Capítulo 3. (Nuria)
Kojiro acababa de llegar a su ciudad. Tenía que ir a buscar a sus hermanos al colegio y llegaba tarde. Tenía diez minutos antes de que saliesen del colegio y sabía que el viaje duraría al menos veinte. Pobrecitos, a saber dónde estarían, esperando a que alguien los fuese a buscar y el desconsiderado de él llegaba tarde.
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Mientras tanto, los niños esperaban a su hermano a la entrada del colegio.
- ¿Tú crees que vendrá? –preguntó la castaña a su compañera.
- Seguro que sí... O al menos eso espero –contestó Vane.
Estaban hablando muy bajito para que los niños no se enteraran. Diez minutos tarde, llegó Kojiro, quien entró corriendo por la puerta.
- ¡Kojiro! –dijeron todos los niños al unísono.
- ¡Hola chiquitines! –contestó éste mientras miraba a las profesoras. - Ahora ir a por la cosas a clase ¿sí? Yo os espero aquí.
Los niños salieron corriendo a buscar sus cosas, cada uno a su clase. Mientras tanto, su hermano esperaba afuera con las profesoras.
- Siento mucho lo de su madre –dijo Vanessa avanzando un paso en dirección al moreno.
- ¿Sientes? –dijo él mirándola fijamente con una mirada llena de ira y dolor. - Tú no sabes nada, no sabes qué se siente cuando pierdes a tu madre y mucho menos como te sientes con tus hermanos.
- Yo... –intentó decir la morena, pero fue interrumpida por él.
- ¿Tú qué? ¿Vas a poner tu manita en mi hombro mientras finges que lo entiendes?
- Voy a darte un consejo, cierra tu asquerosa boca de una maldita vez o tendrás muchos problemas –habló Nuria ayudando a su amiga. Le hubiese gustando añadir unas cuantas palabras más pero los hermanos del moreno salían ya por la puerta.
- Ya estamos listos –habló el mayor cuando llegó a donde estaban los demás.
- ¡Adiós profes! –dijo la niña mientras se iba agarrada a la mano de su hermano mayor.
- ¡Ver para creer! Tú aquí desviviéndote por sus hermanos y él llega y ¿qué hace? Te insulta –habló Nuria indignada.
- No pasa nada... Está pasando por un mal momento el pobre –dijo la morena.
- ¿Pobre? Oh, en serio Vane tú necesitas una dosis de... de algo. Es un mal bicho.
- Jajajaja. Y tú necesitas una dosis de paciencia. Su madre acaba de morir estará afectado.
- Puedes estar afectado y no por ello ser mal bicho, y se acabó la discusión que al final voy a estar yo de mal humor.
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Mientras tanto, Kojiro y sus hermanos ya habían llegado a su casa.
- ¡Mamá! –gritó el pequeño nada más llegar. - ¿Mamá?
- ¿Dónde está mamá Kojiro? –preguntó la niña.
- Hmmm... Ella está... En otro sitio. Me dijo que os cuidase –mintió el mayor. Debería haberles dicho la verdad, pero no se atrevía. Nunca había tenido tacto para esas cosas, y la verdad, estaba muy asustado.
- ¿Y cuándo va a volver? –dijo el mayor, Takeru.
- Pues... ¿queréis merendar? –preguntó el moreno cambiando de tema.
- ¡Síí! –dijo la niña mientras salía corriendo hacia la cocina. - ¿Sabes Kojiro? Ayer estuvimos en casa de las profes.
- ¡Síí! ¡Tienen una casa muy grande! –añadió el pequeño abriendo sus bracitos para imitar el tamaño de la casa.
- Y nos llevaron esta mañana al cole y todo –explicó el mayor sonriendo.
- Así que ellas se ocuparon de los niños... Y yo insultándola. Tengo que pedirle perdón. Un día que acompañe a los niños y la vea, se lo pediré.
- ¡Kojiro! –habló el pequeño mientras daba una palmada en la cara de su hermano. - Quiero otro bocadillo.
- Está bien, ya va glotón, ¿es que no coméis en el cole o qué?
- Sí comemos. Pero hacer los ejercicios gasta mucha energía –explicó el mayor mientras acababa su bocata. - Hazme otro a mí porfa...
- ¡Y a mí otro! –dijo la niña.
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- Mañana es el funeral de la señora Hyuga, ¿vamos a ir? –preguntaba Nuria desde la cocina.
- Yo, por lo menos, sí, ¿tú? –contestó Vanessa entrando en la cocina.
- Si vas tú, sí. ¿Tú crees que los niños ya lo sabrán?
- No lo sé... Pobrecitos míos... Que mal trago debe de ser para ellos.
- Imagínatelo... Tan pequeños y sin padres... Menos mal que tienen a su hermano...
- Sí, es una suerte. Aunque con un hermano como ese...
- ¿Qué quieres decir?
- Ya viste cómo te trató antes. Quiero decir que parece ser una persona muy ruda. No quiero ni imaginarme el modo en que le dará la noticia a los chiquitines...
- En eso tienes razón –dijo Vanessa desde la ventana, mirando las gotas de lluvia caer sobre la calle y mojarlo todo, imaginándose que los niños tendrían, no gotas, sino lágrimas deslizándose por sus mejillas, y sin quererlo una lágrima consiguió escaparse y resbalar por su mejilla.
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Al día siguiente fue el funeral de la señora Hyuga. Kojiro dejó a los niños en casa de unos amigos, después de todo, aún no había encontrado las fuerzas para decirles la verdad.
En el funeral estaban un montón de amigos y conocidos: las compañeras de trabajo de su madre, sus compañeros de selección, antiguos compañeros del Meiwa, los jefes del quiosco en el que trabajaba, toda la gente que conocía a su madre por una cosa o por otra, y las profesoras a las que tan mal había tratado el otro día.
- ¿Puedo hablar con usted? –preguntó Kojiro cuando se acercó a la mujer.
- Sí, por supuesto –contestó ella.
- Vane, voy a ir a dar una vuelta, ¿vale? Nos vemos luego –contestó la otra profesora marchándose.
- ¿Y bien? ¿De qué se trata? –preguntó la morena una vez que su amiga se hubo marchado.
- Mis hermanos me contaron lo que usted y su compañera hicieron por ellos y yo... quería darle las gracias –dijo él demostrando no solo una sincera gratitud, sino un sincero arrepentimiento también.
- No hay de qué –contestó ella esbozando una pequeña sonrisa.
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Mientras tanto, Nuria se había alejado de ellos lo suficiente para no oírles, pero de vez en cuando se giraba para ver si estaban discutiendo o no. Sabía que no debía inmiscuirse, pero le podía la curiosidad.
Estaba intentado averiguar qué estaban haciendo cuando tropezó con alguien.
- Lo siento muchísimo, ¿está bien señorita? –preguntó un apuesto muchacho de ojos negros y piel clara.
- Sí, gracias. Lo siento, fue culpa mía, estaba pensando en otras cosas –contestó la chica.
- En realidad yo tampoco iba muy centrado así que supongo que tendremos que repartirnos la culpa –él estaba esbozando una pequeña sonrisa, al igual que ella. - Por cierto, me llamo Genzo.
- Nuria, encantada. ¿Vives por aquí?
- No, soy compañero de Kojiro –contestó mirando hacia su compañero. - Pobre... pierde a su padre y ahora a su madre... Y le deja con tres hermanos pequeños a su cuidado.
- Pobrecitos los pequeñines... Tienen que estar pasándolo fatal.
Los pequeños lo estaban pasando bastante bien en realidad. Pensaban que su madre estaba en casa de unas amigas y que su hermano estaba entrenando. Quién sabe lo que ocurriría si supiesen la verdad.
CONTINUARÁ…
...NOTAS DE AUTORA... (VANE)
Nuriaaa, antes de que me olvide jeje xD ¿Puedes subir este capi en el grupito? jeje ^^ Aaah, cuando hablemos, a ver si me acuerdo de pedirte que me pases los últimos capis que al final no los pasé...soy un caso jajaja.
Yuri: Muchísimas gracias por tu review, siento mucho la tardanza, aaaaaaaaaaaah, tenía todos mis fics sin actualizar, soy un caso perdido... Y qué decir que últimamente ni siquiera he escrito nada, chof! Jeje espero que te siga gustando linda ^^
Hermanita: Wiii, qué guay que te esté gustando el fic, a mí me encanta como nos está quedando, la verdad jeje =) Me encanta escribir con Nuria, nos lo pasamos de rechupete :D Jojojo mira a nuestro Kojiro en este capi, el muy bicho como se pasa conmigo T_T buaaaaaaah xD naah, se lo perdonamos todo porque el pobre lo está pasando mal (aunque Nuria no piense así ejejeje XD).
