Carlos tenia 5 años Juan y Marta deciden enviarlo a kínder, aunque habían evitado juntarlo con niños, pronto descubrieron que aislarlo a la larga era peligroso y perjudicial, entonces le hicieron juntarse con una niña que quedo huérfana el día de la lluvia de meteoritos, ahijada de Marta, una niña que marcaria por siempre la vida de Carlos: Laura Llanca.

Simón Llanca y Magdalena Cáceres eran pescadores, Magdalena recolectaba a la orilla del mar algas, huilte, cochayuyo, lapas, choros, locos (con o sin veda), etc. En cambio Simón era abiertamente un pescador, un hombre de mar, junto con su inseparable amigo, cuñado y hermano de otra madre Pablo Rossel. Ese 8 de Abril de 1992 Simón y Magdalena tenían que hacer tramites en la municipalidad por esas extrañas y locas casualidades de la vida Magdalena deja a su hija con su hermana y esposa de Pedro, Mercedes Cáceres antes de ingresar a la municipalidad, la razón era que tenían que esperar a la asistente social por varias horas ya que querían a un subsidio SERVIU para su casa ya que Simón tenia el sitio y Magdalena el ahorro para el subsidio, pero al caer los meteoros Mercedes atina arrancar con Laura y su pequeño hijo Pedro del lugar, los meteoros caen en todo Pichilemu y el municipio es afectado muriendo mas de 40 personas (solo en el municipio) entre ellas los padres de Laura. Así Laura es criada por sus tíos Pedro y Mercedes junto con su primo Pedro. Días después Laura y Pedro son bautizados y es ahí que Marta Calderón se ofrece ser la madrina de Laura ya que Magdalena y Marta eran grandes amigas y como diría Marta por cariño a la difunta quiso ser la madrina.

Así Laura y Pedro comienzan relacionarse con Carlos a jugar entre los tres, en fin a convertirse en amigos, Marta y Juan deciden que ya hora que fuera al colegio así los tres Laura Llanca, Pedro Rossel y Carlos Soto van juntos a su primer día de clases. Carlos temeroso empieza sus días en el Kínder a conversar con sus compañeros, van pasando los días y se acomoda a su nueva rutina, Marta y Juan felices creen que su hijo puede integrarse, con sus poderes dominados Carlos pasa desapercibido pero en el fondo saben que tarde o temprano chocara con la naturaleza propia y única de Carlos.

Era junio, había empezado a llover, era un sábado en la mañana y Carlos seguía durmiendo pero Marta y Juan estaban de pie y conversan mientras toman desayuno.

Juan.-

Oye al final se acostumbro el Carloncho.-

Marta.-

Si poh si con la Laurita y Pedrito enyuntaron entre los 3.-

Juan.-

Pero a veces pienso que nuestro hijo es demasiado distinto al resto, podrá parecer, como tu o como yo, pero el puede hacer cosas que ninguna persona puede hacer, jamás se ha resfriado, corre a una velocidad que simplemente los autos jamás lo alcanzaran, tiene 5 años y es mas fuerte que yo y nada lo ha podido herir desde que se torció esa aguja cuando lo intestaste pinchar.-

Marta pensativa contesta.-

Que crees que pasara?.-

Juan mira la ventana.-

Algún día nuestro deberá saber como lo encontramos ese 8 de Abril, tu bien sabes que nuestro hijo no es de aquí.-

Marta empieza a pararse con vos quebrada.-

Déjate hablar weas Juan, otra vez vas a hinchar que es como ese mono feo de la película ET.-

Juan mirando a Marta.-

Pero reina eso es lo único que explica la forma en que llego, la vez que floto, la fuerte que corre, la fuerza que posee, que nada lo atraviese o hiera, y sobre todo porque todas las noches mira las estrellas.-

Marta llora.-

y crees que no lo se?, estoy aterrada, no se que va pasar mañana si alguien lo sabe lo enviaran como animal paseándolo por todos los doctores y nos van interrogar como delincuentes, o lo dejaran en un hoyo en el fondo de la tierra, o buscaran la forma de matarlo.

Carlos había despertado cuando sus padres ya habían dejado de discutir, era sábado había trabajo que hacer en el campo, Marta iba a hacer pan, Juan le tocaba ayudar a Ángel Cornejo y Pablo Rossel a cortar leña era un buen trato los bosques eran del primo de Ángel Cornejo necesitaba cortarlo para hacer una casa los tres cortarían arboles y se quedaban con la leña. Era un día normal, tan normal que no había lugar para las dudas.