CAPÍTULO 4

Anders se despertó con un dolor de cabeza terrible.

Lo último que recordaba era haber estado bebiendo con Sr. Sanerp. Realmente odiaba beber. Siempre decía cosas que no sentía por culpa de Revenge.

Se dio cuenta de que estaba tendido en la cama del chico con el que había hablado la noche anterior. El que lo besó. No le supo realmente mal, pero él solo tenía ojos para Hawke. Aunque estuviera muerto.

Pero algo se sentía mal. Había alguien al lado suyo.

Se dio la vuelta y vio lo que nunca esperó ver. El chico estaba tumbado al lado suyo, muy pálido y temblando.

Y ahí vio la sangre. Anders se apresuró a salir de la cama y revisar las heridas. Dos cortes en cada muñeca. El chico realmente quería morir. Sin remedio, lo curó utilizando sus poderes de Espíritu Sanador. Aunque el chico seguía temblando.

Anders no sabía los motivos del muchacho, pero no estaba en sus principios dejar morir a las personas. Aunque estas se vendieran por dinero.

Aunque el cuerpo del chico no era de un trabajador del prostíbulo.

Una vez se hubo asegurado de que el muchacho estaba a salvo de la muerte, se acercó al escritorio de madera gastado, donde había un montón de cartas sin remitente ni dirección. Nada escrito sobre esos sobres blancos. Al lado del montón de sobres, vio una nota escrita con tinta negra con la letra de alguien a quien conocía muy bien en la que ponía: "De Hawke para Anders."

Abrió un sobre, lo leyó. Abrió otro sobre, lo leyó. Y así hasta que estuvo seguro de que le faltaban menos de la mitad por leer. Hasta que estuvo seguro de que quien lo escribía era Hawke. No estaba muerto

Pero entonces, le vino a la mente que quizá, solo quizá, Hawke estuviera más cerca de lo que él creía.

Se giró hacia el chico. Dormido.

Con las dos manos, le quitó el pelo de la cara para verlo totalmente. Y sus sospechas fueron acertadas. El muchacho que intentó suicidarse era Hawke.

Su corazón ardió en cólera cuando supo quien era. Y que le habían hecho. Y que le había hecho él. Se sintió como una mierda.

Y lo primero que se le ocurrió con Revenge a flor de piel fue matar a Sr. Senerp.

Se levantó dejando acomodado a Hawke en otra cama que no estuviera sucia de su propia sangre.

Se sintió enfermo mientras iba a de camino hasta aquella sala… donde había estado utilizando a Hawke en contra de su voluntad. Anders iba a matarlo. Templario o no iba a hacerlo.

La persona que más amaba había estado amargada y triste por su culpa y ya notaba a Revenge salir y tomar posesión de su cuerpo. Abrió las puertas de la sala con un golpe en seco, ya en forma de Revenge.

Sr. Senerp estaba reunido con Isabela… por lo que había leído en las cartas era una puta que debía morir.

Isabela corrió cuando Sr. Senerp y Anders comenzaron a pelear.

Senerp intentaba lanzar golpes contundentes, pero Revenge le daba cinco por cada ataque fallido. Lo mató en un santiamén.

Y le tocaba a Isabela.

Siguió su rastro de olor y la encontró escondida en los baños del prostíbulo, donde la mató sin dejar margen a movimiento.

Volvió con Hawke a la habitación donde lo había dejado y lo cargo en brazos para llevarlo lejos, a una casita que tenía en una isla en el Mar del Despertar.

Con los poderes de Revenge, Anders se transportó en el espacio hasta la casa del mar.

Lo acostó en la cama y, cuando se tranquilizó, lo miró fijamente. En aquel momento entendía el porque del sentimiento de que le era conocido.

Porque aquel era Hawke, su Hawke.

Y él no lo supo ver.

Con el corazón en el puño, se preparó mentalmente que para cuando despertara estaría maldiciéndolo por su ceguera. Pero es que estaba tan dolido.

Isabela le había enviado una carta diciéndole que en un ataque habían matado a Hawke.

Anders maldecía una y otra vez su error.

Miró de nuevo a Hawke, que parecía plácidamente dormido en aquellas sábanas blancas. Estaba pálido, pero a Anders no le importaba. Lo que importaba es que estuviera vivo.

Pero entonces le vino a la cabeza lo que le pasaba a veces: recordó que hizo en su borrachera.

Y entonces entendió la decisión de Hawke en quitarse la vida. Él mismo habría hecho lo mismo.

Mientras leía sus cartas, veía el dolor reflejado en las palabras que Hawke le brindaba en forma de cartas. Las leyó todas una y otra vez hasta que, una semana después, Hawke finalmente despertó.