CAPITULO 4; GON.

¿Qué demonios era esto?

¿Por qué Gon no regresaba a su forma original?

Gon debería de regresar al cuerpo, a la talla que le correspondía. No debería de permanecer en la altura de mastodonte que hubiera sido el resultado de años de entrenamiento, de años de crecimiento... De, ¡Diablos!.

Y siquiera así Kaito regresaría.

Todo estaba siendo malo, todo estaba yéndose a pique.

Killua no podía respirar al ver a Gon postrado en la cama. Con la mirada ida en el techo o repentinamente postrada en la lejanía del paisaje que les daba la ventana. Gon no había dicho ni una palabra.

Gon estaba muerto.

Netero estaba muerto.

El Rey estaba muerto.

La guardia real estaba muerta.

Kaito estaba muerto.

¿Para que fue todo?

Killua nunca imagino que el día en el que se estamparan llegaría tan pronto. Se suponía que esas cosas pasaban en años, cuando todo salía bien... No cuando la situación pasaba de mal a peor.

No cuando Gon lo daba todo. No cuando Gon conseguía las cosas. Killua estaba sorprendido consigo mismo de tener a Gon como majestuoso, como un ser omnipotente... Tenerlo en el concepto de no humano, de no ser sensible a las decisiones de otros, a las acciones de extraños y conocidos.

¡Maldita sea! Su propia debilidad era monstruosa. No se había dado cuenta de todo lo que dependía de Gon.

-Esto no es real - Susurro Killua, sentado al borde de la cama. A un lado de las piernas de Gon que sobresalían mucho. La cama era pequeña para contener el cuerpo de Gon. - Despertaré en cualquier momento y Gon estará ahí, con el equipaje echo para ir a buscar más aventuras. Gon estará ahí con una sonrisa. Lo golpeare por hacer que me preocupe, lo aventare al agua. No dejare que Gon me vuelva a hacer sentir así... No, Gon. ¡Despierta, Gon! ¡No me puedes dejar así! ¡Gon!... Por favor, Gon. No me dejes.

Palm se mantuvo quieta, afuera de la habitación, respetando la privacidad de sus amigos, sintiéndose romper por el llanto de Killua. Estaba bien admitiendo que Zoldyck no le agradaba, que era el culpable de que Gon no le prestara atención. Que Killua era innecesario... Pero, Killua estaba destrozado.

Después de todo, Killua y Gon habían terminado de mala manera. En cuanto se separaron a mitad del ataque, Gon había sido inflexible con Killua.

Gon lastimó mortalmente a Killua.

Pero si Gon abandonaba a Killua de esa manera, Palm estaba segura que Killua no estaría muy lejos de hacerle compañía su amigo... A su más que amigo, debía de aclarar.

En menos de veinticuatro horas, Palm perdería a su Rey y amigos. Komugi y su Rey... Killua y Gon: los perdería.

Las hormigas Kimera se habían llevado todo.

-Killua - Llamó Palm, trayéndole una bandeja de comida. Killua se encargaba de alimentar a Gon. De darle sorbitos de sopa, de cambiarle la ropa. Le bañaba. Killua no se separaba de Gon. En las noches dormía con él. Le hablaba, trataba de traer a Gon de vuelta. Pero Killua estaba quebrándose. - Tienes que comer.

Killua se limpió rápidamente las lágrimas. Y no dejo que Palm le viera. Era suficiente saber que ella estuvo un buen rato parada detrás de la puerta, escuchándole, dejándole... Permitiendo que llorara todo lo que no "podía".

-Déjalo, por allí. Ahorita como. Gracias, Palm.

Palm quiso decirle que Bisket estaba allá afuera, sentada en la sala con la revista de modelos masculinos esperando a que saliera.

Pero prefirió irse.

Killua ocupaba de tiempo.

-Está perdido - Dijo Palm. Bisket chisto con los dientes y se quedó quieta.

Cuando Biscket se enteró de la muerte de Netero, supo que las hormigas Kimera estaban derrotadas, que la organización de cazadores estaba de luto... Que sus estudiantes, bueno, los imagino en mejores situaciones... No espero que llegaran al escenario actual. Lo esperaba de Killua.

Pero nunca de Gon.

Bueno, si su vida entera se trataba de hacerla de mamá, ese era el momento perfecto para que actuara como tal. Killua ocupaba un buen jalón de orejas. Ignorando a la peligrosa Palm, Biscket azoto la puerta del cuarto... Espantando a Killua, lo tomo por las solapas de su blusa y lo suspendió en el aire.

-No hay forma de traer a Gon de vuelta. - Le grito. Killua hizo una mueca de dolor, pero no hizo ningún amague por soltarse. - Se supone que tú lo abandonarías... Se supone que tú lo dejaras morir.. Pero a su debido tiempo. Este no lo es, Killua. Estabas abandonándolo antes. ¿No te das cuenta?.

-¡No lo he abandonado, vieja! - Le contesto en el mismo tono.- Estoy viendo la manera de solucionarlo. Y no me gusta, pero es la única forma. Tengo que ir con mi familia. Mantente callada. Yo traeré a Gon de vuelta. Manténgalo vivo.

Sí, eso dijo. Pero, la realidad es que regresar a la montaña Kurumi no era el sueño de su vida. Abrir las cinco puertas sólo fue el saludo para la familia.

Tenían que saber que iba en serio, que lo que hiciera allá adentro, sería el inicio de la revolución.

El mundo podría estar viniéndose abajo, él seguiría haciendo lo necesario por conseguir la ayuda que Gon necesitaba.

-Y por ello, estas aquí pidiéndome dejarte ver a Alluka - Silva evito suspirar, eso no servía... Al menos no cuando su hijo heredero estaba por dejar todo a causa de un Alpha que aún no sabía si era su Destino o no, y ni aunque lo fuera. - Repasa las reglas por mí. Hazlo, te dejare verle. Pide tu deseo, y te marchas.

Killua no dijo nada. No iba a prometerle a su padre cualquier cosa para luego terminar haciendo lo contrario, respetaba demasiado a su padre, le amaba... De ninguna manera iría en su contra más de lo que ya hacía.

No le mentiría... Sólo ocultaría convenientemente la verdad para dejarle ventajas sobre la psicópata familia con la que le tocó crecer.

Cuando le dejaron solo con Alluka, no pudo evitar ver lo mucho que creció... Lo que amaba vestirse de mujer, la cosa tenía que ser de familia, ya que Karuto también mantenía el gusto por los kimonos y hacerse ver como fémina, aunque jamás refiriéndose a sí mismo como una; cualquier persona que lo hizo, estaba tres metros bajo tierra.

-¡Hermanito! - Grito feliz, corriendo hacia Killua, abrazándolo. Diciéndole con ello lo mucho que lo extraño.

-Alluka - Y Killua le froto la cabeza, como sabía que le gustaba a su hermano, o hermana, Alluka estaba por lo visto, en esa etapa en donde uno no sabía siquiera lo que era. - Salgamos de aquí. - Alluka se dejó cargar por Killua, incluso abrazándose de su cuello oculto su rostro, confiando plenamente en la decisión de su hermano. - Padre, abre la puerta. Alluka y yo, nos iremos de aquí. Necesitamos salir para que mi deseo se haga realidad.

Desde una cámara de registro de monitores, la familia en pleno estaba reunida a acepción de Illumi y del abuelo; Zeno estaba resguardado en alguna parte de la propiedad Zoldyck en luto por la pérdida del viejo astuto Netero, no todos los días uno perdía a su Alfa.

Silva no esperaba la orden de su hijo.

-No - Contestó Silva con los brazos cruzados. Las bocinas instaladas dentro de la habitación de Alluka eran la única manera en la que ambas partes tenían contacto. Nadie de la familia quería estar cerca de él, puesto que su presencia era letal. - Tú puedes marcharte. Alluka, no.

-Si no accedes... - Silva notó a través de la pantalla, el deje de pensamiento de Killua, y de antemano, no le gusto lo que fuera que su hijo decidiera - Alluka, sino salimos en 3 segundos asesina a mi progenitora.

-¡No! - Ordeno Silva. Millki saltó en su lugar, descolocado por la pérdida de control. Su padre nunca se alteraba y siempre mimaba a Killu - Millki, abre la puerta - Silva ignoro los lloros de su estúpida esposa, orgullosa por la sangre fría de su hijo, encantada porque decidiera hacerse de tal fiereza y claro, molesta porque sabía que no era a ella a quien Silva protegió. - Killua, Nunca pidas eso, jamás...

-Sólo déjanos ir.

-Alluka ¿Qué quieres? - Dijo, sabedor de que su hijo menor no aguantaba ante esas tentaciones. Killua no pudo hacer nada por detener la primera petición de su hermano.- Chocolate.

Del costado de la puerta, una abertura para los alimentos se abrió, dejando ver una barra del chocolate favorito de Alluka.

Killua inició su carrera hacia el exterior.

-Quiero que cortes un mechón de tu cabello - Millki aguantaba la respiración, su hermano podía pedir cualquier cosa.. Cualquiera. Silva cortó un pedazo de su larga melena y como no tenía forma de demostrarlo, sólo espero a que la confianza que su hijo le tenía fuera suficiente.

-Listo. Lo amarrare en una cinta para que lo tengas después. - Killua ni se asombró de saber que a través de la mansión, su hermano tuviera cámaras y audífonos de comunicación bilateral, porque solo él haría una violación a la privacidad como aquella. Maldito voyerista - ¿Cuál es tu última petición?.

-Quiero que habrás la puerta de la prueba para que Hermanito y yo salgamos. - Killua mordió sus labios, molesto por no anticipar aquel giro.

Silva tardo unos segundos en llegar personalmente a la puerta y abrir todas estas. Confiado en que Alluka sabía de su deseo cumplido y de que lo escucharía sin importar hasta donde se encontraba, Silva grito su deseo... Quizá de esa manera, ganaría tiempo y su otro hijo estaría en desventaja en la batalla familiar que estaba por librarse.

-Vayan con su madre. Alluka, deseo que se vayan con su progenitor.

Killua sintió el estómago encogerse, enredarse en sí mismo tratando de no soltar su contenido... La tele transportación era lo peor a lo que se había visto sometido en mucho tiempo, en cuestión de sorpresa.

Lo único que no entendió era la razón de estar frente a Kuroro Lucifer a quien sabe cuántos miles de kilómetros de la montaña Kurumi.

Kuroro le miro largamente, sintiendo el tirón en su biología. Su olfato le gritaba que fuera hasta sus cachorros y les quitara el olor de la histérica mujer que vivía con su Alfa, ya que les cubría como segunda piel y aquello no era bueno, sencillamente no era correcto.

-Killua... Alluka - Killua retrocedió un paso... Asimilando el rugido de su padre, la imagen de Kuroro... ¡Demonios! ¿Su familia no podía ser normal?. - ¿Qué paso para que Silva les mandara conmigo?.

-Mommy - Killua soltó a su hermana, para que fuera hasta Kuroro. Su inocente hermana, su débil hermana, hizo que al líder de la araña se le aflojara la seriedad... Que le correspondiera con la intensidad de los seres amados y que de paso, le extendiera la invitación a él. - Hermanito, ven... Mommy por fin esta con nosotros.

Notas de la autora

Con regocijo digo que aquí está el capítulo. Gracias por seguirme, muchas gracias por ponerme en favoritos. Ahora espero que esto se merezca que sepa sus comentarios.

Gracias. Besos.