¡Hola a todos!
Me ha costado, pero por fin he conseguido terminar este capítulo. Espero que os guste y que disfrutéis con el reencuentro de los chicos ^^
PD: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen
Cáp. 4- La fiesta
El pulso de Rachel se aceleró considerablemente al escuchar su pregunta, sintiendo que el corazón iba a salírsele del pecho en cualquier momento… ¿Realmente él le estaba pidiendo permiso? Dios mío… si él supiese que con sólo un chasquido de sus dedos ella estaría dispuesta a dejarlo todo… que seguía tan estúpidamente enamorada de él como el primer día…A medida que pasaban los segundos, él se iba acercando más a sus labios… Rachel aspiró el aroma que él desprendía, recreándose en él unos segundos más, mientras sentía que sus mejillas ardían en una mezcla de deseo y vergüenza… iba a darle una respuesta, cuando la voz de Kurt a través de un micrófono hizo que volviera a la realidad, apartándose de él en un rápido movimiento a la vez que vio el gesto de confusión y vergüenza que se formó en su rostro al ser consciente de dónde se encontraban…
-¡Hola!-gritó, atrayendo la atención de todos-Creo que estamos todos… ¡Bueno, vamos a empezar!- exclamó Kurt, mientras buscaba a Rachel entre la multitud- ¿Rach, dónde estás?
-¡Aquí!-dijo la morena, mientras se acercaba al escenario, sintiendo los ojos de Finn clavados en su espalda.
-¡Genial! Bueno, pues quiero que sepas que todo esto lo hemos organizado también por ti, sabíamos que era tu cumpleaños y te hemos preparado algunas sorpresitas-dijo riendo- Será mejor que te sientes ahí-dijo señalando una silla que estaba en el centro de la sala -Tenemos algo para ti.
Antes de que Rachel pudiese decir algo, Mercedes y Quinn la llevaron a su sitio, para después reunirse con todos los demás en el pequeño escenario del restaurante.
-¿Pero… qué…?
En ese momento, la sala quedó a oscuras, mientras Rachel sentía los pasos de sus amigos, mientras murmuraban cosas entre ellos… Rachel se aferró a la tela de su vestido… odiaba la oscuridad y tanta sorpresa la estaba poniendo nerviosa, sobretodo después de su "casi beso" con Finn… de repente, la luz de unas velas iluminaron el local, y Rachel pudo ver cómo sus amigos se acercaban a ella, con un pastel enorme de nata y chocolate en el que dos velas, una con un 2 y otra con un 5, eran el adorno principal, mientras que en el centro de la tarta había un dibujo con una estrella dorada, con la inicial de su nombre dentro… Rachel lo contempló sonriente y en ese instante todos sus amigos comenzaron a cantarle el feliz cumpleaños… cuando terminaron, se acercaron a abrazarla, mientras Rachel sentía como una lágrima de emoción se deslizaba por su mejilla…
-¡Muchas gracias, chicos!-exclamó Rachel, visiblemente emocionada- No teníais que haberos molestado, de verdad…
-¡Pero si esto acaba de empezar, tonta! -apuntó Mercedes riendo-¿Qué clase de Glee club seríamos si no te cantásemos una canción?
-Pero…
-¡Cállate un momento y sopla las velas, anda!-la interrumpió Kurt con una sonrisa.
Rachel miró a su mejor amigo con una sonrisa, pero al ver que éste le guiñaba un ojo su expresión cambió, sintiéndose nerviosa al pensar en lo que el castaño podría haber visto…
-De modo que has sido tú el que ha organizado todo esto, ¿no?-preguntó la morena con una sonrisa nerviosa.
-¡Por supuesto! ¿Quién iba a hacerlo sino?
Todos rieron ante el comentario de Kurt y luego Rachel sopló las velas, no sin antes pedir un deseo: volver a ser feliz de nuevo. Todos aplaudieron cuando terminó y subieron a cantarle un mashup con algunos de sus mejores éxitos de su época en el Glee club. Rachel observó el espectáculo maravillada, mientras sus ojos no podían evitar fijarse en Finn, que tampoco dejaba de mirarla, mientras le cantaba… Al terminar, los chicos pasaron a la sala de al lado, dónde tenían un buffet libre para cenar ellos solos. Los chicos fueron los primeros en lanzarse a por la comida, mientras las chicas esperaron un rato para charlar entre ellas…
-¡Tenemos que hablar!-le susurró Quinn a Rachel, haciendo que la morena se sobresaltase.
-¿Qué? No sé a qué te refieres…-dijo, haciéndose la distraída.
-¡Kurt y yo te hemos visto! ¡No lo puedes negar!-Comentó divertida.
-En serio, no sé de me hablas…
-Finn y tú… en la otra sala… ¡Casi os besáis! –exclamó la rubia, totalmente emocionada.
-¡Chst! ¡Cállate!-le dijo Rachel asustada, tapando la boca de su amiga con una mano-¡Nadie más puede saberlo! ¿Sólo Kurt y tú lo sabéis?
-¡Sí! Has tenido suerte. ¡Pero me tienes que contar TODO luego! ¡Con todo lujo de detalles!
Rachel se mordió el labio inferior, presa de la preocupación…
-¡De acuerdo! ¡Pero ahora olvidemos eso y disfrutemos de la fiesta! ¿Vale?
-¡Claro! ¡Vamos!
Las chicas se levantaron para ir a por algo de comer, cuando Sam apareció, seguido de cerca por Puck, que se quedó mirando a Quinn fijamente…
-Te he traído algo de comer, Quinn… espero que no te moleste-dijo el rubio, con una sonrisa inocente.
-¡Claro que no! ¡Muchas gracias, Sam!-dijo Quinn con una risa nerviosa, mientras no podía evitar pensar en lo cerca que estaban Puck y ella.
Sam se acercó para darle un tímido beso en los labios, mientras Rachel observaba la mueca de disgusto que se formó en el rostro de Puck…
-Bueno… yo… me voy a por mi comida, entonces…-se disculpó Rachel- Ahora os veo, chicos…
Rachel se acercó al lugar dónde estaba situada la zona de ensaladas, sin poder evitar fijarse en Finn, que bromeaba con Mike y Artie, mientras miraba la comida con ojos de niño pequeño… todavía le costaba creer que siguiese teniendo esa ternura en la mirada… por más que se lo negase, era casi imposible no rendirse ante aquellos ojos marrones… una voz masculina la sacó de sus pensamientos…
-¡Ey, Berry! ¿Estudiando el color de las zanahorias?
Rachel dio un brinco al darse cuenta de que estaba frente a Noah Puckerman, el amor secreto de su mejor amiga y el mejor amigo de Finn…
-Hola, Noah… Pues no, la verdad es que no tengo mucha hambre…
-Ya… entiendo…-dijo el moreno, con una sonrisa pícara.
-¿Qué es lo que entiendes, Noah?-preguntó la morena, algo fastidiada.
-Por más que lo niegues, sé que aún sigues sintiendo algo por él… lo he visto antes…
-¿Tú también?-dijo preocupada.
-Tranquila, vuestro secreto está a salvo conmigo. Pero creo que deberías aceptar la realidad…
-¿De qué hablas?
-Esa relación tuya tiene los días contados, Berry… no le quieres… quieres a otra persona y todos sabemos quien es…
-¡Basta, Noah! ¡No tienes ningún derecho a opinar así sobre mi vida! ¡Si estoy con Thom es porque le quiero y sé que él siente lo mismo por mí! ¡Además, tú eres el menos indicado para hablarme así!
-¿Perdón?
-¿Crees que estoy ciega? He visto cómo la miras…
En ese momento y por primera vez en 9 años, Rachel vio como el rostro de Puck enrojecía de vergüenza…
-Eh… creo que ahora soy yo el que no sé de qué me hablas, Berry…
-Ya… seguramente… en fin, será mejor que vayamos a la mesa… Me ha gustado volver a hablar contigo, Noah-le dijo la morena, sonriente.
Rachel cogió su plato y se acercó a la mesa, dónde estaban esperándola los chicos… la noche pasó rápidamente, entre recuerdos y anécdotas del pasado… mientras algunas miradas entre Finn y Rachel y Puck y Quinn decían más de lo que sus palabras pudiesen expresar… tras la cena, todos fueron hacia la pista de baile, dónde Kurt había hecho una selección con temas de todo tipo… Sam no se lo pensó dos veces y sacó a Quinn a bailar, ante la mirada de fastidio de Puck. Por su parte, Rachel se fue con Kurt, Mercedes, Artie, Mike y Tina mientras Santana y Britanny bailaban por su cuenta.
Por su parte, Finn y Puck se quedaron donde estaban, sin poder despegar sus ojos de las chicas…
-Bueno… ¿no se supone que teníamos un trato, Hudson?-preguntó Puck.
-Lo sé… pero no es tan fácil…
-Pues… hace unas horas os he visto bastante bien juntos…
-¿QUÉ? ¿Nos… nos has visto? ¿Lo han visto los demás también?-preguntó Finn, sonrojándose.
-¡Tranquilo! No creo que nadie se haya dado cuenta… puede que Kurt, porque estaba en el escenario pero los demás estaban bastante distraídos- en ese momento Puck observó como Sam tomaba a Quinn por la cintura, acercándola más hacia sí para bailar mejor la balada que empezaba a sonar- ¡Mierda! Soy el tío más estúpido de la Tierra… ¿Cómo pude dejarla escapar?-preguntó en una mueca triste.
-Si te sirve de consuelo, eso mismo me pregunto yo-dijo Finn, mientras observaba que Rachel se había alejado un poco del grupo, para contestar al móvil.
-¡Al menos tú no tienes a un novio sobreprotector que no la deja ni a sol ni sombra!-exclamó Puck, claramente fastidiado.
-Creo que el novio acaba de llamarla-dijo Finn, que observaba atentamente cada expresión del rostro de Rachel-Algo va mal-comentó preocupado, al ver la cara de enfado que tenía la morena.
-¿A qué estás esperando para ir a consolarla?-le preguntó su amigo.
-¿Qué? ¡Ni hablar! ¿Después de lo de antes? No me atrevo… he estado tan cerca de sus labios que pensé por un momento que nada había cambiado y volvíamos a tener dieciséis años de nuevo… no sabes lo estúpido que me he sentido cuando nos han interrumpido.
-¡Pero tienes que aclarar las cosas con ella! ¡Si la quieres tienes que currártelo, tío!
-Vale, sí… ¿y qué hago?
-Ve a hablar con ella y discúlpate por lo de antes. A lo mejor necesitáis ser amigos primero y luego que el tiempo decida si realmente estáis hechos para estar juntos.
-Puede que tengas razón, pero recuerda que el trato es para los dos así que tú tienes que hacer lo mismo con Quinn.
-Muy bien, ahora mismo voy…
Finn miró atónito a su amigo, que se dirigía con paso seguro hacia dónde se encontraba la pareja. En ese momento, su mirada volvió a concentrarse en Rachel, que abandonó la sala rápidamente, con el rostro lleno de lágrimas. Finn no se lo pensó dos veces y se levantó con decisión mientras se dirigía hacia la salida cuando sintió una mano sobre su brazo, que hizo que se girase.
-¿Dónde crees que vas?-le preguntó su medio hermano, que lo miraba con absoluta seriedad.
-Yo… Rachel… hablar… ahora…-Finn sentía que las palabras se atropellaban en su boca, incapaz de formular una frase con sentido.
-Mira, no sé que es lo que quieres decirme, pero os he visto antes en la recepción y no me gustaría pensar que quieres repetir la misma mala jugada con ella, Finn.
-¡No! ¡Kurt, no es lo que piensas! ¡Yo la quiero, siempre la he querido!-Finn miró al castaño, que todavía le observaba con desconfianza, cruzado de brazos- Tienes que creerme… no sabes lo que me gustaría retroceder en el tiempo y cambiar todo… pero no puedo y eso me mata. Sólo quiero verla feliz, Kurt.
-Entonces tienes que alejarte de ella, Finn. Ni te imaginas el daño que le hizo tu traición.
-Creo que puedo hacerme una idea… porque yo he tenido el mismo dolor, sólo que era por no tenerla a mi lado y una ira hacia mí mismo por haber sido tan estúpido.
Kurt examinó a Finn, mientras reprimía el impulso de abrazarle. Sí, su corazón le decía que él no mentía, pero tenía miedo de que pudiera volver a hacerle daño a Rachel. Kurt se debatía consigo mismo entre dejarle marchar tras su amiga o impedírselo y apartarle de ella para siempre.
-¿Por qué se ha marchado? ¿Has tenido algo que ver?-le preguntó, con gesto serio.
-No, creo que no… estaba en la mesa con Puck cuando observé que se alejaba para contestar una llamada. Cada minuto que pasaba se la veía más cabreada, hasta que colgó el teléfono y vi que salía de aquí con el rostro lleno de lágrimas-explicó Finn, con preocupación en la voz.
-Ya, creo que ahora entiendo todo… Maldito carcelero-murmuró Kurt para sus adentros.
-¿Qué has dicho?-preguntó Finn, alzando una ceja.
-¡Nada, nada! Bueno, creo que deberías ir a ver cómo está-le dijo, con una sonrisa suave.
-¡Gracias! ¡Te juro que esta vez voy a hacer las cosas bien, Kurt!-prometió Finn con una sonrisa de oreja a oreja.
-Eso espero, o yo mismo me encargaré de acabar con tu existencia.
-Tranquilo, no vas a tener que preocuparte por nada.
Finn le sonrió por última vez, antes de salir de sala, corriendo tras ella.
Mientras tanto, Sam y Quinn charlaban animadamente hasta que la rubia vio cómo Puck se acercaba hacia su posición.
-¡Ey! ¿Has escuchado algo de lo que acabo de decirte?
-¿Qué?
-¿Pero qué te pasa? Estás pálida… ¿te encuentras bien?
-Sí, sí, no te preocupes. ¿Qué me decías antes?
-Te preguntaba si querías tomar algo-le dijo Sam, con una sonrisa.
-¡Claro! ¿Puedes ir a por un par de bebidas para los dos?-le preguntó la rubia.
-¡Por supuesto, princesa! ¡Ahora vengo!
Sam se fue hacia la barra al mismo tiempo que Quinn sentía la mano de Puck sobre su hombro.
-¿Qué quieres?-le preguntó Quinn, con bastante dureza en la voz.
-¡Ey! ¡Menudos humos traemos! ¿Qué es lo que te pasa, Fabray?
-¡A mí no me pasa nada, Puck! ¡Eres tú el que ha venido a molestarme a propósito!
-¡Tranquila! ¡Sólo venía a saludarte! Es que da la sensación de que me llevas evitando toda la noche-le dijo, con una sonrisa traviesa.
-¡Es que te he estado evitando, Puck! Mira, sé que hace mucho tiempo desde que pasó todo eso entre nosotros, pero no quiero que Sam piense cosas que no son, ¿me has comprendido?
-Entonces… ¿No tienes dudas?
-¿Dudas? ¿Sobre qué?
-Sobre él, sobre nosotros… sobre lo que podríamos haber sido.
-¡Nosotros no hubiésemos sido nunca nada, Puck! ¡Tú sólo me querías por el sexo! ¡Te daba igual estar conmigo que con Britanny o Santana!
-Me parece que ahí te equivocas… tú sabes que siempre fuiste especial para mí… que todavía lo eres...-le dijo el moreno, mientras la miraba directamente a los ojos.
-¿Qu… qué?
Quinn lo miró sorprendida, jamás se imaginó que después de tanto tiempo él todavía seguiría intentando tener algo con ella. Sabía que Noah Puckerman no se rendía fácilmente pero… después de nueve años… ¿Cómo podía seguir pensando en ella? ¿Acaso era verdad lo que él acababa de decirle? ¿Sería ella algo más que sexo para él?
-¿Por qué haces esto?-le preguntó la rubia, con los ojos llenos de lágrimas.
-Porque no soportaría perderte sin haberlo intentado al menos una vez más-le confesó él con sinceridad.
-Yo… sabes que esto no puede ser. Ha pasado mucho tiempo y… hay otra persona que puede salir dañada y no estoy dispuesta a permitir que eso ocurra-le dijo, mientras le sonreía con tristeza- siempre me gustaste, Noah, pero ahora es demasiado tarde…
Quinn le dio un suave beso en la mejilla, a modo de despedida, para después ir a la barra tras Sam, que la recibió con una sonrisa tierna, mientras la besaba dulcemente en los labios.
-No pienso rendirme, Quinn. Menos ahora que sé que también significo algo para ti. Esto sólo acaba de empezar, esta vez no te dejaré escapar-se dijo a sí mismo, antes de abandonar el local sin que nadie lo advirtiese.
Por otro lado, Finn había recorrido todo el local en busca de alguna señal que le indicase dónde podría estar Rachel, pero todo era inútil… por más que buscaba no encontraba ni rastro de la morena.
-¿Dónde demonios estará?- se preguntó a sí mismo, mordiéndose el labio inferior, debido a la preocupación que tenía.
En ese momento se fijó en el cielo cubierto de estrellas. Esa noche había luna llena y él sabía lo mucho que a Rachel le gustaba admirarla. Sin pensarlo dio media vuelta, rumbo al jardín trasero del restaurante. Allí, en uno de los miradores, encontró a Rachel sentada en uno de los bancos, con las manos cubriendo su rostro mientras sus sollozos le indicaron que estaba llorando. Se acercó a ella con cuidado, para no asustarla, y acto seguido se sentó al otro lado del banco, mientras ponía una mano sobre su hombro.
-¿Rachel… éstas bien?
Rachel alzó el rostro al sentir el contacto de su mano contra su cuerpo, para después mirarlo con una mezcla de sorpresa, angustia y vergüenza.
-Yo… ¿Finn qué haces aquí? ¿Ya ha terminado la fiesta?-dijo mientras se enjugaba las lágrimas con un pañuelo que él acababa de ofrecerle.
-No, la fiesta aún continúa. Pero vi que te marchabas llorando y… me preocupé-le dijo en un susurro.
-Oh… yo… no es nada… tranquilo, se me pasará…-Rachel le miró a los ojos, dedicándole una sonrisa tierna-Gracias por preocuparte, Finn, es todo un detalle.
Los chicos permanecieron unos segundos en silencio, contemplándose el uno al otro sin saber qué decir.
-Rachel, yo…-empezó a decir él-quería disculparme. Ya sabes… por lo de antes… sé que estás con alguien y… bueno, ha pasado mucho tiempo, y… sé que tú has pasado página así que…
Finn no pudo seguir, ya que Rachel lo silenció poniendo un dedo sobre sus labios.
-No tienes porqué disculparte por lo de antes… yo tuve también parte de culpa y… en fin, las cosas con Thom no va tan bien como quisiera…
-¿Era él con quien hablabas por teléfono?-preguntó él con un poco de curiosidad.
-Sí…-dijo ella, con un toque de tristeza en la voz.
-¿Qué ha pasado? ¿Habéis discutido, no?
-Sí… es que… él quería pasar las Navidades conmigo y… además él…
Rachel se calló al darse cuenta de que estaba hablando con él, con Finn Hudson, el motivo por el cuál Thom y ella habían discutido aquella noche.
-¿Qué? Rachel, puedes confiar en mí, en serio.
-Tiene celos… está muerto de celos.
-¿Qué? ¿Pero… de quién?-preguntó el moreno, algo nervioso y esperanzado a la vez.
-De ti…-dijo ella tímidamente-le conté lo que pasó entre nosotros en el pasado y… siempre ha estado celoso de ti… no sabes las cosas que me dijo Finn… me ha llamado… ha dicho que era una...- Rachel no pudo seguir, ya que las lágrimas volvieron a inundar sus mejillas.
-¡Ey! ¡Tranquila! –le dijo Finn al momento en que la acercaba hacia sí, meciéndola suavemente en sus brazos, mientras le hacía círculos sobre su espalda-Si te ha dicho eso, es que no te merece, Rachel.
Rachel le miró directamente a los ojos, sin poder evitar que una sonrisa iluminase su rostro.
-Gracias, Finn. Tus palabras significan mucho para mí.
-Rachel yo… sé que la cagué pero quiero que sepas que siempre has sido y serás importante para mí… ¿Por qué crees que antes casi te beso delante de todos? Porque cada vez que te tengo cerca pierdo el control y lo único que quiero es volver atrás en el tiempo para borrar lo que pasó en esa fiesta-admitió con tristeza.
Rachel se separó un poco de su abrazo, para mirarlo fijamente.
-¿De verdad te importaba?
-Sí, eras lo más importante para mí.
-Entonces… ¿Por qué, Finn? ¿Por qué me engañaste con ella?-le preguntó Rachel, en un susurro, mientras sentía un nudo en la garganta al revivir una vez más aquel momento que tanto le había marcado durante toda su vida.
-Cuando te dejé en casa esa noche, me enviaron un mensaje los chicos del equipo para que volviera a la fiesta-empezó a explicarse él, con la cabeza gacha-al principio les dije que no pero después empezaron a llamarme así que pensé que no pasaría nada por quedarme un poco más y pasar un buen rato entre amigos… cuando llegué, me tendieron una bebida y lo siguiente que recuerdo después es que estaba en un cuarto oscuro y… me dolía la cabeza y apenas era consciente de lo que pasaba… sólo sé que ella me dijo que eras tú… y yo fui tan idiota que la creí… y el resto ya lo sabes…
-Eres un idiota, sí-le dijo ella con tristeza.
Finn, al escuchar sus palabras no pudo soportar más la presión y comenzó a llorar como un bebé. Su corazón se rompía sólo de pensar que la había perdido para siempre y le costaba imaginar un futuro en el que no estuviera ella. Finn se levantó e iba a marcharse, cuando sintió una de sus pequeñas manos agarrada firmemente contra su brazo, impidiéndole marchar.
-He dicho que eres un idiota, pero eso no significa que te haya olvidado, Finn Hudson.
Finn se dio la vuelta, totalmente sorprendido ante lo que ella acababa de confesarle.
-¿Qué…? Pero yo…creí que…
-¿Qué te odiaba?-Finn asintió-no… nunca lo hice, a pesar de que te lo merecías. No Finn, nunca te he odiado ni te odio ahora, tú también me importas, pero todavía tengo mucho dolor y no sé si podré olvidar todo lo que me hiciste pasar…
Finn la miró fijamente, sintiendo por primera vez en mucho tiempo un rayo de esperanza a través de sus palabras.
-Esta vez todo será diferente, Rach. Haré las cosas bien, te lo prometo. Si me dieses una oportunidad te juro que…
-¡No tan deprisa!-dijo nerviosa-antes que nada quiero que entiendas que estas cosas llevan tiempo, ahora necesito hablar con Thom y confesarle toda la verdad. Si algún día volvemos a estar juntos, quiero que sea con la verdad por delante.
-Sí, por supuesto-dijo él con una sonrisa- entonces… ¿tú… vas a terminar con él?
Rachel pensó unos segundos, antes de asentir suavemente.
-Sí, él merece saber la verdad. No quiero hacerle daño.
-Lo comprendo. Pero, ¿Qué va a pasar con nosotros?
-Creo que lo mejor que podemos hacer ahora es intentar ser amigos, ¿no te parece?
Finn sonrió, ser amigos no es lo que deseaba, pero se acercaba más a su sueño de estar con ella de nuevo.
-Genial, pero… hay algo que tengo que hacer antes de que seamos amigos...
Rachel iba a preguntarle qué era lo que quería, cuando sintió sus labios contra los suyos, en un beso suave pero intenso a la vez. Por primera vez en mucho tiempo, se dejó llevar por aquella sensación de libertad que él le proporcionaba, mientras se perdía en sus besos y en sus brazos, que rodeaban su cintura con firmeza. Estuvieron algunos minutos besándose, cada vez con más intensidad, hasta que tuvieron que separarse, con las respiraciones entrecortadas.
-Te quiero, Rach. Esta vez todo saldrá bien. Te lo prometo-mientras besaba su mejilla.
Rachel lo miró con una sonrisa, a la vez que tomaba la mano que él le tendía para volver a la fiesta con todos los demás. Sí, definitivamente Kurt tenía razón: esa fiesta no había sido tan mala idea.
Espero que os haya gustado el capítulo. Por favor, dejadme un review con lo que os ha parecido. Tanto si son críticas positivas como negativas, me interesa mucho vuestra opinión. Un beso para todos
