¡Advertencias!: Este capitulo especial tiene en su totalidad contenido Yaoi, y no desvía el tema principal de la historia. No afecta en nada en la comprensión de la historia saltárselo. Pero recomiendo leerlo de todos modos, ya que explica de otra perspectiva la relación principal implicada aquí.Aun siendo así, No te gusta, no leas.


Capitulo 3.5. -

Siempre me gustaste.

Hayato no podía dormir. Su casa era perfecta para el ocio y para no realizar las cosas que debería, pero aún así la pelea de mañana le quitaba el sueño completamente. La última vez que peleo con todos los guardianes fue hace mucho, hasta no podía recordarla con claridad, por lo que estaba ansioso, nervioso y nostálgico acerca del tema. No era débil, ya no, por lo que era lo que menos le preocupaba. Sus armas han estado en constante mantenimiento y se ha vuelto mucha más hábil con la dinamita y ha desarrollado una maestría nata con las pistolas, usar tres pares a la vez era como quitarle un dulce a un bebe para él. Su piernas se había vueltos fuertes, como también sus brazos, y como siempre se ha dedicado a estudiar mucho su talento para crear estrategias se han vuelto infalibles.

Suspiró complacido.

Gokudera no recordaba que su antigua cama fuera tan acogedora, o quizás esa impresión se creaba por el sentimiento reconfortante que inundaba su cuerpo en su totalidad, aunque fuera algo raro en él sentirlo de tal forma. Cuando era adolescente odiaba esa cama, ya que rechinaba toda la noche y no podía evitar pensar cuanto rechinaría cuando hiciera eso… Pero ahora se sentía como en el paraíso. Quizás era el olor a cigarrillo barato, o su antiguo perfume impregnado en la almohada, pero todo su ambiente le traía una melancolía cálida a su cuerpo.

Miró por el rabillo de su ojo y pudo divisar el calmado rostro de Yamamoto al dormir. Ah... Que recuerdos. Podía recordar a la perfección como se despertaba a la mitad de la noche y pasaba minutos observando el rostro durmiente de su acompañante, con un estúpido sonrojo en su rostro que nunca notaba hasta que salía del trance de "idiota enamorado", bufaba con odio y antes de dormir siempre decía "Tche. No es como si fuera guapo ese maldito bastardo cabeza de Baseball"

Quizás sea sorpresa hasta para sí mismo admitirlo. Desde tiempos inimaginables que estuvo enamorado de ese idiota, debía de admitirlo, era adulto después de todo. No podía recordar con exactitud desde cuando y como, pero recordaba como ese sentimiento no lo dejó dormir muchas noches, de simple enojo e irritación. Era recurrente en esos día, soñar con Yamamoto y él haciendo melosidades varias, por lo menos en un principio era de esa forma, ya que cuando llegó a los quince años junto con sus alborotadas hormonas los sueños pasaron a ser muy subidos de tono, obligándolo a desvelarse todas esas noches.

¡Era un adolescente! ¿No?, y como cualquier otro, deseaba tener su primera vez. Aunque no era muy de su agrado imaginarse a si mismo debajo de los fuertes brazos del pelinegro, no podía pedir más que eso. Lo recordaba, sus amigos en Italia varias veces le dijeron °"Finirai come un marica qualche giorno, E noi qualche giorno anche." Y quizás era hora de darles la razón.

Recuerda siempre esa vez que sus amigos lo llamaron, y estaba en casa de Yamamoto. Estaban estudiando para un examen de matemáticas que tenían al día siguiente y, terminologícamente, Yamamoto estudiaba la boca del peliplata, y sí que le gustaba, a ambos si había que ser honesto. Aunque no recordaba del todo como llegaron a eso, a esa posición comprometedora , y a ese nuevo nivel de"calentón", simplemente su mente no tenía lugar para otra cosa que no fuera estudiar los labios y boca de Yamamoto. Cuanto llevaban allí, tampoco lo recordaba, pero si recordaba a la perfección cuando su celular empezó a sonar insistentemente, rompiendo el momento.

- G-Gokudera... Tu c-celular. – dijo Yamamoto entre la investigación, él había mirado de reojo el aparato y le indicó al moreno que contestara por él. El moreno suspiró, levantándose ligeramente del cuerpo del peliplata, debido a que estaba recostado sobre este ultimo (aunque no tenían del todo claro como llegaron a eso), y contestó el teléfono. Escuchó muchas voces masculinas y ninguna hablaba un idioma que él conocía, pensó por un instante que eran extraterrestres y simplemente le pasó el teléfono a Gokudera.

Se sintió verdaderamente con un remolino de emociones al escuchar sus voces. Estaba feliz, eso no se lo quitaba nadie, pero al mismo tiempo estaba molesto por romper el momento que se había creado entre él y Yamamoto. Pero eso podía arreglarse en otro momento, ya se habían besado antes, así que no era la gran cosa... bueno no la gran cosa, pero seguía siendo algo nuevo para ambos.

Escuchaba las voces de sus amigos mezcladas sin entender ni mierda de lo que decían, hasta que el mayor de todos se decidió a decir algo inteligible. "E bene.. Chi era quello ragazzo che rispose?"° eso dijo, sacandole un sonrojo a Gokudera y la risa a los demás, como si supieran como reaccionaría su viejo amigo. Y quizás en ese momento se dio cuenta que Yamamoto no era cualquier muchacho, por solo el hecho de sentir un nudo en la garganta al tratar de decir "È solo un amico"°. Quizás nunca consideró a Yamamoto como un simple amigo, sino que se había ganada un lugar mayor en su corazón que el de un simple amigo.

Y ahora, recostado en su antigua cama, fumándose un de los baratos cigarrillo que su viejo yo tendía a consumir... Por fin era lo suficientemente maduro como para admitir que Yamamoto siempre le gustó, quizás tardó en darse cuenta, pero siempre el sentimiento estuvo allí.

Sus estúpidos sonrojos cuando el moreno osaba a acercarse demasiado o esa fuerte presión en su pecho cuando Yamamoto era herido y ese sentimiento de matar a esa persona, revivirlo y matarlo una y otra vez, quizás nunca fueron de simples camaradas (de lo que él se había auto-convencido). El movimiento involuntario de acariciarse los labios cuando Yamamoto le besaba de sorpresa y como su corazón, aún, se acelera de solo pensarlo.

Esos ataques de celos que le daban cuando lo veía con una chica, pero se los tragaba por su orgullo. Esos ataques de melosidad que aveces recorrían su cuerpo cuando estaban a solas en su departamento. Esos ataques de vergüenza envuelta en furia cuando se besaban y, más aún, cuando el más alto se pasaba de listo e introducía sus manos dentro de su camiseta escolar y tocaba lo que no debía tocar.

Años habían pasado desde que eran unos adolescentes inmaduros, que jugaban a ser Mafiosos e iban a las recreativas luego de clases. Años habían pasado desde que peleaban por cualquier trivialidad adolescente. Años había pasado desde que iban tranquilamente, con el crepúsculo de fondo camino a su departamento. Años había pasado desde que se juntaban en la plaza del vecindario para simplemente escuchar algún grupo punk o alguna artista japonesa famosa que a ambos le gustaban. Años habían pasado desde su primer beso, desde su primera cita, desde su primera pelea, desde su primer aniversario... Años habían pasado, hasta se sentía viejo de solo pensarlo de tal manera.

Lo miró nuevamente, durmiendo plácidamente a su lado. Su aura de inmadurez lo cautivaba, lo cautiva y lo cautivó, aunque al mismo tiempo era una de las características que más odiaba de su pareja, aunque este Yamamoto no lo sabe, porque todavía no lo ha vivido.

Cuantas veces le gritó que era un despreocupado cuando llegaba a casa completamente destrozado. Cuantas veces estuvo sentado horas y horas en una sala de hospital, esperando a que despertara siquiera. Cuantas veces le dio un cariñoso golpe en la cabeza, luego de que por fin pudieran salir de la clínica. Quizás era eso lo que más disfrutaba de estar con él, poder comportarse como una Madre sobre-protectora sin poder ser regañado por su novio posesivo y con el síndrome de los celos impregnado en su sistema... Yamamoto no lo sabía.

Yamamoto no sabía como se sentía ser besado por esa persona especial, Yamamoto no sabía como se sentía escuchar esos molestos chirridos de su cama cuando hacían "eso", Yamamoto no sabía como se sentía esa adrenalina cuando estaban "haciendo cosas de novios" en la tienda de sushi y no debían ser vistos, Yamamoto no sabía como se sentía ir a comprar el regalo perfecto para cada aniversario, Yamamoto no sabía como se sentía levantarse en las mañanas y ver a esa persona durmiendo plácidamente a su lado, Yamamoto no sabía como se sentía estar en una relación... Porque todavía no la tienen.

Se conoce a si mismo lo suficiente como para saber que él "ni de coña" aceptaría que le gusta "ese descerebrado fanático del Baseball" tan fácilmente, aunque siempre sintiera mariposas en el estomago y le subiera notorio sonrojo a su rostro... nunca lo aceptaría. Y otra ves se encontraba a si mismo, despierto a la mitad de la noche, observando hipnotizado el rostro durmiente del moreno. Se rió de si mismo. Revolvió su cabello con elegancia típica de chico italiano, apagó el cigarrillo y se acomodó nuevamente en la cama. Y aún sin poder quedarse dormido dijo...

" ¡Tche! No es como si fuera guapo o algo ese Maldito Bastardo Cabeza de Baseball."

... Y por fin pudo dormir.


(1) Acabarás como un marica algún día... Y nosotros algún día también.

(2)Y bien.. ¿Quién era el chico que contestó?

(3) Es solo un amigo.


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... (a.k.a Moya-chin) dice:

(Ignoren lo de arriba... no se me ocurría nada)

... ¡Hola! Yo subiendo un capitulo especial para esta historia.

En un principio había empezado como el capitulo normal... pero la inspiración cambió y creó este corto capitulo.

No tengo mucho que decir, simplemente que espero que lo disfruten tanto como yo lo hago. Esperare sus reviews anciosamente y como siempre agradezco a la gente que leyó la historia y las futuras mismas.

Agradecer especialmente a: Sara Blackcry y a Zehel, quienes me dejaron un review en el cap pasado... ^^ arigato x3

Y... eso xD. El miércoles subiré el capitulo que continúa a este, que sería sobre la pelea de la cual habló Reborn en el anterior capitulo ^^. Espero que estén disfrutando la historia, tanto como yop :3

Bueno sin más... Adios y nos vemos sin falta el miércoles! Moya-chin se despide ~(/-°)~