Capítulo 4: Reencuentro Competitivo
Los jets de Providencia surcaron el cielo. En cuanto tocaron el suelo bajaron por montón. Con armas en mano y preparados ante cualquier movimiento extraño. La base Consorcio se mantenía intacta desde afuera. Con sus torres altas como rascacielos. Van Kleiss salió escoltado por Biolobo, Brecha, la verde abominación llamada Escalamandra y la misteriosa muchacha de rojo avanzando con portento elegante hacia los agentes uniformados.
—Wow…— masculló Annie asombrada. —Esto no es una base es un Resort.— concluyó la rubia chica sacando una foto con su cámara.
—Esto es serio Annie.— dijo la doctora con cierto tono.
—Lo siento.— dijo excusándose apenada.
—Providencia que gusto.— dijo Van Kleiss saludando mordazmente mientras avanzaba.
—Annie, mucho gusto.— dijo la misma presentándose con una sonrisa amistosa extendiendo su mano al alto hombre que la miraba con curiosidad. Intimidada por la mirada del mismo dio un paso hacia atrás inhibida.
—Oye Van Kleiss si algo me queda claro de tu retorno, es porque lo que menos buscas es la paz.— concluyó Rex.
—Rex, que poco me conoces.— dijo el mismo hombre negando con la cabeza. —Como ya dije solo busco coexistir.— mencionó.
—¿Volviendo a infestar el planeta con tus mugrosos ayudantes y los malditos nanites contaminados con tu maldad, así buscas coexistir?— replicó el joven de ojos cafés. —Providencia solo busca poner fin a los EVOs con el fin de curarlos y volverlos a su forma humana.— concluyó con seriedad.
—Puede haber espacio para los dos en este mundo.— opinó inmutable. —¿Por qué mejor no arreglamos la situación dentro de la base, te parece?— comentó mostrándose seguro mientras volteaba lentamente seguido de sus ayudantes y la nueva chica que cubría la mitad de su rostro con la capucha bordo cosida a su capa la cual Rex la detallo con molestia y extrañes al mismo tiempo.
—¿Quien es esa?— masculló Rex con inquietud y rencor observando a la misma que caminaba sumisa al lado de su amo.
Los agentes recorrían los pasillos siguiéndose entre sí hasta llegar donde Van Kleiss les indicó donde sería la supuesta reunión de paz. Aunque muchos se quedaban atrás... Annie aprovechó para sacar fotos mientras seguía al grupo.
—Annie esto no es un tour.— dijo César caminando junto a ella.
—Es mi oportunidad.— dijo mientras sacaba una foto a un muro blanco y lleno de moho. —No todos los días tienes la suerte de visitar una de las bases de Providencia.— concluyó sonriente al mismo tiempo que el mayor de los Salazar negaba con la cabeza siguiendo su camino.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
—A ver Claire, pregunta.— dijo Noah en tono divertido. —¿Qué tal si tú y yo escapamos de aquí y al fin tenemos una cita?— concluyó.
—Contesto, digo que sí.— concluyó la pelirroja sonriéndole al joven llegando a unas escaleras. En las cuales se podía ver unos grandes cristales donde los ayudantes de Van Kleiss acomodaban una cortina blanca en el campo tenuemente iluminado. —Noah…— susurró Claire mirando al muchacho un poco asustada.
—No te preocupes, Claire.— dijo Noah tomando la mano a la chica tratando de calmarla. —Ven.— concluyó con un semblante indiferente siguiendo a los demás agentes.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
En una pequeña esquina del gran campo se encontraba Rex observando todo con cierta desconfianza. Cruzado de brazos y mirada gélida mientras Bobo se posaba a su lado.
—Que fácil fue sacarle esta banana al capitán Callan de su lonchera.— comentó el simio riendo.
—Fue un error venir.— dijo el muchacho con neutralidad. —Es que obvio que Van Kleiss solo se quiere vengar de Providencia.— continuó Rex. —Primero mató a mis padres y ahora quiere liquidar a la organización.— continuó mirando a su amigo simio extrañado. —¿De donde sacaste eso?— preguntó inquietamente mirando la fruta.
—Se la saqué a Callan de su gabinete en el jet. También le quite las llaves del mismo.— concluyó riendo.
—Ay...— susurró Rex cansado.
—¿Que ocurre, chico?— preguntó Bobo.
—No hay razón para quedarme a escuchar a este cabeza hueca.— dijo empeñado recargándose en una pared. Dejándose vencer.
En ese momento una bella chica castaña de su edad vestida ceñidamente como una neo roquera aparece entre los agentes que caminaban hasta una especie de gradas en el Consorcio.
—¿Que pasa quejumbroso?— preguntó la joven con simpatía mirando al mismo que al instante fijo su mirada analista en la chica. —Apresúrate, el discurso ya va a comenzar.— concluyó con una sonrisa arcaica volteando lentamente siguiendo a los agentes. Dejando a un Rex... pensativo. Aparentemente... haciéndolo cambiar de parecer.
—Tal vez debamos ir a…buscar asientos.— dijo usando su típica voz de inocencia mientras era observado por el mono con picardía. —Creo que va a iniciar.— concluyó cauteloso.
—Claro galán.— dijo el mono con socarronería.
—No te burles, Bobo.— dijo desviando su tono nervioso un poco colorado.
—Jamás chico.— continuó repitiendo el sonido de picara voz.
—Si lo hiciste.— concluyó seco ocultando su nerviosismo siguiendo al grupo.
—Okey, solo un poco.— concluyó riendo mientras seguía al muchacho.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
—Claire, mira lo que encontré.— gritó Annie sosteniendo una barra de metal un poco oxidada mientras se sentaba un poco más arriba. —Me dejaron tomar un suvenir como recuerdo y...— detuvó su hablar cuando fijó la vista en su ropa manchada del óxido. —¡Oh, oh! Creo que me costara lavar esta remera.— concluyó limpiando su blusa una y otra vez mientras hacía pucherito.
—Creí que era una reunión común y corriente.— comentó Claire con ingenuidad mirando a todos lados y a los soldados que tomaban sus lugares. —Noah, este lugar es algo tétrico.— dijo con un poco asustada.
—Claire, no es una fiesta como a las que asistes. Esto es serio.— susurró Noah obviando la situación. —Por las pocas veces que he visitado El Consorcio... jamás he estado en este sector.— comentó detallando cada rincón. —Y ahora que lo mencionas...si da algo de miedo.— dijo temblando sutilmente.
En un atril central se posaba Van Kleiss detrás del mismo mirando a toda la audiencia acomodando su voz para dar comienzo a su discurso.
—Tomen asiento, Providencia.— pronunció alzando la voz. —Soy su buen amigo Van Kleiss y les doy la bienvenida a esta reunión.— dijo mientras los soldados observaban al hombre con indiferencia. —Los he convocado en la base Consorcio llegando a un acuerdo breve sobre nuestra coexistencia...
—Algo no me huele bien de todo esto.— comentó Rex mirando al frente.
—...Pero no vinieron solo para escucharme hablar.— agregó rodeado el atril con lentitud. —¿Quieren ver lo que realmente hacemos en una reunión de paz?— indagó retóricamente. —...Comentar pensamientos.— afirmó con serenidad. —Entonces... ¿Hay alguien entre el público que tenga algo que quiera compartir una opinión sobre el tema?— preguntó mirando a todos. —Providencia no sea tímida.— pronunció con lascivia furtiva.
Nadie tomaba valor para hablar o dar su punto de vista acerca de su propuesta. Solo se miraban dubitativos. Van Kleiss observaba a los agentes con impaciencia.
—¿Nadie?— preguntó retóricamente.
—Noah...— dice Claire tomando la mano del joven un tanto asustada.
—¿Que ocurre, Claire?— preguntó Noah preocupado.
—Esto es una trampa.— concluyó aterrada.
—O sea que Van Kleiss nos trajo aquí para...— hizo una pausa.
—Los EVOs que vimos cuando estábamos subiendo...— agregó sintiendo que algo malo iba a pasar. —Estaban acomodando esa misma cortina.— señaló la misma con disimulo. —En este mismo lugar. Algo trama.— concluyó mirando lentamente al frente.
—Entonces... La propuesta de paz es todo un engaño. Él solo volvió porque tiene el propósito de retomar el poder para gobernar el planeta.— concluyó mientras miraba a Claire con desesperación levantándose de su asiento para sacarle la máscara. —¡No te creemos nada, Van Kleiss!— gritó con fuerza abriéndole los ojos a todos los presentes que reaccionaron al instante. —¡Muchachos! ¡Salgan de Aquí! ¡Es una trampa! ¡Van Kleiss esconde algo detrás de esa cortina!— alarmó y gritó Noah para todos.
—Chico listo.— gritó el EVO verde apuntando con sus espinas cristalinas desde la plataforma negra provocando que los soldados se paren y preparen sus armas.
—Bajen sus armas.— ordenó Seis firmemente.
—Rex, tenías razón.— dijo Holiday mirando al frente preocupada.
—Se lo dije.— comentó cruzándose de brazos. —¿Por qué a veces no me escucha?— concluyó observando a Van Kleiss con cautela.
—Debe ser una verdadera honra tener agentes sutilmente inteligentes en Providencia.— comentó Van Kleiss con ironía retorcida. —Brecha ¿Harías el honor?— dijo con gran seguridad.
Una gran cortina se corrió. Dejando ver a un ejército de EVOs de todos tamaños y formas que estaban preparados y listos para iniciar un ataque. Los agentes de Providencia veían atónitos a la multitud de mutantes con sed de venganza. Lo único que accionaron fue volver a preparar sus armas poniéndose en guardia ante cualquier cimbreante raro.
—Sorprendidos Providencia.— afirmó entre risasa el hombre mirando a la audiencia.
—Por supuesto que no Van Kleiss. La estúpida idea de negociar la paz entre Providencia solo se te pudo ocurrir a ti. Una trampa para comenzar una rebelión atacándonos y adueñarte del mundo. Cosa que no conseguirás.— concluyó Rex preparando su espada.
—Vaya, eres mucho más listo de lo que recuerdo.— comentó. —Pero eso de conquistar el mundo, estará por verse.— continuó reciamente. —¡ERINUS!— gritó cuando la joven se posó delante de Van Kleiss dejando ver su rostro aterradoramente joven captando la atención de los agentes.
Erinus encendió la fruta, aparentemente con tecno patia, la cual comenzó a desprender un fulgor que se fusionaba con el brazo mecánico del amo. Todo empezó muy rápido. Los deformes EVOs solo atacaban de forma agresiva y cavernaria. Providencia contratacaba. Annie y Claire corrieron despavoridas ocultándose en un lugar seguro con ayuda de Noah que las alojo en un pasillo. Donde estarían fuera de peligro. Una batalla predicha se formó. Armas, soldados y pedazos de metales y todo tipo de objetos volaban por el aire en el intento de combatir a los enemigos.
Rex se encontraba peleando solo con varios EVOs pequeños y medianos a su alrededor. Los liquido fácilmente. Holiday ayudaba con sus armas tranquilizadoras mientras Seis atacaba con sus espadas derrotando a varios. Un gigantesco EVO se acercaba al joven agente latino. No sintió presión ni mucho menos miedo. Preparó sus tenco-turbinas tomando vuelo para poder atacar al mismo con su súper espada. Todo iba bien hasta que algo pequeño metálico golpeo su ojo derecho haciéndolo perder vuelo en el combate con el EVO violeta de varias bocas con filosos dientes de peligroso tamaño.
—¿Rex estás bien?— preguntó Noah preocupado socorriendo a su amigo.
—Sí, creo que sí.— dijo no muy seguro tocando su ojo mientras el EVO avanzaba. Rex no lo dejo seguir ya que sacó su látigo y lo lanzó lejos. Estrellándolo contra una pared. Dejándolo knock-out.
La bella muchacha se detuvo unos momentos arriba de una grama. A causa del cansancio y reponer energías. Guardando sus espectaculares turbinas metalizadas. Percatándose de la falta de su pulsera se distrajo unos instantes un tanto preocupada buscando su preciado objeto sin percibir a un EVO color naranja óxido acechándola sigilosa y peligrosamente cerca.
Aunque su instinto de agente la alerto con rapidez. Esquivándolo exitosamente cortándolo a la mitad con su increíble espada. Cayendo con estilo desde la grama.
Impactando al joven pelinegro y al joven rubio en el acto. Que presenciaban su fenomenal ataque.
—Wow.— susurró Rex maravillado. Elevando sus aviadoras gafas casi boquiabierto.
—¿Oye viejo quien es la tecno-nena?— indagó Noah asombrado. Mientras Rex detallaba el brazalete plateado adjuntándolo con la imagen de la chica… supuso que estaría buscando el mismo. Por su semblante angustioso y sus constantes toques en la muñeca de faltarle algo importante.
—No lo sé…— pronunció aturdido interrumpido por otro EVO color tierra que los acechaba. Y con un golpe de puño por parte del joven moreno. Salieron ilesos. Aprovechando el momento para resguardar el brazalete.
Luego de unos minutos la batalla sucumbió. Nadie salió ganador ni nadie salió perdedor. Ambos salieron empatados. Aunque con rasguños. No muy profundos ni menos invisibles. La peligrosa voz de Van Kleiss retumbó en toda la sección casi destruida poniendo orden en el lugar.
—¡Suficiente!— gritó con irritabilidad.
—No puede hacer algo así.— pronunció Holiday indignada.
-¡Silencio!— volvió a gritar.
—Jamás nos vas a callar Van Kleiss, porque defendemos una causa justa.— gritó Rex empeñado. —¿No te das cuenta de que nunca podrás vencer a Providencia aunque trates de manipularnos?— preguntó sonriendo sobrador, empuñando su mano con coherencia. —Somos más fuerte que tú.— continuó. —No podrás ocultarte detrás de tu ejército de feos. Tarde o temprano…caerás.— concluyó firme minimizando sus ojos en señal de odio. Acción que hizo sonreír a Van Kleiss con actitud malévola.
—Correcto quiero a todos los agentes de nuevo en los jets. ¡Rápido!— ordenó el agente Seis siguiendo a los soldados que corrían hacia la salida. —Noah ¿Donde están Annie y Claire?— preguntó el hombre serio.
—Logré sacarlas y ponerlas a salvo en uno de los jet luego de la batalla.— concluyó el muchacho.
—Okey, camina.— ordenó fríamente. —Sigue al grupo.— demandó seriamente.
La multitud de soldados invadió la salida para llegar a los jets. Subiendo a los mismos. Retornando a Providencia.
