Capitulo III

Serena acababa de despertarse, se sentó en su cama, agradecía tanto por poder vivir esa vida llena de comodidades, aunque a veces era demasiado tedioso ser la princesa del reino ya que debía mantener la compostura en todas las situaciones, ella no era de las jovencitas que podía estar tres horas sentada en una silla en una ceremonia formal, necesitaba moverse y sentirse libre.

Su habitación era del porte de dos casas juntas, en medio tenía una separación con una puerta que la dejaba ingresar hacia el lugar donde iba a tomar desayuno todas las mañanas, su armario era del ancho de su alcoba, dentro del tenia todos los zapatos y vestidos que el rey le había comprado en sus tantos viajes a los distintos países del mundo, hacía dos meses había llegado de uno, había viajado a Europa y le había llevado uno de los vestidos que estaba de moda.

Constaba de un vestido color beige, tenía bordes de flores blancas en toda la falda, debajo de él debía ponerse un falso que le daba el vuelo suficiente a su vestido, debía colocarse un corsé, aun no entendía como las mujeres Europeas podían usar ese tipo de ropa siendo que no podía ni siquiera respirar.

Se levantó de su cama y se dirigió hacia el lugar donde tenía colgada su bata, se la coloco amarro la cinta que estaba en su cintura para evitar que la bata se abriera y la dejara en vergüenza frente a sus empleadas, abrió la puerta de la división que había entre su alcoba y donde tomaba desayuno y se alegró en sobremanera cuando vio que este ya estaba servido en la mesa, cuando las sirvientas la vieron se inclinaron e hicieron una reverencia.

- princesa, me alegro que se haya levantado, le hemos servido más temprano el desayuno ya que su padre quiere conversar con usted – le dice la sirvienta sin levantarse de la reverencia antes hecha

- muchas gracias, puedes retirarse – les dice Serena

- que disfrute su desayuno princesa – le dicen las sirvientas mientras se retiraban reverentemente de la habitación

Serena miro con apetito el desayuno que estaba puesto en su mesa, luego iba a ir a la cocina y le iba a agradecer a Ikuko por cocinarle muchas exquisiteces, comenzó a comer lentamente, pero su hambre finalmente gano, comenzó a comer como si no hubiese comido hacía mucho tiempo, sabía que en ese lugar nadie la veía, además no necesitaba impresionar a nadie.

- Serena, donde quedaron esos modales – le dice la reina con las manos en la cintura

- perdón, no fue mi intención – le dice Serena parándose de un golpe de la silla enrojecida al máximo

- recuerda que aunque estés en tu habitación debes comportarte como una princesa – le dice la reina

- lo sé – le dice Serena bajando la mirada

- ve abajo, el chico que te va a enseñar a cabalgar esta abajo – le dice la reina

- está bien – le dice Serena caminando hacia la puerta

- Serena – le dice la reina

- que paso – le pregunta Serena dándose la vuelta para mirar a su madre

- te quedo comida en la cara – le dice la reina indicándole en la parte de la mejilla

- aquí – le pregunta Serena limpiándose donde su madre le estaba indicando

- sí, no se te olvida otra cosa importante – le pregunta la reina conteniendo la risa

Serena observo su vestimenta, era imposible que la princesa de Cratos saliera en esas condiciones a encontrarse con el muchacho del pueblo, fue corriendo hacia su alcoba donde saco el vestido más reciente que su padre le había regalado.

- mamá, puedes venir a ayudarme por favor – le pide Serena luchando con el corsé que tenía que colocarse

- está bien, respira profundo que voy a comenzar a abrocharte el corsé – le dice la reina comenzando a poner el largo cordón que sujetaba el corsé por la parte de atrás

- aun no entiendo como las Europeas son tan masoquistas – le dice Serena quien apenas podía hablar por lo apretada que estaba esa prenda

- porque dices eso hija – le pregunta la reina quien aún seguía en su labor

- porque con esto no se puede respirar – le dice Serena tocando su estomago

- está muy apretado – le pregunta la reina

- un poco – le dice Serena

- solo queda un poco más – le dice la reina

- mamá, como puedes respirar con esto – le pregunta Serena

- hago malabares, pero ya verás que solo al principio cuesta luego te iras acostumbrando – le dice la reina

- eso espero – le dice Serena tratando de respirar

Luego de varios minutos de lucha, al fin pudo colocarse su vestido, salió de su alcoba y se dirigió donde estaba su madre, se había puesto unas botas y un tipo de chaqueta ya que el día estaba muy frio

- ahora si – le pregunta Serena dándose la vuelta para que su madre la pudiera observar

- sí, ahora ve que el muchacho te debe estar esperando – le dice la reina

- está bien – le dice Serena con una sonrisa

Serena comenzó a caminar por el pasillo del castillo hasta llegar a una de las escaleras, comenzó a bajar hasta llegar a la cocina, en el lugar estaban las ollas encima de la cocina, al parecer estaban cocinando sopa, ese día estaba frio quedaba como anillo al dedo lo que estaban preparando, de repente Ikuko entro a la cocina con madera para hacer que la cocina que tenían en el castillo siguiera funcionando.

- Princesa que está haciendo aquí – le pregunta Ikuko haciendo una reverencia

- solo venía a agradecerte por el delicioso desayuno que me preparaste – le dice Serena acercándose a ella

- me alegro mucho que le haya gustado – le dice Ikuko sin deshacer la reverencia

- ya deja de hacer eso – le dice Serena tomándola de los hombros haciendo que se levantara y se irguiera frente a ella

- usted sabe que debo tratarla con reverencia, usted será la futura reina de Cratos – le dice Ikuko

- deja eso de las reverencias para cuando estén mis padres y mi hermano presente, cuando estemos las dos trátame de tu – le dice Serena sonriéndole

- usted sabe que no puedo hacer eso - le dice Ikuko

- bueno, te dejo porque voy a aprender a montar en caballo– le dice Serena dando brinquitos de felicidad

-cómo es eso– le pregunta Ikuko

- un muchacho del pueblo se ofreció a ayudarme a aprender – le dice Serena

- pero eso no es seguro – le dice Ikuko preocupada

- claro que es seguro, solo tienes que afirmarte bien y listo – le dice Serena saliendo de la cocina

- cuídese princesa – le dice Ikuko

- claro que lo hare, no te preocupes y espero que quede deliciosa esa sopa – le dice Serena riendo

Serena salió por la puerta del castillo, dio la vuelta por un pasillo que estaba a un costado hasta que llego al patio del castillo, ahí vio al muchacho del pueblo, tomo su vestido y lo subió un poco para poder caminar con más agilidad.

- buenos días princesa – le dice Darien sacándose su sombrero

- buenos días – le dice Serena haciendo una pequeña reverencia

- como se encuentra hoy – le pregunta Darien terminando de ensillar el caballo de ella

- tengo un poco de frio – le dice Serena sonriendo

- debería haberse puesto algo más abrigador que eso, a pesar que no hay nubes el viento esta frio – le dice Darien indicando su chaqueta

- si tienes razón, pero creo que luego se me quitara – le dice Serena mirando el cielo

- es hermoso su castillo – le dice Darien mirando a su alrededor mientras apretaba la cincha trasera para que el asiento quedara lo más seguro posible

- muchas gracias – le dice Serena mirándolo

- siempre quise saber cómo era por dentro – le dice Darien sonriendo

- ahora lo estás viendo – le dice Serena abriendo sus brazos mostrándole todo alrededor

- y déjeme decirle que supero mis expectativas – le dice Darien mirando el gran castillo

- me alegro mucho, déjame decirte que eres uno de los únicos civiles que ha podido ingresar al castillo – le dice Serena con aire de superioridad

- y debo alegrarme por eso – le pregunta Darien observándola

- claro que si – le dice Serena con tono ofendido

- si usted lo dice, está lista para su primera clase – le pregunta Darien

- claro que si – le dice Serena sonriendo

- bueno, puede subirse – le pregunta Darien

- creo que no – le dice Serena intentándolo un par de veces

- déjeme ayudarle – le dice Darien tomándola por la cintura haciendo que quedara sentada en el asiento que había preparado

- está muy alto – le dice Serena mirando a su alrededor con un poco de temor

- al principio da un poco de miedo, pero luego con la práctica sentirá más confianza – le dice Darien acercándose al caballo

- espero que eso sea pronto – le dice Serena dando un pequeño grito al sentir como el caballo se movía

- si practica todos los días eso será muy pronto, ya lo vera – le dice Darien acariciando el caballo

- oye, puedes tratarme de tu, claro si quieres – le dice Serena

- pero usted es la princesa, no puedo tutearla – le dice Darien mirándola

- está bien… dime, como puedo hacer para que comience a caminar – le pregunta Serena

- toma las riendas con ambas manos – le dice Darien

- así – le pregunta Serena tomando las riendas firmemente

- exacto – le dice Darien asintiendo con la cabeza

- que hago ahora – le pregunta Serena un poco tensa

- debe encontrar su equilibrio, por las primeras clases yo guiare al caballo por eso no se preocupe, si siente que se está cayendo tómese del pelo del caballo – le dice Darien sin dejar de mirarla

- que más – le pregunta Serena mirándolo

- solo vamos a practicar el equilibrio por hoy – le dice Darien

- y que hay de eso cuando el caballo corre – le pregunta Serena entusiasmada

- eso se verá más adelante, todo tiene su tiempo princesa – le dice Darien caminando hacia el costado derecho del hocico del caballo donde tomo otra rienda

- está bien, que hago ahora – le pregunta Serena

- apriete un poco el costado del caballo con las piernas, a penas lo haga el caballo comenzara a moverse, debe mantener su espalda recta, y recuerde que si siente que se está cayendo tómese del pelo del caballo hasta que pueda volver a su equilibrio – le dice Darien

- pero no soy hombre, yo me debo sentar de lado – le dice Serena sonriendo

- lo siento, perdóneme, como mi padre me enseño quede con eso en la mente, no se preocupe yo tirare de las riendas por las primeras clases, ya le dije que quería que practicara el equilibrio antes que todo – le dice Darien tirando suavemente de la rienda que tenía en la mano

El caballo comenzó a caminar lentamente, al principio Serena se tensó, era lógico era la primera vez que subía a un caballo, Darien a veces la miraba y sin saber porque, esa mirada la reconfortaba y le hacía sentir que nada malo le pasaría.