Hola! :D Muchas gracias Arsarsursa y a Kari-chan por comentar el cap. anterior xD
Arsarsursa: me alegra que te haya gustado (y que no te haya traumado esta vez xD) Jaja, qué bien que no olvidé poner el ambiente al principio. Aw, solo Gin logra poner en esa faceta a su Ran-chan… :3 (¿Ahora quién lo hará? D:!) Y aquí está la actualización, espero que sea de tu agrado :D Saludos! Kari-chan: D: Ay, leí tu review cuando tenía ya empezado este capítulo, así que creo que dos se descartan :c (a menos que se me ocurra hacer más de 14 historias y el título perdería sentido, pero bueh ._.) pero las otras dos van a ir sí o sí ;) Tú también cuídate mucho. Saludos!
LOS PERSONAJES PERTENECEN A TITE KUBO
Basado en una escena del cap. 46 del anime
Oski: pepa es equivalente a semilla
Ambientado: meses después de la pelea en Karakura, antes de que los Fullbrings aparecieran
Pareja: Hinamori x Toshiro
4
Tienes una semilla en la nariz
La teniente del quinto escuadrón caminaba con algo de dificultad por los pasillos del Seireitei. Traía consigo una bolsa de lino con algo muy grande y pesado en su interior, que le impedía movilizarse con la agilidad habitual de un sub-capitán.
Muchos agentes la observaban curiosos y ella les respondía con una dulce sonrisa a sus saludos. Algunos se ofrecieron a ayudarla con su carga, pero ella aseguró que estaba bien.
Después de atravesar el último pasillo, llegó hasta donde quería llegar.
Tocó a la puerta y un cansado y levemente gruñón "adelante", le permitió adentrarse por completo a la habitación.
– ¡Te tengo una sorpresa, Shiro-chan! –Expresó mientras entraba.
El Capitán Hitsugaya bajó el papel que leía y le dedicó una mirada seria a su visitante.
–Es Capitán Hitsugaya –la reprendió, antes de ponerse de pie y sentarse en un sillón grande que había en su despacho–. ¿Qué traes ahí?
Señaló el paquete que Hinamori cargaba con dificultad. Ésta de pronto recordó lo que traía consigo y de paso lo que venía a hacer allí:
–Oh, cierto…
Riendo, posicionó el paquete sobre una mesa baja que había en frente del sofá y fue bajando de a poco la bolsa, causando una gran expectación al pequeño capitán, pero él la disimulaba con mucho profesionalismo.
Al acabar, cuando al fin reveló el contenido de la sorpresa, Hinamori sonrío triunfante ante la mueca de Toshiro y habló:
– ¡Sorpresa, Shiro-chan!
El aludido tragó saliva con nerviosismo.
– ¿D-De dónde la has sacado?
Hinamori tomó asiento a su lado antes de responderle:
–Estaba en una misión al lado oeste del Rukongai. Me encontré con un vendedor y me ofreció una gratis a cambio de que quitara las hojas del tejado de su choza. Me tomó toda la tarde, pero al final me dio la más grande que tenía en su jardín.
Hitsugaya no oía nada, estaba ensimismado en la forma, el color, el aroma y especialmente las ganas que tenía de morder aquella belleza que tenía tan cerca de él.
Sí… una bella sandía, además cortada hace no mucho, relucía sobre la mesa de su despacho.
Momo sonreía por la forma en que su amigo observaba el fruto. Si de algo podía alardear, era de ser una de las pocas personas que conocía uno de los puntos débiles del prodigioso Hitsugaya Toshiro, alias Shiro-chan.
–He olvidado traer un cuchillo –se percató la teniente–. Espera un momento, en un segundo-
Pero antes de que si quiera pudiera ponerse de pie, la sandía ya estaba perfectamente rebanada en varios trozos.
–No hace falta –dijo Toshiro, al tiempo que con un movimiento preciso de su brazo la "sangre" de la sandía se limpiaba del filo de su espada.
El pequeño capitán había utilizado nada menos que a Hyorimaru como cuchillo.
Una gota de sudor se deslizaba por la nuca de Hinamori.
– ¿Está bien que uses tu zanpakutou así, Shiro-chan?
– ¡Cállate! ¡Está cortada, ¿no?! ¡Y no me llames Shiro-chan!
La teniente tan solo se reía por la cara de niño enfurruñado de su amigo.
Sin más preámbulos, y en el fondo algo emocionado, Hitsugaya tomó asiento al lado de Momo y tomó un pedazo.
El fresco aroma de la sandía le inundó y con ello recuerdos que se le hacían muy agradables acudieron a su mente. Con esos pensamientos dio el primer mordisco, que fue seguido por otro, hasta acabar con apenas cuatro o cinco mascadas toda la fruta.
–Come más despacio, Shiro-chan –le llamó la atención la teniente–. Te puedes trapicar.
Esto provocó que una venita palpitante apareciera en la frente del capitán.
Aprovechó que tenía la boca llena de las semillas del fruto para arrojárselas a la cara, como si de una hilera de pequeñas balas se tratase.
– ¡Wuah! –gimoteó Hinamori, cubriéndose con el antebrazo el rostro para que las pepas no le llegaran al rostro.
–Ya te he dicho que no me llames "Shiro-chan". –La miró frunciendo el ceño–. Lo estás haciendo a propósito ¿verdad?
–Pero, Shiro-chan-
La interrumpió lanzándole la última semilla que le quedaba, la cual le atinó justo en la frente.
–Y sigues…
– ¡Ay, eso dolió! –Se quejó Momo, frotándose la frente.
Hitsugaya se dispuso a comerse otro trozo, dejando de lado la cáscara verde de su primera porción.
–Pues claro que duele, esa era la idea.
Hinamori aprovechó la distracción de Toshiro y le dio unas buenas mascadas a su trozo de sandía, llenándose la boca con las semillas.
Cuando él volteó de nuevo su vista hacia ella, recibió una fila de semillas en la cara.
Momo rió de buena gana.
– ¡Serás…! –Profirió enojado Hitsugaya.
Eso no se iba a quedar así. Ella se lo merecía por llamarlo de esa manera que tanto le molestaba ¡no tenía derecho a una contra-revancha, así que se vengaría por eso!
Dando grandes mascadas al fruto, se llenó la boca otra vez con semillas y se las lanzó todas a la teniente, que se reía y enojaba al mismo tiempo.
– ¡Shiro-chan!
Eso fue el detonante para que se armara una guerra de semillas de sandía entre los dos.
~*LoveLoveLove*~
Después de un rato, las cáscaras del fruto estaban dispersas por todos lados y se podían ver en los más recónditos lugares pequeñas semillitas negras.
Ya no quedaba sandía que comer, así que la guerra había acabado.
Ambos guerrilleros se detuvieron a contemplar el desastre que habían dejado, con una gotita de sudor deslizándoseles por la nuca.
–Lo siento, Shiro-chan –empezó Hinamori.
El aludido dejó escapar un suspiro, a pesar de todo el jaleo, ella iba a seguir esmerándose en llamarlo de esa forma que tanto aborrecía.
–No te disculpes, es culpa de los dos. –Le dio un último vistazo a su despacho antes de continuar–: Mejor vamos al cuarto escuadrón a buscar algo con que limpiar esto, antes de que lleguen las hormigas.
Dio un paso en dirección a la puerta, pero fue justo sobre una cáscara de sandía que lo hiso tropezar y caerse de espaldas.
– ¡Shiro-chan! –Lo llamó preocupado su amiga, al tiempo que corría en su dirección–. ¿Estás bien?
Suavemente, posicionó una de sus manos en la nuca del capitán, incorporándolo un poco; mientras que la otra caía sobre el pecho de él, justo sobre el corazón.
Algo en su rostro la hacía sonreír, lo que consternaba al caído capitán.
– ¿Por qué sonríes? –Le preguntó, pestañeando.
Momo soltó una risita antes de responderle:
–Tienes una semilla en la nariz.
Y, haciendo que el corazón de Hitsugaya comenzara a latir con desenfreno por la cercanía (lo que ella pudo sentir muy claramente puesto que una de sus manos aún reposaba allí), Hinamori le dio un beso en la zona donde se encontraba la susodicha semilla, quitándola de allí.
Toda la cara de Toshiro comenzó a tornarse de un carmesí más intenso que la propia pulpa de la sandía, y no atinó a hacer otra cosa que no fuera respirar muy agitadamente.
Estaba a punto de decir algo no muy coherente, cuando la última pepa, que hace no mucho estaba sobre su nariz, fue hecha proyectil y lo golpeó entre las cejas.
– ¡Ay! –Articuló, frotándose la cara.
– ¡He ganado yo, Shiro-chan!
Y antes de que pudiera responderle, la teniente había salido corriendo, rumbo al cuarto escuadrón.
Toshiro se quedó estático por unos segundos, con las pulsaciones a mil y toda la cara roja, hasta que las últimas palabras de Momo de pronto le hicieron clic en la cabeza.
Una venita apareció en su frente y frunció el ceño. Se puso de pie al instante, refregándose con brusquedad el rostro por si le quedaba alguna otra semilla.
– ¡Ya te he dicho que no me llames así, Momo-Meona! –Gritaba Hitsugaya, mientras perseguía a Hinamori por los pasillos.
Fin
~*Muac*~
Beso en la nariz: significa un juego de niños, amor, ternura y el deseo de emociones. También puede simbolizar celos.
Notas: Gracias por leer y espero que les haya gustado xD
