Parte 4
Yuri odiaba las matemáticas, no porque de vez en cuando no fuera bueno en ello, pero siempre que intentaba mejorar y alzar la cabeza, se la volvían a golpear hacia abajo. Yuuri Katsuki era mil años mejor, podía el rubio verlo de reojo escribir en la hojas blanca como si entendiera absolutamente todo, para él era chino.
Suspiró, miró al docente unos minutos y este observaba un libro con entusiasmo, estaba perdido, sino se copiaba de alguien tendría que rendir esta materia hasta que tuviera veinte años y no era lo que Yuri Plisetsky quería. Jean nuevamente llegó a su cabeza, con su cuerpo desnudo y su mirada sensual que le hacía sentir el orgasmo, pero agitó la cabeza. ¡Estaba en un examen! Tenía que hacer las cosas bien y dejar de pensar en el sexo. Tomó mejor su lápiz y se puso a leer el primer problema. ¿Qué diablos? Habían letras y números por partes iguales en este problema. ¿Cómo haría para resolverlo? Estaba a punto de entrar en un colapso nervioso cuando tocó el timbre y ni siquiera había puesto su nombre.
Yuri vio como todos sus compañeros se levantaban y tomaban el examen en sus manos para luego entregárselo al docente, él por otra parte escribió su apellido en la hoja y metió absolutamente todos sus útiles en la mochila para colgárselo en el hombro y entregarle el examen al docente a lo último. Victor miró la hoja en blanco y luego vio a Yuri, quien intentaba no tener contacto visual con él, pero era imposible, Victor resultaba magnético.
−Buen fin de semana −susurró el hombre de cabello plata para ver como el último chico se retiraba, pero Yuri seguía allí−. Plisetsky.
−Profesor −murmuró, jugando con la cinta de su mochila.
−¿Nada? ¿En serio? −cuestionó−. ¿No tuvo tiempo de preparar el examen?
−Estuve algo entretenido y me distraje −murmura y levanta la vista, algo sonrojado−. ¿Hay algo que pueda hacer para levantar la nota? −el tono con el que iba dirigido sorprendió a Victor.
−¿Disculpe? −preguntó acorralándolo contra el escritorio−. ¿Qué me está proponiendo, joven Plisetsky?
−Y-Yo... −era la primera vez que tartamudeaba, se sentía algo inseguro aun cuando ya había tenido sexo dos veces, Victor le tomó del mentón y lo levantó para mirarle los ojos.
−¿Sexo por nota? −arqueó la ceja, Yuri iba a decir algo pero el dedo de Victor se apoyó en sus labios−. Usted es perverso, joven Plisetsky.
−Pues... −Yuri tomó confianza cuando vio la sonrisa de Victor dispuesto a hacer un trato con él, comenzó a enredarse el pelo suavemente de forma coqueta mientras le sonríe−. Puede ponerme nota por que tan bien la chupo.
−Me gustaría ver eso −Victor se separa del muchacho y se sienta en su silla con ruedas, abre sus piernas y lentamente se desabrocha el botón y quita el cierre−. ¿Sabe como mamarla, cierto?
−Claro, practiqué −dijo agachándose, ponerse de rodillas era muy incomodo en esa aula, pero no le importó nada cuando vio el pene de Victor.
Sus ojos se abrieron a más no poder, aun estaba dormida pero se la veía grande y suculenta. Yuri relamió sus labios y lo tomó con cuidado, pasó su lengua por los costados y sintió que esta reaccionaba y el cuerpo de Victor se tensaba. Levantó los ojos para ver al profesor mordiéndose el labio.
−Anda gatito, toma tu leche.
No hizo falta que Yuri preguntara más, inmediatamente comenzó a meterse el pene en la boca y a succionar suavemente la cabeza del mismo, Victor mordía sus labios para evitar no gemir demasiado fuerte, habían clases en el aula de al lado y dado a la intensidad que le ponía Plisetsky a sus toques y su sensual lengua lo más probable es que se dieran cuenta de lo que ocurría.
Tiró la cabeza hacia atrás dejando caer los cabellos platinos completamente, observaba el ventilador girar y el piso vibrar, ese niño tenía un toque mágico sobre él y lo sabía desde que lo vio en primer año. Apretó con la mano izquierda la cabeza, allí llevaba el anillo de casados que en ese tiempo era simple decoración, a pesar de tener una familia no disfrutaba en lo absoluto estar con ella, era vivir con alguien que no amabas desde hace años y aunque el engaño nunca había sido la respuesta para separarse, en estos momentos no podía pensar en otra cosa.
−¡Basta! −le tironeó de los cabellos hacia atrás y Yuri sacó el miembro de su boca como si fuera un chupetín−. Por puntos extras quiero metértela. ¿Ya lo has hecho antes? −Yuri afirma, Victor puede oler el perfume de alguien conocido en la piel del chico, pero no dice nada y levanta al rubio por los pelos.
A Yuri no parecía enojarle la rudeza, más bien le encantaba. El rubio se baja los pantalones y se pone encima del escritorio, arriba de las hojas de los exámenes y abre las piernas para permitirle una mejor labor. Al no tener lubricante, Victor buscó entre sus cosas crema para manos y utilizó eso para abrir más la entrada de Yuri, este se relamió la boca y comenzó a gemir bajito cuando tuvo los dedos del adulto dentro de él. Le dolía bastante pero no podía evitar sentir el placer que vendría con ello. Victor no era muy delicado, pero tampoco era agresivo y aguerrido como Jean, tenía su estilo y podía asimilarlo de esa forma. El mayor se alejó un poco y buscó algo más en su bolso, sacando un condón. Lo abrió con los dientes y se lo colocó lentamente luego de haber estimulado su miembro. Mordió sus labios, le tomó de las caderas y arremetió contra él, haciendo que Yuri saltara de su lugar y se aferrara al cuerpo.
−Hmmm...du-duele −susurró Yuri, como un inocente, con sus cabellos rubios sobre su rostro. Victor lo acomoda mejor entre sus brazos.
−Di-dime cuanto qui-quieras que me mueva... −Yuri asiente, no puede ni siquiera hablar por la invasión tan repentina.
Respira profundo, intenta relajarse y siente como su cuerpo se adapta lentamente al pene ajeno, no era la primera vez ni la última que tenía uno dentro, debía asimilarlo de una vez. Asintió con la cabeza y Victor comenzó a embestirlo, primero lento, dejando tiempo para el relax, para sentir al otro un poco más, envolverlo con sus brazos y devorarle la boca. Pero la pasión que sentía por ese rubiecito lo enloquecía y ahora que lo tenía frente a sus hijos, que se lo estaba follando como siempre soñó, no pudo resistirse en entrar duro y fuerte en su cuerpo. No pudieron evitar en gemir más fuertemente, pero eran silenciados por los besos apasionados y húmedos que se regalaban. Yuri se sentía en la cúspide de una montaña alta, repleta de placer. Tiró la cabellera hacia atrás dejando caer esa lluvia dorada y con sus manos se aferró al cuerpo del profesor.
Victor tuvo momentos para recordar las veces que se había tocado pensando en Yuri Plisetsky, las veces que le arrinconó y arrimó su pene entre esos dos glúteos, y en cómo se lo iba a follar algún día que tuviera la oportunidad, ahora que lo tenía allí no podía parar. Cuando el bocafloja de Jean se le salió en una reunión que había un alumno homosexual, siempre pensó que era Yuri. ¡Era muy obvio! El chico jugaba siempre coquetamente con él, era un calienta braguetas y lo sabía, Plisetsky sabía cómo jugar y lo hacía estupendamente, aun cuando era follado de la manera que lo hacía él, estaba jugando con sus sentimientos y emociones.
Tocó cada parte de ese cuerpo, acarició la cintura y subió un poco más por la espalda, metió su lengua por la cavidad y golpeó sus caderas contra los glúteos del muchacho, necesitaba estar más adentro de él, fundirse en uno. ¡Mierda! Nunca en sus diez años de docente le había pasado que un alumno le hiciera excitarse tanto al punto de dudar categóricamente de su sexualidad. Verlo relamerse los labios cuando comía fruta en los recreos, como transpiraba cuando corría en el patio o haciendo educación física con ese shorcito que le quedaba tan bien. No sabía cómo Jean había podido resistirse teniéndolo así durante tres años.
−Aaaah... −gimió profundamente en la oreja del otro, Yuri aprovechó a tomar con sus labios la oreja derecha para chuparla, lo que despertó aun más el líbido−. So-soñaba con follar-follarte así.
−Aaaa... −respondió Yuri cuando Victor golpeó una parte sensible de su cuerpo−. Vi...Victor...
−Ese bebé, di-dilo... −comenzó a penetrar más rápido, más fuerte, casi moviendo la mesa de su lugar.
−¡Aaaah...aaaah Vict-Victor! −Yuri apretó sus piernas contra las caderas del hombre, el cual siguió con su paso.
El miembro de Yuri estaba duro y necesitaba atención, por lo que Victor dejó una de sus manos de la cadera hacia el pene del chico para masturbarlo. Comenzaba a transpirar tanto que sintió se derramaría ahí mismo, se estaba derritiendo del calor y si no fuera porque el fuego estaba entre ellos, seguramente activarían la alarma contra incendios.
Sintió la culminación, el orgasmo de Yuri llegó en su mano y él lo hizo en el condón, los ojos de ambos se abrieron, fue el mejor orgasmo que habían tenido, Victor en sus diez años de casado, mientras que Yurio en su escasa experiencia sexual.
Se separaron y Victor sacó el condón de su miembro para tirarlo, no podía hacerlo ahí dado que se enterarían los de limpieza, por lo que lo guardó en una bolsita y lo tiraría en un basurero. Yuri estaba agotado, respirando fuertemente encima de los exámenes.
−Ti-tienes diez...
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−¡Hoy a la noche hay una fiesta en casa de Mila! −avisa Yuuri durante el receso a su amigo, quien estaba completamente perdido con la mirada.
−¿Eh?
−¡Mila, Mila! −señala la invitación−. Me pidió que te la diera.
−¿Irás tu?
−No lo sé, debo ponerme al día, tuve un nueve en matemáticas...es increible como sacaste un diez ¡felicidades!
−Sí, bueno, no fue la gran cosa −Yuri observa a Victor que está comiendo a dos mesas de él−. Hm así que habrá fiesta.
−Sí −susurró, Yuuri voltea a ver donde estaba Victor y luego su amigo−. ¿Tuviste sexo con él?
−¿Eh?
−¡Lo sabía! No puedes engañarme Yuri... −cruzó los brazos−. ¿Realmente no te basta con tener sexo con Jean, ahora tienes follar con Victor? ¡Él es casado!
−Eso es lo que me gusta de él −Yuuri arquea una ceja−. Me calienta que sea casado.
−Eres una perra, Yuri −lo dice con una sonrisa, nunca insultaría a su mejor amigo, pero no significa que no pensara que su compañero actuaba mal−. No sé de dónde heredaste eso.
−¿No lo sabes? −preguntó y arqueó la ceja−. Mi papá estaba casado cuando conoció a mamá, yo tengo un hermano mayor por algún lado del mundo.
−Eso no lo sabía −pestañó rápidamente.
−En fin −tomo la invitación−. Parece que habrán chicos más grandes en la fiesta.
−Bueno, ella es del último año −Yuuri se sienta en la silla de en frente y saca de su bolsa de papel madera una manzana roja.
−¿Sólo una manzana? −preguntó el muchacho.
−Mamá dice que estoy gordito y debo comer algo más saludable en lugar de obento y katsudon −susurró mirando la fruta−. Pero no me gusta tanto la manzana, bah, en realidad no me gusta la fruta.
−Deberías comer más sano, aunque el katsudon de tu mamá es delicioso.
−¿Cómo haces para mantenerte así? −Yuuri siempre había estado algo celoso del cuerpo atlético de su amigo.
−Pues tomo mucha agua, hago mucho ejercicio y ahora más −Yuri giró su cabeza para ver a Victor nuevamente, el cual le sonríe coqueto−. Bueno, ¿ahora que tenemos?
−Artística −Yuri rodea los ojos, exhausto.
−Con la vieja hippie, vamos −suspira y toma su mochila, Yuuri puede ver que Yurio no ha comido ni la mitad de su almuerzo−. Si quieres, pídemelo.
−No, no, es que no estás comiendo demasiado Yuri y eso me preocupa −el rubio sonríe y acaricia los cabellos negros de su amigo.
−No te preocupes, mi abuelo hizo mucha comida, espero que alguien más la aproveche.
−Hm, de acuerdo... −ambos caminan por los corredores−. Al final no me respondiste ¿vas a ir a la fiesta?
−Hmmm, pues no lo sé, tal vez mi abuelo no me deje ir, es una fiesta de adultos o de casi adultos y yo aun tengo quince años, mi abuelo pensará cosas, ¡No sé! Como que me van a violar en el baño.
−Bueno, tu abuelo te quiere mucho y desea protegerte.
−¡Ya no soy un niño, Yuuri! Eso debería saberlo −cruza sus brazos−. Iré a esa fiesta.
−¿Y si tu abuelo no te deja? −Yuri le sonríe−. ¿Por qué me miras así?
−No le diré que fui a la fiesta, le diré que estoy en tu casa.
−No me gusta mentir, Yuri, ya demasiado tengo con haberle mentido esa vez que te fuiste a dormir con Jean...por favor, no me obliges a decirle a tu abuelo de nuevo cosas que no son.
−¿Eres mi amigo o no? −preguntó arqueando la ceja, Yuuri suspira y asiente−. Gracias Yuuri.
−De nada...
Yuri y su amigo japones caminaron hasta la clase de artistica, ahí los esperaba la "Señora Hippie" como ambos la llamaban para una "entretenida" clase de arte, bah, en realidad era ver dibujos raros en un lienzo y hablar sobre ello durante 50 minutos, no tenía nada de emocionante, ni siquiera ellos podían hacer su propia obra, pero ese día fue diferente.
−Bueno chicos, quiero que armen grupos de a dos y pinten un lienzo −casi todos miraron sorprendidos a su docente−. ¿No se lo esperaban? Ya hemos hablado mucho sobre técnicas, ahora hay que ponerlos en práctica, así que pónganse en parejas.
−¿Lo haces conmigo? −preguntó Yuri a su mejor amigo, este asiente.
−Y vayan pensando en un concepto...
−¿Un concepto?
−Sí, ¿qué desean pintar? Hay muchísimos temas para eso. Mira a tu compañero −le dice a Yuuri Katsuki−. Y dime, ¿qué ves?
−Un ángel −susurró inmediatamente, Yuri Plisetsky se sonroja−. Creo que le quedaría bien una túnica blanca y corona de flores y hojas, sería una bella imagen.
−Me conmueves, Katsuki ¿y usted señor Plisetsky?
−Hm...pues −ve a su amigo, el cual estaba algo gordito, con el cabello muy arreglado y esas gafas−. Bueno, déjeme buscar el concepto.
−De acuerdo, es para la próxima semana el lienzo, aunque sea el dibujo prototipo −la mujer se retira.
−¿No te inspiro nada, Yuri?
−No es eso, es que tal vez necesites una ropa diferente y el cabello más para atrás −Yuri se levanta del asiento y tira el cabello de Yuuri hacia atras con las manos−. Quítate estos lentes y ya... −le vuelve a mirar−. Hmmm −se rasca la barbilla−. Hace poco leí en un libro de amor según los griegos, serías muy eros si te lo propones.
−¿Eros?
−Ven el sábado a mi casa y te haré un cambio de look, empezaremos a pintar, yo sería un amor ágape, dado que dijiste que parecería un ángel. Vístete con la mejor ropa que tengas, Yuuri.
−Hmm...sí −susurró bajando la cabeza, bastante sonrojado.
−Te espero entonces mañana a la mañana...no espera iré a la fiesta ¡que sea a la tarde!
−De acuerdo y Yuri −le toma de la muñeca, el rubio le mira−. Cuídate.
−Lo haré.
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La música estaba muy fuerte, casi no podía escuchar sus pensamientos. Agitó su cabeza sintiéndose abatido, no tenía que beber teniendo quince años, pero en ese momento tenía que seguir el ritmo de la fiesta. Muchas chicas intentaron coquetear con él, pero las apartó, Yurio era gay asumido y nada lo cambiaría. Pudo ver a lo lejos a un hombre alto con algo de barba hablar con otro chico de piel más tostada, intentó alcanzarlos, quería saber dónde estaba el baño porque sentía que su estomago se le daba vueltas. Pero no pudo hacerlo, un hombre le abrazó por la cintura, apoyando su enorme verga entre sus glúteos. Yuri intentó desligarse de él, pero el hombre se estaba masturbando prácticamente con su trasero. Se sentía horrible y sucio, más porque su aliento a alcohol le provocaba vómitos.
Quería avisarle a alguien que un tipo se estaba aprovechando de su embriaguez, pero no pudo, estiró las manos pero fue arrastrado esta vez por dos sujetos que lo arrinconaron contra una pared. Uno de ellos tenía los ojos verdes y el otro marrones. Yuri luchó contra sus agresores pero no podía, eran el doble de él en todo aspecto, además que estaba completamente ebrio.
Uno de ellos le tomó del rostro y lo besó, mientras sus manos fueron directamente a las nalgas del menor, el otro sacaba fotos y observaba contento la Azaña de su amigo.
−Oigan infelices −gruñó un muchacho acercándose, Yuri agradeció−. Aléjense de él.
−¿Tú quien eres para decirme lo que debo hacer? −preguntó, el chico escupió en las zapatillas del agresor.
−Michele Crispino, imbéciles −dijo señalando el piso−. Esta es la casa de mi prima y por lo tanto mi casa también, o dejan al chico o llamo a la policia por abuso a un menor.
−Grr... −los dos chicos dejaron al rubio en paz.
−¿Oye, estás bien? −preguntó un muchacho de cabello claro que se acercaba−. ¿Cómo te llamas?
−Yu...Yuri...
−Yuri, soy Emil y él es mi amigo Michele.
−Niño, ten más cuidado, sino te hubiéramos visto, hubieras sido violado por esos dos monos −criticó el joven con acento italiano.
−Lo mejor es llevarlo a su casa.
−¡No! No, yo...yo puedo, soy ruso −habló, intentando decir que la bebida no le afectaba.
−Pues no te ves muy bien... −Emil intenta levantarlo pero Yuri quiere hacerlo por si mismo−. Bueno, cualquier cosa te pedimos un auto.
−No, no...estoy bien −murmuró y caminó hacia la salida.
Michele y Emil se miraron, los dos chicos avisaron a Mila pero cuando esta llegó a la puerta Yuri ya se había ido.
Caminó unas cuantas cuadras de césped y barro, apenas notaba las luces de los autos y se tambaleaba. Cualquiera podría haberlo atropellado, sobre todo en un país como Rusia donde las leyes de tránsito son un juego de niños. Pestañó rápidamente cuando sintió el efecto del alcohol y cayó redondo sobre el cesped recién cortado, ensuciando la ropa. Sus ojos se cerraron automáticamente y solo podía escuchar el ruido de los automóviles.
No pasó mucho tiempo hasta que una moto se detuviera allí, el hombre se quitó los lentes y observó al muchacho tirado en la calle, miró para todos lados, nadie estaba con él, o le habían robado o se había desmayado. Se acercó y lo giró para ver a Yuri Plisetsky, su alumno de tercer año de secundaria. No podía dejarlo ahí, como adulto se sentía responsable de sus alumnos. Lo tomó entre sus brazos y lo subió a la motocicleta, poniéndolo delante aunque le impidiera manejar correctamente, no estaba tan lejos de su casa. Colocó uno de los brazos de Yuri por su cuello, de esa forma podría sostenerlo mejor entre sus brazos, se volvió a poner los lentes y arrancó la moto para ir directamente a su casa.
Tendría que llamar a los padres de ese chico para que no se preocupen, pero antes, debía hacer que el adolescente recuperara la consciencia.
Continuará.
Sé que el Victurio fue leve pero debo presentar todas las parejas antes de iniciar la trama y falta la última que es el Otayurio que pasará en el próximo capítulo. A diferencia de los otros dos pervertidos, Otabek no lo es y tal vez las cosas pasen más lentas, pero no significa que no habrá besos y toqueteos entre ellos XD. Lamento sino soy lo suficientemente buena con esta pareja pero no veo a Otabek alguien sexual, pero si alguien muy amoroso que sabe respetar tiempos y si, habrá lemon otayurio y Jotario para el trió calentón, también sabremos más de Otabek en el próximo capitulo, ustedes lo único que saben de él es que es de Kazajistán y profesor de historia jajajaja pero yo le inventé todo una trama salvaje.
Saludos.
