Consecuencias


Capitulo 4


Esa mañana cuando Izuku despierta, demora unos segundos en ser consciente de los sucesos de la noche anterior. No solo del hecho de que faltó a su trabajo y muy probablemente, ahora este despedido. Sino de la pelea con Katsuki. Aun puede sentir el agarre que hizo en su antebrazo. De hecho, tiene la marca de tres de sus dedos en el. Seis años atrás, hubiera tomado aquel forcejeo como algo natural; hubiera cubierto las marcas con alguna camiseta manga larga y sonreído si su padre las veía. No hubiera sido más que un "altercado" con su "amigo".

Ahora es consciente de que aquello, era una agresión fisica y que no podia denunciarlo por más que quisiera, ya que traía todas las de perder.

"– ¡¿O sino que?! ¡¿Vas a llamar a la policía?! – interviene cortante. Molesto. Y que se joda la paciencia – ¡Vamos, hazlo! ¡Que vean las condiciones de mierda en las que vives y me den la custodia a mí! – le reta– Aunque podría decir que trabajabas en un prostíbulo y seria más facil, no lo crees."

Cierra los puños, molesto, y quiere gritar de la rabia, mas se contiene al ver a Mizuki durmiendo a su lado. Ella es su hija. Todo lo que tiene en la vida. Suele repetírselo en días como ese, en los que el odio hacia Katsuki es tan insoportable, que termina por ver en ella, la viva imagen de él.

Es mi hija.

Lo repite en un bucle de palabras, cual mantra, hasta que se le vuelva inconsciente el pensarlo

Porque ella no tenia la culpa de tener el cabello cenizo o los ojos carmesí… mucho menos el quirk explosivo.

Suspira profundo.

Reconfortándose con el pensamiento.

Mi hija.

Aquella escena se repite desde el embarazo.

Izuku supo de su estado a los dos meses, cuando su celo no llegó y las nauseas matutinas eran insoportables. En aquel entonces, el aborto era ilegal; aún cuando un omega habia sido tomado contra su voluntad. Una regla impuesta por alfas que jamás sabrían lo que era pasar por ello.

Él no tuvo opción.

La noticia le cayó como un balde de agua helado y al inicio, se sintió desconectado con la idea. Era como un mal sueño del que esperaba despertar en cualquier momento. O un tema desagradable, de esos que si no lo mencionas, con el tiempo se olvida, desapareciendo con lo que llevaba dentro.

Pero aquello no sucede y con el pasar de las semanas, la nueva vida se hacia más presente.

A los cuatro meses, su vientre empieza a notarse. Cae en su realidad. Obliga a su mente a ser consciente de lo que le sucede, no por eso, se acostumbra a la idea. No quería estar embarazado. No quería tener un hijo. Y ver los cambios físicos que su cuerpo mostraba a cada dia que pasaba, lo hacían sentir asqueado. Más aun, cuando se le prohíbe el ingreso a la escuela.

"Sera un mal ejemplo para los alumnos omegas", le dijo la institución.

"Seria un buen ejemplo de lo que pasaba cuando los alfas abusaban de su estatus", pensó él.

De una manera forzada, sus estudios básicos se vieron intercambiados por clases de preparto. Su rutina dejo de ir a la escuela a la siete, a ir todos los sábados a las diez, a un grupo de apoyo de omegas en su misma situación.

Esa ahí donde conoce a Shinso. Su padre, Hitoshi-san, era un doctor y activista en la lucha de los omegas. Era él quien organizaba las reuniones en un salón libre del hospital.

"Ustedes no están solos. Se tienen los unos a los otros y deben de protegerse como congéneres que son" solía repetirles en las charlas, cuando un omega veía receloso a otro.

En más de una ocasión, las feromonas de ellos causaban conflictos. Hitoshi-san era beta, por lo que no podía percatarse del ambiente cargado de envidia y molestia de algunos, hasta que la pelea explotaba. Por eso llevaba a Shinso, con un quirk tan fuerte que manipulaba tu mente, podía detener las disputas sin causar daño a un omega embarazado.

Fue así como lo conoció, cuando un omega quiso atacarlo, sintiéndose amenazado por su olor dulce y aspecto joven, frente a un alfa joven que había ingresado al aula a arreglar una silla. Izuku sintió vergüenza al reconocerlo por el color de cabello. Habían sido compañeros en la escuela de ese pueblo. No hubo tiempo de ocultar su vientre prominente y solo atino a voltear el rostro.

Pero Shinso fue amable, como hasta ahora nadie lo había sido. No solo separo a ese omega de él y le ayudo a ponerse de pie, también lo acompaño a casa, asegurándose que llegara a salvo. Tanto él, como su bebe.

Nunca preguntó nada sobre el embarazo.

Con el tiempo se volvieron buenos amigos. Shinso solía ir a casa de Izuku a hacer las tareas y explicarle los temas tocados en clase. Izuku solía contarle sobre él, sobre sus sueños, sobre su embarazo y los planes que tenia para el bebe.

El aborto era ilegal, pero no dar en adopción.

Fue la primera persona con la que sincero su intensión.

– Es tu decisión y no quiero decir que hagas lo contrario, pero no creo que sea posible. Cuando un omega ve a su bebe, difícilmente lo abandona. Entre ellos se crea un lazo tan fuerte como la marca de un alfa. – le había dicho su amigo.

Izuku no esperaba que alguien fuera a entenderlo. Aun si los omegas podían dar en adopción a sus hijos, la sociedad se encargaba de juzgarlos por abandonar a sus bebes. Por lo que solo oyó lo que tenia por decirle y callo.

Incrédulo de sus palabras.

Hasta que tuvo a Mizuki entre sus brazos.

Durante nueve meses, había pensado de que si ella se parecía a Katsuki, terminaría rechazándola. Ciertamente, sentía que de eso dependía si se la quedaba o no. Sin embargo, cuando la enfermera la puso entre sus brazos, poco le importo que el escaso cabello que tuviera fuera de color cenizo o que sus ojos, unos días después de alumbrar, dejara su coloración celeste por una carmín.

Era la cosa más bonita que había visto en su vida.

Y era suya.

Recordar esos momentos le ayudaba a calmar esa ansiedad con la que despertaba a veces.

Mizuki era su hija. Su familia. Su vida. Lo único bueno que le había dejado esa dolorosa experiencia y si no quería perderla, solo había una cosa que podía hacer.

Huir.

Alza una ceja cuando ve la fachada del café.

La pared es de color azul con un gran letrero amarillo y bordes rojos que dice "Smash". Asume que el llamativo nombre hace referencia a All Migth y el eslogan "Smash café, un café para héroes" busca atraer a los héroes de la agencia cercana, que coincidentemente, es en la que trabaja Katsuki.

Ahora entiende porque la insistencia.

El sonido a campanas de la puerta al abrirse y el olor a café ingresando por sus fosas, le hace consciente de lo que esta a punto de hacer. Aunque el sujeto rubio y delgado que lo recibe en el mostrador, le vuelve a hacer olvidar aquello.

– ¡A-A-All might!

El héroe numero uno, ex numero uno, esta de pie frente a él.

Izuku solía imaginar que el día que lo viera en persona, seria el día que ingresara a UA y él fuera su maestro. Ese sueño no se había cumplido, pero eso no quitaba la emoción que sentía el tenerlo en frente. Él lo admiraba por muchas razones. De pequeño siempre imaginó que un diga llegaría a ser como él. Incluso cuando supo que era un omega, la felicidad no le cabía en el pecho de saber que tenia algo en común con el héroe.

Porque All Might no solo había llegado a ser el símbolo de la paz, sino logrado una reivindicación de los omegas al ser el primero en convertirse en héroe.

– Tú debes ser Deku– el mayor le sonríe afable – Bakugou me dijo que vendrías.

– I-Izuku – tartamudea emocionado – me llamo Midoriya Izuku, no Deku.

All Might ríe de si mismo.

Conoce a Bakugou desde que ingreso a UA, ya debía de suponer que aquel nombre peculiar que le había dado, no era más que un apodo.

– Sentémonos en una mesa. – le ofrece.

Izuku esta nervioso.

Si Katsuki hubiera empezado diciendo que vería a All Might ahí…no, que trabajaría junto a All Might, no hubiera puesto tantas trabas en ir y aceptar ese empleo.

– ¿Se te hizo difícil llegar?

– N-no, vivo cerca.

Es imposible controlar el temblor en su voz. Se siente tan emocionado, asombrado. Quiere hacer muchas preguntas sobre su quirk, su estilo de pelea, sus puntos débiles y sin embargo, debe controlarse y guardar la compostura.

No solo eso.

Debe modificar su plan de la mañana, cuando salio de casa. Ese en el que daría mal la entrevista, no lo contrataría y Katsuki lo dejaría tranquilo de una buena vez.

No puede no querer trabajar ahí, si All Might es su jefe.

– ¿Cuántos años tienes?

– Veinte.

– ¿Has trabajado antes como mesero?

– Sí. En un bar – se arrepiente de inmediato al mencionar el bar. Pero All Might no tiene porque sospechar que era más que solo un mesero. – ta-también en un restaurante.

– Bien. Dime, ¿te encuentras estudiando o solo trabajas?

– Solo trabajo.

– ¿Vives Solo?

– Con mi hija.

– Y tu alfa – continúa la frase, la cual cree inconclusa.

– No – musita – solo con mi hija.

El mayor hace un sonido gutural de reproche a si mismo. Ha hablado de más.

Como omega, conoce de los riesgos que corren en una sociedad dominada por alfas. Incluso siendo un héroe de renombre, se ha topado a lo largo de su vida, con personas queriendo someterlo por su género. En su caso, la fuerza descomunal que le proporcionaba su quirk, le había permitido defenderse de todo tipo de ataques; sin embargo, no todos los omegas contaban con esa suerte.

Parecía ser ese, el caso de Izuku.

– ¿Y como conoces a Bakugou? – intenta desviar el tema hacia otro punto, a su parecer, más ameno.

– Ah…Nosotros fuimos a la misma escuela.

Mas el rostro del menos le hace notar su segundo error.

El ambiente no se torna más ligero, sino todo lo contrario.

Suspira.

Trabajar como héroe, implica muchas veces, saber leer entre líneas. Y esas líneas de Izuku, le decían que entre ellos había habido algo más que simplemente ir a la misma escuela. Algo doloroso y esperaba, de corazón, que se tratara de un amorío adolescente y no algo más grave.

– Bueno… El trabajo es muy fácil. El café es nuevo, por lo que no hay muchos clientes. Se te asignaran un número de mesas, tomas la ordenes de los clientes, la dejas en la barra y esperas a que salgan de la cocina. Luego se la llevas y listo. El horario es de ocho de la mañana a seis de la tarde y este – extiende una nota de papel – es el sueldo que ofrecemos.

Si Izuku ya estaba sorprendido por ver a All Might en persona, el monto que leyó lo terminó por impactar.

– ¿E-está seguro que esta es la paga?

All Might asiente.

El menor entiende poco de negocio, pero ha postulado a los suficientes, como para saber que esa paga estaba por encima del promedio para ese empleo. Cree que, siendo omega el ex héroe, entiende bien las dificultades que sus congéneres pasa y es ese el porque de la cifra.

Aunque aun le parece extraño.

Da un vistazo al rostro del rubio.

No hay atisbo de dudas.

– ¿Cuándo empiezo?

– Mañana – sonríe nuevamente.

Izuku asiente. De acuerdo con ello.

– Muchas gracias All might.

– Puede llamarme por mi nombre. Yagi Toshinori.

– Muchas gracias Y-Yagi-san.

Antes de irse, Izuku hace una reverencia y continúa agradeciendo hasta la puerta.

Toshinori se le queda observando por la ventada del local. Era obvio que el pequeño aceptaría con semejante suma para un simple mesero y no es que menospreciara su trabajo, era solo que él sabia el sueldo promedio para ese puesto.

–Midoriya Izuku – murmura bajo.

No entiende bien cual es el trasfondo de esa historia. La del pequeño con Bakugou. Desde que conoció al alfa, cinco años atrás, había visto en él a un jovencito de pocas palabras y muchas maldiciones. Aunque no hubiera quien lo odiara en el curso, él parecía hacer todo lo posible por alejarlos.

Es por ello que no dudó en ayudarle cuando vio el interés que tenía en ese omega y la insistencia que puso para que lo contratara, aun cuando ese puesto ya estaba copado.

[11:32 am] A.M : Bakugou, mi chico, Midoriya aceptó.

El peso de su espalda cae pesado, sobre el respaldar de la silla. Una leve sonrisa se dibuja en sus labios. El problema del empleo esta solucionado. Conocía lo suficiente a ese nerd, como para saber que una vez viera a All Might, lo tomaría sin dudarlo.

Siempre ha tenido cierta obsesión con el exhéroe.

– ¿Sonriendo solo?

La sonrisa se le extingue nada más oír a Kirishima.

– ¿Novedades? – el pelirrojo recuesta sus muslos en el escritorio.

– Aceptó el empleo

– Te dije que hablar civilizadamente ayudaría.

– Si – musita poco convencido.

Recuerda los sucesos del día anterior.

Por un pequeño segundo, creyó que Deku no se presentaría a dar la entrevista.

Era del error que cometió discutiendo en su casa.

¡Mierda!

Ni siquiera quería tener a la mocosa solo para él.

– Eso no suena tan convincente.

– Aceptó el empleo y es lo que importa.

– Blasty – Katsuki chasquea la lengua, mirando hacia otro lado. Kirishima hace la pregunta obvia – Pelearon – que termina por sonar más a una afirmación.

Bakugou tensa la mandíbula. Duda de responder o simplemente largarse de ahí, pero el pelos de mierda no baja la guardia y entiende que de irse, lo perseguiría haciendo un escándalo.

– Sí. – Masculla, para pronto buscar defenderse– El muy idiota se puso en plan "Soy un omega, no me toques" – imitó la vocecilla de Deku – solo hice lo que debía hacer y tal parece que funciono. Fin.

Kirishima golpea su propia frente.

– ¿Que hiciste?

– Decirle las consecuencias de lo que pasaría si gritaba – Eijiro alza una ceja, duda de entender aquello. Katsuki rueda los ojos, chasquea irritado de tener que explicar todo al detalle – Si la policía me llevaba yo diría la verdad, que el hijo de puta se prostituye y listo, la mocosa se iría conmigo.

Kirishima reitera el golpe a su frente.

– Aceptó el empelo, fin del asunto.

Pensar en Bakugou teniendo autocontrol en su lado alfa, había sido mucho para su imaginación. Al menos, como decía, el omega ha aceptado el empleo y no salido huyendo de ahí.

– Espero que esa amenaza también haya servido para que te deje ver a tu hija – pronuncia con sarcasmo y sinceridad. Katsuki observa hacia otro lado. Bien, eso solo quiere decir que hay más tras esa historia. – ¿Que más paso?

Silencio.

Katsuki frunce los labios.

No esta seguro de que responder. No esta seguro de como sentirse ante lo acontecido la noche anterior.

La había cagado con Deku, de eso no tenia dudas (aunque debía admitir, que ese idiota solo entendía a las malas), y también con su hija, que de lo contrario, no hubiera buscado atacarlo. Y eso era lo confuso, porque en lugar de sentirse mal por saberse odiado por la niña, estaba esa misteriosa sensación que lo hacia sonreír.

– Ella nos vio. – Comenta casual, sonriendo de lado– Defendió a Deku, me quiso atacar – bufa divertido. Abre la palma de su mano, hacia arriba y deja ver una pequeña explosión – Activó su quirk.

Kirishima sonríe algo dudoso, contagiado por la extraña aura que envuelve a su amigo.

Ha entendido la referencia y aunque se entienda entre lineas, que la pequeña lo odia por molestar a su padre; estaba orgullo de tener más cosas en común con ella.

– Entonces ve despacio. – Palmea su hombro – Gánate su confianza. No eres tan rudo como pareces – se variendo a su sitio.

Coge una libreta y un lápiz, aprovechando que Mizuki esta entretenida viendo sus caricaturas.

El cambio de sus planes (que coincidía con la aparición de All Might en ellos) le ha llevado a tomar el empleo sin meditar en el sueldo, que si bien era más de lo que esperaba, era menos de lo que sacaba con sus "extras" en el bar.

Empieza hacer cálculos en su libreta. Agua, luz, alquiles, escuela de Mizuki, alimentos… Suelta el lápiz con molestia.

El sueldo ofrecido, restado a sus gastos fijos mensuales, no le daba un margen de ahorro suficiente para lo que tenia en mente.

Huir y empezar una nueva vida en otra ciudad o incluso, país, no era nada fácil, ni barato. Necesitaba un buen capital para iniciar una nueva vida, teniendo en cuenta, que se le dificultaría encontrar empleo al inicio. Revuelve sus cabellos menta. El plan debía ser ejecutado en dos meses y medio como máximo, ya que no estaba seguro de cuanto tiempo podría contener a Katsuki y sus ganas de acercarse a ellos. Si embargo, con el último cambio en su vida, ese tiempo se extendería a los tres o cuatro meses.

Suelta un suspiro largo.

A veces piensa, que todo seria más fácil si Shinso fuera un alfa. Le habría hecho marcarlo hace mucho y con ello, tomado posesión sobre Mizuki. Aun si el padre era otro, para la ley seria del alfa que lo marco.

Ríe.

Tonto de pensarlo.

Vuelve a coger el lápiz y recalcular. Reduce gastos en alimentos, elimina salidas con Mizuki e incluso plantea volver a vivir con Shinso…rápidamente tacha eso ultimo, no puede valerse de él cada que esta en problemas.

Pero su margen de ahorro, no aumenta de manera considerable.

Estoy perdido.

A no ser…

Como si una última esperanza aflorara en el aire, Izuku abre los ojos de par en par. Que ya tenga un empleo, no le impide tener otro. Uno que ya conoce y le facilita el ingreso de dinero.

Toma su teléfono, abre su agenda y le da un vistazo rápido. Aun conserva números de ciertos clientes (no es que fuera costumbre dar su numero, de hecho estaba prohibido tener citas por fuera, pero Izuku necesitaba el dinero y si alguien le daba la oportunidad de ganarse un dinero extra, el no le era ajeno).

Nuevamente toma papel y lápiz. Con tres o cuatro de ellos a la semana, sin tener que dejar una comisión y asumiendo que ellos corran con los gastos de hotel y otros, podría llegar a la fecha deseada. Era algo riesgoso, teniendo en cuenta la actitud de Katsuki cuando se entero de su empleo.

Pero es un riego que debo correr.

Sonríe amargamente.

No le gusta lo que va a hacer. No le gusta arriesgarse con Katsuki, teniendo de por medio a su hija.

Sus ojos se fijan en ella. Mizuki juega con sus juguetes mientras ve la televisión.

Y piensa, que no importa que tanto asco o miedo le de la decisión, no puede permitir que ella sepa la verdad.

Mizuki no merecía un padre como Katsuki.

Izuku arriesgaría todo por ella.

El primer día en la cafetería, empieza sin mayores contratiempos.

El local tan solo tiene tres mese de abierto y no es muy conocido, como le había mencionado All Might, por lo que esa mañana solo atiende un par de mesas y conversa con el otro mesero. Se trata de un joven universitario, Kouta. Es una persona amable, agradable de conversar e inmediatamente lo relaciono con un beta. Le toma por sorpresa descubrir que se trata de un alfa y no solo eso, sino que es el hijo de dos grandes héroes.

Aquella curiosidad que tenia de adolescente se vio presente en ese instante, cuando le pidió emocionado que le mostrara su quirk. A lo que el muchacho respondió con una mueca, dejando en claro que ese tema no se tocaba.

Restando aquel percance, todo había continuado tranquilo. Personas pasaban frente al local, algunas entraban curiosas, otras seguían de frente.

Casi al medio día, Izuku había pedido permiso de ir por Mizuki a la escuela. All Might se lo concedió y dejo que la niña se quedara en una mesa hasta que su turno terminara.

Quizás debió pagar por la guardería de las tarde, porque era imposible olvidar el rostro de asombro del mayor, al ver a su hija. A veces, Izuku simplemente olvidaba el parecido de ella con Katsuki.

Mizuki también pareció sorprenderse de verlo. All Might no tenia la apariencia de años atrás, cuando enfrentaba villanos. Ahora más delgado, encorvado y algo demacrado, era muy diferente a lo que alguien esperaría. Sin embargo, luego de un par de palabras, Mizuki pareció retomar la emoción con la que miraba sus hazañas.

Y All Might no hizo ninguna pregunta sobre ella.

Las cosas parecen ir bien.

Tan bien como suelen ir, antes de pasar a mal.

Toma la cartilla del menú entre sus manos y tensa la mandíbula, disgustado. Camina hacia la mesa que acaba de ser ocupada por dos héroes.

Ground Zero y Red Riot.

Inhala profundo a pocos pasos de ellos. Les entrega las cartillas y espera unos segundos, a que hagn su elección.

– ¿Qué les sirvo?

– A mi un milshake de fresa – sonríe el pelirojo de buen animo.

Red Riot es uno de los héroes más carismáticos y encantadores. Suele ser de los más aclamados por los niños, gracias a su buen humor; pero para Izuku, no es más que un alfa idiota más.

Si es amigo de Katsuki, tiene que serlo.

Presiona sus labios, sin ánimos de devolver la sonrisa. Se limita a apuntar la orden en su cuadernillo.

– A mi un americano.

La voz gruesa del chico de las explosiones le estremece los tímpanos. Traga hondo y apunta su orden, antes de retirarse.

– No pensé que la situación estuviera tan mala. – Kirishima comenta al notar la tensión en el ambiente. Asi como las feromonas agrias que el omega a dejado cerca a su mesa.

Katsuki bufa.

¿Tan mala? Para nada. El omega ha cambiado su actitud a las personas radicalmente, o tal vez solo con él. No estaba seguro de ello. De lo que si estaba seguro, es que esa había sido la mejor interacción que han tenido desde que se han reencontrado. Es decir, al menos le dirigió la palabra… y sin pelea de por medio.

Observa e soslayo hacia la mesa junto a la barra. Izuku se encuentra sentado al lado de Mizuki. Parece ayudarla con su tarea, explicarle cosas del cuaderno y luego hacerla reír. A Katsuki le tiembla la comisura del labio por una sonrisa. Ese es el Deku que recuerda. El chico de mejillas regordetas y feromonas empalagosas.

(Y se permite imaginar unos segundos, a él sentado en esa mesa.)

– Bro – la voz de Kirishima lo trae de regreso a la realidad – ¿Cual es el plan? – Katsuki enarca una ceja, sin comprender – ¿No lo hay? ¿Me trajiste hasta acá solo para mirarlo de lejos?

El alfa piensa.

Piensa.

Piensa.

Y sí, efectivamente, no tiene un plan.

Cuando All Might le dijo que ese día empezaba a trabajar Deku, su boca hablo por si sola, ordenando a Kirishima que fuera con él. Nunca hubo un plan, solo ansias de verlo.

– Acá esta su orden – Izuku aparece con la bandeja en la que transporta sus pedidos.

Toma el milshake de Kirisima y lo deja frente de él, junto a una cuchara larga. Luego es el turno del café de Katsuki.

El momento ideal de cometer un error de principiante.

Toma el plato que lleva la taza, lo alza y dirige frente al alfa explosivo. Son solo centímetros de separación, cuando la taza resbala y cae sobre su entrepierna.

Bakugou se alza por reflejo y traga la sarta de maldición que luchan por salir de su boca. Su ingle quema como el infierno y 20 grados más.

– Lo siento, le traeré otro – se disculpa hipocritamente y regresa a la barra, a pedir nuevamente la orden.

– No se tú bro, pero yo vi que lo dejo caer.

– Cállate. – masculla entre dientes.

Katsuki se pone de pie. Las palmas le pican por hacer estalla todo, por maldecir, por no agredir al idiota de Deku. Pero Mizuki esta ahí y no puede darse el lujo de que su hija lo odie más. Camina hacia los servicios a limpiar su traje. La taza no ha resbalado, se la ha arrojado adrede, sin importarle lo caliente de su contenido.

Es más, esta totalmente seguro que ha tomado por ventaja la presencia de su hija para hacerlo.

El papel toalla no deja de salir marrón, cada que lo pasa sobre su traje. Exhala fuerte. Al menos, su traje es negro y no deja ver la mancha desagradable. Tira los papeles que ha usado para limpiarse al tacho y sale del servicio.

Mira hacia la mesa de Deku, quiere ver si disfruta su hazaña, pero la imagen que vislumbra es otra. El vecino cabello de troll esta sentado al lado de su hija, que se cuelga de su cuello en un abrazo.

Otra vez, aparece esa picazón en sus manos.

– Bakugou – All Might se interpone a la imagen que observa – el café esta en tu mesa.

Katsuki chasquea y sigue su camino a la mesa, sin dejar de ver por el reflejo de las mamparas al cabello de mierda 2, conversar amenamente con su hija.

– Lo siento, demore un poco en cambiarme – se disculpa Izuku saliendo del café.

Shinso le hace un gesto calmado y emprenden la marcha, con Mizuki durmiendo en su hombro.

– Gracias por venir a recogerme.

Izuku no es adivino, pero ya esperaba ver a Katsuki pululando por ahí. Por lo que le había pedido encarecidamente a su amigo, pasara por él a su salida. Y no es que Shinso pudiera hacerle frente a la fuerza destructiva de Katsuki, en caso este lo atacara; pero el beta tenía un quirk, uno muy aterrador que podría volver sumiso al héroe más fiero.

– Si no quieres encontrarte con él, deberías buscar empleo en otro lado.

– Lo sé, pero la paga es realmente buena y esta All Might… ¡All Might! – comenta emocionado, con los ojos brillantes de estrellas.

Shinso le sonríe suspirando. Izuku había perdido muchos rasgos infantiles que aun guardaba su rostro en la adolescencia, pero esa fascinación por All Might, perduraba. Aun recordaba cuando Mizuki era aun una bebe e Izuku la vestía con pijamas de All Might a juego con las suyas.

– No creo que sea buena idea mantener cerca de él a Mizuki. Digo, si lo que quieres es que ella no sepa la verdad, no es lo mejor.

– Lo sé, es solo…necesito ahorrar dinero. Yo… – duda si decírselo. Conoce a Shinso desde hace mucho, en ese tiempo, se ha vuelto en la persona en quien más confía. Si él no llegaba a darle su apoyo a la decisión que había tomado, no sabría que hacer, porque no quería perderle. – Yo pienso mudarme.

– ¿Mudarte? – Pregunta con cierto deje de sospecha – ¿A donde?

– No lo sé. Solo no puedo seguir acá, cerca de él.

Silencio.

Shinso entiende que el trasfondo de su confesión, es el de huir. Suspira pesado. Ha visto el progreso que Izuku ha tenido en su personalidad, el cambio que ha tenido de actitud luego de que su padre falleciera y la sociedad le hiciera ver lo duro que es ser un omega con una hija. Izuku es fuerte, no lo duda; pero a ojos suyos, sigue siendo tan vulnerable como de adolescente.

– No creo…

– Es la mejor opción que tengo – le interrumpe antes de que le haga arrepentirse de la decisión– ya amenazó con quitármela, no puedo esperar a que en verdad lo haga.

Oye como la voz del omega se entrecorta.

La sociedad es hipócrita y Shinso sabe, que aunque las leyes a favor de los omegas están dadas, un juez preferirían entregarle a Mizuki a un alfa héroe, que aun omega mesero.

– Podrías volver a Hokkaido, a mis padres no les molestaría apoyarte.

– No – niega de inmediato – me encontraría muy rápido. Sabe donde vivo sin que se lo haya dicho.

Recuerda la escena de hace unos días, cuando Mizuki despertó su quirk pensando que su padre se encontraba en peligro. No había tocado el tema con él, por lo que no sabia como es que el alfa lo había ubicado.

– Tengo familia en Seul. Hermanos de mi padre. Ellos podrían ayudarte mientras comienzas.

Izuku le mira.

Sonríe.

Es la aprobación que necesitaba de él.

– Gracias.

Almorzar en la cafetería de All Might todos los días, se le empieza a hacer costumbre.

Katsuki encuentra en ello, la única manera de ver a Mizuki. Aunque ella solo le mirara con desprecio y un claro gesto de no te acerques.

A la mierda con eso, piensa.

El como le mire la mocosa, le tiene sin cuidado. El esta ahí solo por las feromonas que calman las suyas y el malestar que estas le ocasionan. Katsuki había sido siempre escéptico a estos aromas. Él (al igual que buena parte de la sociedad), creía que los alfas eran series superiores al resto y por ende, sucumbir a un omega y sus olores dulces, estaba fuera de discusión. No había manera en el mundo, que la naturaleza creara ejemplares de tan altos rangos, para hacerlos perecer por el instinto de sentir una fragancia.

Error.

Una muestra, era lo fácil que se la había hecho conciliar el sueño desde que tenia a la niña y su padre cerca suyo. Era como si un aroma complementara al otro en armonía perfecta y dosis exacta para relajarlo.

– Joven Bakugou – sus cavilaciones son interrumpidas cuando oye la voz de su ex maestro – en mis tiempos, la hora de almuerzo de un héroe no excedía de los veinte minutos y creo que aun sigue siendo la misma.

Katsuki ve la hora en el televisor del café.

Han pasado cuarenta minutos, veinte más de lo permitido.

Los orbes rubíes vuelven a posarse sobre All Might, quien no se mueve de su posición. Deja sobre la mesa el dinero de sus alimentos y se va, sin refutar.

Bakugou piensa que es bueno que Deku trabaje para All Might. Ambos son omegas y de alguna forma, siente que podría influenciar de manera positiva en el menor. Cree no, esta seguro de ello; sin embargo, en momentos como ese, en los que su ex maestro no hacia más que tenerlo bajo su lente, preferiría que trabajar en cualquier otra cafetería.

¿Qué eran veinte minutos extras?

Lo normal era una hora de almuerzo en otras profesiones

– ¡Bro! ¿Donde has estado? – La voz de Kirishima retumba ni bien ingresa a la agencia – Ya casi llega Denki y Mineta de su ronda.

Katsuki pasa de largo sin responder, en dirección a los vestidores.

Solo necesita ponerse los guanteletes para salir a su ronda y no es como que la ciudad se vaya a caer a pedazos por que se demoren un poco.

– Tsk.

Abre el casillero y saca las pesadas granadas. Camina con paciencia a las bancas y las acomoda ahí, antes de empezar a colocárselas. Mientras lo hace, piensa que un día le podrían servir a Mizuki, ya que ambos comparten el mismo quirk.

Sonríe de lado imaginándoselo.

Con la experiencia que tiene él, podría hacer de Mizuki un arma letal, mejor Heroína de lo que es él o incluso, de lo que fue All Might. La imagen de Endearvor le viene a la mente. Agita la cabeza, él no será igual. Solo ayudara a Mizuki con su quirk si ella así lo quiere.

Que de seguro lo hace.

Querer ser el mejor, esta en sus genes.

– ¿Sonriendo solo Bakugou? – irrumpe burlón Denki.

Borra rápidamente la sonrisa de su cara y continúa con lo suyo. Denki y Mineta se preparan a tomar un baño. Por el estado de sus trajes, puede decir que tuvieron algo de acción con un villano durante su ronda.

Un aroma diferente viene a su nariz cuando los dos héroes se desvisten.

Ambos betas, no deberían generar aromas.

– Ohh… Parece que alguien ha tenido diversión anoche – Oye decir a Mineta, seguida de la risa del otro.

Katsuki lo observa sin interés, nota algunos rasguños en sus omóplatos. Ahora entiende que era ese aroma diferente que sentía desde que entraron.

Olor a omega.

– Podrías presentarla ¿no?

– Solo cosa de una noche.- Aclara Denki, caminando hacia a las duchas, pasando frente a Katsuki.

Entonces siente el aroma a omega otra vez, y no parece ser tan desconocido como en un inicio. Coge a Denki del brazo, haciendo una llave con el en la espalda del mismo, sometiéndolo contra el muro.

– ¡¿Qué te pasa?! – Grita entre forcejeos.

Katsuki hace oído sordos a sus reclamos y olfatea su cuello, su espalda, su cabello, los rasguños… Ya no solo no parece desconocido, sino que no le deja dudas. Hacia pocos minutos que había lo había sentido tan cerca como ahora.

Deku.

El hijo de puta seguía en lo mismo.

– Vuelve a verlo – gruñe muy bajo cerca a su oído – y date por muerto.

El aspecto de Katsuki siempre le ha resultado intimidante a Denki. Un alfa fornido de casi metro noventa, con feromonas amenazantes que expiden de su piel. Si bien él, un simple beta, no logra sentir olerlas, estas son los suficientemente fuertes como cargar el ambiente del vestidor y sentir muy pesado el respirar.

Denki asiente, temeroso de lo que pueda hacerle de no obedecer.

Izuku ve hacia la puerta.

Yagi-san ha salido hacia más de una hora por unos supresores y no volvía. Tenía miedo de que algo le hubiera sucedido en su camino. Aun si era el legendario All Might, seguía siendo un omega vulnerable al igual que él.

– Izuku, la mesa tres te llama.

– Si.

Camina hacia la mesa tres intentando ocultar su preocupación. Esperara un poco más a que llegue, sino ira a buscarlo él mismo.

– Buenas tarde ¿Están listos para ordenar? –Sonríe de buena gana a la pareja que atenderá.

– Sí, queremos el…

La mujer enmudece al oír un estrepitoso ruido ver de la puerta principal. Todos los comensales se giran en dicha dirección. Izuku pierde la sonrisa cuando ve que el causante del ruido, es Katsuki. Los orbes rubíes lo tiene en la mira. Traga duro.

Es una milésima de segundo y las feromonas del alfa ya inundan en recinto, petrificando a cada una de las personas ahí.

Katsuki esta furioso.

Iracundo.

Da un paso firme.

Dos pasos.

Izuku se encoge entre sus hombros cuando lo tiene cerca. El alfa lo toma con violencia, haciéndole votar su libreta de pedidos y, con la misma violencia con la que entró, jala de él, rumbo al interior de la cafetería. A la sala del personal.

Midoriya se siente indefenso. Incapaz de negarse o si quiera decir algo. Tiene el cuerpo entero paralizado, únicamente siendo sostenido por el fuerte agarre de Katsuki.

Las feromonas siguen en el ambiente. Aquel aroma a neroli metálico y asfixiante, naranja ácida en sus pulmones. Canela que le pica la garganta y nitroglicerina.

Mucha nitroglicerina.

Es de conocimiento público que algunos alfas son capaces de expedir feromonas a un nivel más elevado que otros. La naturaleza juega con ellos como animales y, en su afán de preservar la supremacía del más fuerte, se los concede a un pequeño puñado de alfas. Los mejores especímenes. Ese aroma potente, dominante e imponente, sirve para atraer mayores cantidades de omegas con los cuales aparearse.

Un uso negativo, era inmovilizar a su presa.

Izuku tenía miedo, sí, pero el que no pudiera moverse era pura treta de Katsuki.

El recorrido termina con su cuerpo golpeando violentamente contra la mesa del área de servicio.

– ¿Asi que no conforme con la paga alta de acá, sigues buscando con quien acostarte?

Las palabras golpean su espalda, logrando estremecerlo.

Katsuki no esta gritando.

No hace explotar nada.

Solo habla.

Y eso lo aterra.

– Eres todo una puta y te vienes a hacer el decente conmigo.

Solo una vez en su vida Katsuki le ha hablado de manera tan calmada, sin gritos de por medio.

Aspira hondo, buscando calmarse. Empero, el aire viciado de feromonas del alfa, se lo impiden.

Lo asfixian.

Le recuerdan lo insignificante que es.

Un omega sin quirk.

– Debiste ser más directo – el vaho de su aliento golpea su oreja. El cuerpo imponente del mayor, le somete contra la mesa. Con las manos apoyadas en la madera, a cada lado de su cuerpo. Con su pecho sobre su espalda. El omega tiembla debajo de él – yo habría pagado más que el idiota de Denki.

Izuku se jura a si mismo, que si logra salir de esa, no volverá a contactar ningún trabajo "extra" más. Se dedicara únicamente al empleo en la cafetería y cuidar de Mizuki. Si logra salir de esa. Si Katsuki lo deja. Aun esta a tiempo de demostrarle que ha cambiado y no es el mismo alfa imprudente de hace seis años.

Si él se lo demuestra ahora, Izuku le juraría lealtad.

Le permitiría ser el padre de Mizuki.

Le permitiría todo.

Si tan solo le demuestra, que en verdad merece ser llamado el sucesor de All Might.

Pero Katsuki es una teoría fácilmente refutable por él mismo. Porque por un lado, salva a omegas a diario de villanos y malhechores, y por otro, le enviste con la ropa puesta.

No otra vez.

– Aunque pensándolo bien, ya te estoy pagando el estúpido sueldo que tienes, así que no tendría nada de malo que tome algo a cambio ¿No?

Cierra los ojos con fuerza, al sentir la lengua del alfa saborear su nuca, al borde de su collar negro. La piel se le enchina en toda su extensión. Katsuki lo embiste por segunda vez y el cuerpo se le estremece de una manera grata. Izuku se humedece al sentirlo frotar su dureza contra su trasero. Porque su cuerpo esta diseñado para eso. No son más que animales manejados por instintos, que le dicen que se deje hacer, que disfrute del sexo. Su lado omega clama dentro suyo por tener un cachorro de él, porque es un alfa poderoso y de buenos genes.

Aun así, Izuku no cede. Inhala hondo, intentando guardar la compostura. Sin embargo, las feromonas le golpean hondo y saliva, queriendo saborearlas con su lengua. El aroma a neroli le prende cada terminación nerviosa del cuerpo.

Clava sus uñas en las palmas de sus manos, buscando que el dolor lo traiga de vuelta. No se va a permitir disfrutar de lo que sea que pase.

Katsuki puede dominar su cuerpo, pero no su mente.

Y tiene una fuerte lucha entre ambas partes dentro de si mismo, mientras Bakugou cuela sus manos debajo de su camisa, estrujando la suave piel de su cintura. Y su boca no deja de salivar por encima de su cuello. Y continúa embistiendo, frotándose.

Y el neroli, la canela, el cedro.

Inhala.

Exhala.

La vida le ha enseñado a Izuku, que para los omegas, es más fácil ceder que luchar. Sucumbir antes sus instintos y disfrutar del sexo con un alfa. Que nunca se puede ganar contra ellos. Que es un omega débil, sin quirk. Que no puede luchar ni siquiera contra un beta.

Esta incluso dos peldaños más abajo que un omega con quirk.

Izuku llora contra la madera, sintiéndose patético por pensar en ceder. Por siquiera de que el sexo con Katsuki seria bueno, porque no lo será. Porque él no es un juguete al que le pueden dar uso y luego desechar. Gimotea débil bajo el alfa. Y ya no hay más feromonas y humedad. El cuerpo se le apaga.

Ha logrado ponerle fin a su instinto, pero no por eso, al ataque de Katsuki, que no deja de frotarse contra él.

Es asqueroso.

Repugnante.

Pero sobre todo, humillante.

– ¿Que crees que haces? – La pregunta en voz All might llega junto a un estrepitoso sonido (que identifica como las bisagras de la puerta rompiéndose) y una sensación de livianes sobre su cuerpo.

El aire viciado se ventila y es rápidamente reemplazado por otro fuerte aroma. Mar, vainilla y arena. Ya lo ha olido antes, más no se gira a ver. Siente vergüenza. Se deja caer al suelo, sobre sus piernas. All Might lo ha salvado. Otro omega lo ha salvado.

Un omega con quirk.

Y vuelve a sentirse indefenso. Pequeño. Perdido.

Dos peldaños abajo.

El ultimo eslabón en esa cadena de valores dominada por alfas.

Incluso, por quirks.

Omegas como Izuku, no son más que juguetes en ese mundo.

Incapaces de hacerle frente a nadie.


Notas dela autora:

Primero, quiero agradecer mucho por todos sus reviews. No se imagen cuanto me han ayudado a salir de ese bloqueo en el que me sentía con el capitulo pasado. Tienen razón muchos. Katsuki no se merece a Izuku, ni ahora y probablemente nunca. Así que esa parte de la historia (una posible relación entre ellos) aun esta en veremos. Mientras, continuare con los capítulos base hasta llegar a un punto estable en la historia.

Segundo, se que parece repetitivo que Katsuki sea un imbécil en cada capitulo, pero es parte importante para adentrarnos en la historia. Katsuki esta acostumbrado que Deku haga lo que el quiera. Que todos le sigan el paso. Y que Izuku no este dispuesto a hacerlo nunca más, lo va a irritar. Por muy héroe que sea y autocontrol que diga tener, sigue siendo Katsuki, no esperemos cambios radicales…no por ahora.

Si llegaron hasta aquí, gracias por leer y ya saben, me vienen bien sus sugerencias/criticas.

Nos vemos.

Respuesta usuarios sin log:

WhiteRabbit: Que bueno que se sienta real. La idea era empezar algunos capítulos adentrándonos a la vida de Izuku y asi entenderlo un poco mejor. También me gusta cuando aparece Mizuki. Me la imagino con esa fuerza y rudeza de Kastsuki, pero el corazón de Izuku. Por eso defiende a su mamá con todo.

Ein Blue: Entiendo bien tu punto de vista y gracias por hacérmelo saber (y explicármelo tan bien). Como dije arriba, los últimos reviews me están haciendo recondiderar el rumbo de la historia y me inclino por lo del amor unilateral, aunque esta en veremos, porque falta mucho para que esta relación sea siquiera "cordial". Agradezco mucho el consejo.

Rui Chenkov: Creo que todos empiezan a coincidir en la relación que quieren entre Katsuki e Izuku. Porque, como dices, Izuku lo odia y Katsuki solo siente su instinto "Aquí no cabe una relación amorosa", es lo primero que se me viene a la mente. Así que, continuaremos con el drama un poco más hasta llegar a un punto estable y de ahí ya veremos….