento—
Hagen un poco confundido asintió con la cabeza
—Pero yo no bajé en ningún momento, me quede encerrada— dijo Flare molesta
—Lady Flare, usted acaba de estar allá abajo incluso me saludó, no entiendo porque lo preguntan — se calmó Hagen que aún veía serio a Hyoga
Extrañamente ella no recordaba nada de lo que los le explicaban, en medio de todo el alboroto entro Ive.
—Mi Lady aquí estaba, la he estado buscando, ya tengo listas las flores que me pidió antes de salir al jardín…— dijo y sonrió naturalmente
¿Era verdad y ella había estado abajo? No lo recordaba. Ive miró con desconcierto la escena (al menos pudo fingirlo perfectamente) que más bien parecía una pelea de locos.
—¿Le sucede algo malo mi señora? Se ve pálida… - dijo Ive
—Tal vez necesita descansar un poco más — dijo Hagen respetuosamente dirigiéndose a Flare
—Hagen tiene razón, sabe que no ha dormido bien y disculpen mi atrevimiento pero los pleitos que han tenido la han afectado bastante— dijo Ive tratando de parecer preocupada
—Pero…pero… yo lo vi todo— tartamudeó Flare viendo a Hyoga — no, tú estabas con alguien más…
—Cálmese un poco Señorita, sabe que no suelo defender a este… pero usted siempre estuvo con él en el jardín, aunque debo decir que nos extraño bastante verla vestida de negro, no estamos acostumbrados— respondió Hagen
Flare estaba desconcertada ¿De qué estaba hablando Hagen?, incluso ¿Qué hacía ahí? Nunca estaba dentro del palacio , ya no sabia que creer ante tal conmoción, la única salida que encontró en ese entonces fueron los brazos de su esposo a los que corrió desesperadamente desvaneciéndose el enfado que tenia reemplazándolo por un callado sollozar. Hyoga sólo miro a los dos personajes dentro de la habitación, quienes muy a su pesar comprendieron su gesto e inmediatamente salieron de ahí con recato.
La suplantadora estaba feliz se retorcía el delantal sonriendo, no podía evitar llenarse de jubilo ante el dolor ajeno, después de todo era su naturaleza. Mientras Hagen se decía así mismo:
"Y para qué habré venido… siempre el segundo no más…siempre el amigo"
Momentos después en la callada y elegante habitación del matrimonio se encontraban dos siluetas, recostados ambos en la cama, todo en total oscuridad y solo la luz de la luna asomaba por la ventana, él tenia su espalda medio recargada en la cabecera de la cama y la cabeza de ella recostada sobre el pecho de él-
Guardando su tristeza y tratando de reconfortarse en la cálida cuna que mutuamente se brindaban con su abrazo.
—Creo que deberíamos olvidar todo esto— susurró el rubio acariciando con suavidad la abundante cabellera dorada de su esposa- sabes que esto no nos hace nada bien
—Juraría que lo que vi era real— chilló ella con un hilo de voz
—Pero sabes que jamás te haría daño— le respondió estrechándola con fuerza pero sin lastimarla
—Lo sé…pero es una rara sensación el no recordar nada…— dijo por último dando un suspiro antes de caer baja el encanto de Morfeo y quedarse completamente dormida.
El oscuro manto de la noche había envuelto ya completamente el reino, mientras que en medio de todo aquel silencio, Hyoga murmuraba aún para sus adentros, se preocupaba profundamente por su esposa, antes de tomar la postura correcta acostándose para dormir junto a ella.
CONTINUARA
Uff jeje T-T me costó trabajo ehh… gracias a todos por sus reviews y por apreciar mi trabajo, dejen mas - (con carita de psicópata) XD.
Mis queridos amigos, después de estos años regreso para traerles la continuación de este fic, esperando que para ustedes resulte una experiencia leerlo y vivirlo. Gracias por esperar
