Aclaraciones del capitulo:
Hola!
Bueno, unas notas antes de que empiezen a leer: la sopa boba no es un guiso falto de inteligencia sino que asi se le llamaba al potaje hecho de sobras que se repartia durante la edad media a los pobres, por lo general la autora de tan generoso donativo era la iglesia.
La otra es que ya sé que la legendaria varita de sauco, la vara del destino, la vara fatal etc. etc. eran de sauco con un pelo de thestral, he usado la combinacion adrede aqui como veran al leer el capitulo.
Capitulo 4
Con el trascurso de los días Lucius se volvió cada vez mas descuidado e imprudente con su joven cautiva: ahora la tenia en sus habitaciones y no se limitaba a dos veces por día: apenas tenia un momento libre corría a encerrarse como un escolar para besuquearse con Luna. En una de esas entro con tanta prisa que no cerro bien la puerta de acceso a su ala con lo que vulnero la defensa mágica que tenia para que nadie entrara salvo que el lo autorizara.
Narcissa, que cada vez mas celosa lo acosaba vio la puerta entreabierta y no dudó en entrar al escuchar el rechine de los muelles del colchón le hirvió la sangre y subió hecho una furia, los gemidos de su marido y alguna puta resonaban en su cabeza, ¡Como se atrevía Lucius a despreciarla así! A humillarla, a negarle lo que le correspondía... Narcissa estaba perdidamente enamorada de su marido, pero, por desgracia no era correspondida. Nunca logró que Lucius la viera como una mujer deseable y que lo amaba sino solo siempre como la novia sangre limpia y rica que su padre le escogió. Al abrir de un patadon la puerta del cuarto de Lucius y verlo ahí en su esplendida desnudez montándose a una chiquilla zorra gritó tan fuerte que lastimo la garganta, cogió la primer cosa que vio y la arrojó contra los sorprendidos amantes, le dolió tanto ver que Lucius protegía con su cuerpo a la zorra que se lanzo a los golpes contra el.
-¡Te odio maldito puto, te odio!- le gritaba ella fuera de si. Y en lo que Lucius se cubría con una bata ella le alcanzó a dar varios golpes.
Luna, momentáneamente ignorada se cubrió con las sabanas y se orillo lo mas lejos posible de la vieja loca.
-¡Ya basta Narcissa! - le grito el tronchándole un brazo. Pero ella gritó agudísimo de nuevo y le tiró una patada que falló su objetivo (la entrepierna del otro) por centímetros. Malfoy se encabronó por esa tentativa de caparlo y pegole un cachetadon que dio con ella en el suelo y le gritó.-¡Lárgate de aquí vieja arpía! - y amago darle una patada.
Justo en ese momento, atraídos por la gritería, otros "invitados" de su mansión llegaban, con Bellatrix al frente.
-¡Ah! - chilló esta al ver la escena- ¡Malfoy maldito bastardo! ¿Cómo osas patear a mi hermana? - y levantó la varita en alto.
Lucius apenas tuvo tiempo de coger la suya en la mano para evitar el embrujo de la fanática de Voldemort.
-¡Bella, no - gritó Narcissa- no le hagas daño a él! ¡Házselo a ella! ¡A la maldita puta que me robó a mi marido! - señaló con mucha rabia a Luna, que se disimulaba lo mejor que podía.
Los ojos de todos presentes incluyendo Draco, siguieron la dirección del dedo tembloroso de Narcissa. Sintió una arcada al ver ahí indefensa y desnuda a Luna Lovegod. La verdad lo golpeó con la fuerza de un arriete: su padre había secuestrado a una chica un año mas joven que el y había estado abusando de ella todo ese tiempo. Le dieron unas ganas terribles de vomitar.
Bellatrix levanto la varita hacia la victima principal de aquel drama.
-¡Avada...
-¡Expelliarmus!- gritó Malfoy, y de haber caído en cuenta que había usado el truco de Pipipote no se lo habría perdonado.
Pero tenía cosas mas urgentes que considerar.
-¡No estúpida, es una rehén del lord!
Bellatrix frunció el ceño: estaba furiosa, pero si era propiedad de Voldemort era intocable.
-Pues si es así tendría que estar en el calabozo con los otros, y no en tu cama cuñadito. - le dijo con una voz falsamente dulce- ¿Acaso tratabas de que escapara?
-No seas ridícula.- se defendió con rapidez de la grave acusación - Solo la aparte porque tenia ganas de diversión de calidad.
-¡¿Mi hermana no es bastante buena para ti!?
-¿Tu hermana?- se burló Malfoy- Un saco de mierda es mas entretenido.
Narcissa y Bella rugieron, pero se detuvieron al escuchar las arcadas de alguien vomitando: era Draco. Su madre se acercó a ver que le ocurría.
-Eres un desgraciado Malfoy.- le dijo Bella- Manda encerrar esa puta con los otros. Y que no te vuelva a pillar deshonrando a mi hermana con ella Lucius: te lo digo en serio. - terminó la mujer, y sus ojos bajo los pesados parpados destilaban puro veneno.
Malfoy sintió temor y pesadumbre, pero no por el sino por Luna. Tenia que protegerla a toda costa. A toda costa.
-Largo de aquí. Ya termino la función. - dijo en voz bien alta pero sin mirar a nadie en particular- Yo mismo la llevare cuando nos vistamos. ¡Largo!
-Luna tienes que tener mucho cuidado, ¿me entiendes?- Lucius le volteaba la carita poniéndole una mano sobre la mejilla- Tengo que llevarte al calabozo, pero iré a verte, por lo menos una vez al día para llevarte comida y ... - la beso rápidamente- Si alguien que no sea yo te quiere sacar de ahí grita todo lo que puedas, yo iré en tu ayuda.
"¿Y quien me va a ayudar cuando vaya usted?" pensó Luna, libre por fin de la maldición y consiente del peligro que corría con la mortifaga mas malvada odiándola... Y todo por culpa de Malfoy, aunque ahora era su único aliado. Asintió apesadumbradamente y se dejo conducir con docilidad, viéndolo por el lado amable. Podría ver y hablar con otras personas. La condujo a un sótano bajo la sala de estar, una puerta claveteada de hierro se abría rechinando y la luz de la varita de Malfoy ilumino una estancia, de piedra gris, fría y húmedo. A la chica se le acelero el corazón, era un lugar espantoso. Malfoy la apretó contra si como si no quisiera dejarla ahí.
-Luna... - la besó de nuevo: sentía tanta impotencia de tener que dejarla ahí siendo esa su casa. Era a ella a quien quería tener en las lujosas habitaciones del ala oeste, o mejor aun, donde la había tenido hasta ahora con el, especie de mascotita muñeca... No podía demorarse mas. La aventó y cerró a toda prisa, yéndose a rumiar su despecho.
Luna trastabillo y cayó en la oscuridad: no se veía nada.
-¡Oh no, de nuevo estoy sola!
-No, sola no.- le dijo una voz queda y consumida.
-¿Quién es? -preguntó la chica tratando de gatear en dirección a la persona.
-Malachias Ollivander. - contestó el anciano.
-Hola señor Ollivander, me acuerdo de usted: cuando me vendió mi varita dijo que era la combinación mas rara que había hecho.
-Reconozco tu voz.- el viejito alzó una mano decrepita y tocó con sus dedos helados el brazo de la jovencita- ¿Tu eres la pequeña Lovegod verdad? Madera de sauco y un pelo de la cola de un thestral. Muy raro.
-Si, bueno, a mi me gustaba mucho. -Luna se sentó sobre una fría y burda manta- ¿Usted también esta prisionero?
-Si, claro.
-Vaya, que mala suerte. Aunque supongo que en su caso es buena, pues todos lo dábamos por muerto...
El largamente secuestrado fabricante de varitas y la estudiante extravagante se hicieron rápidamente amigos. Luna trató de buscar un modo de escapar, quizá ahora que no estaba sola tuviera una oportunidad. Extrañaba a su padre, a sus amigos, al colegio... Pero tal y como le había dicho el señor Ollivander, no había modo de salir de aquel lugar.
-Solo hay uno.- dijo tristemente el viejito- Y es como salir con los pies por delante: que vengan por ti. Nunca vuelves, pero no creo que te dejen en libertad.- concluyo con amargura.
-Pero me han sacado. - lo contradijo Luna - El señor Malfoy me ha sacado y he regresado viva.
El viejo artesano tembló de ira.
-¡Lo que ese hombre hace es... - hasta la voz le temblaba- horrible, reproblable, inicuo...
-Sshhh... No diga esas cosas señor Ollivander. - lo cayo Luna.
-¿Por qué no? Ahora que no esta para escucharlas no puede cortarme por echarle en cara su iniquidad. - dijo, recordando que la segunda vez que el dueño de la mansión fue por Luna, el se sospecho para que la llevaba: un ratito breve, y a hurtadillas, cuando mas silenciosa estaba la casa, a mitad de la madrugada. La cuarta vez que fue por ella le reprocho sus viles actos y Malfoy lo corto en mitad de la cara con un golpe de varita. Luna le detuvo la varita con su mano desnuda y luego de secar la sangre de la consumida mejilla se fue con su raptor. Y regreso un poco mas tarde, con frutos secos y galletas en el interior de su túnica. La niña le convido generosamente de lo que Ollivander suponía era el mezquino precio de su cuerpo. Se le anegaron los ojos de lagrimas y no podía tragar bocado.
-Vamos señor Ollivander.- lo había instado ella- Es mejor que la sopa boba que nos trae Draco.
Efectivamente, era mucho mejor que la inmundicia con que mantenían vivos a los presos. Un día, o noche, como tantos escucharon mucho jaleo arriba, en la sala de estar. Luna cogió la mano del señor Ollivander y escucharon, nerviosos, expectantes... Nunca había oído tantas voces, tantos chillidos emocionados y luego gritos. Muchos pasos bajaron y hecharon mas gente abajo, eran hombres. A Luna le pareció reconocer sus desesperadas voces.
-¿Harry? ¿Ron... - avanzo en la oscuridad - ¿Son ustedes Harry y Ron?
& & &
Un poco mas tarde, Luna tenía problemas para recordar que era exactamente lo que había pasado. Todo había sido tan rápido: los gritos de Ron y Hermione la desesperación de Harry, y antes de que hubiera tenido tiempo de pensarlo ese pobrecito elfo domestico los había sacado de ahí, rescatado. Lo que parecía imposible lo habían hecho en un tris, así de fácil. En un momento estaba prisionera en casa de Lucius Malfoy, y al siguiente estaba libre en casa del hermano mayor de Ron. Lo que había deseado tan vehementemente estaba hecho realidad, y aunque de momento se sintió aliviada y feliz, entre tanta gente amiga luego sintió una extraña desazón. Una tristeza rara e inexplicable, que tenia que ver con el hecho de que no volveria a ver al señor Malfoy: aquel era un mortifago y ella una fugitiva. Nunca mas volvería a ver sus ojos grises, ni sentiría sus besos, ni volvería a sentirlo dentro de ella, llenándola y llevándola hasta las estrellas.
El alicaimiento de la chica, que trataba de disimular lo mejor que podía, mostrándose muy entusiasta para ayudar a sus anfitriones, no paso desapercibida para sus amigos.
A la víspera de irse con los suyos el señor Ollivander decidió sincerarse con la mas reciente señora Weasley.
-Esa pobre muchachita.- le dijo a Fleur- Sufrió mas que yo durante su secuestro. A ella ese infeliz de Lucius Malfoy la... ultrajo, varias veces, casi en mis presencia...
-¡Que hoggogg! - exclamo la francesa escandalizada- Pobgré Luna.
-Cuídela mucho señora Weasley, trate de hablar con ella, de mujer a mujer... Ayúdela a superarlo. Eso es lo que la tiene así de triste.
-Pog supuestó que lo hagé.- la francesa afirmo con energía- Pegó pog favog, señog Ollivandeg, no se lo diga a nadie mas. Cuando Luna este prepagada se lo digra a quien quiera... incluido su pobgré padre que sigue en el hospital inconciente pog lo que le hicegón esos mogtifagos...
-Claro que se lo prometo. - le estrechó la mano- Se la encargo mucho. En cuanto pueda le mandare una nueva varita, quizá practicar la magia la ayude.
Fleur asintió y salió con elegancia, sintió un escalofrío de horror al mirar por la ventana a la jovencita que recogía leños en compañía de ese chico, Thomas. Ella no habría podido sufrir una violación, sentía conmiseración y respeto por Luna Lovegod a la vez. Pero unos días mas tarde, empezó a sentir preocupación. La jovencita se veía muy débil y casi no comía. La trato para todas las enfermedades estomacales que conocía, se preguntaba su tomar el riesgo de llamar a su suegra... Decidió hacerlo cuando una horrible sospecha nació en su corazón al verla parada una fría mañana vomitando a espuertas.
***Continuara***
Notas finales del capítulo:
La pregunta de los chorrocientos mil millones: ¿està Luna embarazada?
¡Descubralo en el siguiente episodio muajajaja!
Pd: cualquier duda que tengan o comentario o sugerencia o lo quieran decir dejen un review y se los contesto a la brevedad posible.
