Capitulo 4: Susurros de ambiciones Parte…¿Smash?
En algún otro lugar de los 8 grandes…
- !Vaya vaya! Mira a quien tenemos aquí. - Esto lo decía un joven de cabello color rojo, el tipo era alto. - Parece que el mismísimo diablo se subió al mismo barco que yo. - Dijo en tono de broma para fastidiar al otro joven.
El otro sujeto de quien se burlaba era muy alto y e cabello color café oscuro. - No me digas que me perseguirás hasta el infierno solo para molestarme… Otra vez… - Dijo tratando de ignorar al otro sujeto, pero conociéndolo sabría que sería imposible. - Te he dicho que no volveré a beber contigo desde lo que paso la ultima vez. - Decía recordando las estupideces que cometieron juntos en su ultima borrachera.
- ¡Ooohhh vamos! ¡Sera divertido! Además ha pasado mucho tiempo desde lo de el Pueblo Carragan. - Dijo muy amigablemente tratando de persuadirlo para que aceptase. - Tal vez hasta consigas una novia. - Le dijo dándole codazos y una cara acusadora.
- Te he dicho que no, Sam. - Esto lo dijo mientras recargaba sus codos en la barandilla del barco y miraba hacia el mar perdido en sus pensamientos pero los interrumpió al darse cuenta de lo que llevaba su compañero- ¿Que traes puesto? Parece que quieres empezar una guerra… -
- Si que eres arisco. - Se quejaba su "Amigo", como el se auto proclamaba al ser tan amistoso, mientras hacia un gracioso mohín. - !Esto es estilo mi amigo! - Terminaba de decir mientras posaba como si le fuesen a tomar una foto, lo cual solo causó que una gota de sudor apareciera en la nuca de su amigo.
En realidad su compañero no estaba tan equivocado, su ropa no era rara, era elegante, vestía una camisa gris manga larga con las mangas dobladas hasta los codos, una corbata negra y unos pantalones del mismo color, para terminar tenia puestos unos elegantes zapatos estilo Caterpillar también color negro. Lo realmente raro era que iba armado hasta los dientes. Tenia armas que no había visto jamás su vida, no es que fuera un experto pero hasta la marina como máximo llevaban rifles, cañones y katanas. Sin embargo su compañero tenia distintas armas con estilos muy distintos de lo que ha visto hasta ahora.
- ¿Que? ¿No vas a preguntar por mis armas? - Pregunto San en un falso tono indignado. - ooohh Keith… ¿No tienes ni un poco de interés? -
- De hecho… No. - Respondió sin darle mayor importancia mientras Sam caía en la derrota.
- Como sea. - Sam ya estaba resignado sobre impresionar a su amigo. - A todo esto, ¿A dónde te diriges? - Pregunto sonriente con mucha curiosidad.
- No lo sé. - Fue todo lo que respondió.
- ¿¡Ehh!? ¿¡Como que no lo sabes!? ¿¡Quieres decir que solo estas viajando sin rumbo alguno!? - Keith solo se encogió de hombros. - ¿No tienes algún sueño o ambición? - Keith estaba a punto de responder pero Sam de nuevo lo interrumpió - ¡Pues yo vaya que tengo cosas por hacer! ¡Grandes cosas! - Keith solo suspiró y dio una pequeña por el comportamiento tan gracioso e hiperactivo de su, hasta ahora, único amigo.
- Sam… - Su colega dejo de hablar ensoñado para prestar atención su atención a lo que Keith veía. - ¿Acaso ves lo mismo que yo? - Su amigo solo asintió. Lo que estaban viendo era muy raro, no tan raro como cuando ambos se pasaban de copas y las cosas que provocaba su estado de embriaguez - ¿Qué es lo que piensa ese tipo? - Se preguntaba Keith al ver a un hombre en un pequeño bote dirigirse hacia donde se podía observar estaba una tormenta a lo lejos.
- Creo que le gusta vivir la vida al extremo, JAJAJAJA. - Reía Sam escandalosamente. Pero Keith no estaba cómodo viendo como un hombre acababa con su vida así, no era por ser vanidoso pero solo un hombre tan fuerte como él o su alegre compañero sobrevivirían a lo que estaba a punto de hacer. Ya estaba lejos y solo pudo observar su extraño color de pelo, era de un color carmesí que se cortaba hasta la nuca y la parte de abajo era color negro.
- Como sea, si es alguien que pueda sobrevivir a eso tal vez volvamos a escuchar de él. - Dijo esto último antes de reanudar la platica con su fiel amigo.
Isla Evergreen…
Xalena, Resha y Paky estaban desconcertados, la nube de tierra que levanto por la caída de aquella… ¿Persona?... Ellos solo podían preguntarse en como había caído una persona desde tan alto olvidándose de todo el peligro… A excepción de Paky que seguía aterrado.
- Etooo… ¿Chicos? ¿Que fue eso? - Resha apenas podía hablar ya que el polvo trataba de invadir su nariz, garganta y ojos.
- No lo sé, pero estén alerta, esas bestias siguen por algún lugar. - Advertía la mujer de cabello verdoso que solo debía cerrar sus ojos ya que su mascara le ayudaba a que polvo no invadiera su nariz y boca.
- ¡Chi.. Cof... Cof!... ¡Chicas! - Paky trataba de decir algo pero trago tanto polvo que parecía y había inhalado gas pimienta y ahora tenia los ojos rojos.
- ¡Alerta! - dijo Xalena presintió como se acercaban dos de eso animales y se puso en guardia.
- ¡Ya estoy harta de tanto polvo! Voy a... - Pero antes de que Resha hiciera algo abrió los ojos para ver mejor y solo pudo mirar como dos de esas bestias estaban saltando desde el otro lado del cráter que se formó entre ellos, quiso reaccionar pero se tropezó con Paky que estaba detrás de ella lo cual hizo que se tropezará.
Los animales ya estaban por encima del cráter en su salto y apunto de caer sobre Resha, pero algo interfirió en su ataque. - ¡HOOLAAAA! - Gritaba una voz algo infantil mientras saltaba del cráter con las manos extendidas y golpeando a los dos simios enviándolos a volar en diferentes direcciones. - ¡Hey! ¿Que tal? ¿Donde estoy?... ¡GEENIAAAL! - Esto fue lo que gritó ver las raras criaturas que estaban a sus costados aturdidos por no saber de donde salió ese chico que sonreía tanto. - Esas cosas raras se ven cool… ¡Sean mis nakamas! - Les gritó con una gran sonrisa mientras le brillaban los ojos. Todos los presentes, hasta los animales, se le quedaron viendo con una gota de sudor en la cabeza.
Xalena quien se estaba encargando de otra criatura que la atacaba también lo miró como si el bicho raro fuera ese chico. Y pudo observarlo bien, era un chico con color de cabello rojo intenso, llevaba puesto una playera blanca, y por encima de ella una camisa roja manga larga desabotonada a la cual le doblaba las mangas hasta los codos, atada a su cintura llevaba un lazo de color negro, también tenia puestos unos Jeans negros y unas botas del mismo color.
- ¡Auch! ¿¡Porque me duele la cabeza!? - Que sorpresa fue la del chico al encontrarse con un chichón mas grande que su misma cabeza. - ¡AAAHHH! - Gritó al sentir el tamaño del golpe.
- Que imbécil… - Murmuró Xalena. ¿¡Que estaba haciendo ese chico en un lugar como ese y como había llegado!? Ella termino de cortar a la bestia que le bloqueaba el camino y decidió socorrer al chico que se encontraba en peligro. Antes de llegar vio como uno de esos animales se posó atrás de él y lo intentó atacar. - ¡CUIDADO! - Fue lo que gritó ya que no pudo llegar a tiempo porque estaba algo lejos.
El animal rápidamente atacó, pero para su sorpresa y la de Xalena el chico se había agachado esquivando el ataque. - ¡Oí! ¡Atacar por la espalda esta mal! - Dijo dándole un golpe de derecha a la bestia y mandándolo a volar, la bestia solo pudo levantarse aturdida.
- ¡Toma! - El joven solo pudo sentir un golpe en la cabeza antes de golpearse y toparse con unos bellos y extraños ojos blancos. - Eso te pasa por descuidado. - Dijo Xalena antes girar sobre sus talones. - No se en que pensabas al pedirle a las bestias que fueran tus nakama pero como habrás visto no aceptarán de buena manera. -
- ¡Rayos, esas cosas eran geniales…Decidido! ¡Entonces tu serás mi nueva nakama! - Otro golpe. - ¡Sip! ¡Esta decidido! - Otro golpe. - ¿Como te llamas? - Otro golpe. - ¡DEJA DE GOLPEARME! - Grito con lágrimas en los ojos y 4 nuevos chichones.
- Xalena, y no seré tu nakama. - Respondió mientras volvía a la lucha y rápidamente cortaba a dos bestias.
- Es fuerte. - Susurró. - Claro que será mi nakama. - Termino de decir con una gran sonrisa. Desgraciadamente el no pudo darse cuenta cuando otro animal lo atacó por la espalda. - ¡Rayos! - Pero antes de que llegará el golpe una poderosa corriente de viento mando a volar al animal. - ¿¡Que fue eso!? -
- De nada. - Rápidamente dirigió su mirada hacia donde provenía la voz, y vio a otra chica desvaneciéndose en el aire y dejando inconsciente a unos cuantos de esos gorilas-bestia. Al ver esto se le iluminaron los ojos. - No seré tu nakama. - Respondió leyéndole la mente… O la mirada, pues ya había escucha la conversación entre él y Xalena. El chico solo pudo hacer un Mohín en desacuerdo.
- Bien… Creo que debo ayudar a los nuevos integrantes de mi tripulación. - Dijo mientras sonreía y se sacudía su rojizo cabello. - ¡Bien! - Rápidamente se fue a la carga contra 3 de esas bestias, esquivó los golpes de los dos primeros y puso la mano en el rostro del tercero para dar una pirueta en el aire. Al caer golpe al primer gorila mandándolo a volar y al segundo le dio una patada en la mandíbula dejándolo inconsciente. Recibió un golpe del tercero que lo mando a volar destruyendo una casa en el proceso. - ¡Cabrón! - Volvió a correr hacia el gorila y unos cuantos mas que se habían unido.
Paky estaba contra las cuerdas. Se había encontrado con una de esas bestias pero de un tamaño un poco mas pequeño que él. - Bien, si quieres una pelea de puños la tendrás. - Dijo acomodándose su sombrero de copa de múltiples colores. Rápidamente se lanzo a un salvaje intercambio de golpes con la pequeña bestia, la cual el iba perdiendo.
Pasaron un par de horas y ya todas las bestia yacían en el suelo. Menos una, y era con la que Paky seguía peleando. - ¡Vamos hombre-elfo! - Grito el joven pelirrojo dándole ánimos al pequeño hombre. Los otros tres guerreros ya habían terminado sus peleas y se dedicaron a ver la de Paky como si fuese un espectáculo.
- ¡Mhe famo faky, foder! - Tenia la cara tan hinchada y con moretones que ya ni podía hablar bien.
- ¡Tu puedes pequeño hombre! - Gritó Resha mientras Xalena solo sonreía y miraba la pelea.
Paky al ver a las dos chicas y que le estaban dando ánimos se motivó. - ¡RWAAAAHHHH! - Dio un grito de guerra mientras se volvía a lanzar al pequeño monstruo. Intercambiaron golpes por un minuto hasta que la bestia y no pudo mas y cayó inconsciente. - ¡FIIIIII! - Celebraba su victoria. Pero ese orgullo duro poco por que una gran sombra se presentó detrás de él, una que esta oculta en tu pequeño cráter que había aparecido hace un par de horas. - Oh mi Fio… - La enorme bestia solo balanceó su mano y mando a volar al pequeño hombre ya inconsciente.
- ¡HOMBRE-ELFO! - El primero en salir disparado atrapando a Paky fue el pelirrojo, mientras tanto las chicas preparaban sus armas y se ponían serias.
El enorme monstruo no perdió el tiempo y saltó unos cuantos metros para estar delante de las mujeres. - ¡RWWAAAHHH! - A diferencia del grito de Paky este fue un rugido tremendamente fuerte y salvaje.
El monstruo se abalanzó hacia las chicas golpeando la tierra, estas lo esquivaron pero al ver la enorme grieta que provocó decidieron no intentar parar sus golpes. - Deberíamos terminar con esto de una vez. - Una voz apareció detrás de ellas, y este el chico pelirrojo mientras estiraba su brazo derecho. Las chicas solo lo miraron y asintieron mientras sonreían.
- ¡Voy primero! - Gritó Resha corriendo hacia el monstruo. - ¡AIR SWORD! - Al Gritar esta palabras con ayuda de su Jakujou envió una poderosa hoja de viento que cortó fácilmente en diagonal al monstruo. Este empezó a rugir de dolor.
- ¡Me toca! - Xalena corrió hacia con su caja metálica con el filo hacia la izquierda y hacia afuera directamente al gorila-bestia. - Corte de la Rosa. - Dijo tranquilamente mientras aparecía atrás de este. Rápidamente un herida de corte horizontal apareció en el abdomen de aquel ser mientras miles de pétalos aparecían alrededor de Xalena y la bestia. Tras recibir estos dos duros ataques apenas podía estar en pie, y miraba al chico que iba corriendo hacia él mientras estiraba la mano tratando de alcanzar aquel chico y cumplir con sus ordenes, pero no podía ni caminar.
El joven pelirrojo rápidamente empezó con su ataque. Su brazo derecho empezó a llenarse de energía hasta cambiar su color a un rojo brillante y dos relámpagos azules se pintaban en el exterior de su brazo. - SMAAASH. - Dio el gritó golpeando en el abdomen a aquel monstruo, el golpe fue tan duro que lo mando a volar destruyendo múltiples casas en su camino. - Y esto terminó. - Sonrió por ver la derrota de aquel ser.
Sin perder el tiempo todos corrieron hacia donde se encontraba Paky. Resha sin hacerse esperar empezó a tratarlo. - ¿Eres un doctor o algo así? - El pelirrojo se sentó junto a Resha con una curiosidad digna de un niño, ella solo sonrió ante esto.
- Algo así… - Respondió mientras seguía revisando a Paky. - Bien, no es nada grave, solo heridas externas. - Continuaba con su diagnostico. - Aunque me gustaría seguirlo tratando hasta que este despierto. - Término de decir, claramente les estaba pidiendo que se quedaran por si acaso esas cosas buscaban mas pelea.
- ¡Yosh! ¡Nos quedaremos contigo hasta que termines! - Respondió el joven en nombre de él y Xalena. Esto disgusto un poco a Xalena, ella también están dispuesta a quedarse pero al aparecer el chico no entendía que ella no era su nakama.
- Cuando se despierte me iré y terminaré con este extraño asunto. - Dijo mientras se recargaba con un árbol, pensando en que es lo que ocurría en esa horrible isla que hasta hace unas horas consideraba hermosa.
- ¡Oí! ¡No lo digas como si fueses a ir sola! - Respondió el más joven. - ¡Ustedes ya son de mi tripulación y debemos estar juntos! -
Ambas chicas se impresionaron de sus palabras. Ellas claramente le dijeron que no, ¿porque seguía insistiendo en que eran sus nakama?. Ambas solo guardaron silencio pensando en que le pasaba a ese chico, ¿Tenia déficit de atención? Pensó Resha. ¿Había probado o inhalado algo extraño? Pensó Xalena.
- Por cierto, ¿Cual es el sueño de ambas? - Preguntó el pelirrojo mientras se recostaba en el suelo. Esa pregunta tomo por sorpresa a ambas. - ¡Yo algún día seré el Rey de lo Piratas! ¡Y un rey necesita una tripulación fuerte! ¡Por eso las elegí a ustedes y al hombre elfo! - Termino de hablar con una sonora carcajada.
- Y-yo…no…soy…un…elfo…- Paky hablaba y se movía entre sueños. Todos empezaron a reír.
- Yo…quiero…no, no es que lo quiera, es que debo y voy a ser la mejor espadachín en el mundo. - Respondió Xalena a la pregunta. - Tu ambición también es grande niño. -
- ¡Hey no soy un niño! - Exclamó Mientras pataleaba en el suelo como si se tratara de un berrinche. - ¿Y que hay de ti? - Volvió a preguntarle a Resha ante la mirada atenta de Xalena.
- Yo…desea encontrar a alguien especial para mí…- Fue todo lo que respondió antes de volver a revisar a Paky. Xalena por su parte se sintió identificada con Resha, porque aunque no lo dijo ella también esta en busca de alguien.
- Alguien especial para ti… - Pensaba el joven. - …¿Entonces buscas un esposo? Yo puedo serlo si te unes a mi tripulación. - Termino de decir con una gran sonrisa que fue borrado por un puño que se clavo en su cara.
- ¡Q-que te den! ¡P-por su puesto a que NO a todo lo que dijiste! - Decía Resha con un leve sonrojo en su rostro. - ¿¡Acaso sabes lo que significa matrimonio?! -
- No. - Respondió sencillamente riéndose. Xalena también se rió un poco por la inocencia de aquel chico.
- Tengo un poco de curiosidad. - Comenzó a decir Xalena. - ¿Cual es tu nombre? Yo ya te dije el mío. - Pregunto Xalena.
- ¡Oh claro! ¡Mi nombre es Walker D. Elrick y me voy a convertir en el Rey de los Piratas! - Gritó con los puños hacia el cielo y una cara llena de emoción.
- Un placer, yo soy Resha. - Dijo Resha para que Elrick ya supiera como llamarla y no le pusiera un apodo como al pobre de Paky.
Xalena se tensó un poco. El apellido D. Había estado muy presente a lo largo de su infancia por lo que le había contado su padre, pero aunque Elrick luciera inocente podría ser todo lo contrario y estar mintiendo, por eso aun se negaba a ser nakama de el joven.
Antes de que continuara la conversación un gran temblor empezó a sentirse. - ¿¡Que esta pasando!? - Preguntaba Resha mientras se aseguraba de que a Paky no le ocurriera nada.
- ¿¡Me ves que yo lo sepa!? - Respondió Elrick también en forma de desesperación pero solo divirtiéndose.
- ¡NO SE ALEJEN! - Gritó Xalena, pero fue muy tarde, la tierra empezó a dividirse y los cuatro individuos empezaron a alejarse involuntariamente. Grandes raíces empezaron a brotar y a arrastrar los cuerpos de las bestias inconscientes y las casas hacia el fondo de las enormes grietas por la actual división de la isla.
- ¡Maldición! ¿¡Porque no puedo volar?! - Gritaba Resha desesperada por no poder usar su akuma no mi y no poder salir de las raíces, ella trataba de llegar desesperadamente a Paky que seguía inconsciente y herido pero le era imposible. Elrick también la pasaba igual de mal por no poder hacer uso de la suya y saltaba de lugar en lugar luchando contra las raíces.
Xalena también tenia problemas. El lugar donde ella estaba parada se empezaba a hundir y debido a las raíces que la atacaba ella no pudo saltar a tiempo y ya están suficientemente hondo, también trato de cortarlos las ahora paredes de roca pero estas no cedían.
- ¡MALDITA SEA! - Gritó Elrick al ser atrapado por raíces realmente gruesas y no poder usar su akuma no mi para liberarse.
La desesperación llenaba cada vez mas y más mientras alguien los observaba y se reía siniestramente.
