Capítulo tres

Sueño

Corríamos como si nos persiguieran, yo reía y él también. En cuanto salimos del estacionamiento del instituto empecé a gritar, por fin éramos libres, nos abrazamos como cuando éramos chicos.

— ¿Viste? ¡Lo logramos! — le dije mientras me cargaba y me empezaba a dar vueltas en el aire cuando nos soltamos corrimos, tomamos nuestras motos y salimos rumbo a La Push; el viento chocaba contra mi cara y era una de las sensaciones más maravillosas que se pudiera sentir.

En cuanto llegamos a La Push nos estacionamos en la entrada y empezamos a saltar y reír a carcajada limpia. El calor que ÉL irradiaba era descomunal pero lo necesitaba y mucho, comenzamos a caminar hacia la playa y el empezó a sumirse en sus pensamientos.

— Lobo — lo llamé.

— ¿Si peque? — me respondió con cariño.

— Que voy a hacer contigo ¿eh? — le pregunte dándole un ligero golpe en el hombro, haciendo que soltara una gran carcajada.

— Pues seguirme hasta el fin del mundo — los dos soltamos otra carcajada, parecíamos un par de chicos que trataban de declararse su amor el uno por el otro, que patéticos parecíamos.

— Peque ¿has ido a la tumba? — En ese momento cambió el ambiente entre nosotros, todo rastro de diversión y alegría fue sustituido por un ambiente pesado y tenso, ¿por qué tenía que sacar el tema a colación? ¡¿Por qué?

— No — respondí secamente, alejándome de él ya no quería hablar de ese tema, era delicado para mí.

— Peque, se los prometiste a tus padres.

— ¡NO! — le grité. Él abrió los ojos desmesuradamente, ahí fue cuando me di cuenta de mi error, yo nunca le había gritado así a él

— ¡Carajo! Disculpa — pero ya era demasiado tarde, él salió corriendo hacia el estacionamiento mientras yo lo seguí claro que con desventaja, llegó hacia donde estaba su moto.

— ¡Jacob! Espera — le grité, pero él no me escuchó, se montó en su moto y salió disparado hacia la salida, yo hice lo mismo y lo seguí.

Fue rumbo al acantilado, se paró en la orilla de la carretera y se bajó, caminó por el estrecho sendero que hay había, yo empecé a ponerme nerviosa viéndolo caminar hacia el acantilado, cuando llegó casi a la orilla de este empezó a quitarse la camisa y los tenis.

— ¡Jacob para! — le dije comenzando a ponerme histérica, él no me escuchó, me ignoró olímpicamente. Cuando empezó a quitarse las medias no sé cómo pero una fuerza sobrenatural me impulsó a tomarlo por las caderas y alejarlo de la orilla, no sé cómo.

— ¿Qué haces Bella? — preguntó, no pude aguantar más y comencé a llorar.

— No quiero. Lo siento, no quiero volver a recordarlo. Por favor compréndeme — dije y al final se me quebró la voz y seguí llorando, lo fui soltando poco a poco y él inmediatamente se volteó y me abrazó.

— Lo sé — me consoló — Lo sé — volvió a repetir. Yo no dejaba de llorar tratando de evitar que el recuerdo de eso se colara por mi cabeza. Cuando me fui calmando él me soltó pero me agarró por los dos brazos con sus fuertes manos — Lo siento, no debí presionarte tanto. No debí hacerlo sabiendo cual sería tu reacción. — Pero yo ya estaba deshecha, sólo asentí y me aleje de él y de ahí el vio mi negativa.

— Bella, de verdad lo siento — dijo y yo me volteé hacia él; sus ojos me demostraban que de verdad estaba arrepentido.

— Esta bien Lobo — le di una tímida sonrisa y me fui hacia mi moto. Él me siguió y se montó en la suya, las prendimos con un silencio invadiéndonos y entrando en la carretera para seguir siendo libres, bueno, no tan libres como antes…

.

Desperté con sudor perlándome la frente y todo estaba a oscuras, sentía una respiración a mi lado cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, volví a ver a mi alrededor, todavía estábamos en el autobús y a mi lado tenía a Edward dormido mientras este trataba de abrigar con sus manos del frío del aire acondicionado. — Pobre chico — pensé.

— Hey – le dije tocando su brazo ligeramente, pero ese pequeño roce hizo que una corriente eléctrica se hiciera presente, él se despertó inmediatamente.

— ¿Qué fue eso? — Lo sintió también, que extraño.

— No sé — él me miró con ojos optimistas, pero lo dejo pasar.

— Pero bueno, sólo quería saber si querías una manta para que te abrigues del frío del aire — mientras decía eso iba sacando una manta de mi bolso, por suerte siempre llevaba dos en mi mochila cuando viajaba.

— Si, gracias — la tomó inmediatamente de mi manos y se arropó con ella. Pobrecito este chico, se estaba muriendo del frío, volví a pensar. — Gracias otra vez Bella, ¿te puedo llamar así verdad? — yo me sorprendí, así me llamaba Jacob, mis padres, mis amigos; no, no lo voy permitir ¡NO!

—No. Sólo Isabella — la emoción que reflejaba sus ojos se opacó un poco.

— Esta bien Isabella — por Dios, que hice. — Buenas noches — dijo cortante y se volteó hacia el lado contrario a mí.

"Este va a ser un interesante viaje", pensé antes de volver a quedarme dormida.

¿Esto se puso un poco incomodo no? Bueno vamos a ver lo que le sigue al siguiente Cap.

Personajes de S.M. Trama Mía : D

Xoxo Tornasol10