Argumento: Una historia para todos los románticos a los que les guste el SasuSaku.

Declaimer: Los personajes de Naruto, no me perteneces, si no al Masashi Kishimoto-sama, al cual agradecemos su gran aporte.

Atención: Puede contener escenas de carácter sexual tanto explicito como implícito, así como de carácter violento y expresiones malsonantes. Con esta afirmación, no me hago responsable de daños psicológicos que puedan ser producidos por la lectura de esta historia.

Sin mas preámbulos os dejo mi historia, gracias por leer.

Atentamente Erza232.

P.D: por favor, no plagien la historia...


Mientras la herramienta del peluquero acariciaba los rosáceos cabellos de aquella genuina rosa, la gran dama de argentina dejaba que sus hijos iluminados se enzarzarán con las sombras de esa habitación cambiando su rumbo a favor de las exigencias del delicado Elio.

Solo unas tenues nubes se acercaban a la señora, pero rápidamente huían.

Ningún ruido osaba perturbar aquel silencio calmado, que la joven flor de cerezo, agradecía después de una jornada muy agotadora. Fue entonces cuando, de cubrirse con unas finas sabanas verde-mar, que dejaban admirar un cuerpo joven, blanquecino cual nieve primeriza, solo cubierto por un fino velo en forma de pijama. Sus párpados ya cerrados esperaban que la dulce melodía de la noche, la invadiera y así dejar que las musas iluminarán sus sueños.


De repente el aire se tornó frío, gélido como el lugar donde vive el gran lobo Fenrir. Apareció una sombra en lo más alto de la villa. Una sombra triste, una sombra desdichada que tenía un objetivo, que esta vez, no estaba teñido.

Sus ojos de perla negra, miraron a la luna que estaba precedida, por una tenue capa de cristalinas nubes, para tornarse de un brillante carmesí, tan profundo que, podía herir el cuerpo, la mente e incluso el alma si esa era su voluntad.

Estos, se detuvieron delante del cristal que levemente lo separaba de la joven flor. En un delirio de tiempo, se posó como una grulla en la rama del lago, delicada y silenciosa.

Se apresuró a acercarse a la joven que dormía plácidamente entre las sábanas. El don carmesí, se evaporó cual roció en la mañana, para dejar que aquellas hermosas perlas oscuras hiciesen acto de presencia.

Allí estaba él. Después de tanto esperar, después de tanto anhelarlo , después de tantos suspiros perdidos en las más absoluta desesperación.

Allí estaba ella, dormida, totalmente ajena ala situación.

Podía haberlo hecho, claro que podía. Hubiere sido tan fácil. Solo hubiere debido de deslizar su mano diestra, como había hecho tantas otras veces. Era tan fácil. Sólo empuñando a su más intima compañera en la batalla, la misma que lo había acompañado en tantas ocasiones. Sólo un simple gesto rápido, frío como el cuerpo de su amada compañera, y todo, todo, acabaría, con un solo movimiento, diez y siete primaveras, allí, en aquel lugar, en un fugaz instante, fugaz pero decisivo.

Estuvo tentado, claro era de esperar, no sabía si por rutina o por costumbre, aquella oscuridad había hecho mella en su alma, creando unas profundas raíces en los adentros de su ser. Volvió a soltar a su amiga, la dejó retornar a su casa.

No sabía por que, porque estaba allí, en aquel lugar, después de tanto tiempo. Sólo recordaba el fuerte deseo que le había empujado allí, de nuevo. No pudo evitarlo, simplemente no podía redimirse, no podía subyugar aquel anhelo y acabó por que la sensación guiara su rumbo.

Se acercó aún más a la rosa durmiente, que permanecía atada a un sueño que aunque el joven no lo supiese estaba por terminar. Decidió despojarse del protector que le cubría la mano, acercándosela.

Se preguntaba el que, el porque de lo que estaba haciendo, no lo sabía, solo seguía sus instintos.

Se detuvo antes de que la piel pudiese rozar la otra. No estaba bien, no podía hacerlo. Su mente volvía a tomar el control. Su mano aún detenida encima de la chica, podía sentir el calor de su cuerpo. De repente sus hábiles sentidos, hicieron que se separase de ella, pues esta no tardaría en despertarse. Con mucha cautela, volvió a salir de la habitación, colándose por la ventana que le ayudó a entrar.

Ella se despertó, pues la joven también había desarrollado fuertes instintos. Abrió los ojos con habilidad felina, y vio como una sombra inmensamente rápida, fugaz como los rayos de luz, se alejaba, decidió seguirla.

Cogió su porta-kunais, una capa y salió en su busca, esperaba que se parase. Si era un enemigo, ¿cómo podía saberlo?, ¿cómo abatirlo?, pues no sabía nada e él. Persiguiendo a aquel falso fantasma, hizo que se acercase a un lago que había a las afueras de la villa, pues aquella mañana, habían estado colocando trampas, con unos jóvenes aprendices del oficio que, con unas gigantescas ganas y una grandísima ilusión empezaban.

El perseguido comenzó a jadear. A causa de esto, aminoró la marcha y también su guardia, lo cual le llevó a activar una trampa de la que con mucho esfuerzo logró escapar.

La chica aprovechó esto para concentrar en su puño la gran fortaleza, que después de años de duro trabajo había adquirido, para descargarla con rabia hacía el enemigo. En un acto reflejo, un profundo carmesí inundó sus ojos. La chica lo reconoció al instante y en un acto desesperado por detener su propio ataque, retiró la luz de su puño, pero no pudo evitar que este impactara contra el costado del otro personaje.

Los dos cayeron al suelo, quedando la joven encima, en cuando cumplían la acción, las ropas que cubrían al chico se retiraron, dejando al descubierto su conocido rostro:

- ¿ Qué haces tu aquí?- le preguntó ella resentida, mirándole directamente a los ojos. Pero este no respondió, ella volvió a insistir- ¡ Contesta, ¿qué haces aquí?!- mientras arrancaba tierra alrededor con los dedos.

- Sólo pasaba por aquí.- respondió con la voz tranquila que lo caracterizaba.

- Sabes que no puedes estar aquí.-incorporándose, él la siguió- así que no me queda más remedio, utilizaré toda mi fuerza si es necesario, es mi deber.- Y es que si algún AMBU lo encontraba, lo capturarían y quien sabe si acabarían con él, ella no lo quería, él no podía regresar, no aún.

Él la miraba comprensivo mientras seguía con estas palabras:

- muy bien, si quieres luchar, luchemos pero no me voy a contener.- dicho esto movió el brazo para coger la espada, pero casi cuando la tenía, un fuerte pinchazo le hizo detenerse un instante. La chica guardó el kunai que había sacado y miró al suelo, él prosiguió:

- insistes en que luchemos, ¿ y ahora guardas tu kunai?- preguntó, siguiendo con la acción- has visto que no tiene ninguna posibilidad, o… ¿ es que me temes Sakura?- la joven levantó la cabeza y sonriendo dulcemente dijo:

- No. Nunca te he tenido miedo y sé que no tengo posibilidades, pero no he dejado mi arma por eso.- él extrañado respondió

- Y, entonces, ¿ por que, por que, no lo entiendo, no decías que era tu deber?.- ella acercándosele unos pasos, levantó su mano señalando el costado izquierdo de este diciendo:

- No podría atacar a alguien que está herido, soy médico, y menos a ti, Sasuke.- a lo que él respondió.

- Me has seguido, me atrapaste, es tu misión, si sabes que podrías vencerme, ¿ por que no lo haces?, vamos atácame ¡atácame y acaba conmigo!- en eso un brillante río carmesí salió del hombro del chico. Ella se le acercó lentamente- vamos, eres Sasuke Uchiha, te debes a tu honor, no vaciles…- trataba de convencerse, pero la voz de la otra vez le dijo- solo actúa no pienses y deja que te guié, trágate tu orgullo y no la fastidies más….( N/A: Es que Sasuke tiene dos inners -.-'')

En eso ella estaba enfrente suyo, aún sonriente.

Como llegaba a confundirle esa sonrisa, esa mirada jade, esos labios de sin saber por que se sentía dueño.

Ella le puso la mano en hombro, cogió el ahori y lo apartó. Después puso una mueca, e hizo que el chico se apoyase en ella para después recostarlo en un árbol. Ahora, retiró cuidadosamente la venda que cubría la herida y limpió la sangre que salió, con su equipo. Con un resplandor verde que emanaba de sus desnudas manos, curó la hendidura, que dejó de sangrar.

Él la miraba, no podía apartar la vista de aquellos ojos jade, además la sensación tan agradable, aquella calidez infinita, hicieron que este por primera vez en tanto tiempo sonriera sinceramente. A lo que la chica extrañada respondió:

- Cuanto… cuanto hacía que no te veía sonreír.- mientras acababa de curarle, apartó la mano del costado y quedó cabizbaja, haciendo que sus ojos se retirasen a las sombras. Así pues, se levantó y aún mirando al suelo, dio unos cuantos pasos. No podía permitir que se fuera, tenía miedo a…perderla de nuevo. Él para detenerla la cogió del brazo y siguió:

- Espera…-con melancolía, ya levantado, pero fue interrumpido.

- No quiero volverte a ver… no puedo volver a ver como te vas…yo…no…no me des las gracias.- mientras unas lágrimas corrompían sus ojos jade, tiró del brazo del muchacho con intención que la soltase, este en vez de eso la agarró por detrás, la retuvo entre sus brazo mientras seguía:

- Sakura…- con voz profunda y quebrada casi en un susurro.

- No sigas, por favor, no sigas…- separándose de su agarre.

- Por favor escúchame- mirándola con sus profundos ojos de perla negra. De la misma rabia e impotencia, las pupilas de la chica se dilataron bruscamente y le recriminó:

- ¿cómo… cómo eres capaz de decirme eso después de tanto cómo?, ¡ no sabes cuanto he sufrido por ti todo este tiempo!.- mirándole directo a los ojos.

- Lo sé…- acariciando su mejilla con el reverso de la mano, a lo que ella se paralizó- sé que lo que hice estuvo mal. No debí irme así, no de ese modo. Y lo siento… tampoco espero que me perdones, ni que me entiendas. Fui un inconsciente, al que solo le importaba el poder, para llevar a cabo una estúpida venganza…- ella le interrumpió.

- Nada de los que digas, cambiará lo que pasó.- comienza a llorar.

- No por favor para… aunque parezca muy egoísta no puedo verte llorar, y más si es por mi culpa. Sólo he venido por que no podía aguantar más esta agonía y quiero… recuperar algo que dejé cuando me fui.- deja su llanto y le preguntó irónica.

- ¿ y que fue lo que te dejaste, otra katana quizás?- él respondió.

- Desde pequeño parecía una persona muy segura, que sabía lo que hacía, pero no es así, en el fondo…- muy serio- sigo siendo aquel niño asustadizo, llorica, aquel niño que cuando caía no se podía levantar, aquel que siempre estaba solo y todo por una tontería- mientras apretaba con furia su puño izquierdo, ella atónita no tubo más remedio que preguntar:

- Yo… no sabía que te sintieses así, ¿ por que si nunca muestras tus sentimientos, me estás diciendo esto ahora?.

Él tras unos instantes, volvió a levantar su agachada cabeza y un poco sonrojado dijo:

- Por que siento que mi mundo se esfuma y necesitaba que alguien me escuchara...- a eso sonrió con amargura y un deje de nostalgia.


Fenrir, lobo: En la mitología nórdica, Fenrir (Fenris) es uno de los tres monstruos que nacieron de la unión entre Loki y Angrboda: la diosa de la muerte Hel, la serpiente gigante Jörmungandr, y el gran lobo Fenrir (también Fenris o Frenrihr)

Al principio sólo era un cachorro, pero conforme se le alimentó comenzó a crecer, y pronto fue tan grande que era imposible controlarlo. Dos veces fallaron los dioses en su intento por apresarlo (primero con la cadena Leding y luego con una más fuerte llamada Droma) ya que se liberaba con gran sencillez.


Aqui lo dejo por hoy... Bueno queridas lectoras dejemos paso a laa tertulia con nuestro invitado especial...

Inner: Buenas noches ^^

Invitado: Buenas...

Yo: Bueno, ¿que te a parecido?

Invitado: me parece estupendo... pero tengo una pregunta...

Inner: ¿cual?...

Invitado: Desde cuando, mi baka ototo es tan sensible... ¬.¬

Inner: vamos Itachi-san, el solo quiere espresar lo que siente... ^^''

Itachi: hmp...

Yo: vamos que ya sabemos todos que los dos soys muy dulces ^///^

Itachi: Yo no soy dulce, soy un asesino... ¬¬''

(Inner se acerca a Itachi y le besa la mejilla, Itachi se sonrroja)

Inner: ves como si... ^w^

Itachi ¬///¬ ejem (tose)


Bueno, gracias por seguir el fic, no tengais miedo a hacerme saber vuestra opinión en las reviws... Nos leeremos pronto, Cuidaos, ¿si? Besos... ^w^