Recuerdo que anoche cuando me acosté hacía mucho frío y que las mantas de la cama no eran suficiente para darme calor y supongo que me acabé durmiendo por aburrimiento, pero eso sí, tiritando de frío. Sin embargo cuando me desperté por la mañana ya no tenía frío, a pesar de que fuera estaba nevando. ¿El por qué? Tenía el doble de mantas que anoche encima de mí. Di media vuelta en la cama y comprobé que Sasuke ya no estaba, tal vez había sido él quien me había puesto sus mantas al ver que estaba temblando del frío que tenía…pero me parecía demasiado bonito para venir de él.

Después de dar un par de vueltas más por la cama me levanté y puse una manta encima para no pasar frío. Salí de la habitación, pero no encontré a nadie en el salón ni en la cocina y del baño tampoco venía ningún ruido. Genial, ahora estaba sola, muerta de frío y de hambre. No tuve más remedio que prepararme yo sola el desayuno y para matar un poco el tiempo también hice la comida. Joder, ya podían haber dejado una nota o algo diciendo que se iban o cuando iban a volver…

Pero…¿y si no volvían? ¿Y si me habían abandonado por que soy una carga para ellos? ¿Qué iba yo a hacer ahora?

El pánico se apoderó de mí y empecé a temblar, pero esta vez de miedo, puesto que yo no era ninja ni nada que se le pareciera, ahora mismo me encontraba expuesta a todos los peligros del mundo, sola y sin opción alguna de salir con vida si me llegara a pasar cualquier cosa.

No podía dejar de mirar el reloj y mover las manos nerviosamente al ver como las horas pasaban y por allí no aparecía nadie. Llegaron las dos de la tarde y nadie había vuelto aún…decidí comer un poco para calmar los nervios y porque mi estómago ya estaba protestando. Habían pasado unas cinco horas pero por allí no aparecía ni mi abuela, es más, me daba la impresión de que no había nadie en ese pueblo, porque cuando me asomé por la ventana no vi un alma por las calles.

¡Joder, joder, joder! ¡Como no venga alguien enseguida me dará un ataque!

Y al parecer mis súplicas fueron escuchadas y oí como la puerta se abría.

-¡Sasuke! –grité al ver su cabeza entrar por la puerta- ¿Dónde esta…? –detrás del Uchiha pude ver a Juugo cargando con Suigetsu a su espalda- ¡Suigetsu-kun! –corrí hacia ellos

-Nos atacaron –dijo simplemente Sasuke

-Y como este estúpido fue de chulito pues así ha terminado –dijo Karin mirando con asco al peliazul

-No le insultes ahora que no puede defenderse –le contesté a la chica

-Ja, ¿y quién me lo va a impedir? ¿Tú? –se echó a reír

-Dejaos de gilipolleces –susurró Sasuke. Karin inmediatamente dejó de reír- Sakura, cúrale las heridas

-Está bien. Juugo déjalo sobre el sofá –el pelirrojo me obedeció- Tráeme mi mochila, por favor.

Me coloqué a un lado de Suigetsu y pude ver las heridas, tenía todo el brazo derecho con heridas leves y un corte más profundo en el costado izquierdo, además tenía moraduras por casi todo el cuerpo. Juugo me entregó la mochila y saqué de allí unas cuantas vendas, alcohol y una pomada. Supuse que Suigetsu estaría inconsciente así que tendría las cosas más fáciles porque no se movería cuando le pusiera el alcohol sobre las heridas.

-¿Es muy grave? –me preguntó preocupado Juugo

-No mucho –le contesté- Sólo me preocupa la herida del costado, el resto es sólo superficial

-¿Vas a tardar mucho? –noté como Sasuke se había colocado muy cerca de mí, pero salí de mi mundo de yupi al notar el tono borde con el que lo dijo

-No –le contesté secamente y pude notar que me miro mal

-Pues vale –se levantó del suelo y se dirigió a algún sitio, seguramente a la cocina

Bufé enfadada y le miré alejarse. Tendría que darlo por caso perdido, nunca cambiaría su forma de ser…

Al final tardé un poco más de una hora porque el señorito Suigetsu se despertó y se pasó el rato quejándose porque le picaban las heridas. Kami, y se supone es un ninja…

-Ale, ya he terminado

-¡Ya era hora! Me estaba aburriendo demasiado

-No te quejes que te he salvado la vida –le hice un puchero

-Bueno, bueno, tampoco tanto…-dijo riendo

-Bueno vale, no…pero como si lo hubiera hecho

-Je, claro que sí –se agachó y me dio un beso en la mejilla- Gracias por curarme –me sonrió divertido

-De nada –contesté de la misma manera. Justo en ese momento se oyó como un plato se rompía en la cocina, los dos nos giramos hacia allí.

-¡Sasuke-kun! ¿estás bien? –gritó Karin corriendo hacia el nombrado- ¿Qué ha pasado?

Sin embargo el pelinegro no le contestó, se dedicó únicamente a encerarse en su habitación, de nuevo dando un portazo. Tal vez fueran imaginaciones mías, pero podría asegurar que estaba mirándonos a Suigetsu y a mi en ese momento.

-Vaya humor que tiene este…-soltó el peliazul- ¿Siempre ha sido así? –me preguntó

-No sé…no le conozco mucho más que tú –dije sin apartar la mirada de la puerta

-Pues si está así teniendo quince años, después será un viejo amargado

-Ya, y le saldrán arrugas –solté una carcajada

-Sólo espero que no le salgan tantas como a Karin…

-¡¿QUÉ HAS DICHO?! –gritó la chica desde la cocina, acudiendo rápidamente frente a Suigetsu

-Sólo he dicho la verdad

-¿La verdad? ¡Mis huevos!

-Ah, ¿pero es que también tienes? ¡Eres transexual! ¡Lo sabía! –no pude aguantar más y comencé a reír, pude ver que Juugo también se reía mientras observada la escena

-¡No soy transexual! ¡Eso lo serás tú! ¡Capullo!

-Nooo, capullo no, yo soy una hermosa florecita

-¡¡QUE TE FOLLEN!! –gritó lo más fuerte que su voz le permitió y se marchó con paso indignado hasta la puerta

-Mientras no seas tú…-susurró para no ser oído

Ups. Pues resultó que sí que le había oído. Así que presumiendo de poderes ninja le hizo un ataque de nosequé y lo dejó tumbado en el suelo sin darle tiempo siquiera a devolverle el golpe y seguidamente se fue de la habitación. Al parecer me tocaría volver a cuidar de Suigetsu…

-Juugo ayúdame a tumbarlo en el sofá –y así lo hicimos, después me fui a la cocina para mojar un paño y se lo puse en la frente

-Si le echáramos agua por encima seguro que despertaría

-Puede ser –dije riendo- Pero mejor hazlo tú, no quiero enfrentarme a la furia de un ninja recién levantado...ya he pasado suficiente con las quejas de antes –Juugo soltó una carcajada- Ey, pues a mi no me hace gracia ¡Suigetsu puede llegar a ser un verdadero quejica!

-Sí, sí, no te digo lo contrario –dijo aguantando la risa

Lo miré seriamente durante unos segundos, pero no pude evitarlo y me acabó contagiando la risa. Pero lo bueno se acabó pronto, ya que Sasuke salió de su habitación, aún enfadado sin motivo aparente.

-Nos vamos –me dijo. No noté nada raro en su tono, pero podía asegurar que no nos íbamos a divertir mucho esa tarde.

-¿Dónde vamos? –pero mi pregunta no obtuvo respuesta alguna, algo ya típico viniendo de él

Bufé algo enfadada y me despedí de Juugo, quien seguía riendo todavía, pero ya más calmado, y aceleré el paso para alcanzar a Sasuke.

-¡Si no se despierta échale agua! –le grité desde la puerta, pude oír como se reía de nuevo.

Sasuke caminaba tranquilamente por las calles mirando de vez en cuando el escaparate de alguna tienda de cosas raras, yo le seguía un par de pasos por detrás sin decir nada para evitar aumentar el mal humor de este. Finalmente, después de mirar muchas tiendas desde fuera, el Uchiha se decidió a entrar a una.

-Buenas tardes jóvenes, ¿en qué puedo ayudarlos? –nos dio la bienvenida un señor medio calvo y algo pasadito de edad

-Buscaba un arma que no fuera ninja –contestó Sasuke

-Ajá, ajá, ¿tenías algo pensado?

-No, quería que me recomendara usted

-Bien, pues veamos –el hombre miró al pelinegro de arriba a abajo- Pareces un chico fuerte, así que supongo que te vendría bien algo como…

-No la quiero para mí –le cortó- Es para ella –me señaló con la cabeza

-¿Qué? –grité sorprendida

-Ah, bueno, bueno, entonces cambian las cosas –el hombrecillo sonrió y esta vez me miró a mí de arriba abajo. Que conste que Sasuke le echó una mirada asesina cuando lo hizo –Dime preciosa, ¿sabes usar algún arma?

-Pues…no –dije avergonzada. Ahora que lo pensaba no sabía hacer nada…

-Vale, pues entonces…¿puedes desplazarte con rapidez?

-No

-¿Puedes atacar con las manos?

-No

-¿Y con los pies?

-No

-….-se calló unos segundos- ¿Con la cabeza?

-¡No!

-Esto se pone difícil…aver, aver –miró a su alrededor buscando algo- ¿Tienes puntería?

-Ehh…creo que sí

-¡Genial! –se metió al almacén de detrás del mostrador y salió en unos segundos con una caja bajo el brazo- Esto podrías usarlo –me acerqué al mostrador junto con Sasuke y el hombre nos enseñó el contenido- Este arco fue fabricado por grandes maestros de las armas, es ligero, manejable y muy resistente. Además que tiene un bonito decorado muy fino, ideal para una chica tan guapa como tú

-¿Cuánto cuesta? –preguntó inmediatamente Sasuke, al parecer cabreado

-Uhm…no te creas que es muy barato, pero por ser para una chica como tú podría dejártelo algo más barato…claro que te cobraría de otra forma –me lanzó una mirada lujuriosa, devorándome con la mirada

-Limítese a contestar a mi pregunta –dio un golpe en el mostrador, haciendo incluso una grieta en la madera

-Ehh…sí, sí, a eso iba…-el hombre de asustó por el golpe y miró la grieta que había causado el golpe- Son 1200 yens …las flechas son aparte

-Aquí tienes –le tiró el dinero al mostrador- Dame veinte flechas

-Ahora mismo se las traigo –el hombre volvió a desaparecer por la puerta de detrás

-Pobre hombre, ¿te has dado cuenta de que le has partido el mostrador? –le reproché

-¿Te das dado cuenta de cómo te miraba? –soltó aún con tono cabreado

-¿Qué coño te importa cómo me mire? ¿Quién te crees que eres? ¿Mi amo y señor? –pregunté irónicamente, intentando no alzar mucho la voz

-Exactamente eso –me dijo con tono neutral, aunque esbozó una sonrisa llena de arrogancia

Abrí los ojos mirándole incrédula, ¿de qué iba este ahora?

-¿Tú estás loco o qué? –le eché en cara en cuanto salimos de la tienda- ¿Cómo puedes creerte que eres mi dueño?

-No me lo creo, simplemente lo soy –dijo sin siquiera mirarme

-¡Mírame a la cara cuando te hablo! –le agarré del brazo y tiré de él para que quedásemos enfrentados- Ni pienses que lo que dices es verdad, porque no lo es. Si lo fuera se supone que tendría que confiar en ti, y eres la última persona en quien confiaría

-¿Estás segura?

-¡Completamente!

Sin previo aviso, Sasuke me cogió de la cintura y me acercó a él. Le miré aturdida y él sonrió como tan bien sabe hacer. Seguidamente dio un salto y se situó en uno de los tejados de allí, no pude evitar soltar un grito por la sorpresa. Saltó unos cuantos tejados más y acabamos en el de la posada.

-¿Qué se supone que estás haciendo?

-Saltar, ¿a ti que te parece?

-¿Y para que lo haces?

-No me gusta ir por las calles con tanta gente

-Pues te jodes –le solté

-¿No decías que no confiabas en mí?

-¿A qué viene eso ahora?

-Sólo mira como estamos

Ahí tenía razón. En ese momento me conciencié de que tenía mis brazos alrededor del cuello de Sasuke y que este me rodeaba la cintura, muy juntos…demasiado diría yo. Sin embargo, a pesar de que me di cuenta de ello no quise separarme de él y al parecer el Uchiha tampoco tenía la intención de moverse.

-Si no confiaras en mí no te habrías agarrado tanto a mí –juntó nuestras mejillas y me susurró al oído- ¿Cierto, Sa-ku-ra?

"Se acercó más mí, haciendo que su mejilla se juntara con la mía- Nunca lo olvides, Sa-ku-ra…"

Inmediatamente recordé mi sueño y me sonrojé por completo, ahora mismo estabas igual que entonces…noté como mi cuerpo comenzó a temblar ligeramente. Sasuke sonrió y me acercó más a mí. Joder, odiaba ese efecto que me producía, ¿por qué era tan vulnerable a él? Entonces me pispé de lo que pasaba, y él se dio cuenta de que por fin lo había descubierto.

-Está claro por qué eres mi propiedad…mía y de nadie más

"Eres mi propiedad –me susurró…¿sensualmente?- Mía y de nadie más… -"

El Uchiha se separó un poco de mí, al notar que había dejado de temblar.

"Se alejó unos centímetros escasos de mí y volvió a eliminar la distancia entre nosotros, pero esta vez…"

Jodido sueño, estaba claro que me iba a torturar el resto de mi existencia. Sólo volví a la realidad cuando sentí la mano de Sasuke acariciando mi mejilla, todavía sonrojada.

"…no se acercó a mi mejilla…"

No, no lo haría, no podría hacerlo, su orgullo se lo impediría. Pero en el fondo de mí sabía perfectamente que eso era lo que más deseaba en esos momentos.

"…sino a mis labios."

Y lo hizo. Al final lo hizo.

"Kami, besaba tan bien"

Ya lo creo que hacía…es más, decir bien era poco, no existía una palabra para definirlo.

Masajeaba mis labios con los suyos, despacio, suavemente, haciéndome más adicta a ellos a cada movimiento…ahora mismo sólo deseaba que ese sueño echo realidad no acabara nunca.


Holitas!! Hoy no me puedo enrrollar nada, porque estoy petada del viaje x.X

Solo dire que muchas gracias a mis amores que me dejan review! Os quiero mucho!

No volvere a escribir hasta finales de julio, más detalles en mi perfil! :D

Muchos besos!

P.D.: Tom se tiró a su guitarra en el concierto de Barcelona! No me voy a cansar de repetirlo!! XDDD