Finalmente... recién terminado de escribir... uh! por suerte estoy dentro del pazo de entrega =D
espero les guste...
.4.
Estaba en plan sensiblero. Lo confieso. Tal vez eran las emociones contenidas, o tal vez simplemente se me había antojado, o muy probablemente eran mis hormonas en acción. Pero en cualquier caso las lágrimas me corrían por el rostro junto con el agua que caía de la ducha. Tenía la mente en un solo pensamiento: estoy llorando. Y era ridículo, razón por la cual estaba tan enojada conmigo misma que seguía haciéndolo. Odiaba eso de mí: llorar cuando estoy enojada, es de lo más vergonzoso. Restregué con fuerza mi cara tratando de borrar mis lágrimas, tenía que pensar en algo más, así que pensé en donde estaba, y claro, debía de hacerlo. Después de todo el cambio era impresionante.
El cuarto de baño era muy lindo, de colores fríos y muy moderno. Nada que ver con el minúsculo baño de hotel que me había tocado antes y del cual solo había entrado una vez. No, claro que no podía ser igual. Ahora me encontraba en uno de los apartamentos con los que contaba el hospital – si seguro – pensé con sarcasmo. Solo mi padres se habían creído el cuento, en cambio yo sabía la verdad. Que los Cullen tenían que todo que ver con esto, que el hospital no tenía ni idea y que no había ninguna ONG colaborando con los gastos de alquiler y alimentación. Porque si, estábamos viviendo en Seattle… por el momento.
Tome la toalla y me seque tan lentamente que opte por apoyarme en la bañera. El vapor que todavía circulaba en el ambiente me estaba comenzando a adormecer los sentidos. Después de todo, un baño caliente es un gran método si se trata de relajar tu cuerpo.
-Aquí estas, en la E Harrison Street – me susurre – entre la onceava y doceava avenida. En un apartamento que cuesta 900 dólares por semana y tú vas a estar aquí por un mes… lo que en total es: 3600 dólares. Sin contar con que hay a la disposición dos autos, un Audi Q7 para mis padres en color gris y un… Audi A1para mí en color rojo.
Esto era de alucine. Suspire con fuerza al tratar de asimilar el cambio tan grande.
Pero en cambio comencé a reírme como una tonta al darme cuenta de una cosa: no tenía permiso de conducir. Ni siquiera había realizado mi curso de manejo en la secundaria, en aquel entonces me había fracturado el pie derecho y había tardado tanto en recuperarme que la secundaria acabo antes y al final cambie a Historia medieval para poder tener todos mis créditos. Y después… bueno, entre el algo tacaño de mi padre y el descuido por mi parte solo había conducido un par de veces y bajo estricta supervisión. Así que ¿Cómo rayos iba a usar un auto como ese? ¿Y en un lugar como Seattle? Por favor!
-Bella, cariño ¿Ya sales? – me pregunto mi madre desde el otro lado de la puerta.
-Sí, un mo… momento – le respondí con voz ahogada por la risa.
-Ok
Oí sus pasos alejarse. Todavía no me había secado el cabello, tome otra toalla y me la enrolle en la cabeza. Por suerte había decidido traerme la ropa al baño y termine cambiada en un saz. Estaba horrenda. No por mi ropa. Mi rostro. Uh… temblé. Ojos rojos e hinchados, nariz, barbilla, cejas y mejillas coloradas. Era más que fijo que mama echaría de ver que estuve llorando, a menos… a menos que le dijera, como lo hacía cada vez que quería pasar desapercibida, que tenía uno de mis tantos casos de rinitis alérgica. Perfecto. Solo quedaba el cabello.
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-Hija ¿Estás segura que no quieres venir con nosotros al hospital? – hablo mi padre después de engullir lo último que le quedaba de desayuno.
-Mmm no papa, preferiría quedarme a pasar mi malestar en casa – era una mentirosa, sabia porque no quería ir, o la verdad debería decir, no podía ir.
-Ehm, bueno. Cuídate – dijeron a coro mis padres. Evie se despidió desde la puerta con un beso soplado.
-Que pasen un buen día – les desee mientras masticaba el último trozo de mi emparedado. Nada de educado, lo sé, pero mejor que decir nada.
Menos de un minuto después oí a mi padre encender el auto. Se habían ido, finalmente.
Estaba sola.
Y en aproximadamente una hora tendría la muy si-no esperada visita.
¿Qué iba a hacer en ese tiempo?
La casa estaba ordenada, yo estaba lista y desayunada. A parte de cepillarme los dientes tenía todo el tiempo del mundo para rebotar de sillón en sillón mientras los nervios me atacaban. Una hora es demasiado tiempo.
Me mordí la uña.
Como la perfecta alarma mi mente comenzó a funcionar en un vaivén de preguntas y dudas.
¿Y si no soy lo que esperan? ¿Y si no vienen? Cosa por la cual internamente bailaba pidiendo que así fuera, pero al medio segundo rogaba porque el timbre sonara. Oh, a veces no me soporto yo misma.
Me senté en el sillón, encendí la tele, hice zapping, la apague, abrí la refrigeradora, la cerré, fui al baño, me vi en el espejo, critique mis imperfecciones, salí del baño, di tres vueltas por la sala, me senté en el piso, mire el cielorraso, quebré una figurilla de porcelana, me regañe a mí misma, recogí la evidencia, la bote en la basura... y en todo eso solo habían pasado veinte hora. Todavía quedaba media hora. Qué horror!
Estaba decidida a darme otro baño cuando me vi en el espejo del pasillo.
¿Soy la persona que ellos suponen que soy? Me pregunte. Y si lo soy ¿soy la misma persona de los libros? Tantas preguntas.
Fui a mi habitación y saque la maleta del closet. Entre tantas prendas se encontraba mi copia de Twilight. La abrí y comencé a leer.
Un minuto después cerré el libro.
Y de nuevo preguntas y más preguntas.
¿Sentiré la misma fascinación por Edward? ¿Sentirá él la misma curiosidad? ¿Y todo lo demás? Es decir, no es que no me gusta el Edward de los libros, si me gusta. Solo he tenido un pequeñísimo problema con el que sea vampiro, solo un pero, pero aun así. No lo sé. Ah! Quiero pegarle a algo.
Mire de nuevo el libro. Ahí tirado a mi lado, con la portada llamándome. Mis manos se helaron. Estoy tan nerviosa.
Una constante y molesta repetición al puro estilo cancioncilla de ascensor comenzó en mi cerebro: ¿Y si te quiere? ¿Y si no?...
Estaba poniéndome los nervios de punta, a punto de crisparme y gritar como posesa... sonó el timbre.
Ah! Estaban aquí.
Corrí como loca hasta la puerta principal. Medio segundo después recordé que ellos sabian lo que estaba haciendo. Que vergüenza. Lo sofisticada y elegante me arrastraba por el piso en estos momentos. Adiós a mi entrada triunfal.
Ni modo. Tome aire y abrí la puerta.
Seis rostros me miraron fijamente y sonrieron. Y yo, como autómata, les devolví una sonrisa mas tímida y seguro no me miraba tan agraciada como ellos.
-Hola – fue el saludo del miembro más pequeño de aquel interesante y extremadamente atractivo grupo.
-Hola – conteste. De manera horrible debo decir. Ese ruido entre chillido y gemido era el resultado de mis nervios.
-Parece que nos esperabas – sonrió.
-Yo uh uhm… claro – estaba un a un pelín de desmayarme de los nervios.
-¿Podemos pasar? – fue Jasper el que pregunto.
-Oh oh… si, por favor, pasen. Disculpen – conteste y me hice a un lado. Me sudaban las manos. Mire el pomo de la puerta, se notaba húmedo. Estaba tan avergonzada con el por lo de la cafetería. Pero no sabía cómo traer el tema a colación sin ponerme en vergüenza.
-Solo relájate – susurro este al inclinarse hacia mi – no es como si te fuésemos a comer o algo.
Di una sonrisilla nerviosa – si, o algo.
Mis nervios menguaron un poco. Solo un milímetro o dos, hasta que fije mi mirada en el último de los visitantes: Edward.
Oh mi, oh mi, oh mis nervios. Era, es decir, físicamente no era nada de lo que me había imaginado, mi imaginación por lo que veo es muy pobre o va muy desencaminada. Se veía tan hermoso… y tan incomodo. Me desinfle de inmediato. El no volteo a verme, ni una tan sola vez. En cambio yo lo vi hasta donde ya no. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Que había hecho mal. Parecía tan molesto, como si este fuese el último lugar en donde quisiera estar.
-Posiblemente así es – pensé internamente. Era triste. Tan deprimente.
-Ni siquiera estas enamorada de él, ¿Así que de que te quejas? – me regañe mentalmente. ¿Qué? Era verdad… no soy tan facilona jajaja… para mi es todo un proceso y aunque me encantaba el Edward de libro tenía mis cosa, ya saben, dudas…
Me gire hacia los demás. Era engañarme a mi misma pensar el que nadie había notado mi cara de perrito afligido, pero ignore todo el asunto.
-Bu… bueno – comencé.
-Es maravilloso verte finalmente – escuche mientras sentía la presión de unos brazos, los cuales estaba segura pertenecían a Esme, tan linda – ya iba siendo hora.
-Yo ehm… Gracias – le di un ligero apretón.
-Carlisle no pudo venir, ya sabes, por tus padres – fue el turno de, claro, Rosalie en cuanto me separe de Esme – así que no se espera a nadie más.
Todos menos Edward se sentaron. Yo incluida. No sabía qué hacer así que comencé a jugar con mis manos. Tantos ojos fijos en mi era de lo más espeluznante. Eso de ser el punto de atención Uh!
Estuve a punto de ofrecerles algo de tomar, a punto. Pero a menos de que antes hubiese pasado por una carnicería comprando unos cuantos litros de sangre estaba segura de su respuesta. Uh, la imagen de mí cargando unos botellones muy rojos apareció en mi cabeza. Pero qué rayos… ¿Por qué me ponía a pensar en eso?
Alice no paraba de darme sonrisitas y Jasper me miraba como si fuera un cachorro abandonado del cual hay que compadecerse, era casi humillante. Emmett rio.
-Esto es tan divertido – balbuceo – parecemos una de esas escenas en las que todos los involucrados se miran entre si y la musiquilla del fondo suena: taran, taran… taraaaaaaaan
-Si si Emmett te entendemos – Rosalie le palmeo la espalda "suavemente", si a eso se le puede llamar suave. Si hubiera sido conmigo ahora seria tortilla en la pared. Uh, que imagen. Ahí vamos de nuevo!
Mi ser se estaba carcomiendo de la curiosidad. Todo sonrisitas amables y miradas penetrantes era de locos. Abrí mi boca ya que al parecer nadie se animaba.
-Así que… - comencé – ustedes… yo… el libro… la notita… este departamento - termine con los brazos abiertos señalando a todos lados para darle énfasis a mis últimas palabras. Alice se levanto de su asiento y se sentó junto a mí tomando mis manos en el proceso.
-Pues veras… - miro a todos los presentes antes de volver a poner su atención en mí – la verdad es que te necesitamos.
Alguien gruño. Oh, claro. ¿Quién mas pudo haber sido?
-¿Me necesitan? ¿A mí? ¿Por qué? – Los mire a todos, bueno menos a Edward – no tenía el valor de hacerlo – con el ceño fruncido – no entiendo.
-Oh vamos chicos, esto esta que me duermo de aburrido – el resoplido de Emmett me asusto – porque no le dicen de una buena vez que estamos en graaandes problemas y necesitamos de su magnífico don.
-Emmett – gruño Edward hablando por primera vez – cállate.
-No Edward – Rosalie salió en defensa de Emmett – tiene razón, llevamos más de dos años dándole vueltas al asunto. Creo… creo que debemos de dejar de irnos por las ramas.
-Creo que es lo más recomendable – la expresión en el rostro de Jasper era la de un soldado listo a la acción – ella lo está llevando bien. Si, está muy nerviosa pero no es como si le fuera a dar un paro cardiaco o algo, sabes que la venimos preparando desde que Stephenie escribió los libros.
-Lo sé – gruño en contestación. Era extraño verlo hablar de ese modo. Parecía ventrílocuo. Sus labios apenas y se movían, si es que lo hacían y no era mi imaginación jugándome una buena.
-Yo… no entiendo – seguí con las mismas.
-Lo sabemos – dijeron Rosalie, Emmett y Alice a coro. Wow, que sincronía.
-Entonces… ¿van a explicarme? – conteste ya un poco cabreada de tanta vuelta. Parecían carrusel de feria.
-Vaya, saco las uñas la gatita –Rosalie se burlo de mi. Apreté mis dientes con fuerza. Odiaba que la gente se burlara de mí.
-Para tu información soy una persona, un ser humano… por si no te has dado cuenta – la mire fijamente mientras hablaba – si quieres te lo anoto y así no se te olvida.
Ella solo sonrió. Sonrió. No podía creerlo, la muy… yo, quien jamás había sido grosera con alguien desconocido había sido el burro de diversión de Rosalie. Ah, quería golpear algo, y eso que tampoco soy agresiva.
-Basta ya Rose – la regaño Alice – deja a Bella en paz.
Ambas se miraron y Rose dejo de reír – Lo sé, lo siento – no lo sé, no estaba muy segura de que fuera cien por ciento sincera, pero aun así asentí en su dirección.
-Bueno, hablare yo – Jasper se levanto de su asiento – los demás a callar. Menos tu Bella, si tienes alguna pregunta no dudes en hacerla.
Asentí tan rápido que por poco y me mareo.
-Empezare desde el comienzo. Así lo vas entendiendo todo.
-Como gustes – conteste y me acomode en el sillón. Esto prometía para largo.
-Era principios de agosto de 1987 cuando decidimos que era momento de mudarnos, en ese momento nos encontrábamos viviendo en Utsjoki, Laponia en Finlandia. Carlisle trabajaba de asistente de bacteriología en uno de los grandes laboratorios de dicho país y nosotros éramos sus jóvenes hermanos los cuales vivíamos en las afueras de la ciudad. Bajábamos cada tres semanas a otros de los municipios de Laponia ya que no había mucha diversidad de animales en aquel lugar. Creo que esa fue una de las razones por las cuales decidimos mudarnos, y ademas ya iba siendo hora de desaparecer de la memoria de los lugareños. En fin. Cuando decidimos entre todos a donde iríamos Forks nos pareció el paraíso, ya sabes, grandes animales con mucha sangre y uno que otro depredador de sobra – apareció una ligerísima sonrisa en sus labios – pero no todo iba a ser como nosotros pensábamos… no, ahí fue donde todo se complico.
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Hola a todas (os), finalmente he podido publicar un nuevo capitulo de esta historia... me costo un poquitin meterme en el cauce, ya saben, cosas que uno tiene que hacer y luego las ideas se van volando, pero bueno, aki toi =D
covaric, gracias por agregarme a tus alertas y favoritos... un abrazo
Alexa Swan de Cullen si corazon, ya solto un poco la sopa jajaja me encanto leer tu Rw, senti la emocion en tus palabras y por cierto Hola tambien XD el dia llego a ti jajaja... nos leemos pronto
priyellow Pri! tan linda, me encanta saber de ti en tooodas mis historias =P gracias por tus dindas palabritas... me encantan... muchas preguntas jajaja lo se, ahi veremos como sale la cosa con estos en mi otro yo del doctor merengue (Comic de periodico) jajaja y de nuevo Graaaaacias por leer mis locuras =D
oh fantasmitas, me encanta su presencia...
besicos
