Kate caminaba relajada por el campus universitario mientras se dirigía al coche para recoger a Castle y acompañarlo aquel día a la rehabilitación. Intentaba al menos hacerlo una vez a la semana. El día no había sido muy bueno que digamos. En el trabajo habían tenido un infructuoso registro en un garito, en el que se suponían vendían drogas. Y luego dos agentes especializados en bandas callejeros informaron sobre una posible reunión clandestina que unos grupos neonazis pensaban tener en Nueva York. Aunque todas las pistas que tenían sobre el caso eran bastante superficiales e inútiles.

Bueno. Dejemos de pensar en el trabajo. Como le habrán ido hoy las clases a Castle. Si fueron como ayer, tendré que recoger todos sus pedacitos. Entonces le vio. Dirigiéndose hacia ella por el mismo sendero con una sonrisa brillante y un ramo de rosas rojas bellísimas. Había ido bien. Gracias a Dios.

"¿Y esto?"

Castle le dio un largo y profundo beso antes de responder.

"Por dar tan buenos consejos."

"Que no han salido nunca de mi boca."

"Que no han salido nunca de tu boca. ¿Podemos saltarnos hoy la rehabilitación?"

"No, no podemos."

Una vez en el hospital y mientras Castle realizaba los ejercicios ayudado por un fisioterapeuta, Kate charlaba animadamente con Sarah O'Hara mientras se tomaban un café. Durante aquellos meses se había relacionado con las tres hermanas de Castle y con las tres se llevaba bastante bien, cosa extraña, teniendo en cuenta que eran muy diferentes entre sí.

"¿Tu como lo ves?"

"Bueno. No es mi especialidad, pero tal y como lo veo realizando los ejercicios y por lo que me han contado mis colegas, mejor de lo que podíamos pensar. Aunque eso sí, la maratón de Nueva York no creo que la corra nunca."

"Ni quiere. Richard es de los que piensan que correr es de cobardes."

Las dos rieron cómplicemente.

"Kate, aunque no lo creas, lo que Richard esta haciendo para recuperarse es como un pequeño milagro. Todos los ejercicios que realizamos con él son bastante dolorosos en algunos casos y él suele aceptarlos sin rechistar."

"Lo sé. Pero si alguna cosa he aprendido de tu hermano es que es muy cabezota cuando se propone algo. Ya sea en el sentido positivo o en el sentido negativo. Es una de sus virtudes que más me gusta. Aunque algunas veces se vuelva en contra mía."

"Pronto podrá dejar las muletas. Aunque la pierna derecha es algo que deberá arrastrar para siempre. Supongo que de alguna forma se tendrá que ayudar para hacerlo."

"Pues con una muleta, no. Dice que no quiere que lo comparen con cierto médico cabrón televisivo famoso en medio mundo."

"¿Pues cómprale un bastón? Lo necesitará. Hay algunos que son bellísimos."

"¿Un bastón? Gracias por el consejo. Lo tendré en cuenta."

Una vez en el coche, Castle estuvo un buen rato en silencio sin decir nada. Seguramente los ejercicios habían sido muy fuertes aquella tarde y él nunca se quejaba delante de los demás para no preocuparles. Kate había aprendido a entender esos momentos y los respetaba.

"¿Cuántos miembros de nuestra jungla crees que estarán ahora mismo en casa?"

"Mucho me temo que todos. Hasta tu madre y Karl, ya que seguramente habrá ido a recogerla. Según creo tenían una cena romántica esta noche."

"Mira que bien. Ellos tienen cenas románticas y nosotros la locura de cena."

"No te quejes. Si en el fondo te encanta. Y… a mí también."

Castle la miró con aire divertido y puso los ojos en blanco.

"¡Oh! Pobre Kate. Se ha convertido en uno de los nuestros. ¡Pobre! ¡Pobre!"

"No seas tonto. Hablando de comidas y cenas, cierto policía que ya se ha jubilado hablo anoche conmigo para invitarnos a su fiesta de despedida. ¿Tenemos los niños y yo permiso de su señoría para asistir a la misma?"

"Si."

"¿Vas a ir tú?"

"No."

Buen intento.

Cuando llegaron al loft y desde el pasillo podían oír toda la algarabía que había dentro.

"¿Y si buscamos un lugar más tranquilo donde dormir? ¿En tu antiguo loft? A tu padre seguro que no le importa."

"¿Dormir?"

"Bueno… y otras cosas."

"Así se lo vas a decir a mi padre."

"Muy graciosa."

Cuando entraron el caos era mayúsculo. Martha los miro con alivio y llamo a Karl que estaba jugando con el pequeño Alex.

"Ya era hora. Vamos, vamos. Antes de que mi hijo me ordene hacer alguna cosa."

Casi dos horas después el loft había entrado en calma. Todos los inquilinos del mismo, excepto Castle y Beckett, estaban en sus respectivas habitaciones.

"Los fines de semana en esta casa son un caos."

"Si. Pero a ti te gusta. Cuando nos quedamos solos Daniel, tu y yo, echas de menos al resto."

Mientras recogían las cosas de la cena, Castle observó como en la mesa auxiliar del salón había una cantidad de papeles recortados que le sonaban algo familiar."

"Pero, ¿Se puede saber que diablos es esto?"

"¿Qué?"

"¡Daniel! ¡Daniel!"

Mientras que Daniel bajaba las escaleras medio dormido todavía y con el miedo metido en el cuerpo, Castle merodeaba por el salón muy enfadado y soltando improperios por su boca. Kate observaba el desaguisado. Daniel había recortado en pequeños papelitos las cuatro copias de las portadas de lujo de los libros robados en la biblioteca. Pero que tontería. Se pedían otras cuatro copias y en paz.

"Richard. No creo que sea para tanto."

"¿Qué no es para tanto? Mira que le tengo dicho que no… A ver, jovencito ¿se puede saber que es esto?"

Castle le enseño los papeles al niño con aspecto muy enojado.

"Yo… creí que ya no servían. Además quería formar el rompecabezas."

"¿Qué ya no servían? ¿Qué querías formar un rompecabezas? ¿Qué rompecabezas?"

"El que se forma juntando la parte superior derecha de cada uno de los papeles."

Kate se quedo un momento mirando al niño sin entender muy bien lo que este quería decirles.

"Pero, Daniel. Esas figuras son todas iguales. Son como una marca digital de la biblioteca para tenerlos archivados y…"

"No son iguales."

Kate y Castle se quedaron un momento en silencio sin creer lo que acababan de oírle al niño.

"¿Cómo que no son iguales?"

El niño se acerco todavía temeroso hacia ellos y cogió los papeles de la mano de Castle. Después se puso a formar una especie de extraño dibujo con los recortes seleccionados.

"¿Veis? No son iguales. Forman una especie de extraño dibujo. Aunque deber de faltar uno. Porque el dibujo no tiene ningún sentido."

Kate y Castle observaron sorprendidos el descubrimiento que el niño había realizado sin saber muy bien que pensar.

"Parece un…"

"Pentagrama invertido."

"¿Un que?"

Kate y Castle se quedaron un momento mirando al niño en silencio y después empezaron a reír. Locos, pensó Daniel. Aquellos dos estaban cada día más locos.

"Daniel, Daniel. Creo que…"

"Nos has resuelto el caso."

"O por lo menos le has dado un pequeño empujoncito."