El encuentro
Llegué al vestuario y la mitad de ellos ya habían salido de las duchas. Normalmente yo era el primero en ducharse y marcharse, así que me sentí un poco raro. Fujima y Mitsui también habían llegado de los últimos, así que, en un punto dado, nos quedamos hablando solo los tres. Bueno, hablando ellos dos. Yo estaba en mis cosas que, en esta ocasión, se reducía sólo en una.
- Oye Kaede, no estés tan paranoico. Hoy no has deslumbrado como en el Shohoku, pero es normal. Es tu primer año y has reducido mucho el potencial de Sendo. – me dijo en un tono amable Mitsui.
- …
- Es verdad Rukawa, Mitsui tiene toda la razón. Yo creo que hoy has sido de los mejores. Si tenían alguna duda, cosa que yo dudo, te escogerán en la selección.
- ¿De verdad lo crees? – le pregunté al capitán-.
- Seguro. Y, con Sendo, seréis letales, un equipo a temer.
¡Mierda, no había pensado en esto! Sendo aún tenía edad para estar en la sub21 así que si entraba en la selección compartiríamos vestuario… por primera vez. Debo entrar en la selección sí o sí… pero ahora, quizá, ya no es cosa mía… Mierda, mierda… Sendo…
- Oye Kaede, ¿estás bién? ¿En qué piensas? ¿En cómo evitar a todas tus fans locas? -Mitsui me interrumpió mis pensamientos-
- No seas estúpido Hisashi…
- Vaya, por fin me llamas también por mi nombre –me dijo mientras me apoyó amigablemente su brazo en mi espalda.
Tenía una sensación muy rara… Quería salir a hablar con mi enemigo pero, a la vez, tenía ganas de ir corriendo a mi habitación y desconectar de todo. ¿Qué nos teníamos que decir? ¿A caso no habíamos hablado lo suficiente hace seis meses? Nos encontramos por casualidad en un pub y nos quedamos hablando durante horas. Por una vez que me hago el social y salgo… Todo era culpa de Sakuragi. Nunca, nunca había estado hablando tan seguido con alguien que no fuese mi perro o mi hermano pequeño. No sé qué me había pasado con Sendo. Nunca habíamos intercambiado muchas palabras pero aquella noche era diferente. Me confesó sus secretos, inquietudes y deseos. Algunos me chocaron mucho.
- Rukawa, nos vamos nosotros. Hablamos por el móvil, si te apetece hacer algo esta tarde. Si no, nos vemos mañana en el entreno.
- ¡Adiós chicos! –me limité a decirles.
Así que me quedé solo en el vestuario. Pensando y reflexionado. Realmente, ¿por qué temía encontrarme con Sendo? Hablando no había tenido la sensación que fuese un creído ni un hipócrita. Nunca me había planteado, por aquel entonces, cómo sería realmente aquél chico. Terminé de vestirme y salí del vestuario, sin peinarme. Suponía que Sendo ya habría llegado y me estaría esperando. ¿Qué pensarían los que nos viesen hablando?
En el vestíbulo no había nadie. Quizá se haya olvidado, pensé. Pero, de la nada, escuché mi nombre.
- ¡Rukawa! Perdón tío –¿tío? ¿a caso teníamos esta confianza?-, me he distraído en el vestuario… Ya sabes que no me gusta perder, así que estuve hablando un montón con el entrenador y Takenori de lo sucedido. ¿Hace mucho que te esperas?
- No tranquilo, acabo de llegar.
- Perfecto. ¿Dónde quieres ir? –me preguntó
- … Donde quieras tú.
- Bueno, este es tu campus, ¿no? Yo a penas lo conozco. –es verdad… y a dónde lo llevo, ahora…
- Pues… si quieres, vamos andando hasta la cancha exterior.
- Vaya, veo que no has cambiado. ¿Que sólo conoces las canchas o qué?
- … Bueno, pues vámonos a un bar cerca de aquí.
- Perfecto, tú mandas.
No sabía dónde llevarlo, sinceramente. ¿A caso quería que nos fuéramos a tomar una cerveza? Eran a penas las 12 del mediodía, casi la hora de comer. Prefería no pensarlo. Lo que me preocupaba era porque estaba tan ansioso. ¿En un chico de 19 años no es normal quedar con los amigos? Bueno, sí. Pero había un problema: yo era Kaede Rukawa, el rey de los antisociales. No sé qué me pasaba… Había encontrado un… ¿un amigo? No, seguro que no… Hacía seis meses que no hablaba con él.
- Y bueno Rukawa, ¿cómo te va la vida universitaria? –me sorprendió, de repente.
