Capitulo 4
Chiharu y el ataque de otra carta Flow
-Eh... ¡Hola Chiharu! -Yamazaki miró a Karo, que se habÃa posado en su mano
al llegar y pensó en una manera de disimularlo.
-Yamazaki... ¿Cómo llegaste hasta aquÃ? ¿Por qué te caÃste al agua? ¿Qué fue lo que me salpicó?... ¿Por qué ese peluche estaba.
-Tranquila Chiharu -Yamazaki, que segundos antes tenÃa una gran gota en su espalda, sonrió repentinamente y levantó uno de sus dedos- Puedo explicarlo todo... Vine hasta aquà corriendo para... darte un regalo. Me caà al agua... porque venÃa muy rápido. Lo que te salpicó el agua... fui yo, cayendo con tanto impulso. Y la razón por la que te pareció que este muñeco estaba hablando fue porque... porque... estoy tomando clases de ventriloquÃa avanzada y necesitaba practicar. Si..., eso.
Yamazaki no pudo evitar suspirar de alivio... eran bastantes mentiras hasta para él.
-Viniste para... -Chiharu parecÃa conmovida- ...traerme un regalo.
-Eh, si... debo tenerlo por aquÃ... -Yamazaki buscó desesperadamente en sus bolsillos, pues habÃa olvidado que necesitaba un regalo para darle esa excusa.
Chiharu se acercó para observarlo más detalladamente, pero Yamazaki, que estaba en su pijama no llevaba nada consigo... por un momento consideró regalarle su ropa, pero de seguro esto la harÃa enojar... finalmente se le ocurrió una idea.
-Toma Chiharu -dijo entregándole a Karo, que hacÃa todo lo posible para permanecer quieto- hice este peluche especialmente para ti.
-¡Vaya! es muy hermoso Yamazaki... -Chiharu abrazó tierna y vigorosamente a Karo, haciendo que le saltaran los ojos. Entonces recordó que si le ponÃa el nombre de quien se lo habÃa regalado, estarÃan enamorados con esa persona para siempre- Te parece... te parece... que le ponga... Yamazaki.
-Ah, lo siento, pero su nombre ya es Karo.
Chiharu le dio una cara de enfado... como se le habÃa ocurrido ponerle un nombre al muñeco que iba a regalarle. Luego miró a Karo y su mirada se puso tierna otra vez.
-Yamazaki... quiero decirte que que.
-No te preocupes en decir gracias... de nada -Yamazaki se habÃa relajado, pues Chiharu le habÃa creÃdo todo- Pero debes saber que ese muñeco representa el antiguo arte del baile de la lagartija alada. Es una técnica que mezcla artes marciales con movimientos de yoga para.
-Ya basta Yamazaki -Chiharu lo interrumpió- Será mejor que salgas de esa agua, o pescarás un resfriado... quizás quieras... ir a mi casa... a ponerte algo seco.
Chiharu se sonrojó bastante.
-Bah, no te preocupes... corriendo me seco -dijo Takashi poniéndose de pie de golpe, y sonriéndole- Hasta mañana Chiharu.
-Hasta mañana... -luego cambió su expresión a una más dura y dijo- ...y oye Yamazaki.
-¿S... si.
-Será mejor que no me hayas mentido, porque... -Su mirada se posó furibunda en Takashi.
-Eh... eh... claro.
Chiharu llegó su casa, cargando siempre a Karo, y se recostó en su cama, abrazándolo tiernamente (o en la opinión de este, asfixiadoramente.
-Yamazaki... -dijo, pensando.
¿Que sentÃa por él?... habÃan sido amigos desde muy pequeños... mucho antes de entrar en la escuela Tomoeda, donde conocieron al resto del grupo. Seguro sentÃa una gran amistad, pero... se sonrojó. A veces querÃa que no fuera tan indiferente ente todo, que tomara sus atenciones más en cuenta, pero esa noche... por fin... él le habÃa hecho un regalo... demostrando su interés.
Chiharu se levantó y dejó el peluche en su escritorio. Por fin sabÃa cuales eran sus verdaderos sentimientos por Takashi... SentÃa alegrÃa, vergüenza, nerviosismo y enfado; todo a la vez. Miró al peluche culpable de haberla hecho sentir de esa forma y le dio unos cuantos puñetazos en la cabeza... como solÃa hacer cuando Yamazaki le enfadaba.
Luego se preparó para acostarse a dormir. Estaba soñando con Yamazaki cuando el muñeco se atrevió a moverse, y abriendo la ventana a la calle, salió volando de la habitación.
Takashi sintió unos golpecitos en la ventana y por un segundo consideró la idea la idea de dejar la ventana cerrada. TodavÃa no conocÃa muy bien a Karo... pero ya se habÃa hecho una idea bastante clara acerca de su carácter. En todo caso, no podÃa dejarlo afuera. Una vez que lo dejó entrar, comprobó que estaba en lo cierto acerca de la que serÃa su reacción ante lo ocurrido.
-Yamazaki... -Chiharu se encontraba en la sala de clases, por la mañana.
-¿Si, Chiharu? -Yamazaki le dio una sonrisa- dime.
-QuerÃa pedirte que... -Chiharu dudó un instante- que hablemos en privado.
-Pues claro -Yamazaki levantó uno de sus dedos- a mi me encanta hablar. ¿Que te parece que te cuente acerca de las antiguas tribus que habitaron la región de Tomoeda? Se dice que uno sólo de estos nativos podÃa.
-No, no -Chiharu se enfadó por un instante, pero luego volvió a sonrojarse- Quiero hablarte acerca de algo importante... en otro lugar... ¿Qué te parece que nos encontremos en el parque pingüino después de clases.
-Eh... está bien... pero no veo porque no podemos hablar aquÃ.
-Ya lo sabrás.
En ese momento el profesor Terada entró al salón, asà que todos tuvieron que ubicarse en sus puestos. Sakura se encontraba conversando con Tomoyo cerca del pizarrón, y al caminar hacia su lugar pasó por donde Yamazaki habÃa dejado su mochila. Algo la hizo detenerse, extrañada.
-¿Te sucede algo Sakura? -Tomoyo le preguntó, preocupada.
-No, nada... sólo que me pareció haber sentido una presencia mágica extraña... pero debe haber sido mi imaginación.
-Pssst, Yamazaki... -Un susurro salió de su mochila en medio de la clase. Takashi tomó su mochila y la puso debajo de su banco.
-¿Si señor Karo?
-¿Para que te querÃa esa chiquilla?
-Dijo que querÃa hablar conmigo después de clases ¿Por qué.
-Pues no me parece que deberÃas hacerlo... está loca.
-¡¿Cómo!
-Que está loca, te lo digo... ayer me dio un par de puñetazos sin ningún motivo... además he visto como se sonroja al mirarte, créeme, esa chiquilla no te conviene.
-Ay señor Karo -Yamazaki suspiró y una gota se formó en su cabeza.
Yamazaki y Chiharu fueron juntos al parque pingüino y se sentaron en los columpios. Chiharu parecÃa un poco cohibida, mientras Takashi sonreÃa sin saber de que se trataba todo aquello.
-Yamazaki, ayer en la noche, cuando me regalaste el muñeco -Chiharu bajó la mirada- me pareció que habÃa algo extraño en mi... me puse a pensar y me di cuenta que yo... que yo siento... por ti.
-Yiiipiiii -Yamazaki dio un gritito de felicidad.
-¿Te alegras como yo Yamazaki? -Chiharu se emocionó- Oh... me hace tan feliz que sientas lo mismo.
-Yupiii... ¿Qué sienta qué Chiharu?
-¿Cómo que que sientas que? -Chiharu se volvió para mirarlo y vio que la razón de los gritos de Yamazaki era que se estaba columpiando fuertemente. Una gigantesca gota le apareció en la frente a Chiharu.
-¡¿Puedes parar?! Y ahora escúchame bien... no voy a aguantar que me trates asà Yamazaki... cuando te esté hablando de algo tan importante quiero toda tu atención y... y.
Tuvo que interrumpirse, pues Takashi se habÃa parado de golpe y miraba atentamente a su alrededor, como si buscara a algo o alguien, habiéndolo presentido.
-¡Bravo! Has sentido la presencia de una carta Flow... -una extraña voz salió de la mochila de Yamazaki.
Chiharu se asombró bastante, pues no tenÃa idea de que habÃa sido eso.
Yamazaki sonrió nuevamente. SentÃa como cosquillas en el estomago... la presencia venÃa desde.
Un estrépito asustó a todos. Una especie de risa salió de lo que antes era sólo metal y plástico... con mucho ruido el rey Pingüino comenzó a mover sus piernas y acercarse a al trÃo.
Yamazaki no podÃa creer lo que veÃa, era lo más fantástico que habÃa presenciado jamás. Sólo pudo reaccionar de una forma.
-¿Qué qué qué.
Notas: Vaya... quién pensarÃa que este fanfic mutarÃa a uno romántico... :P. Al parecer he perdido un poco el control de los personajes... esa Chiharu U... supuestamente el fanfic iba a ser sólo acción-humor. Aunque en los próximos capÃtulos... bueno, ya verán. Recuerden mandar todos sus comentarios, sugerencias o insultos a Hoy lo revisé y no habÃa nada ( sniff... sniff...
-Yamazaki... ¿Cómo llegaste hasta aquÃ? ¿Por qué te caÃste al agua? ¿Qué fue lo que me salpicó?... ¿Por qué ese peluche estaba.
-Tranquila Chiharu -Yamazaki, que segundos antes tenÃa una gran gota en su espalda, sonrió repentinamente y levantó uno de sus dedos- Puedo explicarlo todo... Vine hasta aquà corriendo para... darte un regalo. Me caà al agua... porque venÃa muy rápido. Lo que te salpicó el agua... fui yo, cayendo con tanto impulso. Y la razón por la que te pareció que este muñeco estaba hablando fue porque... porque... estoy tomando clases de ventriloquÃa avanzada y necesitaba practicar. Si..., eso.
Yamazaki no pudo evitar suspirar de alivio... eran bastantes mentiras hasta para él.
-Viniste para... -Chiharu parecÃa conmovida- ...traerme un regalo.
-Eh, si... debo tenerlo por aquÃ... -Yamazaki buscó desesperadamente en sus bolsillos, pues habÃa olvidado que necesitaba un regalo para darle esa excusa.
Chiharu se acercó para observarlo más detalladamente, pero Yamazaki, que estaba en su pijama no llevaba nada consigo... por un momento consideró regalarle su ropa, pero de seguro esto la harÃa enojar... finalmente se le ocurrió una idea.
-Toma Chiharu -dijo entregándole a Karo, que hacÃa todo lo posible para permanecer quieto- hice este peluche especialmente para ti.
-¡Vaya! es muy hermoso Yamazaki... -Chiharu abrazó tierna y vigorosamente a Karo, haciendo que le saltaran los ojos. Entonces recordó que si le ponÃa el nombre de quien se lo habÃa regalado, estarÃan enamorados con esa persona para siempre- Te parece... te parece... que le ponga... Yamazaki.
-Ah, lo siento, pero su nombre ya es Karo.
Chiharu le dio una cara de enfado... como se le habÃa ocurrido ponerle un nombre al muñeco que iba a regalarle. Luego miró a Karo y su mirada se puso tierna otra vez.
-Yamazaki... quiero decirte que que.
-No te preocupes en decir gracias... de nada -Yamazaki se habÃa relajado, pues Chiharu le habÃa creÃdo todo- Pero debes saber que ese muñeco representa el antiguo arte del baile de la lagartija alada. Es una técnica que mezcla artes marciales con movimientos de yoga para.
-Ya basta Yamazaki -Chiharu lo interrumpió- Será mejor que salgas de esa agua, o pescarás un resfriado... quizás quieras... ir a mi casa... a ponerte algo seco.
Chiharu se sonrojó bastante.
-Bah, no te preocupes... corriendo me seco -dijo Takashi poniéndose de pie de golpe, y sonriéndole- Hasta mañana Chiharu.
-Hasta mañana... -luego cambió su expresión a una más dura y dijo- ...y oye Yamazaki.
-¿S... si.
-Será mejor que no me hayas mentido, porque... -Su mirada se posó furibunda en Takashi.
-Eh... eh... claro.
Chiharu llegó su casa, cargando siempre a Karo, y se recostó en su cama, abrazándolo tiernamente (o en la opinión de este, asfixiadoramente.
-Yamazaki... -dijo, pensando.
¿Que sentÃa por él?... habÃan sido amigos desde muy pequeños... mucho antes de entrar en la escuela Tomoeda, donde conocieron al resto del grupo. Seguro sentÃa una gran amistad, pero... se sonrojó. A veces querÃa que no fuera tan indiferente ente todo, que tomara sus atenciones más en cuenta, pero esa noche... por fin... él le habÃa hecho un regalo... demostrando su interés.
Chiharu se levantó y dejó el peluche en su escritorio. Por fin sabÃa cuales eran sus verdaderos sentimientos por Takashi... SentÃa alegrÃa, vergüenza, nerviosismo y enfado; todo a la vez. Miró al peluche culpable de haberla hecho sentir de esa forma y le dio unos cuantos puñetazos en la cabeza... como solÃa hacer cuando Yamazaki le enfadaba.
Luego se preparó para acostarse a dormir. Estaba soñando con Yamazaki cuando el muñeco se atrevió a moverse, y abriendo la ventana a la calle, salió volando de la habitación.
Takashi sintió unos golpecitos en la ventana y por un segundo consideró la idea la idea de dejar la ventana cerrada. TodavÃa no conocÃa muy bien a Karo... pero ya se habÃa hecho una idea bastante clara acerca de su carácter. En todo caso, no podÃa dejarlo afuera. Una vez que lo dejó entrar, comprobó que estaba en lo cierto acerca de la que serÃa su reacción ante lo ocurrido.
-Yamazaki... -Chiharu se encontraba en la sala de clases, por la mañana.
-¿Si, Chiharu? -Yamazaki le dio una sonrisa- dime.
-QuerÃa pedirte que... -Chiharu dudó un instante- que hablemos en privado.
-Pues claro -Yamazaki levantó uno de sus dedos- a mi me encanta hablar. ¿Que te parece que te cuente acerca de las antiguas tribus que habitaron la región de Tomoeda? Se dice que uno sólo de estos nativos podÃa.
-No, no -Chiharu se enfadó por un instante, pero luego volvió a sonrojarse- Quiero hablarte acerca de algo importante... en otro lugar... ¿Qué te parece que nos encontremos en el parque pingüino después de clases.
-Eh... está bien... pero no veo porque no podemos hablar aquÃ.
-Ya lo sabrás.
En ese momento el profesor Terada entró al salón, asà que todos tuvieron que ubicarse en sus puestos. Sakura se encontraba conversando con Tomoyo cerca del pizarrón, y al caminar hacia su lugar pasó por donde Yamazaki habÃa dejado su mochila. Algo la hizo detenerse, extrañada.
-¿Te sucede algo Sakura? -Tomoyo le preguntó, preocupada.
-No, nada... sólo que me pareció haber sentido una presencia mágica extraña... pero debe haber sido mi imaginación.
-Pssst, Yamazaki... -Un susurro salió de su mochila en medio de la clase. Takashi tomó su mochila y la puso debajo de su banco.
-¿Si señor Karo?
-¿Para que te querÃa esa chiquilla?
-Dijo que querÃa hablar conmigo después de clases ¿Por qué.
-Pues no me parece que deberÃas hacerlo... está loca.
-¡¿Cómo!
-Que está loca, te lo digo... ayer me dio un par de puñetazos sin ningún motivo... además he visto como se sonroja al mirarte, créeme, esa chiquilla no te conviene.
-Ay señor Karo -Yamazaki suspiró y una gota se formó en su cabeza.
Yamazaki y Chiharu fueron juntos al parque pingüino y se sentaron en los columpios. Chiharu parecÃa un poco cohibida, mientras Takashi sonreÃa sin saber de que se trataba todo aquello.
-Yamazaki, ayer en la noche, cuando me regalaste el muñeco -Chiharu bajó la mirada- me pareció que habÃa algo extraño en mi... me puse a pensar y me di cuenta que yo... que yo siento... por ti.
-Yiiipiiii -Yamazaki dio un gritito de felicidad.
-¿Te alegras como yo Yamazaki? -Chiharu se emocionó- Oh... me hace tan feliz que sientas lo mismo.
-Yupiii... ¿Qué sienta qué Chiharu?
-¿Cómo que que sientas que? -Chiharu se volvió para mirarlo y vio que la razón de los gritos de Yamazaki era que se estaba columpiando fuertemente. Una gigantesca gota le apareció en la frente a Chiharu.
-¡¿Puedes parar?! Y ahora escúchame bien... no voy a aguantar que me trates asà Yamazaki... cuando te esté hablando de algo tan importante quiero toda tu atención y... y.
Tuvo que interrumpirse, pues Takashi se habÃa parado de golpe y miraba atentamente a su alrededor, como si buscara a algo o alguien, habiéndolo presentido.
-¡Bravo! Has sentido la presencia de una carta Flow... -una extraña voz salió de la mochila de Yamazaki.
Chiharu se asombró bastante, pues no tenÃa idea de que habÃa sido eso.
Yamazaki sonrió nuevamente. SentÃa como cosquillas en el estomago... la presencia venÃa desde.
Un estrépito asustó a todos. Una especie de risa salió de lo que antes era sólo metal y plástico... con mucho ruido el rey Pingüino comenzó a mover sus piernas y acercarse a al trÃo.
Yamazaki no podÃa creer lo que veÃa, era lo más fantástico que habÃa presenciado jamás. Sólo pudo reaccionar de una forma.
-¿Qué qué qué.
Notas: Vaya... quién pensarÃa que este fanfic mutarÃa a uno romántico... :P. Al parecer he perdido un poco el control de los personajes... esa Chiharu U... supuestamente el fanfic iba a ser sólo acción-humor. Aunque en los próximos capÃtulos... bueno, ya verán. Recuerden mandar todos sus comentarios, sugerencias o insultos a Hoy lo revisé y no habÃa nada ( sniff... sniff...
