Como bien saben, todo los personajes y lugares son de J. K. Rowling. Yo solo juego a ser como ella por diversión.


Las hora de la fiesta llegó rápidamente. En un abrir y cerrar de ojos se hicieron las once. Los invitados empezaron a aparecer en el jardín, ya que era el único sitio donde los extraños podían aparecer sin el permiso de los señores Potter.

El trío más James estaban esperando a los invitados, deseosos de empezar con la fiesta.

Las chicas todavía no habían bajado. Estaban maquillándose y dando los últimos toques a sus preciosos atuendos.

Rose tenía puesto un pantalón blanco ajustado con una camisa floreada, suelta y unas sandalias bajas... Era muy alta, por lo que los tacones en ella estaban de más. Su maquillaje era muy poco, solo un poco de rubor y brillo labial y su pelo recogido en una coleta alta. Su imagen era impecable, le gustaba su estilo casual, y al mismo tiempo femenino.

Emmie, que era la más clásica y simple de las tres, se había puesto un hermoso vestido verde esmeralda, que llegaba unos centímetros por debajo de los muslos, permitiéndole a la morocha moverse sin mostrar nada. Sus pies estaban apresados por unos clásicos zapatos de taco alto color crema. Tenía las pestañas rizadas y un color rosa en los labios, dándole un toque angelical, mientras su pelo caía a ambos lados de su cara, al no estar atado ninguna forma.

Lily estaba enfundada en un traje compuesto por un short negro, que era ajustado llegando a penas a tapar el trasero de la muchacha sin mucho éxito, una camisa blanca y un chaleco negro haciendo juego con el short. En los pies, se había puesto unas botinetas, de color negro también y un taco que no cualquier mujer podría llevar sin caerse, haciendo resaltar sus piernas largas y torneadas. Su pelo estaba recogido en un chignon hecho de manera desprolija, y su único rastro de maquillaje eran sus labios rojos y ojos delineados de color negro, resaltando la belleza de los mismos. A diferencia de la imagen de sus amigas, la de ella no era para nada inocente, femenina si, pero con mucha sensualidad.

Esperaron hasta que el salón estuviera lleno de gente para bajar, si algo las caracterizaba, eran sus entradas triunfales, llegando tarde aún cuando eran anfitrionas. Al escuchar la música, supieron que era el gran momento. Siempre bajaban en el mismo orden, con un par de segundos de diferencia, primero Rose, después Emmie y por último Lily.

A los pies de las escaleras se encontraban dos jóvenes. Uno castaño, alto de espalda ancha, era Felix. El otro fue reconocido rápidamente por la morocha, que no esperaba que estuviera tan lindo, y entonces sus sentimientos fraternales se evaporaron... Ahora era solo Albus la persona para la cual ella tenía ojos.

Al verlas, Felix les sonrió y las saludo, al tiempo que abraza por la cintura a Rose y desaparecían de ahí, perdiendose entre los demás invitados. La reacción de Albus fue de lo más inesperada, le recriminó a su pequeña hermana el haberse vestido de esa manera provocativa, y le exigió que fuera a cambiarse, a lo que la pequeña pelirroja respondió riéndose, con sorna, mientras le daba un beso y se iba, dejando a Emmie con él.

Lily estaba caminando por el salón, yendo a buscar algo para tomar, mientras sentía que todas las miradas se clavaban en ella a su paso. Las chicas la paraban para decirle lo bonita que estaba aquella noche. Sonrió sintiéndose complacida. Su atuendo estaba teniendo el efecto esperado. Quería mostrarle a todos y cada uno de los presentes, que ya no era para nada pequeña, lo estaba logrando con mucho éxito. Hasta varios amigos de James, que tenían diecinueve años, se fijaban en la pelirroja, sabiendo que si decían algo el hermano de esta no dudaría en matarlos.

Al llegar a la barra, donde estaba James con una de sus tantas amiguitas, Lily puso cara inocente, alegrándose de que su hermano no pudiera ver la parte inferior de su cuerpo, porque sabía que él no sería como Albus, que solo le había pedido que se cambiara... No, James la arrastraría hasta su habitación y la encerraría allí, poniendo a alguien en la puerta para evitar que se escapara.
Sonriéndole, le pidió un vaso de hidromiel, para ver que decía su hermano. Cuando vio que se lo empezaba a servir, ensanchó su sonrisa. Definitivamente, James no estaba muy consciente de lo que hacía, porque sino nunca le hubiera dado el vaso a Lily.

Se bajó el vaso de una, sintiéndose un poco mas desinhibida gracias a los efectos de la bebida. Vio que su ex, solo, la estaba mirando, y le sonreía. Lily se acercó, sabiendo que el chico iba a querer estar con ella, pero ella, por el contrario, ya no sentía nada por él, solo rencor, y ganas de hacerle desear lo que ya no podría tener. Lo saludó con un beso en la mejilla, y le sonrió, preguntándole porqué estaba allí. Él le dijo que habían invitado a su mejor amigo, y qué puesto que estaba con él, decidieron ir ambos.

Largel le dijo que estaba muy bonita, mientras la miraba con deseo. Ella lo empezó a seducir muy sutilmente, y él reaccionó intentando besarla. Estaban en el centro del salón, había muchos ojos curiosos mirándolos, y ella pensó que no había mejor lugar para humillar al chico en venganza. Antes de que los labios del chico llegaran a los de ella, puso un dedo sobre los labios de Tim, haciéndolo retroceder.

— Ni te atrevas, estos labios ya no son tuyos, Largel, perdiste el derecho cuando te encontré con Nott. —dijo Lily, lo suficientemente alto como para que todos los que estaban ahí la escucharan rechazar a Largel, sientiendose muy bien al humillar al tipo que la había hecho llorar por semanas.

Después, con una sonrisa en sus labios, volvió a la barra, donde James la esperaba para felicitarla por su brillante manera de humillar a Largel y para reprenderla por que la había visto seduciendo, con mucho éxito, al chico. Se quedo ahí con James y Dilon, un amigo de este, que también empezó a coquetear con la pelirroja, y esta, un tanto incómoda, se reía y sonrojaba ante los comentarios, para nada inocentes, que le hacía el amigo de su hermano.

Ya harta, tomó una botella de hidromiel, y se fue al jardín, pensando en reclutar a sus amigas y llevarlas a la cueva, al haber cumplido el objetivo que tenía y más, porque no solo había demostrado que ya no era una niña, sino que también había humillado a su ex, por lo que estaba más que orgullosa. Pero no pudo reclutar a ninguna de las dos jovenes, a Rose porque no la había encontrado, y a Emmie porque estaba, para su sorpresa, fundiendose en los labios de Albus.

Salió, dedicándose a ver a las parejitas que andaban a los besos por los arbustos. Se sintió molesta, quería ir y decirle a cada una de ellas que nada era para siempre, que tarde o temprano iban a traicionarse. Bebió un largo trago, para después emprender marcha hacia donde había vislumbrado, entre un grupo de jóvenes, a Liam.

—¡Hola Liam!— saludó.—Serpientes—saludó con un movimiento de cabeza, al ver que eran miembros del equipo Quidditch de Slytherin, haciendo que todos se voltearan a verla.

Más de uno, contuvo la respiración al ver a la pelirroja vestida de aquella manera. Liam la abrazó, mirando mal a sus amigos, ya que él se consideraba hermano de Lily, y no le gustaba las miradas de babosos que ponían, aunque una reacción si le divirtiera.

—¿Como es que hacen para vivir con ella todo el verano sin hacer nada?—dijo uno.—¿Están seguros de que es la hermanita de Al?

Lily sonrió, pero no por esto, sino por la reacción de cierto rubio ante su llegada, que había escupido lo que estaba tomando. No sabía si sentirse halagada u ofendida.

—Hola Scorp, no me había dado cuenta de que estabas acá hasta que escupiste todo.—dijo ella, en forma burlona haciendo reír a Liam, que sabía muy bien lo que el rubio estaba pensando sobre la mujer que tenía enfrente.

—Ho-hola Lils... ¿Lo siento?—dijo él, sonriéndole de la misma forma que lo había hecho los días anteriores. —¡Wow! Lily... Estás... Bastante bien...— fue lo único que pudo decir, mientras miraba con detenimiento a la chica.

—Gracias Scorpius— dijo, sonriendo, para después agregar— Lo de la escupida lo podemos arreglar rápidamente, ten, toma un poco de mi botella, —se la tendió— solo si no sonríes como un estúpido.

Liam se carcajeo al comentario de la chica.

—Si Scor, navidad pasó hace meses— dijo entre risas, haciendo reír a los que estaban con ellos.

El rubio sonrió, sin poder evitarlo, y la chica lo hizo también. Tomó un trago, y después se la quedó.

—¿De donde sacaste la botella? Tenía entendido que ninguna de ustedes tres bebían. — le preguntó, con la ceja alzada.— ¿Donde has estado toda la noche?

—La botella se la pedí a James, que no está muy consciente de lo que hace, como podrás ver, y si, nosotras si bebemos, tendrías que ver las reservas que tenemos en la cueva— le respondió, para sorpresa del rubio. Ante la mención de la cueva, Lily recordó el lugar al que se dirigía antes de ir a saludar a los chicos.— Estuve humillando a Largel, y después me fui a la barra con James y con Dilon, pero me harté de los comentarios insinuadores que me hacía, aún cuando estaba James, por lo que agarre la botella y vine para acá.¡Ah! Albus se animó finalmente, si entras podrás ver a tu querido amigo con tu primita. Ahora, si no te importa, me voy. Quédate con la botella, prefiero el Whisky fuego de la cueva.

Lily se dio vuelta bruscamente, con la intención de irse, pero un leve mareo la asaltó. Se puso las manos en la cabeza mientras se agachaba para sentarse en el pasto. No se dio cuenta que detrás suyo estaba Scorpius, mirándola preocupado, y y sus amigos serpientes, mirando otra cosa mientras la chica se sentaba lentamente.

—¿Lily?— sonó la voz de Scorpius. En respuesta la chica se levantó, tambaleándose un poco. El rubio la tomó por la cintura, para mantenerla de pie. Ella sintió su corazón aumentar el ritmo ante el contacto del chico.

—Estoy bien, gracias por tu ayuda— le susurró ella, quería irse a la cueva en ese momento.— ¡Chau! Disfruten de la fiesta... Vi a varias de las chicas con las que salen...—se despidió, dando un beso en la mejilla derecha de Scorpius y uno en la izquierda de Liam.

Caminó hasta la cueva, susurró la contraseña y entró dirigiéndose directamente al estante de bebidas. Se sirvió un vaso de whisky y se sentó a contemplar las fotografías mientras pensaba. No podía creer que estuviera allí sola, cuando en su casa había una fiesta. Se estaba empezando a poner melancólica, y no quería pasar el resto de la noche llorando, por lo que al terminar el vaso que estaba tomando, agarró la botella que decía "Lily" y salió de la cueva.

Si, la botella de Whisky de fuego tenía su nombre. Era cosa de Rose, que cada una tuviera una botella, y que cuando estuvieran solas, sin compañía, solo tomaran de la que era de su propiedad. Lily se rió, nadie iba a poder quitarle la botella, y si le preguntaban si era de ella, les mostraría la etiqueta con su nombre. Mientras bebía, vio a lo lejos a Rose y Felix, escondidos detrás de un árbol. Siguió el jardín con su mirada, para descubrir a Liam con una rubia, que, vaya sorpresa, no era otra que Dominique Weasley, su prima. Brindó por ellos, por Rose, por Albus, por todo aquel que tenía pareja esa noche y estaban felices.

De a poco, se dio cuenta de que no se encontraba del todo lúcida, por lo que, aprovechando de que no se sentía para nada cohibida, se dirigió a la pista de baile, donde encontró a Louis, su primo, con una chica. ¿Es que era la única que estaba sola aquella noche? Siguió bailando con un amigo de James, que después se fue, pero a Lily no le importó, siguió bebiendo y bailando, hasta que en un momento la música cambió. Al DJ se le había ocurrido poner un lento, llamando a todas las parejas al baile.

Lily vio, muy a su pesar, como todos los asistentes a la fiesta se ponían a bailar en parejas, hasta James bailaba. Parecía que se hubieran complotado todos para hacerla sentir mal por su reciente soledad. Rose y Emmie bailaban con sus respectivas parejas, ajenas a la situación de la pelirroja, que contemplaba la escena desde el jardín, sin otra compañía que la brisa y la luna brillando en el cielo, en un estado de completa angustia.

—De todas las personas que pensé, eras la que menos esperaba que estuviera sola en un baile de parejas, y contemplándolo desde afuera. —dijo el rubio, mientras llegaba al lado de la chica, que lo miró sorprendida, aún con la angustia en su rostro.—¿Qué te pasó?—le susurró suavemente, al ver la expresión que ponía.

—¿Queres un trago? Es de mi reserva, no se la robé a nadie—le dijo ella, evitando tener que responderle. El chico tomó la botella y le dio un sorbo, para después mirarla con ojos interrogadores. Suspirando, ella se dio cuenta de que tarde o temprano la haría hablar.— Solo estoy un poco rara, hoy, que estoy sola, parece que quieren hacerme acordar de eso, poniendo bailes lentos, y todo el mundo de la nada se junta, y yo acá, siendo la chica que lo mira todo desde el jardín... Tranquilo, no voy a llorar...— se apresuró a añadir, al ver que su voz empezaba a quebrarse y la cara de su acompañante mostraba preocupación.—No te hagas problema por mi, yo ya me voy a cambiar y me voy a dormir, no creo que la fiesta dure mucho más, después de todo ya son las tres de la mañana.

—Lily, noté que estabas mal hace ya unos días, cuando dejaste que tus hermanos te vieran llorar... En todos los años que te conocí jamas te había visto llorar. ¿Es por que estas sola? ¿De verdad? ¿Qué pasó con la Lily que arrasaba con todo lo que estuviera en su camino, la Lily a la que no le importaba si había alguien a su lado o no?—le dijo Scorpius tranquilamente.

—¿Nadie ve que ya no soy esa chiquita caprichosa que hacía lo que fuera por obtener algo? ¿Es que no pueden ver que crecí? ¡Mírame! ¿Tan chiquita soy para que se den cuenta que debajo de la mascara de alegría hay una persona con sentimientos? ¡Cambié Scorp, así como lo hicieron ustedes! Si, es porque estoy sola, Rose y Emmie son mis hermanas, las amo y se que ellas siempre van a estar, pero en este momento, están siendo felices ellas, en sus perfectos romances, y yo acá. Estar sola es lo peor... Quisiera volver a tener doce años, para estar con ellas sin que ningún tipo se meta en el medio. Hoy, que estoy especialmente sola, el mundo se encarga de hacerme sentir más sola todavía.—le respondió ella, con una evidente angustia en la voz, sonando a amenaza de llanto.

Scorpius se acercó más a ella, y la abrazó, notando cada curva del cuerpo de la pelirroja chocarse contra el suyo.

—Perdón Lils, de verdad. Me había dado cuenta de que no estabas del todo bien, pero no sabía que estabas así de angustiada por la situación. Y, para tu información, aquel que todavía no sabía que habías crecido, hoy tendría que estar ciego para no darse cuenta de que ya no eres una dulce niña y que te convertiste en...—Scorpius vaciló— bueno.., en una hermosa mujer, con carácter fuerte, sonrisa amable, excelente jugadora de Quidditch y sobretodo, una persona maravillosa.

Lily lo miró con lágrimas en los ojos, luego de las palabras de él, ya no se sentía sola. Lo abrazó con mucha fuerza, dándole a entender que le agradecía por estar ahí con ella. De repente se acordó de algo.

—¿Por qué no estas adentro bailando? Estoy más que segura que compañía no te hacía falta, tienes medio Hogwarts babeandose por vos... Así que, no comprendo... —murmuró una Lily confundida.

—¿Dudas que medio Hogwarts no se babea por vos también? Hay muchos que hubieran matado a Largel cuando se enteraron que estaban juntos, más allá de todos los Weasley, que en este caso no cuentan, tienes muchos a tus pies, así que no dudes de tu capacidad femenina para conquistar a alguien...

—Más que eso, tendría que dudar de mi capacidad de retenerlos... Pero no estábamos hablando sobre mi, estábamos hablando de porqué estas acá solo. Bueno, técnicamente solo no estás, pero supongo que entendiste a qué me refería.

—A decir verdad, no tengo ganas de bailar con cualquier chica que me mira como una leona mira a su presa —dijo divertido, ante cierto juego de palabras que la pelirroja entendió, y rió suavemente, sacándole una sonrisa al rubio.

—¡Ey! ¡Pueden ser águilas o serpientes! No te olvides que ellas también cazan, las águilas en su terreno, pero las serpientes se meten donde los leones, jodiendo todo... Nunca te fíes de ellas. —Le respondió Lily, utilizando la analogía de las casas para echarle más bronca a Nott.—Pero claro, no todas son así, algunas son buenas como, por ejemplo, mi hermano, vos, Liam..

—Bueno Leona, ¿Qué te parece si entramos ahí y les mostramos como es que se baila?—le tendió una mano, soltando el abrazo, que la pelirroja no dudó en tomar.

Entraron al salón repleto de parejas, y se ubicaron en el medio, cerca de Albus y James, que miraban a su hermana con el ceño fruncido, mientras ella les sonreía, para aclararles que no pasaba nada.

Las manos de Scor estaban aferradas a la cintura de Lily, estrechándola contra él, y las manos de ella reposaban en el cuello del chico. Se estaban mirando con mucha intensidad, hasta que ella decidió apoyar su cabeza en el pecho de él, haciendo que inclinara su cabeza para apoyar la mejilla en la cabeza de ella. Se balanceaban al ritmo de la música, que no terminaba nunca, sino que cambiaba unas notas para desembocar en otra melodía.

No sabían que hora era, y poco les importaba. La gente a su alrededor había ido desapareciendo, haciendo que la fiesta terminara, pero ellos seguían ahí. Ya no se balanceaban, sino que se quedaron ahí parados, disfrutando de no estar solos, de tenerse.

Llegó un momento en el que los únicos que quedaban eran los Potter y sus inquilinos, que con un par de movimientos de varitas dejaron la casa tal y como estaba antes de la fiesta.

Albus saludó a Emmie con un casto beso en los labios, se despidió de sus amigos y se fue a dormir, pero antes miró a Scor, que seguía teniendo a Lily en sus brazos, y decidió que lo que fuera que pasase entre ellos dos, no le molestaba para nada, y por eso les obsequió una sonrisa.

Emmie se despidió de todos junto con Rose, y no tardaron en subir al cuarto Lily, seguidas por James, que no podía ni mantener un ojo abierto por todo el sueño que tenía.

Lily y Scorpius se quedaron solos... Bueno, no tan solos, después de todo se tenían el uno al otro ¿no? Se sentaron en el sillón más amplio y cómodo. Él se apoyó en el respaldo, dejando que ella lo hiciera sobre él.

—Scorp... Gracias por no dejarme sola esta noche.—susurró ella, tratando de mantenerse despierta.—Te quiero.

—No es nada Lils, ya sabes que estoy para lo que quieras.—le respondió.— Yo también te quiero a ti.

Antes de que sus ojos se cerraran sin que pudiera evitarlos, hizo aparecer una manta, con la que se cubrió a si mismo y a la pelirroja que dormía acurrucada en su pecho.