Ahhhhhhhh, perdónenme por el retraso, estaba sin conexión…gracias a mi fratello, pero aquí estamos y no hablo más. También perdonen mis errores…este es mi primera vez en español XD.

Hetalia no me pertenece…


Solo pocas horas quedaban para que Feliciano se fuera para siempre de Italia, solo una hora. Y a pesar de eso Feliciano sentía un peso en su cuerpo que no lo dejaba moverse de sitio. Feliciano tiene la costumbre de sobre reaccionar a cualquier cosa que parezca sospechosa en el ambiente, algo que estaba sintiendo en esos precisos momentos.

Pero, el no va a detenerse. La felicidad de Romano está en juego, y además, el quiere que su hermano sonría. No esas sonrisas falsas y burlonas que Romano hace, sino, una de verdad. Aunque al fin y al cabo no la vea. Debe dejar esa cobardía atrás, como lo hizo una vez cuando aquel chico estaba molestando a Romano, por el, por su hermano, debe hacerlo. Ahora o nunca.

-Señor, déjeme verificar sus boletos. Por favor-

Además, el iba a estar bien. Romano estaría solo, pero feliz, y él con Ludwig. ¿Qué más puede pedir? Creo, que nada más… Quizás se le olvido pedir salvación…pero eso no lo sabe.


Romano no sabía porque se había detenido frente al aeropuerto, pero si sabía que algo le dijo que él está ahí. ¿Cómo puedes llamarlo? Quizás, la necesidad de proteger a alguien querido o el llamado de la sangre. Saber que vas a perder a alguien muy importante para ti; alguien que nunca nadie, pero, nadie, podrá remplazar. Romano no sabe, pero tampoco le importa. Lo importante es que siente que su hermano menor, si, porque será de él y nadie más, está ahí. Lo siente en la piel y más allá que la piel, los huesos.

Feliciano no va a negarlo, no puede, mejor dicho, no debe. Feliciano es el mejor de este hipócrita y estúpido mundo, es mejor que todos, y el que diga que no, le puede ir mal, pero muy mal. Su bello y hermoso hermano, es mejor que nadie. Romano se va hacer cargo de que todo el mundo, todo, lo sepa. Feliciano no tiene ningún error, el es perfecto. El puede crear hermosos atardeceres con un simple pincel, y hacer que la noche y el día existan en el mismo cielo. El hace brotar ríos de desiertos cálidos; crear humanos y todo lo que él quiera, solo con mezclar pinturas, en fin, pura perfección.

Para Romano el tiempo no existe, a según se adentra al aeropuerto. Además tiene todo el tiempo en sus manos, como digo…calculado. Las personas que caminan a su lado, que corren y hablan, no son NADIE, al lado de su bambino. Simplemente son basura y nada más. Unos idiotas que no saben nada.

Cada vez que camina siente que él está cerca, y no se va a ir, jamás, con ese idiota, estúpido y bastardo alemán. Mientras Romano este de pie, nadie podrá tocar a Feliciano…nadie.


Ya la hora se hacía minutos y las personas que estaban a su lado ya se habían ido, pero el aun no. ¿Quizás es que aun guarda esperanza? Y ¿Por un hermano que es feliz gracias a su ausencia? Es su hermano, por favor, Feliciano lo quiere, y más que a nadie en este mundo. El desearía haber nacido de nuevo para cambiar lo que ahora está sucediendo. Desearía no haber entrado a ese preciso momento para no haber escuchado esas palabras amargas…pero, lo hecho, hecho esta.

Con lágrimas en sus ojos color miel se dio la vuelta para por fin rendirse…

-¿Para donde crees que vas? ¿Con ese idiota? ¿Acaso no soy lo suficientemente bueno para ti? ¿Por qué no me respondes? ¿Por qué te quedas callado? ¿Te gusta lo que estás haciendo?–

Feliciano bajo su cabeza y fijo sus ojos al suelo, donde por lo limpio que estaba veía su reflejo, su cara escondiendo una sonrisa, mientras Romano no paraba de lanzar pregunta tras pregunta. De una manera nerviosa.

-¿Te gusta? ¿Por qué no respondes?- Romano aguanto la respiración solo por un momento cuando vio que su hermano levanto la mirada, pero todavía estaba de espalda a él.

-Feliciano…mi dispiace davvero- Romano suspiro, bajando su rostro al suelo. Pero, lo levanto rápidamente cuando sintió que los brazos de su hermano lo abrazaban fuertemente, y como unas lagrimas humedecían toda su chaqueta roja.

-Eso era lo que quería escuchar…no todas esas preguntas, ve- Feliciano dijo entre sollozos. Romano suavemente acaricio el cabello de su hermano, y sonriendo beso su frente.

-¿Te enseño un juego Feliciano?- Romano soltó una suave carcajada.

Romano apretó mas el abrazo y Feliciano sintió un objeto frio al lado de su estomago que hizo que se le erizaran todos los cabellos del cuerpo. Un frio intenso le subió por su espalda, y sintió como perdía todas las fuerzas, a segun Romano lo acariciaba con lo que el supo que era...una pistola.

-¿Quieres jugar?- Romano volvió a besar la frente de Feliciano. -Mio bambino, sono innamorata di te-

Feliciano no dijo nada, solo se aferro aun más fuerte al pecho de su hermano, o, el que alguna vez fue su hermano.


Estamos bien fin de capitulo, y perdón por el retraso, lo siento mucho. Review.

-Mi dispiace davvero= lo siento de verdad.

- Mio bambino, sono innamorata di te= mi bebe, estoy enamorado de ti.