Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto… Porque si fueran míos habría mucho SasuSaku y NejiHina… Yo me quedaría con Itachi como recompensa… Pero regresemos a la realidad, no son míos. TT_TT

Información Básica:

Cuándo está en cursiva es un pensamiento del personaje o parte de un Flas back.

-Cuando está entre rayas y con letra normal es diálogo.-Lo que sigue después de las rayas es parte de la narración.

Cuando está en letra normal es narración.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.Esto es algo que siempre pondré a inicio de la historia y a final de esta… También lo utilizaré para cambios de escenario o para poner cierta parte del capítulo anterior.

Aquí estoy yo de regreso, agradeciendo como siempre a todos aquellos que me han dejado reviews y diciendo a los que no que se animen a hacerlo:

Pau-chan22

setsuna17

saku saku uchiha

SaKuRa-ShIpPuDeN

Lili

Hatake Nabiki

Lu

Nea

pandiux7

Tsukisaku

Nadesshiko Clow

Terminando ya de agradecer a todos los dejo con el fic y espero los reviews…

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Eterno Amor.

"…Tú, ella, él…"

Caminaba silenciosamente por los pasillos de aquel castillo con una notable cara de disgustó.

La misma cara que cargaba desde hace un par de días, para ser más exactos hace cinco días.

Pero, con las razones que tenía para estar disgustado, cualquiera tendría esa cara.

Cerró los ojos recordando lo sucedido.

Flash Back…

Había llegado de primero al castillo, pues había sido el primero en retirarse.

Caminaba hacia su cuarto, molesto porque su orgullo, en cierta forma, había sido herido aquella noche.

Y estaba a un par de metros de llegar a la puerta de su cuarto cuando una voz detrás de él lo detuvo.

-Otôto, ¿Tan rápido de vuelta? Pensé que demorarías más.-

-Aniki.-Dijo sin voltearse a verlo.-Tú no piensas.-

Pudo escuchar una leve risita que lentamente cesaba.

-Parece que no estás de buen humor.-

Suspiro resignado a tener que soportar a su "querido" hermano mayor.

-Es pura impresión tuya.-Habló mientras se daba la vuelta.

-Será… ¿O será que algo sucedió en aquella batalla?-

Sasuke alzó una ceja observando a su hermano.

Traía puesta su típica capa negra con nubes rojas que lo caracterizaban por pertenecer a Akatsuki, el anillo y un collar.

-¿Batalla?-Repitió el menor.-No sé de qué estás hablando.-

Vio como su hermano mayor frunció el ceño mientras lo observaba extrañado.

-No entiendo.-

Se pregunto porque su hermano se estaba portando tan abierto con él y no callado como solía ser. Cuanto quería en ese momento que se quedara callado y no hiciera preguntas sobre lo ocurrido.

-No hubo batalla.-Respondió sencillamente, dejando aún más sorprendido al mayor.

Unos segundos de silencio en el cual las miradas eran su manera de comunicación.

-¿Por qué?-Pregunto el mayor.

-Hmp… Digamos que hubo complicaciones.-

-¿Complicaciones? ¿De qué tipo?-

-Ocurrieron acontecimientos que nadie se esperaba y para los cuales no teníamos ningún plan.-

-¿Qué acontecimientos?-

-Llegaron individuos desconocidos y con aparente fuerza.-Cerró los ojos recordando como la pelirrosa había roto la tierra con solo golpear el taco de su zapatilla en esta.

-¿Y huyeron?-La manera en la que el mayor planteo la pregunta lo hacía ver como un cobarde.

-No huimos, nos retiramos.-

-Viene a dar lo mismo.-

Cuando su hermano se portaba así era, a su parecer, insoportable.

-Piensa lo que quieras.-Dijo dándose la vuelta.-Ah, tú no piensas.-

-Qué lindo!… Pero yo no vine para eso.-Habló en tono sarcástico.-Madara te manda a llamar, te espera en la sala de reuniones.-

-¿Madara?-Repitió girándose otra vez.- ¿Qué sucede?-

El mayor solo alzó los hombros y el menor lo miro.

Después paso junto a él, encaminándose a la famosa sala.

No tardo mucho en llegar al lugar.

Una vez frente a la puerta golpeo con cierta fuerza.

-Pasa.-Escucho decir del otro lado.

Abrió la puerta, adentrándose poco a poco en la oscura sala. Pudo divisar una sombra sentada en un sofá, con el brazo estirado a lo largo de este.

Se quedó parado en la puerta.

-Ya has llegado.-

"…No, imagínate que todavía sigo en el bosque…"Se mofó mentalmente.

-¿Qué quieres?-

-Deberías corregir tu manera de hablarme.-

-Hmp.-

Escucho en sonido que dedujo fue una risa.

Vio como el hombre se ponía en pie y volteaba a verlo.

-No cambiaras.-

-No tengo porque hacerlo.-

-…Te prefiero así.-

-No me interesa como me prefieras.-

Pudo ver atreves de la oscuridad la sonrisa que se surcaba en el rostro de Madara.

-¿Para qué me mandaste a llamar?-Dijo sin más rodeos.

-Ah… Eso…-El pelinegro se volvió a sentar en el sillón, estiro la mano para alcanzar una copa de vino que se encontraba sobre la mesa frente a él.-Quiero saber cómo les fue en el encuentro.-

-No hubo batalla.-Afirmo rápidamente.

-Ah…-Escucho decir al otro pelinegro.-Bien.-

Alzo una ceja intrigado por la actitud de su familiar.

-Entonces continuaremos como antes… Mandaras a más personas a que vigilen.-

-Hmp…-

-Pero tiene que ser dentro de cinco días.-

-Por qué?-

-Para que el enemigo se confié.-

Entendía la situación.

El Uchiha se dio la vuelta y abrió la puerta, pero antes de salir escucho algo más.

-Ah, Sasuke… Dos cosas…-Hubo unos segundos de silencio.-Tu no vas a ir durante un buen tiempo…-

Tuvo ganas de reclamar pero calló.

-Y las primeras personas en ir serán la nueva pareja Hyuga.-

-Hmp…-Cuando Madara terminó de decir esto Sasuke cerró la puerta detrás de él, el sonido retumbo durante unos segundo y después todo quedo en completo silencio.

Ahora si fue a su cuarto.

End flash back…

Abrió los ojos de nuevo, molesto todavía por llevar cinco días encerrado en aquel castillo sin poder hacer nada.

Ahora se dirigía otra vez a su cuarto, a continuar perdiendo el tiempo mientras que la parejita de recién casados salía al bosque, a vigilar… Algo que él consideraba mucho más interesante que estar ahí.

Abrió la puerta de su cuarto, la cerró de un golpe y miro hacía al frente.

-Sasukito-kun, te estaba esperando.-Observo durante unos segundos a la pelirroja que se encontraba en su cama, tapada solamente por la sabana.-He venido a hacerte compañía.-

Miró como ella sonreía y se metía aún más debajo de las sabanas.

Cerró los ojos… Era un vampiro, era Uchiha Sasuke… pero por sobre todas las cosas… ERA HOMBRE, y ya sabemos que hay cosas a las cuales un hombre no puede resistirse… O si puede, pero no quiere.

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Caminaba a paso tranquilo por aquel gran terreno desértico; la verdad no tenía ninguna prisa por llegar al bosque pues su único propósito sería vigilar si es que había alguien merodeando y mucho mejor si llegaba a oír alguna conversación de aquellos "salvajes" como anteriormente habían sido llamados.

Continuo con la vista hacia al frente esperando ver pronto el bosque y terminar rápido con aquella misión; su deseo se cumplió, al cabo de un par de minutos logro divisar en el horizonte un par de árboles y según iba avanzando estos aumentaba de cantidad y tamaño.

Avanzo tanto y tan rápido que no pasaron ni tres minutos cuando se encontraba a escasos metros del bosque.

Justo frente a él, con muy corta distancia, se encontraba un gran tronco caído; era realmente muy grueso y no se diga su largo, más lo que importaba en sí no era el tronco sino su utilidad, lo que representaba.

Un humano podría confundir el tronco con uno más del montón, sin embargo cualquier licántropo y vampiro sabía bien que ese tronco era nada más y nada menos que la división entre dos territorios, y para variar territorios enemigos.

Un licántropo que pase ese tronco y entre a territorio de vampiros podría encontrarse en graves aprietos, no por los vampiros puesto que ellos, a diferencia de los licántropos, no vigilaban su territorio y tomando en cuenta que se tardarían una media hora en llegar del castillo al tronco ellos no constituían una amenaza en sí. Lo que realmente era peligroso era la cantidad de trampas que se encontraban escondidas en el territorio de vampiros; las había de toda clase, desde pequeños hoyos en los cuales caías hasta cuerdas que con tan solo rozarlas podías asegurar ya una gran explosión.

Solo los vampiros conocían la ubicación de las trampas, solo ellos podían pasearse tranquilamente por ahí… Ese era el peligro.

Pero entrar en territorio licántropo tampoco era muy seguro que digamos, aunque ellos no tenían la gran cantidad de trampas y tampoco era tan avanzadas tenían un punto a su favor; ellos si vigilaban todas las noches… Y que un vampiro solo se encontrase con un licántropo podía asemejarse a que un licántropo tocara una de aquellas pequeñas cuerdas que podrían volar en mil pedazos a cualquiera.

Esa eran los riesgos que corrían al meterse en territorio enemigo…

Riesgo que él iba a asumir.

Fijo su vista en el tronco y se dispuso a cruzarlo cuando sintió como alguien tomaba su mano, entrelazando los dedos.

-Neji.-Se escuchó decir a una voz dulce y aterciopelada.-No-no… no entres.-

Se volteo para contemplar a su acompañante.

-¿Tienes miedo?-le dijo acercándose a ella.

Vio como esta movía lentamente su cabeza en forma de negación.

-¿Entonces?-

-Yo-yo… Es que yo…-

El chico la observó seriamente.

-No tartamudees.-recriminó en tono algo serio. Él le había dicho claramente que tartamudear demostraba su desconfianza, no solo consigo misma sino también hacia que los demás la vieran como alguien débil; y eso era algo que él no quería permitir, no quería que nadie tratase mal a su esposa; mucho menos que ella misma se menosprecie.

-Gomen.-La chica bajo la mirada al suelo, avergonzada por haber hecho molestar a Neji.

El chico la escruto con la mirada.

De la nada sintió coma la tomaban por la quijada y alzaban su rostro.

La chica quedo cara a cara con él.

Así es como le gustaba, contemplar los ojos perlados de ella, no le importaba que los suyos sean parecidos, veía en los de ella un brillo especial, algo distinto; algo que hasta ahora casados no lograba identificar y mucho peor encontrar en alguien más.

-Sabes que jamás dejaría que algo malo te pase.-

Vio como la chica profundizaba aún más su mirada y después separaba lentamente su mentón de la mano que lo tenía.

-No-no…-La chica respiro intentando controlar su nerviosismo.-No quiero que te pase nada malo a ti.-Soltó de repente mientras lo abrazaba y escondía su rostro en su pecho.

Él se quedó estático; se había imaginado muchas cosas, muchos motivos por los cuales ella estaba nerviosa o tenía miedo, pero sin embargo esto era una total sorpresa.

Sonrió mientras correspondía al abrazo con una mano y acariciaba el cabello negro de ella con la otra.

-No me pasará nada, ni a ti ni a mí.-

Después de estar unos segundos más en esa posición se separaron.

El chico le regalo una media sonrisa mientras se daba la vuelta y se dirigía nuevamente hacia el tronco.

Lo paso, dio tres pasos contados dentro del territorio enemigo cuando sintió un agarré.

No supo muy bien lo que sucedió hasta que se vio a si mismo contra el tallo de un árbol que se encontraba cerca y unos ojos verdes observándolo.

En ese momento no sabía que sentir y mucho menos que pensar.

Lo siguiente que supo es que pasaban algo alrededor suyo y para cuando pudo reaccionar ya se encontraba amarrado a aquel grueso tallo

Primero miro las cuerdas que lo ataban, eran gruesas y estaban en muy buenas condiciones, por lo que dedujo no podría soltarse.

Después giró su mirada hacia al frente y pudo observar a su atacante.

A unos tres o cuatro metros de él se encontraba la pelirrosa que habían visto la noche anterior.

-Yo de ti no lo haría.-Volvió a girar su rostro para ver a la persona a la cual le hablaba.

Y diviso a Hinata a punto de cruzar aquel tronco que él había cruzado.

La chica se quedó quieta al escuchar tal advertencia y volteo su rostro hacia Neji.

Intentó volver a entrar a territorio enemigo sin embargo otra advertencia la detuvo.

-Quieres terminar igual que él.-La chica pelirrosa señaló al joven atado en el árbol.

Hinata se paró en seco, miro a Neji que negaba con la cabeza, indicándole así que no pasara.

Su mente debatía entre su seguridad y la de Neji, su corazón sin embargo le decía a gritos que vaya a dónde él.

-Uff…-Suspiro con cierto cansancio la pelirrosa.- ¿Quieres ayudar a tu noviecito?-

Hinata observó a la pelirrosa.

-¡Te ordeno que me sueltes!-Se escuchó decir al amarrado.

La pelirrosa rodó los ojos, intentó pasar por alto su comentario.

-¡Sino me sueltas pagarás caro!-

Ahora volteo su mirada hacía el chico que había amarrado, no era una mirada agradable, se podría decir que era una de…"Cállate."

Camino hacia el tronco y se sentó.

Hubo unos segundos de silencio en los cuales nadie se atrevía a decir nada, o más bien nadie sabía que decir.

-¿Cómo te llamas?-Pregunto aún sentada en el tronco, mirando a la chica.

Su tono no denotaba enojo, ni tampoco alegría, solo una total tranquilidad.

Dudo se contestar o no, pero después de todo… ¿Qué tenía de malo responder a algo tan sencillo?

-Hi-Hi… Hinata.-

-Ajammm…-La pelirrosa miro al chico atado.- ¿Y él?

-Eh… Ne-Neji.-

Oyó soltar un suspiro a la chica sentada mientras esta cerraba los ojos por unos segundos.

-Bien Hinata, Neji… Yo soy Sakura, Haruno Sakura.-Pensó durante unos instantes lo que iba a decir.-Primeramente quiero dejar claro como están las cosas… Tú.-Dijo volteando a ver al chico.-Invadiste el territorio de licántropos y para tu buena suerte tú no.-Ahora regreso su vista a la chica.- …Y de momento yo mando aquí, obviamente me atengo a las reglas que impone Naruto… Si Naruto estuviera aquí os aseguro que él.-señaló al chico sin voltearse a verlo.-Tuviera por lo menos dos de sus costillas rotas y una que otra herida de menor gravedad… Sin embargo Naruto tenía cosas que hacer.-

Cerró los ojos recordando cómo hace unas dos horas había dejado pasar a la rubia, Ino, para que se encontrase con su amigo; todo había sido planeado ella vigilaría los días que sean necesarios y hasta se había ofrecido a reemplazarlo todos sus turnos.

Volvió a abrir los ojos, concentrándose en el presente.

-Ya hora yo estoy al mando.-Sonrío por lo bien que sonaba decir eso.-Tengo ordenes de acabar con todo vampiro que entre en territorio lycan.-

Hinata sintió como su corazón se oprimía al escuchar eso.

-Sin embargo a mi no se me da bien eso de seguir órdenes, así que no te mataré.-Miró al chico.-Pero quiero decirles y hasta proponerles algo.-

-Lo que quieras decirnos no nos interesa.-

-Y a mí no costaría mucho acabar con tu vida y la de ella.-señalo a la chica pelinegra.-La verdad no me interesaría que siguieran con vida si ni siquiera saben agradecer el gesto que estoy haciendo al no matarte… Y mucho menos me interesaría si es que no me quieres escuchar, ese no es mi problema, pero te aseguro que tú tendrás uno grande si no lo haces.-

Su tono de voz sonaba firme.

Neji calló, entendiendo por fin que no estaba en condiciones de quejarse, exigir y mucho menos ordenar algo.

-Bien, como iba diciendo, tengo algo que proponerles… Pero espero que no se lo digan a su líder… Vendría a ser como algo entre nosotros.-Miro a la chica pelinegra que aún seguía de pie.-Siéntate.-Dijo mientras señalaba el tronco.-No te haré daño.-Sonrío con cierta dulzura.

Hinata estaba confundida, un momento esa chica los amenazaba de muerte y otra se portaba totalmente amigable. Sin entender muy bien lo que sucedía y con curiosidad por saber lo que diría, se sentó junto a ella.

Sakura sonrío nuevamente.

-Verán, quiero explicarles primeramente que ODIO las guerras… No veo lógica alguna en que dos especies como las nuestras estén luchando constantemente la una contra la otra, me parece la mayor estupidez en este mundo… Por eso quiero proponerles algo parecido a una alianza, pero será solo con ustedes dos; no con nadie más de los vampiros…-

Calló durante unos segundos, y al ver como nadie decía nada prosiguió.

-Yo he viajado mucho, muchísimo durante mi vida… Acabo de llegar de Suna, allí se ha logrado formar alianza entre los vampiros y los licántropos, conviven juntos en la misma ciudad sin ningún problema… Es más, los licántropos ayudan a los vampiros cuando estos, por varias razones, se encuentran expuestos y está a punto de amanecer… Ofrecen sus casas para que se queden.-

Vio como la pelinegra abría los ojos sorprendida y el castaño solo levantaba las cejas con algo de admiración.

-Pero como en todas partes siempre hay quienes se oponen, y Suna no es la excepción; sin embargo se ha reducido a la minoría así que ellos no son un gran problema. De momento están bajo control.-Sonrío satisfecha al recordar todo lo que se había logrado.-Pero aquí en Konoha las cosas son diferentes; todo se ve mucho más complicado puesto que ninguna de las dos partes quiere ceder y se está incitando a la guerra… Pero creo que le estoy dando demasiadas vueltas al asunto…-

Sonrío nuevamente al ver como se demoraba tanto solo para decir algo sencillo.

-Ustedes dos, por lo que pude ver, no parecen malos… Y por ello quiero que salgan ilesos de la guerra, que no se vean afectados.-

Calló durante unos segundos para observar a la pelinegra.

-¿Có-Co… Cómo?-Pregunto esta sin poder aún creerse que esa chica quiera ayudarlos.

-Quiero que vayan a Suna, allí estarán a salvo.-

Vio como Hinata abría levemente la boca sorprendida mientras el castaño fruncía el ceño estupefacto.

-Sí, Suna queda un poco lejos, sin embargo yo podría conseguir que ustedes lleguen sanos y salvos, algunos licántropos están instalados camino a Suna, ellos no dudarían en prestarles posada durante el día.-Lo dijo con cierto entusiasmo.-Ustedes serían recibidos por la hermana del líder de Suna puesto que este no se encuentra ahí.-Al decir esto le vino a la mente la imagen del pelirrojo.-Y se los instalaría rápidamente en una casa… Así de simple.-Sonrío complacida por la explicación que había dado.

El silencio perduro durante unos segundos, unos largos segundos.

-No lo…-

-Es verdad.-Interrumpió bruscamente la pelirrosa.-No tengo porque mentirles.-

-De-demo…-

-¿Por qué deberíamos confiar en ti, y por qué confías en nosotros?-

La pelirrosa rodo los ojos fastidiada por la actitud del castaño.

-Deberías confiar en mí porque todavía no te he matado aunque me estén dando ganas, y yo confío en vosotros porque la proposición que estoy dando os conviene.-Suspiro un poco cansada.-Tú.-Señalo al castaño.-Ella.-Señaló a al pelinegra.-Él.-Continuo señalando a la pelinegra.-Al igual que muchos serán afectados por la guerra.-

-Eso es algo a lo cu-

-¿Él?-Interrumpió la pelinegra al castaño.-No… no entiendo.-

Sakura sonrío.

A diferencia del chico ella sí se había dado cuenta, tal vez había estado más atenta a lo que había dicho.

-Sí, él.-Sonrío aún más.

-¿Él?-Repitió aún confundida.

-Aja.-Dijo la pelirrosa.-Él.-Y señaló el vientre de la chica.

Hinata, al igual que Neji, abrieron sus ojos de par en par mientras Sakura se aguanta las ganas de echarse a reír.

El silencio perduro durante unos varios minutos, en los cuales las miradas se habían posado en el vientre de la pelinegra.

-Te… te refieres a que ella…-Habló el castaño sin querer terminar la oración.

-Sí, está embaraza… Pero solo tiene dos semanas, no más.-

-¿Cómo-Cómo pudiste-Cómo pudiste saber?-Pregunto la pelinegra, puesto que ni ella misma había logrado percatarse.

-Soy una excelente médica, lo deduje solo con verte.-Sonrío por sus adentros, agradeciendo a su maestra.

-En…Entonces.-

-Sí, lo hice más por ese niño y por ti que por él.-Dijo sin voltearse a ver al castaño.

Un rato más de silencio.

-Y, ¿Aceptan mi propuesta?-

El silencio se hizo notable durante alrededor de lo que serían dos largos minutos.

Hinata no se atrevería a decir nada sin antes saber la opinión de Neji, y al supo.

-¿Cuál sería la excusa para salir… Cómo lograríamos que nos dejen ir?-Pregunto el castaño aún atado.

-Simple, deduzco que ustedes pertenecen a un clan importante dentro de los vampiros… ¿Cierto?-

Hinata asintió con la cabeza a lo que la pelirrosa continuó.

-Bien, como de seguro tu padre no ha de querer que te pase nada a ti o a su nieto… Solo tiene que decir que por el embarazo de ella se irán, por motivos de seguridad.-

El castaño abrió los ojos sorprendido por la idea.

-Entonces… ¿Aceptan o no?-

-Sí.-respondió primero Neji.

-Aja.-le siguió Hinata.

-Bien.-La pelirrosa se paró y con un cuchillo corto las cuerdas que amarraban al castaño.

-Ahora pueden irse, creo que tiene mucho que hablar… O yo que sé.-Sonrío.-Y, por favor.-Dijo al ver cómo el chico miraba a la pelinegra.-El embarazo es algo natural, no ninguna enfermedad que impida a la chica caminar, o hacer cosas normales; solo no hagas demasiado esfuerzo o te sobresaltes… Esas son las recomendaciones como doctora.-No pudo evitar reírse de su propio chiste mientras la pelinegra sonreía y el castaño caminaba hacia Hinata.

-Nos vemos otra noche.-Dijo al ver como se iban alejando.

Observó como la pelinegra se despedía moviendo la mano y el castaño solo se volteaba a verla.

Una vez los perdió de vista subió a un árbol y se acostó en la rama de este.

Sabía que ellos no la traicionarían, de eso estaba segura.

Observó la luna durante unos segundos y sonrió al pensar en su rubio amigo y amiga.

-Naruto… Ino…-Suspiro.-Hmm… Ojalá y no hagan nada malo.-Río y continuó mirando la luna; sin nada más que hacer hasta que la rubia regresara y se fuera, no sin antes echarse una pelea, Ino llamándola por el tan conocido apodo: Frentona… Y ella llamando a la rubia cerda.

Así se trataban ellas.

Así era la amistad que había surgido…

Así eran amigas.

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Bien, aquí está el cuarto capítulo, espero que les guste… La verdad yo estoy satisfecha con como salió, expreso lo que quería que expresara.

Si es q tuve alguna falta ortográfica discúlpenme…

Quien quiera matar a Karin, hágalo, a mi la verdad no me interesa lo que le pase a ella; pero por favor, no se la cojan contra Sasuke… El es hombres, tienes sus "deseos"… La culpable es ella, si a alguien van a matar que sea a ella.

Bueno con esto me despido diciéndoles que si es que gustan espérenme hasta el próximo capítulo, no los obligaré puesto que no sé cuándo lo actualizaré… Sin embargo ya todos saben que pido mínimo diez reviews para continuar…

Ahora sí me voy, no tengo nada más que decirles aparte de que se cuiden y ojalá les vaya bien.

^.^ n.n