Stupid me says: ... (acabando de leer el 166) Oh, por Dios. OH, POR DIOS. OH, POR-- Ah, ¿están aquí? Etto... disculpen, no me dí cuenta. Huh, err... ¡Gracias por sus reviews! Me alegra que les haya gustado, me siento muy honrada por sus comentarios, viniendo muchos de estupendos autores que hacen que me sonroje. Y todos tienen teorías sobre lo que Kanda le dijo a Komui, ¡eso es bueno! Aunque creo que es bastante obvio... ¿o no? Buen, aquí está este capítulo, disfrútenlo.

Notas especiales para el capítulo: Otro capítulo largo. ¿Será eso bueno? Oh, hay ligeras insinuaciones ¿heterosexuales? Buen, algo parecido.

DISCLAIMER: D.Gray-Man no me pertenece, es de Hoshino Katsura-senseii. Si me perteneciera, creo que el perfil de mesías del Moyashi se decantaría más hacia el lado de la Vírgen María. Oh, por Dios, cuánto sacrilegio en tan pocas palabras, cada día me supero más.

Apóstol de Dios

4. Eligiendo un padre

Entreabrió los ojos levemente, dándose el tiempo necesario para adaptarse a la luz proveniente de una lámpara cercana a él. Trató de incorporarse, pero un agudo dolor en el vientre se lo impidió. Dejó escapar un ligero gemido, para después respirar profundamente por la boca.

- ¡No debes de hacer eso, Allen-kun!

Parpadeó antes de encontrarse con Komui, quien sonreía felizmente muy cerca de su rostro. Dio un respingo, alejándose lo más que pudo hasta sentir de nuevo el mismo dolor que le impidió seguir moviéndose.

- Te dije que no te movieras tanto - le dijo el supervisor, alejándose un poco al fin, cosa que Allen agradeció mentalmente. Pero luego vió un pequeño destello dorado dando vueltas a su alrededor. Trató de despejarse una vez más, porque, por alguna razón, sentía que había dormido muchísimo tiempo y por eso no podía coordinar bien sus movimientos. Al fin pudo ordenar lo suficiente sus pensamientos para darse cuenta de qué era esa cosa brillante.

- ¡Tim! - gritó el chico, felizmente, tan fuerte que hasta logró asustar a Komui quien le señaló de nuevo que no debía moverse.

Pero Allen no lo escuchó. Extendió sus brazos para tomar al pequeño golem dorado que aún revoloteaba alrededor de su cabeza. Timcanpy se posó suavemente en las manos de Allen, logrando que el exorcista soltara una risita, acercándolo a su cara.

- Te extrañé tanto, Timcanpy - dijo, rozando una de sus mejillas contra el golem. Estaba tan contento que hasta se había olvidado del dolor que sentía, aunque luego recordó algo importante -. Pero, ¿no se supone que deberías de estar con el maestro? - lo separó de su rostro, mirándole fijamente mientras Timcanpy parecía hacer lo mismo con él.

- El general Cross dijo que Timcanpy no quería ir con él y por eso te lo regresó, Allen-kun - habló Komui, sonriendo también, tal vez por ver a Allen tan feliz con su golem - Él y el inspector Lvellie se han marchado de la Orden para algún asunto clasificado como secreto, la verdad no tengo idea.

El inglés asintió, aunque no se enteraba de mucho, pues seguía viendo al pequeño golem caminando tranquilamente entre sus manos. Aunque se sentía algo aliviado de que ese inspector saliera de la Orden. Había algo en él que no le gustaba para nada. Y que se hubiera llevado a su maestro le sentaba aún mejor. Así que eran buenas noticias para él.

- ¿Quiere decir que me puedo quedar con Tim hasta que el maestro regrese? - dijo al fin, con un ligero brillo en los ojos, a lo que Komui asintió alegremente. Allen trató de moverse de nuevo, soltando otro gemido de dolor para sorpresa del supervisor. El inglés tenía que recordarse mentalmente que no debía hacer movimientos bruscos porque... ¿por qué?

No pudo acomodarse en la cama para pensar más tranquilamente porque sintió otro dolor, pero esta vez en su oreja. Timcanpy le había mordido.

- ¡Agh! ¿Por qué hiciste eso? - le recriminó Allen a su golem, quien esta vez volaba frente a su rostro, totalmente quitado de la pena. Aunque cuando volvió a abrir su boca, mostrando sus filosos dientes, el chico se dio cuenta de lo que pasaba - ¡Ya no me moveré! ¡Lo prometo!

Pudo escuchar a Komui soltar una risita nada disimulada. Cerró los ojos, algo enojado porque Komui se burlara de lo bien controlado que lo tenía Timcanpy, cuando otra vez su cerebro empezó a trabajar.

- ¿Qué me pasó, Komui-san? - preguntó, alarmándose de nuevo. Lo último que recordaba era haber estado con Kanda dando vueltas en el pueblo sin razón alguna. ¿Kanda? Allen giró la cabeza, esperando, por alguna extraña razón, encontrarse con el otro exorcista. Pero lo único que vió fue al inspector Howard Link sentado a su lado, tan serio como siempre, como si cierto exorcista oriental no lo hubiera dejado tirado inconsciente en el baño - ¿En dónde está Kanda?

- Kanda-kun está bien - contestó Komui, pareciendo algo extrañado por la pregunta del pequeño -. ¿Y no recuerdas nada sobre la operación que te dije que tendrías?

¡Ah, cierto! La operación. Con razón se sentía tan adolorido y tan cansado. La verdad, era un gran alivio, no había sido tan malo como las intervenciones a las que lo sometía el supervisor cuando su arma anti-akuma salía dañada. O al menos eso pensaba.

- Bueno, ahora creo que es hora de que sepas por qué te han operado, Allen-kun - dijo Komui, aclarándose la garganta de manera exagerada.

Allen parpadeó. En realidad no le importaba mucho, si con eso tenía a los Comandantes contentos y le dejaban seguir siendo exorcista. Pero, otra vez, algunos recuerdos llegaron a su mente. Recordaba a Kanda totalmente enfadado con él, con algo que tenía que ver con esa mentada operación. Como si fuera responsabilidad de Allen. ¿O estaba enfadado porque se dejaría hacer algo que ni siquiera sabía de qué se trataba? No, eso era imposible. Sacudió la cabeza, convenciéndose que estaba pensando en cosas raras porque la anestecia aún tenía efecto sobre él. Ni se enteraba de que Komui estaba tratando de hablarle.

- ¡Escúchame, Allen-kun! - dió otro respingo al escuchar la voz de supervisor hablarle más alto.

- Lo siento, Komui-san - se encogió ligeramente, algo avergonzado.

El chino suspiro, negando suavemente con la cabeza. Allen elevó la mirada al tiempo que Timcanpy se posaba sobre su cabeza para acurrucarse entre sus cabellos blancos. Komui volvió a carraspear, cerrando los ojos, mientras parecía concentrarse.

- Bien. Ya que tengo tu total atención entonces te puedo indicar el siguiente paso a realizar - se detuvo.

Allen comenzaba a desesperarse porque Komui parecía no decidirse a continuar. Giró los ojos. Empezaba a sentir sueño de nuevo, aún y cuando no sabía en realidad cuánto había dormido, sabía que fue por un largo tiempo. De pronto, Komui Lee comenzó a hablar rápidamente, sin detenerse para respirar siquiera.

- Ahora puedes llevar a un niño en tu vientre gracias a algo parecido a un útero artificial que te han puesto los doctores, o al menos eso es lo que escribieron en los reportes. No te preocupes, al parecer no tiene ninguna conexión con tus órganos, aunque tiene una gran irrigación sanguínea para que el feto pueda alimentarse. Pero no lo notarás hasta que el bebé vaya creciendo. La verdad no lo entiendo del todo, pero parece muy interesante. Complacerás a los Comandantes y podrás traer una nueva vida al mundo ¿no es maravilloso, Allen-kun?

Silencio. Un silencio bastante prolongado donde lo único que se podía escuchar eran las gotas del suero intravenoso cayendo.

- Está de broma, ¿verdad? - exclamó, con un tic en el ojo. En realidad, lo único que había entendido de todo lo que dijo fue que le harían embarazarse. No podía creer que el supervisor dijera esa tontería tan seguro de sí mismo (aunque esa sonrisita tonta lo delataba) cuando debería de estarle hablando de la misión que le tocaba realizar para tener la confianza de la Orden otra vez.

- Claro que no es una broma. Esta es la misión que te encomendaron los Comandantes Supremos. Insisto, ¿no es genial? Y también es de gran valor científico - concluyó el supervisor, con una gran sonrisa.

Más silencio. Solamente ese goteo constante.

Luego, Komui apenas pudo cubrirse con el portapapeles metálico que estaba al pie de la cama de Allen, quien se había incorporado rápidamente para soltarle un puñetazo. Timcanpy solamente se limitó a dar golpecitos con la cola en la cabeza del exorcista, tal vez molesto con él por haberlo despertado de esa manera cuando se encontraba tan cómodo en los cabellos de éste.

- Déjeme golperlo, por favor - dijo, con una voz educada muy forzada, temblando de ira.

- Eh, creo que esto ya lo hemos vivido, Allen-kun - recordó Komui, riendo nerviosamente, sin soltar el portapapeles que había salvado su rostro -. Además, tú accediste a hacer lo que fuera necesario para... ¿Allen-kun?

El muchacho se había encogido de dolor, maldiciéndose a sí mismo por haber actuado tan impulsivamente al levantarse de la cama de esa manera tan repentina. Pero es que, rayos, estaba muy enfadado con Komui. ¿Cómo se atrevía a hacerle algo así? ¡Él era hombre, por Dios! ¡Se supone que los hombres no se embarazan! Dejó escapar otro gemido de dolor al tiempo que sentía las manos de Komui sobre sus hombros, mientras le ayudaba a recostarse de nuevo. Pudo escuchar al supervisor regañando a Link por no haberlo detenido a tiempo, pero no obtuvo respuesta por parte del inspector. Volvió a respirar profundamente, tratando de controlarse.

- Sólo espero que no se haya abierto la herida - le dijo Komui, mirándole seriamente otra vez, pero con aire de preocupación -. Por eso te dije que no te movieras. Aah, será difícil cuidar de ti en estos nueve meses si sigues con esa actitud - suspiró el supervisor.

- ¡No lo haré! - refunfuñó Allen, totalmente molesto, aunque por su tono parecía más estar haciendo un berriche que quejándose.

- Lo siento, pero ya no te puedes negar - le señaló Komui, mientras le revisaba el abdomen; comprobando que no estaba sangrando -. Por desgracia, prometiste que harías lo que fuera para ganarte la confianza de los Comandantes. Bueno, ellos querían esto. Y tú lo harás, así ya no estarán detrás de ti todo el tiempo y podrás seguir siendo exorcista como antes cuando todo haya terminado.

El exorcista suspiró, mirando hacia el lado contrario de donde se encontraba Komui, sonrojándose ligeramente por haber actuado de esa manera con el supervisor. Después de todo, él sólo quería ayudarle con los Comandantes. Sintió a Timcanpy volviéndose a posar sobre su cabeza, moviendo sus patitas hasta quedar en una posición cómoda para dormitar. Al menos el golem parecía haberlo perdonado por la forma en la que había reaccionado. Aunque, ¿qué otra cosa podía hacer? Estaba enojado, sí, pero también estaba muy asustado; no tenía idea de qué iba a pasarle exactamente.

Sin embargo, lo tenía que hacer. Si eso era lo que querían los Comandantes, lo haría. Para seguir siendo exorcista. Por su promesa a Mana.

- Perdón, fui grosero con usted, Komui-san. No debí haber hecho algo tan violento - admitió Allen, aún evitando la mirada del chino, avergonzado.

- No te preocupes - vió por el rabillo del ojos que el supervisor le sonreía, mucho más tranquilo -. Sé que debe ser difícil para ti, pero haremos todo lo necesario para que esto sea lo más llevadero posible.

- ¿Quieren más exorcistas, verdad? - murmuró el inglés, sin atreverse todavía a devolverle la mirada al mayor - Lenalee me dijo que algunos creen que los parientes directos de los exorcistas pueden ser compatibles con la Inocencia.

Trataba de entender por qué lo habían escogido a él para hacer eso y no se le ocurrió otra razón. Aunque no le veía el caso a intentar algo como eso; traer un niño al mundo debería de involucrar un acto de amor entre dos personas (Mana se lo había dicho) y no un experimento científico disparatado. Pero estaba bien, o al menos eso suponía. Tampoco iba a dejar que alguna de sus compañeras exorcistas salieran perjudicadas con eso. Convertirse en madre debe de ser una de las cosas más importantes en la vida de una mujer y sabía que sería muy doloroso para ellas tener que experimentarlo a la fuerza. Y él era un hombre. Él estaría bien con eso; era capaz de soportarlo.

- Algo así - dijo Komui, antes de separarse de él, logrando que al fin pudiera mirarle. El supervisor se veía muy confiado con respecto al asunto, así que sintió algo de alivio. Aunque muy poco en realidad. Después de todo: seguíamos hablando de Komui Lee.

- ¿Será del tipo parásito?

- Eso es lo que los Comandantes Supremos esperan. Tu Inocencia es tipo parásito, es parte de tu cuerpo. Es muy probable que ese contacto constante influya en la compatibilidad del niño.

Allen se mordió el labio inferior con suavidad. Inocencia parasítica. Por eso lo habían elegido a él. Cerró los ojos, tratando de hacerse a la idea de que esto iba a pasar aunque no quisiera.

- Está bien. Realizaré esta misión - dijo al fin, luchando por sonar convencido del todo.

- ¡Muy bien, Allen-kun! ¡Qué bueno que te has decidido! - Komui parecía alegrarse, hasta podría jurar que brillaba de manera enceguecedora. Allen sudó frío, algo perturbado por la visión.

- ¿Entonces ya está dentro de mí? - preguntó, tímidamente, mientras bajaba la mirada a su vientre de manera incosciente.

- No, no, aún no - negó Komui, moviendo enfáticamente sus manos -. Aún tienen que implantarlo. Además, hay que avisarle al padre de la criatura que...

- ¿Padre? ¿De qué habla? - había abierto los ojos exageradamente al escuchar eso.

- ¡Claro! Para hacer un niño se necesitan dos personas que se quieran mucho mucho - sonrió el supervisor, como si le estuviera explicando a un niño pequeño el cómo nacían los bebés -. El papá es quien se encarga de regar la semillita de la mamá. Y la mamá es quien lleva al bebito en su barriga hasta que está grandecito para que pueda salir.

Otra vez tenía un tic en el ojo. Oh, Dios, no podía ser.

- Komui-san...

- ¿Tienes alguna otra pregunta, Allen-kun?

Elevó la mirada sombríamente. Pudo ver a Komui estremecerse por el escalofrío provocado.

- Primero: no soy una mamá, así que no me llame de esa manera, por favor. Y segundo: ¿ya sabe quién será el otro padre de ese bebé?

Komui rió nerviosamente.

- Vaya, no me quiero ni imaginar qué pasará cuando tengas las hormonas más alborotadas, Allen-kun. Sí que das miedo.

- ¡No está contestando a mi pregunta! - no sabía qué demonios eran "las hormonas" ni le interesaban. Quería saber con quién iba a compartir esta paternidad no deseada. Tenía que ser otro exorcista, pero, ¿quién se ofrecería a hacer algo como eso? ¿O estaría obligado también?

- Hummm. Creo que necesitas descansar. Mejor llamo a la enfermera para que te ponga un sedante - el supervisor volvía a sonreír radiantemente, ignorando por completo las quejas de Allen

- ¡Espere! ¡Komui-san! - estaba a punto de salir de la cama para perseguir al chino (quien ya se había dado a la retirada) cuando vió a la jefa de enfermeras con una gran jeringa y un gesto escalofriante.

- Es hora de dormir, Walker-san.

Palideció por completo al tiempo que temblaba de manera incontrolable.

"Esto debe de ser una pesadilla"

-o-o-o-o-o-o-

El despacho de Komui se veía más pequeño. Esto quizá se debía a que todos los exorcistas con los que contaba la Orden Oscura estaban presentes. Bueno, todos excepto Cross Marian, aunque aquello no parecía ser extraño en lo absoluto para sus compañeros generales. Arystar Krory Tercero aún se encontraba inconsciente en la enfermería, siendo esta la razón lógica de su ausencia. Lo que sí era raro para la mayoría era que el más joven de los exorcistas hubiera faltado a esa reunión convocada por el supervisor. No, Allen Walker tampoco se encontraba en esa habitación ligeramente abarrotada. Pero Lavi sabía por qué el Moyashi no había asistido.

El bookman junior se encontraba recargado contra el sillón que estaba frente al escritorio de Komui, el cual era ocupado por una Lenalee Lee llena de curiosidad y algo de preocupación, una nerviosa Miranda Lotto y un desorientado Chaozii Han, quien no paraba de mirar a su alrededor, de manera tan notoria que parecía francamente aterrado. El pelirrojo soltó una risita cruel. Pobre del chico nuevo.

Aunque él tampoco podía ignorar a sus compañeros exorcistas. Le parecía algo fuera de lo común que también los generales estuvieran presentes para la noticia que les daría Komui, la cual prometía ser muy importante. Estaba listo para registrar aquello para la posteridad según su trabajo como bookman, además de que sabía que el Panda lo golpearía si no lo hacía correctamente. También tenía la ligerísima esperanza de encarar a Komui al terminar la reunión para preguntarle por la operación de Allen y no dejarle ir hasta que le respondiera todas sus preguntas.

Ahora Lavi buscaba con la mirada a cierto exorcista japonés, el cuál se encontraba hasta el fondo de la habitación, habiendo tomado al azar uno de los tantos libros descuidados del supervisor oriental y lo leía sin aparentar demasiado interés. El aprendiz de bookman no pudo evitar soltar una risita al ver que el general Froi Tiedoll estaba observando fijamente a Yu Kanda mientras dibujaba en su acostumbrado cuaderno de bocetos. El anciano parecía realmente feliz y no se movía ni un ápice mientras intercalaba su mirada entre su alumno y el dibujo que realizaba.

"Un retrato de Yu-chan. Estoy seguro que se enfadará por eso" sonrió, totalmente complacido de tener una razón más para molestar a Kanda "Aunque se me hace raro que no se haya dado cuenta ya".

- Esto es una gran pérdida de tiempo - se oyó decir a Winters Socalo, quien permanecía apoyado contra la pared - No tenemos por qué estar compartiendo espacio con estos mocosos.

- Qué tolerante estás hoy - dijo Klaud Nine, mientras Lau Jimin se paseaba por sus hombros - Pasar tiempo en el Cuartel General te ha ablandado un poco.

- No digas estúpideces - soltó el general, volteando la cara con fastidio.

El pelirrojo llevaba un tiempo considerable en la Orden, pero aún no se acostumbraba a sus generales y a sus personalidades tan contrastantes entre ellas. Bueno, al menos a los tres que estaban aquí. No conoció muy bien al general Kevin Yeegar antes de que lo mataran y Cross, bueno, en realidad la única vez que lo vio fue mientras estaban en el Arca. Tal vez si hubiera hecho caso al Panda y hubiera estudiado un poco más a estos exorcistas de élite sabría qué esperar de ellos. Pudo sentir la mirada asesina del Bookman sobre él (como si le hubiera leído la mente), por lo que intentó ignorarlo y concentrarse en otra cosa.

Volteó a su izquierda para ver a Noise Marie, quien se había acercado a Chaozii para tranquilizarlo. Claro, era cierto: el sobreviviente de la tripulación de Anita había pasado a ser parte del equipo del general Tiedoll, lo que significaba que era compañero de Marie y de Yu. No pudo hacer más que lamentarse por la suerte del nuevo; tener que soportar el carácter del samurái tan de cerca iba a ser difícil. Miró de nuevo al frente, al escritorio del supervisor Lee.

"¿Qué pretenderá Komui al traernos a todos aquí?" se preguntó el muchacho, pensativo, dejando al fin de divagar por los asuntos de sus compañeros exorcistas.

No tuvo que esperar más, pues en ese instante la puerta se había abierto, dando lugar al supervisor Komui Lee entrando dramáticamente, seguido por un (muy) abochornado Reever Wenhamm y por Johnny Gill, quien venía cargado de numerosos papeles que le evitaban mirar del todo por donde iba.

- ¡Perdón por la tardanza! Lo que pasa es que tenía un asunto muy importante que atender y no pude llegar antes. ¡Gracias por la espera! - exclamó el chino, extendiendo sus brazos aún de manera muy teatral - Hoy te ves tan bonita, mi querida Lenalee-chan - agregó de pronto el oriental, con ojos soñadores. La aludida sólo atinó a sonreír tímidamente, algo avergonzada.

- ¿Podrías ir al grano de una vez? - resopló el general Socalo, mientras Klaud asentía silenciosamente.

- Oh, vamos. Hace mucho que no nos reuníamos todos y eso que no somos muchos - sonrió amablemente Tiedoll, dejando su cuaderno de bocetos a un lado mientras se disponía a escuchar al supervisor.

- Eso es porque los idiotas nuevos tienden a morirse con facilidad.

Lavi pudo ver claramente como Chaozii se estremecía ante las palabras del general mexicano.

- Err... ¿podemos dejar ese tema para otra ocasión, general Socalo? - le interrumpió Komui, riendo nerviosamente mientras se acomodaba las gafas - Johnny, ¿puedes repartir los documentos, por favor?

El científico asintió rápidamente, dándole a cada uno de los exorcistas una carpeta con bastantes papeles dentro. Lavi extendió la mano para tomar la suya, mostrando un interés renovado.

- ¿Se trata de alguna misión? - preguntó, aunque se le hacía raro que se tratara de algo como eso desde que Yu, Lenalee y él mismo tenían sus Inocencias en recuperación en el interior de Hevlaska.

Komui asintió alegremente, con las manos tras la espalda. A Lavi le recordó un poco a él mismo después de haber hecho alguna travesura. Y eso le asustó. Abrió la carpeta sólo para encontrarse con varias hojas de lo que parecían ser formas para llenar con datos personales. Pasó los papeles rápidamente ayudándose con ambas manos: sí, hojas y hojas con formularios que iban de lo más general hasta lo más específico que pudiera habérsele ocurrido a alguien.

- ¿De qué se trata esto, Komui? Pensé que estos datos ya los tenían - volvió a hablar el aprendiz de bookman, siendo secundado por algunos asentimientos por parte de la mayoría de los presentes.

- Nunca está de más una actualización, ¿no crees, Lavi-kun? - sí, otra vez el supervisor mostraba una sonrisa radiante.

- ¿Por qué no les dices la verdad? - empezó Reever, con una mano sobre su cabeza, mientras miraba al lado contrario de donde se encontraba el chino - Diles que no tienes idea de dónde están esos datos y que te da pereza buscarlos.

- ¡No tenías por qué decirles eso! ¡Eres cruel, Reever-kun! - lloriqueó Komui, haciendo bastante escándalo.

- Humm... nii-san.

- Dime, mi queridísima Lenalee-chan.

Lavi sudó gotita al ver el cambio tan repentino por parte del supervisor, quien volvía a brillar otra vez, abochornando a la chica de nuevo.

- ¿Dónde está Allen-kun?

Komui se había quedado callado para sorpresa de los exorcistas. Aunque, bueno, al menos ahora Lavi sabía que Lenalee no tenía ni idea del asunto de la operación de Allen (de la que él mismo tenía tan poca información, lo que lo hacía sentirse completamente frustrado). Pero no se esperaba que el chino se pusiera tan serio mientras veía gravemente a todos los presentes. Le escuchó aclararse la garganta.

- Esa es la razón por la que les pedí que vinieran todos.

- ¿No era para llenar estos papeles? - preguntó Tiedoll, dejando de escribir animosamente en las hojas.

- Ese mocoso - resopló Socalo, como si le fastidiara la sola mención del nombre del inglés.

- ¿Pasa algo con Walker que sea de nuestra incumbencia? - ahora había hablado Klaud, cerrando la carpeta para escuchar con atención lo que Komui tenía que decir.

Bien, oficialmente Lavi estaba confundido. Entendía que, quizá, si Allen estaba enfermo; Komui les informara a ellos (los amigos del Moyashi) sobre la situación, pero, ¿también a los generales? Algo aquí no encajaba.

-Sí, verán, es que... - el supervisor se detuvo, mirando a Reever como pidiendo ayuda, la cual le fue negada categóricamente con un gesto de enfado, por lo que tuvo que continuar solo - los Comandantes Generales me han pedido que llevemos a cabo un experimento para crear nuevos exorcistas.

Con sólo escuchar las palabras "experimento" y "exorcistas", Lavi vió de inmediato como Lenalee se tensaba; la chica tenía sus manos fuertemente aferradas a sus formularios en papel mientras temblaba.

- ¿E-eso tiene qué ver con nosotros? - Miranda había hablado con una voz bajísima, pero entendible, por lo que el pelirrojo se animó a agregar más a esa pregunta:

- ¿Y el Moyashi-chan? ¿Por qué lo mencionaste que él era la razón por la cual nos citaste aquí?

- Porque los Comandantes lo han elegido a él para llevar a cabo lo que planean - siguió hablando el supervisor, pausadamente, como escogiendo con mucho cuidado sus palabras (algo muy raro en él). Tal vez al ver que nadie entendía del todo lo que decía, se decidió a ser más claro: - Han decidido utilizar el cuerpo de Allen-kun para llevar a cabo sus planes.

- ¡No! - exclamó Lenalee, llevándose las manos a la boca, dejando que los papeles que sostenía cayeran al suelo esparciéndose junto con los que ya había ahí.

- Lenalee-chan, cálmate, no es tan grave como parece - trató de tranquilizarla su hermano; aunque la chica parecía no estar escuchando lo que decía, mientras hundía su rostro en uno de los hombros de Miranda, quien sólo atinó a abrazarla ligeramente tratando de consolarla.

- ¿Tiene qué ver algo con la operación, Komui? - Lavi se adelantó, arqueando una ceja, por fin viendo una esperanza para satisfacer sus dudas.

El chino le veía ahora al bookman junior. Seguía con el mismo gesto inquisitivo y no se haría para atrás ahora que podía obtener respuestas.

- ¿Qué operación? ¿De qué hablan? - preguntó al final Chaozii, el único que parecía medio despejado al no entender realmente de qué iban los experimentos que solían realizarse en la Orden.

- Así es, Lavi-kun - dijo Komui, ignorando al pobre exorcista nuevo -. De hecho, tiene todo qué ver.

- Supervisor Komui - empezó Johnny, acomodándose los lentes -, esa operación no hubiera sido necesaria, era más fácil usar en Allen-kun alguna de las po-...

No pudo seguir hablando debido al fuerte codazo que el supervisor le había dado en uno de los costados. Lavi abrió los ojos con mayor curiosidad ante ese despliegue de violencia. Por su parte, Komui sólo volvió a reír nerviosamente.

- ¡No sé de qué hablas, Johnny-kun! Parece que necesitas descansar también - siguió riendo de manera descarada mientras Reever ayudaba al científico herido a levantarse, mascullando insultos en contra del supervisor por su falta de sutileza.

- Lo que los Comandantes quieren hacer con el Moyashi es obligarle a embarazarse de alguno de nosotros para tener otro exorcista tipo parásito que puedan utilizar.

El aprendiz de bookman giró su cabeza rápidamente, sin poder creer a quien pertenecía esa voz fuerte y clara. Yu seguía en el fondo de la habitación, sólo que ahora era el centro de las miradas de los demás. Aunque parecía no inmutarse en lo absoluto por el hecho, ya que inmediatamente había vuelto a tomar sus papeles para seguir escribiendo en ellos.

- ¡No me jodas! ¡No tenía idea de que sabías bromear, Yu-chan! - gritó Lavi, soltando una carcajada exagerada.

- ¿Es cierto lo que dice Yu-kun, supervisor?

Un momento. ¿Acaso no se trataba de un chiste? ¿Entonces por qué el general Tiedoll preguntaba aquello con una mirada de angustia en el rostro? ¿Por qué los otros dos generales se veían tan serios al respecto? Lavi volvió su mirada hacia el supervisor.

- Es cierto - admitió el aludido, algo desganado - Es por eso que necesito sus datos - volvió a sonreír, sorprendiendo a Lavi por la bipolaridad que el chino estaba demostrando en aquella reunión -. ¡Tenemos que elegir al mejor padre para el bebé de Allen-kun!

Silencio sepulcral. Después, más de uno se sonrojó vistosamente.

- Pe-pero eso no se puede. Allen-san es un hombre después de todo - tartamudeó Chaozii, con las mejillas levemente rojas.

"Vaya, no sabía que también a Chaozii le gustaba el Moyashi"

- Eso no es ningún impedimento para un gran científico como yo, Chaozii-kun - dijo Komui, totalmente orgulloso de él mismo, aunque Reever señaló de inmediato que el supervisor realmente no tenía ni idea de lo que los médicos mandados por los Comandantes Generales habían hecho en realidad y que sólo estaba siguiendo instrucciones, lo cual logró que una nueva ola de depresión golpeara al chino.

- Un bebé de Allen-kun - Lenalee había dejado de lado su miedo para entrar a un nerviosismo que hizo sonreír al de ojos verdes -. ¿Por qué no escogieron a una chica para hacer eso, nii-san? Así no tendrían tantos problemas.

- ¡Jamás dejaría que alguien se atreviera a hacerle algo así a mi hermanita! - exclamó exageradamente Komui, lanzándose a los pies de su hermana - ¡Eres demasiado pura y joven para tener que cargar con un bebé de algún maldito bastardo en tu pancita!

- Nos llamó "malditos bastardos" - susurró Lavi, mientras el ambiente se oscurecía aún más.

- En realidad, los Comandantes creen que hay más posibilidades de tener a un niño compatible con la Inocencia si proviene de un exorcista tipo parásito como Allen-kun - explicó Reever, ignorando los lloriqueos de Komui, quien juraba que mataría a los desgraciados que se atrevieran a tocar a su querida Lenalee mientras seguía restregando su cara contra las piernas de su hermana.

- ¿Pero entonces también nosotras podemos ser escogidas como "padre"? - preguntó Miranda, ligeramente sonrojada también - Es decir, las exorcistas mujeres - aclaró de inmediato, por si acaso no se entendía lo que acababa de decir.

- Claro, de hecho sería mucho más fácil si fuera una chica el "padre" de ese niño - contesó Komui, elevando el rostro aunque seguía de rodillas frente a la china abrazado a sus piernas -. Sin embargo, se ha decidido que debemos de escoger al padre del niño de acuerdo con sus habilidades y fuerza, su nivel de sincronización con la Inocencia, entre otras cosas.

- Entonces es obvio que "ganarán" los generales, ¿no? - señaló Lavi, levantando un dedo para enfatizar lo que acababa de decir - Les hubieras citado nada más a ellos.

- Bueno, es que no solamente se tomará en cuenta las habilidades como exorcista, Lavi-kun - el supervisor sonrió de una manera extraña que desconcertó al muchacho -. También cuenta la compatibilidad que tenga con la Inocencia de Allen-kun.

"Compatibilidad entre Inocencias" Lavi había leído sobre eso. Sin embargo, eran raros los casos donde podía ocurrir una compatibilidad entre las Inocencias de dos exorcistas que efectivamente aumentara su capacidad a la hora de pelear. Sólo había un par de sucesos como ese estudiados hasta el cansancio por los bookman y por los mismos científicos de la Orden Oscura. Se empezaba a preguntar si en aquella habitación habría alguien capaz de unir su Inocencia con la del Moyashi para que ambos fueran más fuertes. Y, también, ¿qué pasaría si esos dos exorcistas llegaban a engrendar juntos a un niño? ¿Qué tan poderoso podría llegar a ser quien tuviera esa sangre combinada corriendo por sus venas? Seguramente sería compatible con la Inocencia, con grandes posibilidades de pasar el cien por ciento de sincronización rápidamente.

Dejó de pensar en aquello al escuchar a los generales hablando bajo entre ellos. Sólo logró oír algunos retazos de la conversación, especialmente a Tiedoll puntualizando lo raro que sería tener un hijo con un pequeño que podría ser su nieto. Pero sabía que había algo más importante que los exorcistas más fuertes se decían en secreto. Se sintió frustrado por no poder acercarse disimuladamente sin que se notara lo que hacía. Chasqueó la lengua, fastidiado.

- Aunque en realidad es poco probable que ocurra algo como una compatibilidad entre Inocencias - continuó Komui, al fin incorporándose del suelo, tratando de ganar algo de la dignidad perdida -. Realizaremos algunos estudios al respecto. Deberán ir con Hevlaska para que defina el nivel de sincronización con sus Inocencias más reciente y para poder compararla con la de Allen-kun.

- ¿Y qué ocurrirá si ninguno de nosotros es compatible con la Inocencia de Walker? - preguntó Marie, hablando por primera vez con total seriedad.

- Si ninguno es compatible de manera evidente con la Inocencia parasítica de Allen-kun - Komui se arregló los lentes, mirando hacia algún punto en particular que Lavi trató de seguir, aunque no lo logró -, el padre será Krory-kun, por ser exorcista tipo parásito también.

"¡Vaya! Por eso Komui estaba tan entretenido con Kuro-chan esa vez. Aunque dará algo de miedo ver a un hijo del Moyashi y Kuro-chan correr por ahí. Después de todo, esos dos tienen una doble personalidad de miedo" pensó Lavi sombriamente, imaginándose cómo sería tener cerca a alguien que reuniera los lados oscuros de sus amigos.

- Es injusto para ese bebé - susurró de pronto Lenalee, con tristeza -, será exorcista prácticamente desde el día de su nacimiento.

Komui le sonrió, acariciándole la cabeza fraternalmente. Ella levantó la mirada, agradecida.

- Si soy yo la elegida para ser compañera de Allen-kun, juro que cuidaré muy bien del bebé y de él - continuó la china, con un gesto de determinación y una sonrisa llena de esperanza.

- Oh, mi pobre Lenalee, eres muy joven para tener hijos - sí, el lado dramático del supervisor regresó -. Bueno, al menos el que sufrirá por completo las complicaciones del embarazo será Allen-kun y tú no. Y el bebé será lindo si tú eres su "papi" porque eres la chica más guapa del mundo, mi Lenalee-chan. Allen-kun tendría mucha suerte si un bebé tuyo sea el que crezca dentro de él.

- Eres cruel con Allen-kun, nii-san - le recriminó ella, aunque en realidad sonreía mientras le daba suaves palmaditas en la espalda a su hermano -. Pero él no estará solo, porque entre todos lo cuidaremos.

Lavi asintió ante las palabras de Lenalee, mientras él mismo empezaba a escribir sobre las hojas dadas. El Panda no había dicho que no lo hiciera, aunque se preguntaba si aquello era permitido según las leyes de los bookman. Pero al ver al mismísimo Bookman llenando los registros, a Lavi se le fue el alma al suelo, deseando no haber nacido con una imaginación tan desatada como la suya. Se golpeó la cabeza literalmente para borrarse semejante imagen mental, volteando a mirar a su alrededor de nuevo.

Miranda escribía tranquilamente, pero con nerviosismo como siempre, mientras Chaozii se mordía las uñas de la mano izquierda al trazar en el papel, aún con el ligero sonrojo en sus mejillas. Marie sólo se concentraba en el papeleo, mirando fugazmente a un lado, donde se encontraba la exorcista alemana, por alguna razón que hizo que Lavi sonriera de lado. Por su lado, los generales se habían separado de nuevo, con un gesto serio. Sólo el general Socalo maldecía en voz alta en un claro español (el que Lavi logró identificar rápidamente, aunque rara vez escuchaba tantas obsenidades juntas en un sólo idioma, hasta Kanda solía utilizar el inglés y el japonés para descargarse cuando realmente estaba enfadado), pero no por eso dejó de llenar lo que pedían los formularios. Aunque, con todo y su distracción, logró ver a alguien pasando al frente y dejando la carpeta en el escritorio de Komui. Lavi enfocó la vista para darse cuenta de que se trataba de Yu.

- Muy bien, Kanda. Puedes pasar con Hevlaska - le dijo Reever, revisando superficialmente los documentos.

- Che.

El exorcista japonés se retiró del despacho con rapidez, siendo observado siempre por el atento ojo del pelirrojo. Yu se había comportado muy extraño desde esa vez que había secuestrado al Moyashi hacía un par de días. Rara vez lo había visto en los pasillos ni en la enfermería, por lo que dedujo que seguramente se encontraba en su habitación. En más de una ocasión sintió unas ganas terribles de ir a molestarle y preguntarle por lo que le había pasado entre Allen y él, pero el Panda lo había capturado siempre antes de poder intentar algo.

Suspiró, resuelto a acabar pronto con esto para seguir a Yu y poder, al fin, acosarle con preguntas. Preguntas que ya no sólo incluían esa escapada, si no también por su conocimiento de lo que le pasaría a Allen aún antes de que Komui lo dijera. Oh, sí, muchas preguntas.

-o-o-o-o-o-o-

Lavi se estiró escandalósamente mientras salía del despacho de Komui tras haber llenado una intermible tanda de papeles. Bueno, tal vez si no hubiera estado observando a todos y cada uno de los presentes, preguntándose por lo que escribía cada uno, hubiera terminado antes.

El Panda caminaba a su lado, en completo silencio. Empezaba a aburrirse mientras esperaba la ocasión ideal para escapar e ir a buscar a Yu, quien seguramente ya había terminado su cita con Hevlaska. Por lo pronto, empezó a hablar, con los brazos tras su cabeza.

- Qué raro, ¿verdad, viejo? Harán a un exorcista varón embarazarse. Y se trata del Moyashi, esto será memorable, no dejaré de decirle una y otra vez lo tierno que se verá con esa barriguita abultada - dijo, soltando una risita burlona.

- No es la primera vez que hacen algo como esto, Lavi - habló por fin el Bookman, mirándolo seriamente. El pelirrojo se detuvo de pronto ante la gravedad del tono de voz -. El niño sobrevivía por lo general, pero no se podría decir lo mismo del portador. La Inocencia parasítica es peligrosa y acorta considerablemente la vida de la persona compatible. Esto es como forzar a la Inocencia a pertenecer a dos personas en lugar de a una sola. Es una sobrecarga enorme para el cuerpo del exorcista. Y esto se agrava si se trata de un hombre, cuyo cuerpo no está diseñado para esa función, sobre todo de alguien tan joven como Allen Walker.

El bookman junior pasó saliva, nervioso. Panda había dicho "portador" con tal de no decir "madre". Pero seguía siendo lo mismo. Entonces, Allen...

- Pensé que lo sabías ya - el anciano carraspeó, volviéndose para mirar a su aprendiz -. Llevaremos un registro acerca de este acontecimiento en la Orden. Recuerda que aún tenemos que escribir más acerca del Destructor del Tiempo y este será un capítulo muy importante en su historia.

"Destructor del Tiempo" ¿Desde cuándo el "Destructor del Tiempo" había dejado de ser tal para convertirse en "Moyashi-chan" para Lavi? No tenía idea. Así que único que hizo fue asentir a las palabras del Bookman, aunque en realidad recordaba haberle dado la razón a Lenalee cuando ella dijo que todos cuidarían de Allen. Porque él también pensaba hacerlo.

-o-o-o-o-o-o-

El joven exorcista entreabrió los ojos, sólo para después cerrarlos con fuerza al mismo tiempo que se acurrucaba contra la almohada, algo fastidiado por la luz de esa infame lámpara tan cerca de su cama.

- Anda, Moyashi-chan, no seas perezoso. Sabemos bien que estás despierto - escuchó decir a alguien entre risas.

- Tal vez si no le estuvieras picoteando la cara seguiría dormido, Lavi - otra voz, ahora femenina y sonaba ligeramente enfadada.

- Aww, pero es que me aburro, Lenalee.

- ¿Lavi? ¿Lenalee? - preguntó Allen, desesperezándose lentamente mientras se daba la vuelta para quedar boca arriba.

- Hola, Allen-kun - la china le sonreía tiernamente, sentada a un lado de la cama de la enfermería.

- Sí que eres vago, Moyashi-chan. Llevas como una semana en esta habitación - dijo Lavi, sacando la lengua.

- ¿¡Qué!? ¿Una semana? - se sorprendió, incorporándose rápidamente. De pronto, recordó que no debía hacer eso, aunque por suerte ya no sintió tanto dolor como la primera vez. Al parecer la herida ya había empezado a cicatrizar, cosa que agradeció. Al menos esa semana le había ayudado a descansar, pues ya no se sentía tan desorientado. Timcanpy se había posado otra vez en su cabeza, como si hubiera estado esperando justo ese momento para acomodarse en su lugar favorito.

- Sí. Y no sabes el alboroto que has causado por toda la Orden. Eres el tema de conversación de moda, Moyashi - volvió a hablar Lavi, riendo al subir sus piernas en la silla en la que se encontraba sentado de manera infantil. Lenalee le miró reprobatoriamente.

- ¿De qué hablas, Lavi? - ladeó el rostro, sin entender del todo lo que pasaba. Luego lo recordó. Se sonrojó profundamente sin poder evitarlo - ¿Entonces lo saben?

- ¿Qué vas a ser mamá? ¡Por supuesto! - exclamó el pelirrojo, levantando el pulgar de la mano derecha animadamente.

- No me llames "mamá" - le dijo Allen, algo enfadado porque seguían usando en él esa palabra femenina. También Komui lo hacía y comenzaba a fastidiarle.

- No te enfades, Allen-kun - le pidió Lenalee, tratando de salvar a su compañero mayor (en edad solamente).

Allen resopló, mirando hacia otro lado, aún con un ligero tono rojizo en las mejillas.

- Además, ¡hoy es el día donde se sabrá el gran resultado! - gritó Lavi, volviendo a la carga rápidamente.

- ¿"Gran resultado"? - el inglés miró con confusión a Lenalee, quien volvió a sonreirle.

- Sí, hoy se sabrá quién es el exorcista elegido para ser el padre de tu bebé - dijo la chica amablemente, radiante.

- ¿Qué? ¿Quién? ¿Eh? - la cabeza le daba vueltas. ¿Qué demonios?

- ¿No sabías que el bebé tendría a otro papá? - preguntó Lenalee, llevándose una mano a la boca, como si se arrepintiera de haber revelado algo importante cuando no debía.

- S-Sí lo sabía, pero... ¡pero no sabía que Komui-san haría un concurso al respecto! - exclamó, algo escandalizado por el asunto.

- Je, no fue exactamente un concurso, pero fue igual de divertido - tarareó Lavi, luciendo una gran sonrisa en el rostro -. ¡Tal vez gane el "primer premio"!

- De eso nada, Lavi - le miró la china, con el ceño fruncido -. La ganadora seré yo. ¡Yo seré el papá del bebé de Allen-kun!

"¿El papá?" los mareos habían vuelto. Su rostro enrojeció más profundamente.

- Sigue soñando, Lenalee, es obvio que yo tendré ese privilegio.

- El que está muy arriba en su nube eres tú, querido Lavi.

Les escuchaba discutir. O algo así. No, realmente no estaba poniendo atención. Así que esto era estar en shock. Hacía tiempo que no sentía eso. Ni siquiera se dio cuenta de cuando Lavi empezó a pasar su mano ante sus ojos, llamándole constantemente. Sólo hasta que escuchó a Lenalee gritar algo sobre que ya era hora de ir con su hermano fue cuando al fin pudo parpadear.

- Nosotros te llevaremos, Allen-kun - Lenalee extendió su mano, esperando para que el de cabellos blancos le diera la suya. Lavi había tomado una bata abrigadora para después ponerla sobre los hombros del inglés. Ambos le miraban con simpatía, dulcemente. Allen recordó que ellos eran sus compañeros. Su familia.

Asintió, dándole la mano a la china, levantándose de la cama con seguridad. Lavi había atrapado su otra mano, sonriéndole pícaramente. Pensó en reclamarle, pero, por alguna razón, se sentía muy bien así, rodeado por esos dos.

Y así, tomado de la mano de sus dos amigos, Allen Walker se dejó llevar al despacho de Komui, dispuesto a conocer a su cómplice en esta desventura.

+ Continuará +

Notas finales: Lo siento, casi no hubo Yullen esta vez (yo también quiero Yullen), pero después habrá mucho, lo juro. La escena con todos los exorcistas está algo confusa, lo siento. Pobre Allen, pero ahora va a saber quién lo acompañará por esos nueve meses. Supongo que no es precisamente un misterio (risita) I suck on mistery.

Por cierto, si no me dejan chorrocientosmil reviews me comeré su alma y sus zapatos. ¿Qué?, tengo hambre. Es broma (risita tonta) (no me gusta el sabor de los zapatos), gracias por leer (reverencia).