Advertencia: Sí estas leyendo este fics y no te gusta el YAOI, te recomiendo que esperes a la actualización del siguiente capítulo. En éste no ocurre nada realmente relevante para la historia… … … que no se pueda ver en los siguientes capítulos. Advertido quedas. Si lo lees es bajo tu responsabilidad.

Quién avisa, no es traidor… o, en este caso, Deceptitraidor.

Dedicado, nuevamente, a mis dos comentaristas.

Capítulo 4:

Dando el caso 'Perceptor recarga' por perdido, Kup y Springer se marcharon al puente de mando. Tenían otras cosas en las que pensar: como encontrar vestigios de vida Cybertroniana en el espacio.

Drift, por su parte, se quedó en la enfermería. Sin moverse apenas de su lugar, observó la roja espalda del científico mientras este trabajaba en algo que solo su compleja mente entendía. Sus ópticos azules recorrieron la fisionomía del otro bot. La firme espalda, los delgados brazos, las piernas bien construidas, el trasero de ese color negro re saltón entre el azul y negro.

¿Qué? Meneó la cabeza hacia los lados. ¿En qué demonios estaba pensado? Por un momento vio al científico como algo más que un camarada de armas al que debía cuidar hasta que estuviera repuesto y operativo al 100%. ¿Por qué demonios su procesador había hecho una errónea calculación y conducido a pensar en el oficial científico como…?

Allí estaba otra vez. A su disco duro volvió la imagen de su mano tocando la chispa vital de color azul durante la explosión de la nave decepticon; de cómo la había observado embelesado antes de aplicarle el severo castigo y tratamiento de energón bruto. Se miró la mano que sostuvo tan preciado objeto. Sí, podía verlo claramente de nuevo ahí, con las grietas… esa fragilidad con que amenazaba romperse en mil pedazos, arrebatándole la vida al bot herido…

-¡Drift!- Elevó un poco más el volumen de su vocalizador Perceptor para hacerse oír.

-¡!- Drift observó a su compañero, el cual, se había acercado hasta él.

El bot blanco pudo apreciar de nuevo aquella chispa enmarcada en el desnudo pecho desprotegido. Alzando un poco la cabeza, enfocó los ópticos ajenos, encontrando en ellos una expresión preocupada desconocida para él hasta el momento.

-¿Te sientes mal?- Preguntó Perceptor con calma.- ¿Quieres que te revise?- Posa la mano en el antebrazo del cyberninja.- No sé por cuantas cosas hayas pasado en antaño pero, si quieres, puedo dejarte tranquilo ahora mismo.

Nuevamente Drift pudo ver la hermosa sonrisa de Perceptor. Esa que provocó un escalofrío en sus sistemas otra vez. ¿Cómo lo hacia? ¿Tenía alguna clase de poder esa dulce expresión sobre su chispa vital o qué ocurría? No entendía por qué le temblaban ligeramente las manos.

-Estoy bien.- Dijo con un tono amistoso, tranquilizador.

-¿De verdad?- Los ópticos del científico brillaron ante la luz del techo.- No me mientas. Si tienes miedo a que abra tus defensas para ver tu interior, dímelo.- Amplia la sonrisa.- No eres el primer paciente que tengo con ese dilema moral.- Alza una dedo.- Solo es cuestión de confianza. Me la iras teniendo con el tiempo.- Relaja la expresión de su rostro.- Tiéndete, Soldado.- Pidió.- Voy a revisar tus sistemas.

Y la perplejidad se hizo patente en el procesador del bot blanco. Las palabras de Perceptor, la forma con que le había solicitado que su tumbara en la camilla… No le sonó a una orden, sino a algo desconocido para él. Jamás en su vida, que era larga, un oficial médico le había pedido que se tumbase en la camilla de la enfermería para algo tan básico y carente de utilidad entre los Decepticons como lo era una revisión de sistemas.

Incapaz de negar con alguna posible excusa inventada en el momento, Drift posó las manos en la camilla e, impulsándose hacia atrás, quedó sentado sobre esta. Luego, cambió su posición a la horizontal. No sabía donde poner las manos. De pronto se sentía nervioso, como una Protoforma o Recién Creado esperando en su incubadora a ser cogido por un bot enfermero para recibir afecto. Terminó dejando las extremidades a cada lado de su cuerpo.

La actitud rígida del guerrero provocó una leve risa divertida por parte del científico. Había sido gracioso verlo indeciso por unos astro segundos. Realmente relajante, debía admitir. La risa siempre calmaba hasta la chispa más tensa de todo el universo.

Con movimientos suaves, siempre visibles, Perceptor chequeó el cuerpo del cyberninja. La primera vez que lo vio no pudo evitar analizarlo al detalle. Le sorprendió ver un diseño de bot tan antiguo con tecnología prácticamente futurista. Sin duda alguna, el ser que creó tal perfección debía ser un genio; un científico sin igual. Y eso lo apenó hasta cierto punto. Más no desanimó. Eso solo significaba que debía seguir trabajando, aprendiendo, para llegar a superar esa magnifica maquinaria creada para Drift.

Recorrió con los ópticos el blanco blindaje pectoral, los focos de resplandor azul levemente encendidas. Si continuaba hacia abajo, el negro abdomen y, de nuevo, la blancura de su cadera. No pudo evitar un leve estremecimiento. Bajó enseguida la cabeza a las salidas de aire de las piernas del cyberninja. De nuevo el blanco… Quitando el rojo en sus muñecas y tobillos, no existía ningún otro color en los blindajes del guerrero.

-¿Qué me dictamina, Doctor?- Preguntó Drift, rompiendo la cadena de pensamientos de Perceptor.

-Sanísimo.- Respondió antes de volverse. No podía dejar que viera el rojo que teñía su blanco rostro.- Más sano que cualquier otro bot de esta nave.

Elevando medio torso de la camilla, ladeó la cabeza, intentando ver el rostro de su interlocutor. Frunció levemente las facciones. ¿Qué le ocurría? Y, sobretodo, ¿Por qué su propia chispa vibraba de forma anormal? Agachando la cabeza enfocó su mano derecha. Aún sentía los temblores provocados por la explosión y el tesoro que protegió con ella. Deslizó el dedo pulgar por su palma antes de llevar la extremidad a su pecho. Debía contárselo. Y debía hacerlo antes de que ocurriese alguna catástrofe y no pudiese hablar con él hasta que la calma reinase de nuevo en el ambiente.

-Perceptor/Drift…- Empezaron a hablar ambos al mismo tiempo.

Al girarse el primero sobre su eje y levantarse el segundo de la camilla, sus rostros quedaron unidos en un accidental roce de labios. Perceptor desde arriba y Drift desde abajo se enfocaron mutuamente tras separarse. Había sido breve el contacto, pero bastante para que ambos bots ganasen un tono rojizo en sus mejillas; un color lo suficientemente vivo para rivalizar con las envidiosas rosas rojas. Apartaron la vista el uno del otro. ¿Qué fue aquello? Vale. No era nada para preocuparse. Un accidente lo tenía cualquiera, más, teniendo en cuenta, que uno se giró en el preciso instante en que el segundo intentaba erguirse completamente de la camilla para hablar en una postura más que correcta. Entonces ¿Por qué estaban sonrojados y mirando solo sabía Primus dónde? No solo eso. ¿Por qué ambas chispas, independientemente de lo que sus dueños supieran, se sincronizaron? Porque tanto Perceptor como Drift lo sintieron. Notaron la perfecta armonía e impulso coordinado.

Ahora Drift comprendía lo que sus ex compañeros de armas llamaban: sentirse como un Autobots en asuntos del amor. Ellos siempre tuvieron como incompetentes, débiles, estúpidos, idealistas y una lista muy larga de sinónimos de connotaciones similares al bando contrario. Se sentía idiota por sonrojarse y quedarse sin habla cuando tenía cosas que comentarle al científico.

Enfocó de reojo al bot rojo. Podía notar su nuevo nerviosismo. Comprensible. Después de lo ocurrido ¿Quién no lo estaría? Bueno, si ese incidente les hubieras ocurrido a dos buenos amigos se habrían echado a reír de buena gana, comentando después lo estúpido de la situación o lo incómodo que sentían… o un millón de cosas que él no podía saber. Pero ese no era el caso. Eran dos completos desconocidos. Un Autobots y un ex Decepticon. Dos seres totalmente distintos… con un sentimiento en común.

Meneó la cabeza antes de mandar toda razón a Unicrón.

Perceptor, volviéndose hacia el ausente Drift, lo tomó por el rostro con ambas manos antes de plantarle en los labios un beso como Primus ordenaba darse entre sus creaciones. Apagó y cerró los escudos de sus ópticos. No quería ver la reacción del Cyberninja; menos, si éste ponía expresión de asco y lo rechazaba. No era el partido de todos, pero él no podía ignorar los impulsos de su chispa. Al menos, por es vez, seguiría su instinto y no su razón. Ya, en el pasado, había dejado pasar de largo los dictados de su chispa.

Drift se quedó descolocado al sentir los labios ajenos sobre los propios. Eso sí que era un cambio de actitud repentino… pero bien recibido. Apartando todo pensamiento de su procesador se dejó llevar por aquel tímido beso. Él los sabía dar mejor, pero notaba la inexperiencia de su, ahora, amante. Para darle más confianza al bot rojo, rodeó su cintura con los brazos con gentileza, con suma suavidad; no era plan asustarlo.

Luego de unos minutos unidos por aquel contacto se separaron con los rostros aún encendidos, refrigerando por las bocas entreabiertas de una forma un tanto acelerada. Literalmente habían mandado sus sistemas de razonamiento a Unicrón. Que ÉL se encargase de ellas mientras ellos disfrutaban del momento.

-Drift…- Susurró Perceptor, posando las manos en los blancos hombros.- Yo nunca…

-Me lo imaginé.- Sonríe con suavidad, acariciando el rostro de un sorprendido bot rojo.- Me di cuenta por la forma en la que besas.- Comenta y silencia la disculpa, porque sabía que Perceptor iba a pronunciar una, con otro beso.

Con su calma, sin liberar de su abrazo la cintura del más delgado, lo alzó para dejarlo sentado a horcajadas (con las piernas abiertas, para el que no entienda el término) en su regazo. Los besos ganaron intensidad y las curiosas manos recorrieron la fisionomía ajena, explorando, descubriendo puntos sensibles que arrancaban audibles gemidos de placer. Y es que los Cybertronianos también sabían lo que era "amar".

-Perceptor…- Susurró al cortar el último beso, refrigerando con más urgencia que antes por la boca. Sentía los sistemas, tanto propios como ajenos, ardiendo; los refrigeradores trabajando a mayor capacidad para cumplir con sus funciones primarias: evitar que alguna pieza importante se fundiera por la alta temperatura corporal.- No quiero aprovecharme de ti…

-No lo harás.- Posa las manos en el pecho ajeno, esbozando una sonrisa tranquilizadora… y pícara.- Más bien, todo lo contrario.

Lo siguiente no cupo en el procesador de Drift; aunque tampoco se resistió a ello. Las protecciones pectorales cedieron a las suaves presiones que Perceptor les aplicaba mientras entretenía a su dueño con ardientes besos. El bot blanco ya no podrían nunca más en tela de juicio los rumores acerca de la pasión y peligrosidad en la cama de recarga de los científicos y médicos. No quiso procesar las distintas variantes de finalización de lo que había comenzado con un accidental beso.

Liberado, con su chispa vital al descubierto, brillando con un suave color verde esmeralda, Drift atrajo el pecho de Perceptor hacia el propio. El contacto más íntimo entre dos Cybertronianos era unir sus sistemas a partir de la cavidad pectoral y conectarse, permitiendo así una transmisión de archivos y datos beneficiosos para ambas partes. También, y solo con el consentimiento de los participantes del suceso, podían fusionarse sus respectivas chispas vitales, dando la posibilidad de la activación de un programa latente en todos los Cybertronianos y en desuso durante millones de años: la creación de una Protoforma o Sparkling.

Pero, en esa ocasión, solos los diversos y variados cables intercambiaron puestos con los de la cavidad exterior para una satisfactoria actualización de datos que duró su más que agradecida media hora de placer. Un buen tiempo que los dos bots no desperdiciaron en vano.

Pasado ese tiempo, ambos quedaron tendidos en la cama de recarga; Perceptor tumbado sobre el cuerpo de Drift. Los dos refrigeraban y sonreían, abrazados.

Sí. Las chispas eran sabían y siempre había que hacerles caso cuando se trataba con cuestiones tan complicadas como lo era "el amor".