ENFERMEDAD

Hacía tanto calor… casi tanto como si alguien hubiese deseado que el sol se acercase para verlo con más detalle. No conforme con los abrasadores rayos ultravioleta proviniendo de la atmosfera atravesando la deteriorada capa de ozono, empezaba a tostarme las piernas con las altas temperaturas que emanaban del asfalto. Si rompiera un huevo sobre mis zapatos apenas tardaría unos segundos en freírse. Pero lo preocupante no era tanto la temperatura. Podría decirse que ya me había acostumbrado a subir esa colina camino al colegio, aún así sentía una horrible sensación de ahogo, producto de la alta humedad. Pareciera que hubiese corrido una maratón, pero ni siquiera había tenido la clase de educación física… Santo cielo…

Pero el llegar tampoco suponía ningún alivio. El mero concepto de ambiente habitable parecía escaparse a nuestro instituto. El calor humano ya era un problema, tantas personas en un aula tan pequeña. Pero mi ubicación, que antes consideraba perfecta, ahora se había vuelto una maldición. El sol entrando por la ventana, y peor aún reflejándose en los cristales, combinado a la incomodidad de sentarme sobre mis pantalones mojados. A poco estuve de lanzarme por la ventana cuando Haruhi me distrajo.

Tenía un ventilador de bolsillo, de esos que son a baterías, y que al cabo de unos momentos lanzó al vacío.

— Que porquería, eso sólo tira aire caliente…

Pues que querías, si aire caliente es lo único que hay… Como esperaban que prestara atención a la clase, cuando apenas podía mantenerme conciente. Si alguien hubiese venido con un aire acondicionado o algo parecido, le levantaría una estatua en su honor.

El alivio llegó en el salón del club, cuando un pequeño ventilador apareció como por arte de magia… Ya deben saber quien lo trajo, pero al menos esta vez ha tenido una buena idea. De todos modos no pienso erigirle ningún monumento a Haruhi, siendo que causa más problemas que soluciones.

Koizumi se acercó a mí con un nuevo juego de mesa, esta vez Damas. Cada juego, a medida que nos aburríamos de él, iba formando parte de la pila junto con los demás. Curiosamente, una vez que Koizumi se "aburre" de un juego trae uno nuevo, por lo que no hemos retomado ninguno de aquellos. Y Nagato estaba sentada junto a mí leyendo un libro grueso con mucho lenguaje técnico. No me pregunten de que era porque no lo sé; lo que sí puedo decirles, es que si intentáramos leerlo, acabaríamos leyendo más del diccionario que del libro en si.

— ¿Ah? ¿Mikuru no vino hoy?

— Sí, pero me ha pedido que la excusemos, ya que Tsuruya está enferma y ha ido por unos momentos a hacerle compañía.

— ¿AAH? ¿Y se puede saber por qué no lo dices antes? Idiota. Si esa chica es como un miembro. Deberías ser más considerado.

¿Esa chica? Tiene nombre sabes. Además, estoy siendo considerado en mi silencio… ¿En que le ayudará a recuperarse la aparición de una persona que sólo irá a gritar, desordenar y comer todo a su alcance?

— Es cuestión de transmitir buenas vibras.

— Como sea, en todo caso ¿Por qué mejor no sólo la llamas? Conociéndola, si sus amigos llegasen a su casa le importará poco el estar enferma y querrá ponerse a jugar, cuando el doctor le ha dicho que debe hacer reposo absoluto.

— Puede que tengas razón…

¡Claro que tengo razón! Y se confirmó cuando escuché la estrepitosa risa de Tsuruya del otro lado de la línea… Lo curioso es que Haruhi no tenía activado el altavoz… Vaya energía tiene.

Al momento de cortar la comunicación, Haruhi volvió a su asiento. Pero esta vez volteó la silla y quedó mirando al cielo. Ya conocía yo esa escena. Algo estaba por pasar, lo sentía en mis huesos. Justo cuando estaba pensando que todo estaba demasiado calmado… Cuidado con lo que deseas…

-o-

A la mañana siguiente, me tropecé con una ligera llovizna camino al instituto, por lo que no llegué tan acalorado como el día anterior. Cuando tengo tanto calor me pongo de mal humor, y si a eso lo combinamos con Haruhi, es como si me lanzaran un cóctel Molotov directo a la nuca. Pero ella había faltado ese día… Extraño, ya que sus faltas en todo el año pueden contarse con los dedos de una mano. ¿Será que habrá tenido otra de sus "grandiosas ideas"? ¿Tendremos que ir al pasado cinco veces para arreglar un nuevo embrollo? ¿O esta vez viajar entre dimensiones? Talvez sólo estaba haciéndome la cabeza por nada, pero como mi vida se había convertido en un catálogo de lo paranormal, podría estar listo para lo que viniera. Y la llamada no se hizo esperar… ¿Quién más iba a llamar…?

— Kyon, ¿Por qué demorás tanto en atender? — Atendí al tercer tono— como sea, sabes… — titubeó— no me estoy sintiendo bien, ¿podrían venir después de clase?

— ¿Eh? ¿Por qué? —¿A qué venía eso?—.

— ¿Cómo? ¿Por qué como así el líder se ocupa de sus subordinados, no debería ser reciproco? ¿O acaso olvidaste que me pasé tres días contigo en el hospital?

Bueno, vale. Pero me hiciste pagar una buena multa y supuestamente habíamos quedado a mano… ¡Me cortó!… ¡Pero si no me has dicho ni la dirección! ¿Cómo se supone que llegaré? Talvez deba seguir el sendero de destrucción. Ahora que lo pienso… en todo este tiempo no he ido nunca a su casa…

Finalizadas las clases arrastré mis pies hasta el salón del club, donde los demás me esperaban y nos preparamos para salir.

*Suspiro*

— Justo cuando pensé que tendría un día libre de ella, sale con estas cosas.

— No digas eso. Tengo una teoría respecto a esto, pero si te la dijera ahora arruinaría el chiste. – Dijo Koizumi con su tono de sabelotodo, que tanto me irrita.

Acto seguido les pregunté a Asahina y Koizumi, pero al parecer ellos tampoco tenían la más mínima idea de a donde deberíamos ir. Y así los tres miramos a Nagato al mismo tiempo.

— Yo sé. — Y así se disponía a que la sigamos.

— Espera Nagato... ¿Lo sabes como sabes todo? ¿O te lo ha dicho?

— Haruhi Suzumiya me lo ha dicho. — respondió sin siquiera mirarme.

— ¿Por qué sólo te ha dicho a ti? Me gustaría saber. — inquirió Koizumi.

— Encargada de Comunicaciones. — soltó ella escuetamente.

¡Vaya puesto le había designado Haruhi! Hice un esfuerzo enorme por no reírme. La expresión de Nagato, que estaba más bien relajada, pareció enseriarse mientras giraba a mirarme. ¿Se notaba en mi cara? ¿Se enojaría en serio si me río de aquello? Pero vamos… ¡Es la ironía perfecta!

Al llegar a la dirección, nos encontramos con una casa normal por donde la mires. Si me hubieran dicho que Haruhi vivía en un Iglú probablemente les habría creído, por eso encontrarme con algo tan común fue un poco decepcionante.

Toqué el timbre de la residencia y una cabeza se asomó de la ventana del segundo piso; acto seguido, un manojo de llaves cayó directo en las manos de Nagato. Estábamos algo lejos de aquella ventana, así que no entendí si Haruhi tenía esa precisión, o sí Nagato había activo un "Modo Imán" o algo parecido.

Nagato introdujo la llave y se quedó inmóvil durante unos segundos.

— Esperen aquí — eso dijo después. Y la esperamos alrededor de un minuto.

Cuando regresó continuó con lo siguiente:

— El campo preventivo para la cuarentena ha sido desplegado. El virus esta ahora contenido.

¿Virus? ¿Cuarentena? ¿Me perdí de algo?

— Lo que me temía — comentó Koizumi detrás de mí, con una expresión pensativa.

Y prosiguió:

— Como de seguro ya sabes, el cuerpo de Suzumiya es diferente al del resto, al menos en cuanto a su química interior. Por lo que un virus como cualquiera conocido no le haría cosquillas, y debería ser uno muy poderoso.

— ¿Qué tan poderoso? — le pregunté sin rodeos.

— Tanto que si te contagiaras, morirías en cuestión de minutos. Sería algo así. — La miré a Nagato, y ella asintió.

Se me heló la sangre, acaso era posible que hubiera algo tan peligroso y nocivo tan cerca, ¿y nosotros andando a lo tonto?

— ¿Este es el chiste que mencionaste hace rato? Pues no me hace ninguna gracia — le respondí.

— No, esto es más bien, un efecto secundario. Mi teoría era que Suzumiya había deseado saber si sus amigos se preocupaban por ella y le visitaban en caso de enfermarse. Hasta ahí era algo muy inocente, pero ese es el momento donde todo se complica. — Koizumi hizo una pausa y respiro profundamente, al mismo tiempo que señalo al interior.

— ¿Es un virus del espacio o qué? Ya que dijiste que ningún virus conocido la afectaría... — pregunté ya temeroso de que tendríamos que hacer a continuación.

— No, es un virus recién creado, ajustándose a los deseos de Haruhi Suzumiya. — Nagato fue quien me contestó.

A todo esto, Asahina estaba más pálida inclusive que Nagato, aferrándose a mí. En circunstancias normales habría atesorado esa sensación, pero esto era todo menos normal… ¿Y ahora qué?

— Tomaremos medidas preventivas. — soltó Nagato y como un vampiro famélico empezó a repartir mordidas a los presentes. Y yo que pensaba si traer a mi hermanita para que alegre un poco a Haruhi… Suerte que no fue así, no sabría explicarle porque Nagato iba a morderle.

Al parecer no había nadie en casa más que ella, suerte para sus padres… Ahora que lo pienso… ¿Y sus padres? Ciertamente me alarma lo poco que sé de ella.

Íbamos todos detrás de Nagato, quién examinaba todos los rincones de la casa. Seguramente Haruhi no ha salido de su habitación en ningún momento del día, sino se habría alarmado al ver la gran cantidad de insectos muertos que había por todas partes. Moscas y mosquitos mayormente. Inclusive algunas plantas de interior empezaban a marchitarse.

— Nagato, con lo que sea que nos hayas inyectado ¿Estaremos seguros, cierto?

— Al menos por las siguientes 4 horas, sí. Lo estarán.

Eso me calmo un poco, no pensaba quedarme tanto tiempo, sobre todo porque ya empezaría a oscurecer en breve.

Nagato nos indicó que subamos, mientras ella se encargaba de "esterilizar" todo allí abajo. Toda esta escena desde que entramos hasta aquí, no ha durado más de dos minutos, por lo que no me sorprende que Haruhi no haya empezado a gritar aún.

— ¿Donde están? ¿Qué hacen que no suben?

Hablé muy pronto…

Ahí estaba ella, tendida en la cama, en un pijama a rayas. Tenía una bolsa de hielo en la cabeza y prácticamente se le caían los mocos.

— Vaya, pero que sexy te ves. — le dije en un tono burlón.

— Aún así me veo mejor que tú.

— ¿Por qué tienes que ser tan agresiva? ¿No me hiciste venir a cuidarte? Aquí estoy.

Haruhi abrió bien los ojos y, refunfuñando, apartó su vista hacía la televisión... Que complicada eres…

— Mikuru, ¿Podrías preparare un té helado? Encontrarás todo lo necesario en la cocina.

Haruhi pasó olímpicamente de la palidez de Asahina, que si bien procuró calmarse para no generar sospechas, aún no había recuperado del todo su color.

— Emm... Si, de acuerdo.

— ¿Necesitas algo más? — preguntó Koizumi amablemente.

— Bueno… ya que lo dices no he comido nada desde el desayuno.

— De acuerdo, entonces iré a comprar algo. ¿Qué prefieres?

— Sorpréndeme. Pero como no me guste te multaré. — le respondió sonriente.

Ella piensa que todo es un juego mientras nosotros lidiamos con un virus mortal… Bueno al menos me reconforta saber que no soy el único que puede ser multado.

Cuando Koizumi salía de la habitación, Nagato entraba.

— ¿Y? — le preguntó él.

— Limpio.

Recuérdenme que debo acompañar a Nagato a la biblioteca y ayudarla así quiera pedir cien libros. Esta chica realmente se pasa en sus esfuerzos.

Me acerqué a ellos.

— Dime Nagato, no pudo este virus propagarse de alguna forma, ¿Antes de que llegáramos? Es decir, ¿Como podría esparcirse? Y más importante, ¿Cuáles son los síntomas?

— La única forma viable a este virus hubiera sido a través de los insectos, pero ninguno vivió lo suficiente para representar amenaza de contagio. Por ende, lo único restante del agente patógeno habita en esta recamara. En cuanto a los síntomas, por lo pronto son desconocidos, puesto que el sistema inmunológico de Haruhi Suzumiya es diferente al del resto de ustedes, y analizar y comparar esos datos llevaría bastante tiempo.

— Pero… ¿No podrías simplemente morderla? Y erradicar así este virus tan peligroso.

— Ese sería sólo el último recurso. Si utilizase ese método, habría dos posibilidades. No puedo usar el agente curativo junto a la inyección, puesto que si la herida se cerrase frente a los ojos de Haruhi Suzumiya mi identidad podría ser revelada. Por otra parte, si sólo inyectase los anticuerpos sin el agente para que la herida cierre, pasando como un simple mordisco que se pasó un poco de la broma, estos no llegarían a hacer efecto lo suficientemente rápido en contraste al progreso de la infección en una herida abierta. El virus hasta ahora reside en el tejido cutáneo, y sería muy peligroso que llegase al torrente sanguíneo aún para Haruhi Suzumiya.

— En otras palabras, debe curarse por sí misma.

— Así es.

— Si es como yo pienso, si pasamos de esta noche todo se arreglará por si solo. — agregó Koizumi— Después de todo, estamos cumpliendo su fantasía de la niña enferma cuidada por sus amigos.

— Correcto. — confirmó Nagato.

En esto Koizumi se retiro a hacer el recado, y unos minutos después regresó con una buena porción de oden, la cual Haruhi devoró en cuestión de minutos desahogándose con el té de Asahina.

Nos la pasamos jugando cartas y dados la mayor parte del tiempo, y el perdedor debía hacer algún castigo. Siempre se guardaba los peores para mí. No pienso decirlo, las cosas que me hizo hacer son demasiado estúpidas como para repetirse. Todo parecía estar andando sobre ruedas cuando Asahina me llamó al pasillo junto con Cara de Póquer y Sonrisitas.

— El virus va ganando fuerza, y el mantenerlo encapsulado es cada vez más difícil. — me dijo Nagato; sonaba un poco preocupada, más en el ritmo que en el tono de su voz. Por otra parte su expresión seguía igual de estoica que siempre.

— Al parecer Suzumiya se está entusiasmando con todo esto, necesitamos alguna forma de ponerle fin, pero sin ser demasiado bruscos. — aclaró Koizumi.

¿Por qué soy siempre yo el que debe pensar en una solución? Estaba algo molesto… No por Nagato, sino por Koizumi, que me estaba pidiendo que le salve el trasero, cuando siempre ha sido tan pedante. Dios…

— ¡Kyon! ¡Ven aquí! — escuché a Haruhi gritar desde la habitación.

— Disculpen, la reina llama…

— ¿Cómo me dejan sola? — Tú eres justamente quién corre menos peligro aquí, después de Nagato, claro está. — En fin, ya que estás ahí busca el termómetro en aquél cajón.

Revisé el cajón que señaló… y el de abajo… y todos… no había ningún termómetro. Hasta me hizo buscarlo en toda la casa pero no podía encontrarlo. Cabe destacar que nadie me ayudó a buscar, ellos siguieron jugando tranquilamente; mientras yo hacía el mini turismo en busca del termómetro.

— De todas formas... ¿Para qué lo quieres ahora?

— ¿Para qué va a ser? Tonto… Creo que ya me siento mejor, y quiero ver si bajó la fiebre.

Pero si me acaban de decir que el virus va ganando poder, tú lo único que quieres es seguir jugando con tus amigos... ¿Cuál es la necesidad de complicar tanto las cosas? ¿Acaso dudabas si vendríamos a cuidar de ti? Menudos líos armas por puras nimiedades. Santo cielo...

— Pues para eso no es necesario un termómetro — le dije y me acerqué, para poner mis labios en su frente.

Era algo a lo que yo estaba acostumbrado. De pequeño, aprendí como engañar al termómetro y me hacía el enfermo para faltar a clases; pero mi madre empezó a desconfiar. Por lo que también me tomaba la temperatura con sus labios, porque son más sensibles que los dedos. Como dije, para mí era completamente natural, pero parecía que no lo era para Haruhi.

— ¿Se puede saber qué demonios estás haciendo? — exclamó forzando un gesto de enojo, para cubrir el hecho de que estaba más roja que un tomate.

— Al parecer si ha bajado la fiebre, ¿Cómo te sientes?

— Mucho mejor a decir verdad… Ya es de noche, deberían irse a su casa.

Ahora resulta que nos va a echar…

— Ves, por eso siempre te dejo este tipo de problemas, siempre encuentras una solución fácil, aunque a veces no sea de forma conciente. — me dijo Koizumi con una falsa mirada de admiración, mientras nos poníamos nuevamente los zapatos en la entrada... Por mucho que me halagues, no acabo de confiar en ti sabes...

Al final sólo Koizumi y yo nos fuimos, Nagato y Asahina se quedaron a pasar la noche con ella.

Nagato necesitaba asegurarse de la completa eliminación del virus "Suzumiya", como Koizumi lo había bautizado. Mientras que Asahina sería la criada personal de Haruhi. Pobre Asahina, esto le supuso al menos tres mordidas más a lo largo de la noche, asumiendo que sean de la misma duración que la primera.

Según supe de Nagato al día siguiente, no había rastro alguno del virus, es un alivio. En realidad, nunca supimos a ciencia cierta que clase de efectos haría ese virus, pero si Haruhi tenía una especie de "gripe", seguramente a las personas normales hasta y se nos pondría la piel al revés o quizás simplemente explotemos. Francamente no tenía ganas de indagar los detalles, menos aún de un virus que no duró más de un día en la faz de la tierra.

Haruhi estaba de vuelta en su nivel normal de energía. Ya podíamos verla romper récords en las clases de educación física, igual que siempre.

Ese mismo día por la tarde me dirigí al salón del club. Para encontrarme que no había nadie más a excepción de Haruhi. Quien se había recogido el pelo a modo de cola de caballo… ¡Que lo tienes muy corto para eso! Deberías dejarte crecer el pelo como antes…

— Quizás lo haga… — soltó ella casi suspirando.

— Sabes… Ayer que no viniste a clase, fue un día muy aburrido.

— Debió serlo ¿Cierto? — dijo y tenía la sonrisa más radiante que le había visto en mucho tiempo. Esa sonrisa sólo dedicada a la Brigada SOS y que nunca podías ver en clase. Pero me pareció que esta vez era exclusivamente para mí.

FIN

Pepsipez, este fic se me ocurrió después de leer "El Manifiesto Parte IV" la escena que planteas de Haruki enfermo, pues aquí te salió una escena hermana xD ... pero ya en serio. Gracias a todos por sus visitas. Ah y no olviden irse sin dejar un review. Si ven algo que necesite correción de algún tipo, no duden en decirme, sea del tipo que fuere. Porque no me gusta dormirme en los laureles, y me gustaría que lo que este mal pues que también lo marquen. Muchas gracias a todos.