Hola a todos, vengo recordando cómo es que dijeron en Smallville como se conocieron, pero quise hacer esto así para que tenga mucho más sentido la forma que contaron.- Sonríe.
Ahora bien espero que les este gustando la historia, se que son pocos los lectores. Pero les agradezco que estén leyendo la historia, si es un tanto romántica y cursi y dramática y hasta cómica en algunos aspectos. Me va agradando como está quedando y espero que a ustedes les suceda igual.
Paupaupi, vuelvo a agradecerte ese favorito y ese alerta y ese Review que eres la única que lo ha hecho jajaja. Ojala pronto lleguen más.
Ahora bien, como habrán notado esta como que adaptada la vida joven en la época de los 60´s por eso el tipo de música que escojo para ambientación. Ahora les dejo la siguiente canción para que la busquen en youtube como ambientación:
BOBBY VINTON-BLUE VELVET
Disfruten.
Además ninguno de los personajes de Smallville o Superman me pertenecen y la historia no es con algún afán de lucro.
Capítulo 4. Despidiéndose.
Metrópolis
La noche comenzó a pasar de ese azul oscuro a un tono morado, para luego ver ese azul-rosado y finalmente el sol brillar y dejar el cielo en un azul claro tan hermoso. Martha pensaba que auguraba un buen día, debido a la mala noche, unas pequeñas ojeras aparecieron en sus ojos, no quería parecer terriblemente dormida para sus padres, así que se metió a tomar un baño, busco una ropa seria como le gustaba verla su padre, pero también quería algo moderno y juvenil, entonces encontró un vestido gris con una caída que le encantaba y que llegaba hasta las rodillas y un cinturón blanco, tomo sus guantes blancos y un sombrero gris, así mismo se puso sus gafas de sol tipo ray-ban de gota, a decir verdad, era un vestido clásico sin crinolina moderno pero elegante, las zapatillas las escogió blancas con la punta de color gris a juego del vestido. Su cabello rojo resaltaba con esos colores claros de modo que sabía que su padre aprobaría a su princesa.
Bajo lentamente aun sin ponerse el sombrero que llevaba en mano, pero si con los lentes puestos. El señor Clark hacia una llamada en el teléfono que tenía en el recibidor.- Si quiero la avioneta preparada para cuando llegue, el viaje será necesario. Bien me parece perfecto. Pronto estaré ahí.
La chica sonrió, su madre estaba sentada en la sala esperando a que su esposo acabe para ir juntos a la mesa a desayunar. La chica tímidamente dijo bajando el último escalón.- Buenos días padres.- Les sonrió ampliamente, el olor del desayuno les llegaba a todos.- Delicioso y con el hambre que tengo.- La verdad era que siempre que se desvelaba le ocurría.
El señor Clark termino su llamada colgando. – Te dije que no te desvelaras Martha, que te quería temprano en casa.- La chica sonrió mientras sentía la mirada de sus padres sobre ella, sabía que su madre inspeccionaba su vestimenta y el señor Clark bueno estaba ocupado llamándole la atención.
Llegue temprano padre, es solo que no podía dormir y la noche fue tan hermosa, sabes que se ven poco las estrellas en la ciudad y esta vez brillaban para mí como nunca.- Decía la chica como excusa a su padre quien solo alzó una ceja y negó con la cabeza.
Martha, ¿qué te he dicho que hace la mala noche a tu salud y tu rostro? Quítate esas gafas de sol por favor, que no estamos fuera de casa.- Continuó la señora Clark. Que cuando lo hizo su hija, tapo su boca mientras hacia un pequeño ruido de asombro.- ¡Oh!- Martha sabía que se veía horrible con esas ojeras, probablemente con uno o dos años más de los que tenía.
Te he dicho que no dormir bien te envejece ¿y a pesar de eso lo haces? ¡Martha Clark! Si vas a ser una abogado tan prestigiosa como tu padre, debes cuidar esa imagen.- Lo decía con cierto reproche a su hija, claro que días como este pensaba que sus padres eran un tanto superficiales, no es el aspecto o el dinero lo que hacían valer a una persona, sino su actitud y las huellas que deja en las personas.
Martha suspiro.- Lo siento madre, tendré mucho más cuidado con mi persona, lo prometo.- Le sonrió de forma sincera a modo de disculpa que de inmediato fue aceptada con otra de aprobación pues la señora Clark sabía que lo que su hija prometía trataba de cumplirlo.
Bueno, ya que estamos todos, vamos a desayunar, que se hace tarde.- Mencionaba el señor Clark, ese día Martha se sentía un tanto sentimental, tal vez debido a lo que les diría dentro de unos momentos, así que tomo el brazo de su padre y camino con él hasta la mesa, el señor Clark la dejo como todo un caballero que le acomodo su silla y luego lo hizo con su esposa para llegar a su asiento en la cabecera y tomar asiento, el desayuno estaba servido, huevos revueltos, fruta y jugo, un poco de café para todos con leche, la nata comenzaba a formarse en la bebida y comenzaron a desayunar.
Martha pensó que tal vez este era el mejor momento para comenzar a hablar ya que su padre estaría muy ocupado en el aeropuerto y sería muy presuroso hablarlo en trayecto, no estaban tan lejos del aeropuerto, después de todo estaba a las afueras de la ciudad junto con su casa. Tomo aire, así como la servilleta con la que limpio las comisuras de su boca y comenzó a hablar con toda la valentía que había reunido.- Padre, madre… ustedes saben que no soy una niña…
Esas sencillas palabras hicieron que ambos padres le pusieran a tención a su hija pues veían venir algo importante. Esta acción de sus padres por un momento la hicieron sentir una niña otra vez, pero continuó.- Se que no estás de acuerdo en que me haya decidido por la universidad de Metrópolis, siendo que Oxford en Europa me había aceptado también, la verdad lo pensé mucho, pero los Europeos no me daban tantas facilidades.- Su padre entrecerró los ojos mientras picaba y llevaba a su boca un poco de huevo sin apartar su mirada gélida de su hija. Martha trago un poco de saliva y por un momento se sintió sedienta y tomó un poco de jugo, ahora podía sentir como se sentían los acusados y testigos frente a su padre.- Pero me decidí a la universidad de Metrópolis pues me dan una beca completa y muchas facilidades.
El señor Clark asentía mientras escuchaba a su hija como si estuviera asimilando las palabras de la joven para rebatirle su postura, mientras su esposa no apartaba la vista de ambos mientras comenzaba a palidecer aunque proseguía con su desayuno.- Y bueno la realidad es que anoche me decidí a hacer uso de todas esas facilidades, una beca completa, dormitorios, bueno, suena muy adulto para mí que siempre he sido una niña consentida por ustedes, ya es hora que forje mi carácter y me independice, busque un trabajo y bueno ustedes saben, no ser una carga para ustedes, quiero hacerlos sentir orgullosos y quiero sentir que todo lo que he logrado de ahora en adelante es gracias a mí, no depender de nadie… eso incluyéndolos. Quiero saber qué es ser un adulto.
El señor Clark había terminado su desayuno, con una seña le indicó a Martha que continúe desayunando, lo cual comenzó a hacer, sabiendo que comenzaría el debate. Y así fue.- Primero que nada Martha Clark, debiste haber aceptado Oxford, tiene mucho mejor nivel académico que Metrópolis, segundo lugar, si has aceptado Metrópolis no tienes porque salirte de tú casa, no eres una carga para nosotros.- Ladeo un poco la cabeza mirándola con cierta severidad.- En tercer lugar, nosotros estamos orgullosos ya de ti, nunca nos has decepcionado. Y en cuarto lugar, eso de no depender de nadie, no vivir en tu casa suena a que estas huyendo de tu familia, un adulto no es lo que piensas, sino una persona que responde por sus acciones y no piensa que la vida es una fantasía como tú evidentemente lo estás haciendo.
Martha dejo de comer.- ¿Cómo puedes decirme eso? Nunca dejaré ser una niña si yo sigo aquí viviendo con ustedes, encerrada en una jaula de oro.- Lo dijo en un tono molesto, volvió a escuchar como su madre tomaba aire y entonces la chica cerró los ojos como un reproche para sí, no debió haber dicho eso último.
Martha Clark no se hablará más del asunto. – Sentenció su padre.- Borrate esas ideas de la cabeza, que definitivamente tú, no te irás de casa no lo permitiré y si lo haces atente a las consecuencias.
Padre, en verdad acostúmbrate a la casa sin mí, mi decisión está tomada, cuando ustedes vuelvan de su viaje yo ya no estaré, me habré instalado en la universidad. Lo que hoy quería era despedirme con mucho amor de ustedes, no con esta pelea. Los voy a extrañar porque los amo. Pero mi decisión está tomada. – El silencio en la mesa se hizo presente y la atmósfera se sentía pesada, sin embargo el señor Clark asintió, ahora era momento de pensar que hacer para que su hija regrese a casa pronto, la conocía bien y sabía que lo que había amenazado lo cumpliría así que no tenía caso continuar esa discusión.
Terminaron de arreglarse y se encaminaron al aeropuerto los tres Clark llevados en el auto por Donald, que notaba la tensión en los integrantes de la familia que no pronunciaron palabra durante todo el trayecto.
Smallville.
El chico había acabado exhausto sentado en una de las pacas de paja que había acomodado ya en el granero. En la posición en la que estaba podía ver perfectamente la carretera, comenzaba a amanecer, pero entonces vio la camioneta de los Potter salir en dirección a la carretera de Metrópolis y entonces supo que no le quedaba más tiempo, el chico sabiendo que su padre no tardaría en salir para comenzar sus tareas que gran parte de estas estaban hechas, era el primero en despertarse y comenzar en trabajar, pero esta vez Jonathan había hecho merito para que le dejaran llevarse la camioneta para que pudiera despedir a Nell.
Se levanto de la paca y se dirigió corriendo a la casa, pero fue interceptado por su padre en la puerta de la casa.- ¡Papá, es urgente, préstame la camioneta y déjame faltar hoy a la escuela!- Lo miraba con tono suplicante, sabiendo que cada minuto era tiempo perdido para alcanzar a los Potter.
El señor Kent entrecerró los ojos, sintiéndose algo extrañado, primero de ver a su hijo levantado y sudoroso y segundo por lo que le solicitaba.- ¿Podrías explicarme un poco más despacio?- Concluyo el padre del rubio.
Jonathan suspiró sabiendo que tenía que explicarle bien a su padre todo lo que había ocurrido. Así que comenzó con el baile, explicando que Nell se iría y que previendo que no lo dejaría irse a Metrópolis atrasando una jornada de trabajo, pues decidió no dormir para terminar su trabajo y avanzar con el de su padre, de esa manera habría ganado el tiempo para ir y venir del aeropuerto. –Primero lávate esa cara y cámbiate de ropa, si no quieres que Nell te vea tan mal como yo te veo y te huelo.- Sentencio el señor Kent.
El chico sonrió cuando su padre le dio paso a la casa y subió hecho una bala se quito la ropa y se dio un regaderaso rápidamente para luego secarse y cambiarse y bajando las escaleras llego hasta su padre y su madre que se encontraban en la cocina y su padre le tendía una taza de café bien cargado y las llaves de la camioneta, que el chico había dejado en la noche en su lugar.
El rubio sonrió tomando ambas cosas y se dirigió a la camioneta.- ¡Gracias, gracias, gracias!- Se escuchaba cada vez menos porque se alejaba rapidísimo y solo escucharon los Kent que su hijo arrancaba la camioneta y partía hacia el aeropuerto en busca de su amada.- Solo espero que el café lo mantenga bien despierto, no quiero ningún accidente en carretera.- Mencionó el señor Kent a su esposa.
Metrópolis.
El aeropuerto se encontraba concurrido al parecer había un vuelo importante a Europa, pues muchos ingleses parecían estar llegando al aeropuerto, pero los Clark pasaron de largo hasta llegar al área de vuelos privados, Martha ahora si llevaba puesto los lentes, los guantes y el sombrero, quien la viera parecía una pequeña estrella de la televisión de lo perfectamente elegante y pulcra que estaba, además que tenía porte y estilo.
La chica abrazó a sus padres y les deseo un buen viaje, su madre le dio un abrazo algo prolongado, la chica entendía la razón y beso la mejilla de su madre.- Tengan un buen viaje.- Les sonrió la chica. Los señores asintieron y la señora Clark le dio un beso en la mejilla volviéndola a abrazar.
La chica se sentía nerviosa, alegre y a la vez melancólica una extraña sensación en sí, se despidió de ellos viendo como entraban al área privada a revisión y se despedía alzado su brazo con movimientos leves pero elegantes de su mano.
Por otra parte Jonathan aparco la camioneta asegurándola y corrió buscando a Nell, siguió los señalamientos para abordar a Inglaterra, no era tan difícil de encontrar viendo que había una gran cantidad de ingleses en esa área, entonces vio a sus padres observando como la chica se adentraba al área estéril para revisarla. -¡Nell!- Grito el rubio a su novia.
La chica volteó y sonrió disculpándose y dejando que pasara la persona que estaba detrás de ella, salió con su boleto en mano dejando su maleta para revisión.- ¡Kent!¡¿Qué haces aquí?!- Los Potter lo vieron tan sorprendidos como su hija cuando la llamo y sin pedir mucho permiso a los mismos la abrazó y la beso lenta y profundamente. La chica al separarse del beso aun con la sorpresa en el rostro solo escucho.- No podía dejarte ir así… Tenía que verte hasta el último momento, te amo Nell, recuérdalo por favor.- La chica notó como la mirada del chico comenzaba a tornarse melancólica.
Hey Kent…- Susurro la chica para que solo el escuchara.- Solo me voy a estudiar… Nada va a cambiar… Te prometí intentarlo…- Acarició el cabello rubio del chico que le brindo una sonrisa ladeada que siempre le había encantado. Cuando escucho al vigilante.- Señorita su maleta ya fue revisada, ¿pasará?
¡Si, si ya voy!- Dijo a modo de disculpa Nell apartándose del abrazo de Jonathan, el cual en modo resignado la vio alejarse, sin embargo no dejaba su mano hasta que ella atravesó el límite en el que él ya no podía pasar. Y vio dibujar en los labios de la chica un "Te amo" silencioso. Sintiendo ambos un nudo en la garganta.
Fue así que ambos, tanto Martha como Jonathan observaron partir a un viaje a personas que amaban y que sin duda eran importantísimos en su vida, en el rubio la melancolía era intensa, el señor Potter no hizo más que darle un par de palmadas en la espalda al muchacho. Y Martha se encontraba viendo en ese gran ventanal que la separaba de la pista como abordaban sus padres a la avioneta y esta emprendía el vuelo y de repente se sintió muy sola y con miedo, sin embargo tomo aire armándose de valor, ahora tenía que arreglar las cosas para su nueva vida.
Comenzó a caminar distraídamente pensando en todas las cosas que tenía que arreglar, mientras se topó con un chico rubio, el golpe fue tan fuerte que la hicieron resbalar, después de todo el piso en los aeropuertos siempre están bien pulidos y sus zapatillas resbalaron fácilmente, el chico logró reaccionar rápido, tomándola de la mano y la cintura, evitando que se cayera.
Disculpe, no venía prestando atención en el camino. ¿Se encuentra bien?- Mencionó Jonathan, la mirada del joven era melancólica. Pero fue cambiando a una de sorpresa, pues la chica evidentemente se veía muy linda y como toda una actriz. Ayudándola a volverse a poner de pie.
Martha reaccionó al instante agradeciendo.- Lo siento mucho, de verdad, fui algo torpe, fue mi culpa, fui yo que vengo pensando en muchas cosas y no presté tampoco mucha atención, no pasó nada todo bien.- La chica le sonrió apenas, cosa que la hizo ver un tanto angelical. La forma de hablar del chico le hacía ver que no era de Metrópolis, su tono ranchero lo delataba. El chico asintió y sonrió también apenas, pero su mirada volvía a cambiar a una melancólica.- Creo que veníamos muy distraídos ambos.- Dijo en tono de broma Jonathan, para repartir parte de culpa equitativamente. Y Martha asintió.
Bueno… Con permiso.- Concluyo Jonathan continuando su camino, Martha le sonrió y notaron que ambos se dirigían a la salida, Jonathan la observo de reojo y sonrió con esa encantadora sonrisa de lado que era irresistible y luego volvió la vista a su camino. Martha por el otro lado, también lo observó de reojo, solo que no al mismo tiempo que él la vio, agradeciendo los lentes y el sombrero que ocultaba que lo estaba viendo, era difícil encontrar a jóvenes tan caballeros como el que se acababa de encontrar. Poniéndose un tanto roja por el pensamiento y sonriendo para sí misma.
Lo vio alejarse mientras ella esperaba en la puerta del aeropuerto a que Don apareciera para recogerla y así pedirle que la llevara a la universidad. Mientras musitaba apenas para sí pues sabía que no lo volvería a ver.- Adiós.- Sin recordar que esta era la segunda ocasión que se encontraban, solo que la primera vez lo llego a odiar por unos breves segundos.
Smallville en la actualidad.
La morena veía a su suegra algo sorprendida. Pensó que su encuentro había sido diferente, no una casualidad. Y menos que ni siquiera salieran juntos.- ¿Entonces no fue amor a primera vista?- Dijo la reportera mientras veía levantarse a Martha en dirección de la mesa y traer esos arándanos a la mesa de centro de la sala y volvía a tomar asiento.
Al parecer no. – Sonrió la pelirroja-canosa. –Pero desde que lo vi supe que era una persona diferente a las que había conocido. Y eso me agradó.- Para luego invitarla a que tome de esa fruta seca. Mientras ella mordía lentamente una y disfrutaba del sabor.
Lois, sonrió apenas, estaba disfrutando de la forma tan cálida que tenía Martha de contar las cosas y era tan amable que no podía rechazar la invitación para ella también saborear la fruta y luego enseñársela musitando.- Esta deliciosa, no tan refrigerada.
Es porque son caseras.- Dijo la madre de Clark con una sonrisa. Para luego continuar con la historia.
