Aclaración: Pokémon y Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son de "Satoshi Tajiri y Hajime Isayama" respectivamente. Tan solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.
Capítulo 03: "Decisión"
Había pasado un año desde aquel fatídico día en que la humanidad presencio el horror más grande de sus vidas. Aquellas criaturas consiguieron apoderarse de la muralla María, causando problemas en las raciones de comida en donde la mayoría tuvieron que enviar a los civiles junto a la legión de reconocimiento para recuperar la muralla, siendo al final un total fracaso, pero aquellos sacrificios fueron muy beneficiosos para lograr la supervivencia.
En ese tiempo, Ash logro comprender la desesperación de la gente en querer vivir dentro de la muralla Rose, aunque todavía no tenía un objetivo claro para continuar con su vida, poseía un deseo muy concreto que fue en no volver a estar encerrado de nuevo.
—¡¿Por qué rayos tenemos que hacer esto?!
El joven de cabello azabache golpeaba con fuerza y de forma constante la tierra fértil con la ayuda de una herramienta de campo. Clemont y Serena que se encontraban a unos metros de él, solo pudieron comprender la actitud de su amigo.
—Ash, recuerda que hacemos esto para aumentar las reservas de alimento en la población —contesto el chico de anteojos, secando el sudor de su frente ante el insoportable calor.
—Es verdad —secundo la joven de cabellera miel, entregándoles a ambos dos tazas con agua—. Los niños como nosotros tenemos como obligación trabajar en los cultivos, mientras los adultos se encargan de la producción. Al menos, las cosas mejoraron desde aquel entonces —agacho un poco la cabeza—. Ha pasado un año desde que enviaron a nuestra gente para la recuperación de la muralla María, pero al final solo fueron comida para esas cosas.
—Pero es una suerte que hallamos sobrevivido hasta este día. Aunque... —Ash dirigió su vista al cielo, sintiendo la suave brisa del aire—. ¿Cuánto más duraremos?
Luego de terminar con el trabajo en el cultivo, los tres llegaron a la plaza de Trost, cruzando por las grandes calles de la ciudad que abundaba varias personas que iban al mercado y otros se embarcaban a su oficio. Después de todo, el día todavía no acababa para los demás habitantes.
—Me muero de hambre —reclamo el joven de cabello oscuro, viendo con desesperación cada alimento que vendía los ambulantes—. Trabajamos como animales sin recibir un pago por nuestra ardua labor.
—Ash, recuerda que nosotros solo lo hacemos para asegurar la supervivencia de la humanidad —le explico su amigo rubio, ya cansado de repetírselo a cada momento.
—No se preocupen, aún falta dos horas para la entrega del pan y la sopa —dijo Serena en un tono positivo.
De pronto se escuchó el ruido de los caballos que cruzaban la calle de forma libre, cuatro soldados vestidos con su traje militar estuvieron lanzando en el aire varias hojas de papel. Clemont que agarró dicho papel, descubrió que se trataba de un anuncio dada por el gobierno.
—¿De qué trata ese papel, Clemont? —pregunto Ash con curiosidad.
—Es un aviso para unirse a la fuerza militar; la descripción menciona que solo pueden ingresar jóvenes de diez años aproximado —explico lo necesario, teniendo un semblante dudoso—. Tal parece que buscan reclutas luego de lo ocurrido de hace un año, incluso me suena falso lo que menciona este anuncio.
—Solo tratan de ocultar sus verdaderos motivos. Eso es todo —añadió Serena, mostrando cierto disgusto en su voz y rostro—. Todavía no les basta con el sacrificio que hizo nuestra gente. Esas personas que manejan el gobierno; son despreciables e inhumanos.
El grupo continúo con su recorrido hasta llegar a un establecimiento grande, donde los soldados estuvieron entregando la ración correspondiente a cada persona. Al recibirlo, los tres fueron a recostarse en la pared cercana para proseguir a degustar de su alimento.
El ambiente estuvo tranquilo hasta que se oyó un alboroto proveniente a unos metros de su posición, los tres voltearon con intriga, observando a aquel muchacho que juro venganza hacia los titanes ahora enfrentándose a dos soldados por algún motivo personal, solo para terminar recibiendo una paliza mientras uno de sus amigos se disculpaba por lo sucedido. Ash que lo veía con sumo interés pudo comprender su reacción, después de todo, también le empezó a fastidiar los comentarios de aquellos soldados que se quejaban por la entrega de comida. Al final, el muchacho se volvió a reunir con sus dos amigos que enseguida se retiraron a otro lado de la zona.
—Oigan chicos. ¿No creen que ese chico se lució ante esos dos sujetos?
Sus compañeros mostraron un semblante asombrado ante las palabras de Ash.
—En realidad pienso que solo hizo el ridículo —dijo Clemont con una ligera gota resbalando por su cabeza.
—Clemont está en lo correcto —Serena dio un ligero mordisco a su pan—. Hasta me compadezco de sus dos amigos por salvarlo.
Ash comprendió la opinión de sus amigos, ellos no eran de llamar mucho la atención de los demás, pero si hubo algo que no soportaba era quedarse sin hacer nada para lograr garantizar su propia libertad fuera de estos muros. De pronto su cerebro reacciono tras recordar el aviso que recogió Clemont.
—¡Ya lo tengo! —aquel grito llamo la atención de todos en el edificio, provocando asombro en Serena y un atoramiento de parte de Clemont.
—Ash. ¿Qué sucede? —pregunto la joven de ojos azules, mientras ayudaba a su otro amigo.
—Lo he decidido. Voy a unirme al servicio militar.
Ante esa respuesta, el rostro de Serena y Clemont palideció por completo.
—¡¿Qué estás diciendo Ash?! —Serena lo tomo de los hombros, muy exaltada—. Te has vuelto loco. ¿Acaso no sabes cuanta gente a muerto tratando de luchar contra esas cosas? Incluso estuviste a punto de morir al enfrentarlo por tu propia cuenta.
—¡Claro que lo sé! —la miro con ojos llenos de convicción—. Pero ya no aguanto quedarme en esta ciudad trabajando como un esclavo por toda mi vida, yo realmente quiero cambiar este mundo tan cerrado. Le prometí a mi madre que viviría sin lamentarme, es por eso que he decidido luchar contra esas cosas de nuevo.
—Ash, lo que estás diciendo es una total locura. Solo terminaras como un sacrificio más para esa gente que llama; honor y valentía —Clemont intento hacerlo recapacitar.
—Ya lo dije, Clemont. No cambiare mi opinión digas lo que digas —sonrió desafiante.
—Entonces, yo también iré —declaro la pelimiel, asombrando a ambos chicos.
—Esta es mi decisión, Serena. Tú no tienes nada que ver en esto —reclamo con enojo el chico de tez morena.
—Lo hare de todos modos, aunque a ti no te guste —insistió con testarudez, acariciando su largo cabello que venía sujetado con un lazo azul—. Después de todo, solo soy una chica huérfana que a nadie extrañada cuando esté muerta por esas cosas.
—Serena —el rubio sintió algo de lastima por sí mismo, no quería que su amistad se fuera así de simple. Apretó un poco sus manos, comenzó a temblar su cuerpo, estaba decidido en seguir con ese vínculo—. ¡Yo también iré con ustedes!
Ash quedo asombrado por la decisión de sus amigos, entonces recordó las palabras que hace un año le dijo el señor Meyer, comprendió que había formado un extraña amistad con sus inseparables amigo. Se cruzó de brazos, fingiendo tener enojo.
—Maldición. Ustedes nunca cambiarán en seguirme a cada momento. Está bien, pueden acompañarme para convertirnos en soldados.
Ambos sonrieron ante la mala actuación de su amigo, puesto que conocían todas sus reacciones que el mismo Ash desconocía. Un nuevo camino se abría ante sus ojos junto con la temible lucha contra esos misteriosos seres.
"Un mes después"
—¡Están listos para entrar al infierno, pequeñas sabandijas!
—¡Sí, señor! —el grupo de novatos grito a todo pulmón mientras hacia su saludo colocando el brazo derecho en su corazón.
Luego de la formación de iniciación, el grupo de soldados se alistaron en su respectiva cabaña dada por el instructor, siendo clasificado solo para grupos de hombres y mujeres por separado. Terminando con la organización de cada grupo, decidieron alistarse antes de la hora de la cena.
Ash que estuvo ubicado en su cabaña correspondida, miraba el atardecer con serenidad mientras apoyaba sus manos en el barandal de madera, aún le faltaba acostumbrarse a esta nueva etapa de su vida como un soldado de la resistencia.
—¿Nervioso, novato? —se acercó a unos metros, un joven de cabellera rubia que recién había llegado al sitio que se le asigno.
—Para nada —dirigió su vista hacia el chico que interrumpió su tranquilidad—. Por cierto. ¿Quién eres?
—Soy Barry de pueblo Hojasgemelas en el sur de la muralla Rose. ¿Y cuál es el tuyo?
—Ash Ketchum del distrito de Shiganshina.
El chico mostro asombro luego de lo dicho.
—¿En serio eres de Shiganshina? Eso significa que pudiste ver la catástrofe que generaron los titanes y los pokémon en la muralla María.
—¿Pokémon? —enseguida recordó su lucha con aquellas criaturas de aspecto morado—. Ah, con que así se llaman esas cosas.
—¡Oye, respóndeme! ¿Lo has visto? —insistió con terquedad.
—Sí, los he visto —respondió con mala gana—. Incluso luche con uno de ellos.
—Me estás jodiendo, ¿no? Es imposible que alguien como tú pueda haber luchado sin morir en el intento.
—Pues es la verdad. Mate a uno de ellos usando una espada que encontré de casualidad, y si, casi muero en un descuido. Pero fue salvado de milagro por un viejo conocido.
—¡Increíble! Eso significa que tienes experiencia para enfrentarte a ellos.
—No realmente. Tan solo fue suerte —Ash mantuvo su vista en sus manos, recordando la sangre que se derramaba en el cuerpo moribundo de su madre. Instintivamente apretó los dientes con furia—. Por eso he decidido unirme a la legión de reconocimiento para poder luchar con esas cosas llamadas "Pokémon", y exterminarlos para siempre de la faz de la Tierra.
—Veo que tienes las agallas suficientes para elegir esa suicida elección. En verdad eres un chico muy extraño —antes de entrar por la puerta, Barry volteó su mirada—. Espero que puedas cumplir esa decisión absurda en el entrenamiento de mañana, Ash Ketchum.
—¡Claro que lo hare! —sonrió desafiante, mientras el chico se adentraba. Volvió a mirar el atardecer que estaba por acabar, sus ojos mostraron un brillo apretando el barandal con fuerza—. "Madre, te juro que lograre cumplir el ansiado sueño que no pudiste cumplir. Yo, conoceré lo que esconde el mundo exterior".
Continuará...
Notas del Autor:
Luego de una larga espera he vuelto con la actualización tan ansiada por ustedes. El motivo de mi demora es por culpa de mi bloqueo indefinido junto con el cansancio del trabajo, pero lo feliz es que falta poco para Diciembre en donde podré descansar y continuar con las actualizaciones de mi primer crossover. Agradezco en grande los comentarios, enserio chicos, me motivaron a continuar con la historia, y claro, ya tengo las ideas de los siguientes capítulos, tan solo falta describirlos en mis notas de borrador.
¡Comenten que les pareció el capítulo!
Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.
