Un nuevo capítulo. No más palabras.
TÍTULO:
Hitohira no Hanabira
PAREJA:
ItaSasu, más adelante, GaaSasu, SasoDei.
Derecho de Autor:
Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La canción "Hitohira no Hanabira" (ED 17 Bleach) que da nombre al fic, es de "Stereo Pony". "Brightdown" (OP 02 Dgrayman) es una canción de "Tamaki Nami".
SINOPSIS:
Véase capítulos anteriores.
Edades de los personajes:
Véase capítulos anteriores.
Antes de empezar, si quieres escuchar la canción mientras lees, date una vueltita por mi profile, que allí encontrarás los link de la canción, el PV con su traducción, y el OP.
Cuarta Entrega
Brightdown
(Débil brillo)
Deidara POV
"Tokio helada, Roppongi congelada en la noche. Él me preguntó si deseaba compartir una bebida caliente. ¿Por qué, no? Yo prefería el té, pero Itachi había cogido un gusto por la Lágrima"
19.04.10
Feliz Cumpleaños Aki-chan
El Amor lo cambió. Él prefería escuchar nuestras conversaciones, y rara vez intervenía en ellas… Pero, el Amor lo fue cambiando.
Él hablaba de Amor… Hablaba tan lindo del Amor… Él lo amaba como nunca amó a nadie. Él nunca había querido a nadie de esa manera tan… sincera. Él se ponía eufórico al explicar qué era Amor. Cuando salía el tema, (del Amor) sin que nos demos cuenta, estábamos hablando de su hermano menor… Hablar de su hermano menor, era hablar de Amor. Siempre hablaba maravillas de ese niño, y yo había notado que ese cariño le crecía, todos los días. Ese afición que pasó al enamoramiento sin que lo notara, pero ante mis ojos, Itachi siempre estuvo enamorado de Sasuke. Entonces pensaba que:
"Hablar del Amor con él, era hablar de Sasuke Uchiha."
Y yo así, conocí a Sasuke Uchiha sin llegar a conocerlo. Si, si, es tonto, pero yo lo conocí a través de Itachi. Conocí al pequeño por medio de Itachi. Debía ser perfecto, si Itachi, una persona algo difícil de impresionar, lo escogió.
Y no me defraudó. ¡El niño era un encanto! Las veces que Sasuke visitó la empresa Akatsuki, lo vi tan feliz. Lleno de vida, olía a… olía… a… ese olor…
¿Qué era?... No sé.
Pero si sabía que Sasuke, aún siendo todo lo que él esperaba, lo lastimaba.
FLASH BACK
Roppingi (1) que estaba fría, yo le seguía. Entramos a un bar, nos sentamos y, en todo ese tiempo, ni me habló.
—Buenas noches, caballeros. —Ella ofreciendo un papel.
Más ahora… Me preguntó qué pasa. ¿Qué pasó? ¿Por qué estamos aquí?
— ¿Qué van a ordenar? —Ella insiste, y espera por una respuesta.
Cogí el menú, leí la lista de bebidas calientes. ¿Qué tomaría?
—Hola. Un té estaría bien—le dije a la mesera que nos atendió y le devolví el menú.
— ¿Y el señor? —se dirigió a Itachi, y extendió el menú que Itachi no había mirado.
¿Pediría lo mismo que yo?
—Una lágrima (2) —musitó después que ella le preguntara—. Una lágrima.
Solté un resoplido. Lágrima. Lágrima. ¿Por qué insistía en beber eso? Entendería que quisiera tomar un café —aunque la verdad, nunca entendí porque el café tiene tantos aficionados en Akatsuki—, pero… ¿Lágrima?
La primera vez que pidió una Lágrima, me tomó por sorpresa. Fue hace unas semanas, creí que pediría un café, igual que Pein y Sasori, pero él había dicho: "Una Lágrima". Desde aquella vez no pidió otra cosa que no sea una Lágrima. Ahora, todas las veces que lo veo esta con una Lágrima en la mano.
Para mí, todo era confuso. Esa bebida, yo no lo tomaría ni en cien vidas, su nombre me causa escalofríos. Pero a Itachi parecía encantarle.
—Su orden —dijo alegremente la mesera, y posó las tazas y unos sobrecitos de azúcar en nuestra mesa—. Si desean algo más, me dicen.
Cogí el azúcar y lo volqué en el té. Yo estaba revolviendo la cuchara, sus dedos fueron corriendo por la Lágrima. Me mordí el labio, quise decir una cosa, pero ahora no tenía nada por decir. Nada que decirle.
La mesera, que atendía a unas personas de una mesa cercana, nos echó una mirada inquisitiva, una sonrisa pasó por su rostro al vernos. No sé si tenía un flechazo por mí o por Itachi, o tal vez advertía esa nube imaginaría que rodeaba a mi amigo, ¿para qué hacer tanto drama? Ella, bien podría, mirar por mirar. Sacudí la cabeza. La observé y luego regresé mi atención a mi compañero de trabajo.
—No pasará un día más, hoy se acaba todo —Le oí decir como cada vez que me invita a tomar algo, temía que esa frase se haría su firma ¿o ya lo era?
Itachi evitaba cada vez más a los demás, y de un momento comenzó a hablarme más seguido. Aunque no me molestaba, Sasori me había dicho que prestara más atención ¿a qué? Odio que Sasori me diga las cosas por la mitad.
—Él me engaña —emitió sereno, para sacarme de mis pensamientos. Le miré y recién noté lo mucho que le dolía—. ¡Me engaña! —repitió, quizás buscaba convencerse de lo que decía y volvía a repetirlo para tener la certeza—: ¡Me engaña!...
Y aquí la explicación de las Lágrimas, servidas en vasos.
Entonces yo tenía que preguntar ¿quién te engaña? (¿Quién lo engañó?) E Itachi respondería: Sasuke. ¿Con quién te engaña? (¿Quién es el otro?)Le preguntaría, y ahí terminaría nuestra conversación. No avanzaría de la segunda pregunta, ¿lo intentaría? ¿Me atrevería a hacerle una tercera pregunta? ¿Cómo hacerle una tercera, si ni me aventuraba a preguntar por la persona que le ponía los cuernos? No soy el indicado para ayudar a una persona, me es difícil hacerlo. Y ahora con Itachi, peor.
Su Tranquilidad era Sasuke, ese niño que amó desde siempre, pero, Sasuke, también, era su Intranquilidad. Sasuke era su Malestar, Sasuke lo engañaba.
Itachi estaba preocupado, cansado, agotado y… triste. Parecía luchar para no llorar, y entonces recurría a las Lágrimas. Itachi se bebía las Lágrimas.
¿Cómo lo ayudaba?
Sólo podía hacerle compañía y escucharlo.
—Lo amo… No me preguntes desde cuando, porque no lo sé… creo que nací con este sentimiento por él. Quería que fuera mío… pero creía que no seria para mí… Me siento imbécil, ¿por qué el sólo hecho de amar puede doler tanto? Tal vez sea verdad…
Hizo un movimiento con la mano, y la mesera corrió hacia nosotros. Le pidió otra lágrima y ella volvió a servirle. Entonces continuó:
—Es una inequidad que Sasuke esté con un ser como yo. Por esa razón, no deja de dolerme. Mi corazón bombea alocadamente por mi hermano menor, Deidara. Mis temores de que el velo corriera por sus ojos, se hicieron realidad, ahora Sasuke sabe que soy muy poco. Sasuke no está conforme con lo que soy, con lo que podré darle… y yo lo amo desmedidamente, pese a todo lo amo.
Sorbió despacio del vaso. Y me pasó su tristeza, él lo ama… él lo ama.
—Duele este amor… este corazón que sangra, dándole un amor, y él negando este amor. Lo sufro horriblemente.
Yo veía cómo sufría. Nunca lo había visto así. Tan destrozado. Itachi ama a Sasuke, y sufre por eso.
—Pero me gusta sufrir… debe ser eso, soy masoquista ¿no crees?—se rió —, yo quisiera terminar con él, más cuando me convenzo de hacerlo, me doy cuenta que enamoro de él una vez más. ¿En qué me convirtió para que me desenamore de él, y en tres segundos me enamore de él y le esté haciendo el amor como si fuera la primera vez?
Tomó unas lágrimas más, y yo seguí revolviendo mi té, aún conmocionado por la traición de Sasuke.
¿El Amor es corto?
Esa tarde entendí que si, Sasuke lo había cambiado. Primero haciéndolo tan feliz, y ahora Itachi era sólo una sombra de lo que antes fue. ¿Sasuke lo estaba matando?
END FLASHBACK
Estuve girando de un lado a otro en la cama, no pudo dormir en la noche. Pensaba en aquello, y deseaba saber que pasó en el departamento de Itachi. Quería llamar y saber cómo estaba mi amigo. ¿Por qué tienen que pasar estas cosas?
"No pasará un día más, hoy se acaba todo"
¿Qué quería decir? ¿Pensaba terminar con Sasuke? Pero si todo era verdad, claro que tenía que cortar su noviazgo… Si era fácil, pero ¿cómo quedaría la relación entre ellos?
Tuve que esperar para verlo en Akatsuki. No sé qué rayos pasó, esta mañana Itachi vino con una sonrisa de vencedor. Pasé un rato por su oficina para dejarle algunos papeles de Sasori, y lo encontré con una sonrisa rara.
— ¿Ya estás mejor? —le pregunté.
—Feliz, feliz, feliz.
Me dio miedo cuando empezó a reírse. Igual era bueno que sus nervios se calmaran, pero no sucedió así.
Él me dijo que estaba feliz. Si Itachi es feliz de este modo, bien, ¿no?
Pero, yo que hablaba mucho con Itachi, sabía lo que le pasaba, y pensaba que Sasori y los demás no sabían nada. Si no sabían, entonces se habrán enterado un tiempo después…
Los primeros días, de la tarde en que fuimos al bar y en que él afirmó "él me engaña" Itachi estuvo como siempre, e incluso se quedaba más tiempo con nosotros en algún bar, a la salida del trabajo; aunque, comenzó a tomar, además de lágrimas, licor. Al principio fue un trago, luego otro, y ahora ya nos parecía que no viviría sin tomar. Kisame aseguró que sólo era una etapa, al igual que era una etapa "el deseo sexual" que tenía por Sasuke. Y en vez de ayudar, Hoshigaki servía más sake en el cuenco de Itachi. Si bien Itachi no era muy amigable estando sobrio, al tener el alcohol en la cabeza, reía y gritaba con Kisame.
Eso empezó a suceder…
—Itachi, no creo que Sasuke esté feliz con esto —Sasori que no mostró un interés por el comportamiento de Uchiha, lo miró con desaprobación.
Él estaba tomando de la botella, y vio con malos ojos el dicho de mi novio, porque para sorpresa de nosotros dijo:
—No creo que a Sasuke le importe, Sasori, si ahora cojo a tu novio.
Bien, ninguno de nosotros lo había escuchado expresarse así. Kisame se levantó de la mesa y se llevó a Itachi antes de que Sasori se abalanzara sobre Itachi.
— ¿Te molestó? —le pregunté, al ver como Itachi tomaba en una esquina junto a Kisame.
—Si no me molestara, no te amaría, Deidara —me confesó en seguida.
Hablé y reí con mi pareja. El bar se iba vaciando a la medianoche, unos minutos después escuchamos a Itachi cantar:
—Yo me enamoré, me enamoré locamente, pero él era un comehombres… Le gusta comer corazones, y se enredaba como trepadora en los cuerpos de quienes lo aman… Ay, amor, ¿por qué aún te quiero?
Sasori movió la cabeza, creo que estaba un poco avergonzado. Una mesera dijo que saliéramos, porque ya iban a cerrar. Nos levantamos y fuimos por los otros dos. Itachi seguía cantando con esa cación. Ni Kisame ni Sasori dijeron nada. Aunque me pareció que a Kisame le causó risa el melodrama de Itachi, o no sé, quizás le hacía gracia la letra.
—Itachi, podríamos grabar un demo con esta canción —dijo serio Kisame, pese a todas las copas que tenía encima, creía que estaba dispuesto a hacerlo si Itachi le decía que sí.
Pasados unos minutos más, tuvimos que llevarlos, a Hoshigaki y Uchiha, después de muchas insistencias, a sus departamentos. Primero a Kisame, Sasori lo condujo hasta la entrada del hotel y lo dejó con el botones.
Itachi cantó en el camino, tan tétrico. Cantó todas las canciones que se escuchaban en la radio. Estaba entonando una canción de "Tamaki Nami", cuando nos detuvimos en un semáforo, al ver a dos prostitutas en las calles, se olvidó de la música; se enderezó en su asiento, y gritó:
— ¡RAMERAS! ¡JAPONESAS RAMERAS! ¡PUTAS, PUTAS, PUTAS! ¡COJUDAS! ¡PERRAS HIJAS DE MIL PUTA! ¡TIENEN EL COÑO TAN ROTO DE TODAS LAS NOCHES EN QUE LES METEN UNA POLLA! —No se reía, y pensé que le dolía decir esas cosas—, PUTAS SIN CORAZÓN. VENDAN SU ORTO AL DIABLO.
—Deidara, no dejes que salga —me pidió Sasori que estaba al volante.
Yo estaba en el asiento trasero, junto a Uchiha. Por el ruido de la radio no le escuché bien.
— ¿Qué? —pregunté, pero ya era tarde.
Nuestro amigo salió del coche, y estaba caminando hacia esas mujeres. Yo salí disparado del auto, mientras que oía que Sasori apagaba el automóvil. Corrí tras Itachi, mientras un bocinazo se oyó a mis espaldas, suerte que era de madrugada.
Itachi se quedó parado a mitad de la calle.
—Chupen esta polla, infames perras —gimió, bajándose los pantalones para sacar su pene afuera.
—Itachi, vamos —le susurré, tratando de jalarlo al auto, pero él era tan pesado.
Lo que siguió fue atroz, estuvo presionando su miembro y las mujeres lo observaban asombradas. Esas risitas me erizaron la piel.
Hubo un bocinazo más, un porsche se estacionó en la calle. Las chicas parecieron perder el interés por Itachi y corrieron subirse al auto. Noté que el conductor de porsche era un viejo, ellas no tardaron en abrazarlo. "¿Quién es ese?" oí que el hombre preguntó, desconfiado. Ellas rieron como hienas al decir "Un loco" Rieron con fuerza e Itachi cayó de rodillas.
Las oírlas, una furia me sacudió, apreté los puños, y les grité:
— ¡Váyanse al diablo, perras!
Luego como pude hice que Itachi se levantara, Sasori se nos acercó, y con la ayuda de mi novio pudimos meter a Itachi en el auto. Esta vez yo tomé el volante, doble sobre esa calle y al pasar al lado porsche, volví a gritar:
—Al demonio con ustedes, púdranse.
Aceleré todo lo que pude, y sólo oí unos insultos, a lo lejos, de las jóvenes que daban amor en las noches. Sasori no dijo nada, pero vi que me miraba por el espejo, mientras que Itachi abrió la ventana, fue gritando a viva voz ofensas más hirientes. Cuando se cansó, volvió a balbucear una canción, pero esta vez parecía apagado:
—Me enamoré, mamá, me enamoré de una prostituta. Jugaba conmigo al amor… tenía alas, pero no era un ángel, era una hermosa mariposa. La mariposa que busca pistones más gruesos, porque este pene no le alcanza.
Todo estaba claro. La mariposa a la que se refería Itachi, era Sasuke. Pero yo no quería ver que eso era verdad. No podía creerlo.
—Itachi tuvo un problema con Sasuke, uh —comenté durante el almuerzo.
Sasori estaba ocupado comiendo su udon, Kisame miraba el arroz salteado de su plato.
—No, no es de esa forma, en todo caso, Sasuke tiene un problema con Itachi o dicho de otro modo, Sasuke no es alguien con quien puedas llevar una relación —corrigió Kisame, tomándose la cabeza— ¡Kami-sama! ¡¿Qué tomé ayer?! ¿Por qué tomé tanto?—se lamentó, y cuando recordó con quien se tomó esas copas, dijo con una voz enfurecida—: Sasuke le fue infiel. Sasuke lastimó a nuestro amigo.
Con esto comprobé que Hoshigaki tenía una gran estima por Itachi. Yo tenía mis dudas, aún no sabía que creer:
—Kisame… pero, Sasuke ama a Itachi. Yo no sé…
Golpeó la mesa, y gruñó:
— ¿Cómo sabes eso? ¿Lo ves seguido? Su hermano lo conoce mejor que tú, Itachi hubiera golpeado a cualquiera que insulte a su hermanito, pero… fue él, precisamente él, te contó de la traición de Sasuke ¿no? A mí, también me lo dijo. ¡Por Dios, Deidara! Abre los ojos, todos lo sabemos. Es obvio, Itachi lo ama, y a Sasuke no le importa, porque nunca lo amó y prefiere vivir como una ramera, a ser feliz con Itachi.
— ¡Kisame! —exclamé.
No, no esto no es una Ilusión. Su Amor era… Hermoso, bello.
— ¿Qué? Vamos, Deidara, seguro que también pensaste eso, que Sasuke sólo quería Itachi para un rato, lo usó, Itachi fue su juguete, Sasuke tuvo lo que quería, ese niño sólo quería una cogida dura, ya. ¿No, Sasori?
—Hoshigaki —profirió con la misma calma que siempre lo rodeó—, sinceramente, no creo que deberías hablar así de una persona, cuando ésta no se encuentra para defenderse. No es correcto.
—Tsk, y tú deberías dejar de ser blando —escupió.
—No soy blando, soy racional. Además antes que meter en los problemas de otros, tengo mejores cosas en que pensar.
Kisame lo miró cauteloso.
—Como sea. Si no quieres que diga nada en contra ese niño, bien. Lo que no aceptaré es que no hagamos nada para alegrar a Itachi. Tenemos que llevar a Itachi a alguna discoteca, tiene que distenderse y olvidarse de Sasuke.
Sasori que no vio nada malo en la sugerencia de Kisame, porque dijo:
—Es lo más lúcido que pudiste decir, Hoshigaki, en lo que va de nuestra amistad.
Ellos se miraron.
—Danna… —dije, preocupado—. Lo que pasó ayer…
—Ayer fuimos a refrescar la garganta —aclaró Kisame —. Lo mejor está por venir.
Kisame estuvo planeando llevar a un boliche a "nuestro amigo sin compromisos". "La soltería debe ser aprovechada" susurraba Kisame por los pasillos de Akatsuki, "Tokio prepárate, porque iremos de casería" decía Hoshigaki, y yo, al oírlo, tenía una mala sensación de esto. Antes de que llegara el fin de semana, creí que lo mejor era hablar con Sasuke y ver si podía hacer algo. Intentarlo al menos, aunque a decir verdad quería saber si el amor entre Itachi y Sasuke era más que una pasión.
No me costó mucho trabajo dar con él, Sasuke decía tener un amigo que se llamaba "Uzumaki Naruto" comencé por llamar al padre de Naruto, que era uno de nuestros mejores clientes, y le pedí de favor que me pasará el número de su hijo. Cuando pude conversar con el niño Uzumaki, le tuve que mentir. Le dije que Itachi estaba en una reunión muy importante y que me pidió de favor que fuera a buscar a Sasuke, que estaba en la casa de un amigo, y que yo creía que se encontraba con él. Naruto me dijo que no, pero que seguro estaba en casa de Juugo, me pasó la dirección de ese joven en dónde ahora estoy.
Una casa de dos pisos, ni muy pequeña ni muy grande. Abrí la verja blanca, y esperé a que atendieran el timbre. Mientras lo hacía, observé que en los alrededores no había plantas, ni una huella de vida. Al fondo, dónde debería estar el jardín, todo parecía tan muerto.
Escuché un gruñido. Un hombre robusto se cabellos cortos y gesto intimidador, me miró.
—Hola —le saludé y di un paso hacia adelante, esperando que se corriera. Le hice un gesto con las manos. Como él se quedó duro en la puerta, decidí presentarme —. Soy un amigo inseparable de Uchiha Itachi.
Con una voz arisca, contestó:
— ¿Ah, sí? ¡Pues mire qué pena! Esta casa es mía y si quiero puedo sacarlo a patadas ¿qué me dice? ¿Eh?
¿Eso fue una amenaza? Me reí, ¿este señor es un amigo de Sasuke? Tiene un parecido a Zetsu.
—Amigo de Itachi Uchiha, ¿comprende? —Tuve que decir una vez más ¿Qué no sabe de Itachi? —. ¿Comprende? — repetí, algo confundido con su conducta extraña.
Se quedó inmóvil.
—Amigo, creo que tiene un problema serio —Le indique. Este hombre estaba fuera de sus luces.
Soltó una risa demoniaca y sus ojos cayeron sobre mí. Cuando creí que tendría que defenderme de este loco, escuché unos pasos provenientes del interior de la casa.
—Es Deidara, Juugo —afirmó una voz suave—. Déjalo pasar.
Su expresión regresó a su anterior estado, por supuesto: el de psicópata controlado. Juugo se corrió y me encontré con quien descorazonó a Itachi.
Tan pequeño… ¿qué había dentro? ¿Qué era él?
No sé… Pero lo sabría.
Sasuke me invitó a subir las escaleras, en seguida me saqué el zapato y lo seguí. Lo poco que puede observar de los interiores, fue las paredes blancas, unos retratos colgados en la sala, el corredor de la entrada y el rechinar de la madera envejecida de la escalera. Arriba había tres habitaciones, el niño me hizo entrar a una de éstas. Dentro me encontré con una cama, un placard mediano, un taburete en una esquina y un viejo escritorio con algunos libros.
Él se acomodó en la cama, mientras que yo cogí el taburete. Yo no quería parecer entrometido, si Sasuke lo notó, no sé. Bueno, me dejó entrar, ya estaba cerca de la verdad… Empecé por decir cualquier cosa que me vino a la mente. Hablé de Hidan y sus intensos por convertirnos a todos en Jashinistas, conté de Kisame y su rompimiento con su pareja, de Pein y sus acosos a su nueva secretaria: Konan —ya qué, diga lo que diga Sasori, para mí, Pein estaba acosando a la señorita Konan—, de Zetsu y su extraño comportamiento de hablarse a sí mismo —creo que ese Juugo se parece a Zetsu, nota mental debo comentarle esto a danna—, de Kakuzu y su pedido para que le subieran el sueldo — ¡Qué hombre! Sólo vive para conseguir más dinero ¿y para qué? ¿Acaso se piensa llevar todo ese dinero a la tumba, uh? También conté alguna que otra cosilla de mi vida con el hombre más maravilloso: Sasori.
Sasuke me dejó hablar, pero no sé si me escuchaba. Es qué… ¡Rayos! Tenía que decir algo, uh. Ya pensaba que yo era un loco, si le estaba hablando a la paredes. Quizás, Sasuke, no quería contarme nada. Yo necesitaba saber, y no me iría sin saber:
—Sé que te peleaste con Itachi —le dije —. Me vas a decir qué pasó.
Me acomodé en mi lugar, Sasuke se levantó de la cama y cuando escuché su voz, la nota adolorida, como si estuviera saliendo de un resfriado muy fuerte:
—Debes tener sed —Su respuesta tan confusa. Sasuke no me escuchaba, ¿o estaba ignorándome?
Salió del cuarto y escuché el rechinar de los escalones, Dios, me centré en la puerta y comencé a morderme las uñas, esto me desesperaba. Unos minutos después vino con un vaso, me lo alcanzó. No le quita los ojos y él suspiro. Yo no podía más:
—Si lo amas tanto como yo amo a Sasori, vas a regresar con él. Lo vas a hacer ¿verdad qué lo harás? —le pregunté, pero Sasuke seguía callado y tenía que insistirle—: Él necesita de ti… — tengo que saber si lo ama, tengo que saberlo—. Itachi está sufriendo… Itachi está devastado.
Sus labios se abrieron un poco. Esperé a que me preguntara por Itachi. Le dije que Itachi estaba mal, y por lo que veo un efecto tuvo en él. Tenía que insistir más, de esta forma le sacaría alguna confesión y sabría si Itachi era su amor o… si sólo fue una aventura.
—Los viernes, después de salir de la empresa, Itachi nos acompañaba un rato a un bar. Solíamos conversar de cosas, Hidan y Kisame contaban las estupideces que hicieron en la semana. Kakuzu sólo venía si alguien le pagaba la bebida y Pein prefería ofrecerse a llevar a la señorita Konan a su casa—le comenté para que sonriera, aunque no estaba seguro de verle una sonrisa, por lo que decidí continuar—: Itachi siempre acostumbraba estar una hora escuchándonos, muy pocas veces hablaba, y cuando lo hacía… —me callé por unos segundos y veía su mirada levemente ansiosa, suspiré al revelar—: sólo hablaba de ti… cosas tan lindas… —sus ojos brillaron como brillaban los de Itachi por él, no sé porque otra vez bajo la cabeza ¿se había sonrojado?—. Bebía una copa y así de sobrio se iba a casa, creo que amaba los viernes. Porque un viernes significaba el comienzo del fin de semana. Esa fue su rutina de los viernes, fue su rutina… —al repetir el "fue", su mirada se alzó.
El corte. Hacer el corte. Respiré hondo, y era la hora de decirlo. Era la hora de ser franco. Pero en cierto modo, no quería serlo, yo creía ver el amor de Sasuke por Itachi, similar al que yo sentía por Sasori. No deseaba saber que Sasuke estuvo jugando con el corazón de Itachi.
Pero ya estaba aquí.
Me di el valor:
—Yo te lo había dicho, Sasuke… que tenías que ser más atento con él ¿pensaste que te estaba jodiendo? —Le pregunté, recordando todas las veces que le hablé sobre cómo podría complacer a Itachi—. Ahora ha estado bebiendo más de una copa, es horroroso verlo así. Él nos dijo, que lo abandonaste… que te fuiste, por eso te busque y por eso estoy aquí, Sasuke. Itachi dijo que tú… le eras infiel ¿Es cierto? —Respóndeme, Sasuke. Yo quiero creer en este Amor—. Yo no puedo juzgarte, pero no le encuentro sentido a cambiar a tu hermano…
¿Es que no podía admitir que se había equivocado? Oh Dios, si yo hubiera traicionado a Sasori —no hay nadie mejor que Sasori, y no creo que lo haría—, yo le pediría perdón de rodillas.
Tenía que obtener algo, quería que me dijera "No, no le fui infiel". Aunque, a pesar de mis deseos, no sé si le creería, después de oír a Itachi esa noche, de ver lo mucho que sufría, dudaba que alguien me conmoviera, más de lo que Itachi me conmovió.
—Lo destrozaste ¿De verdad jugaste con él?
Miré las líneas que asomaron en su cara, ¿era confusión? ¿Era sorpresa? ¿Era indignación? Traté de analizarlo todo, pero volvió a agachar la cabeza. No, no puede ser… ¿Será cierto? Sería mejor que me hablara. Buda, ¿Él es…?
Sasuke, pareció entenderme y no tardó en decir:
—Él está mal… Él sufre… —Los dedos le temblaban, sus hombros se encogían y de un brusco levantó su cabeza—. ¡¡¡ ¿Él sufre?!!! ¡¿Y cómo estoy yo?! ¡¿Cómo mierda me siento yo?! ¡¿Crees que soy de acero?! ¡El terminó conmigo, no al revés! —reveló en un sollozo—. ¡Si él cree que le metí los cuernos, yo no quiero saber nada de él! —Las lágrimas salían de sus ojos, y no parecían falsas…. Parecían… — ¡Lo odi… lo od…! … —No sé qué fue eso, esa palabra incompleta, una fuerza le impedía completarla y resignado gimió—: Todavía lo amo…
Las lágrimas que salían de sus ojos, claras, como ríos puros.
¿Sus lágrimas eran verdaderas?
Sasuke se abrazó a sus piernas y sus cabellos cayeron en su rostro demacrado. En ese momento, viendo sus ojos mojados, mi mano se estiró, pero no pude levantarme para abrazarlo. No sé que fue eso…. Mis manos no se movían, era una sensación rara, sentí que si lo tocaba… él… terminaría por romperse en mis dedos.
— ¡Sal! —ordenó una voz de demonio—. ¡Fuera!
Juugo me miraba con furia, y esta vez no pude contestarle como hice al llegar. Me levanté y salí de la habitación, le di una última mirada y vi como los brazos de ese ogro se enrollaban en Sasuke.
— Era real, sus lágrimas…. —balbuceé consternado a la mañana siguiente—. Era tan real…
—Deidara, ¿por qué esas lágrimas no serían falsas?
Falsas, un llanto falso. ¡No!
—Tienes que verlo, no es juego… sólo míralo —insistí.
— ¿Quieres que vaya? Perfecto, iré.
Dos días después, Kisame contó que Sasuke no le recibió bien y que se negó a contarle nada. También, dijo que Sasuke no estaba muy triste con su separación, puesto que tenía a Juugo como consuelo. "Ya tiene nuevo juguete" fue lo que sentenció. Yo le dije que Juugo estaba cuidando de Sasuke, pero Kisame respondió "¿y con qué crees que le paga?" Después de eso Kisame empezó a referirse a Sasuke como "ramera", y confesó que "Itachi necesitaba olvidarse de esa aventura"
Yo me desesperaba aún más…
Itachi sufriendo por Sasuke.
Y Sasuke, que me dijo que todavía lo amaba… y sin embargo, no hacía nada por volver con él.
— ¿Cómo que no vas a volver con él? ¿Y qué es eso de que no quieres hablarle? ¿Te olvidas que es tu hermano? —Le reproché, estaba confundido ¿no dijo que lo amaba? Si por mí fuera, lo habría arrastrado de los cabellos hasta Akatsuki. Pero sus ojos…. Sus ojos, cargados de lágrimas, hicieron que me relajara y le dijera—: Sasuke, tómate un tiempo para meditarlo. No te apresures, las cosas que se hacen precipitadamente no suelen traer buenos resultados.
— ¿Qué tendría que pensar? ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Él me expulsó de su vida y no deseo volver.
¿A quién creerle? Sasuke me decía que Itachi terminó con él… Itachi decía que sí terminó con él, pero porque Sasuke no lo amaba como él esperaba.
Itachi sufría por su amor.
—Ay, Sasuke creo que tienes que pensar… Piénsalo, no cometas un error —le insistí.
Pero él…
—No, y te pido que no le digas dónde estoy.
Me desesperaba más, sin saber qué pasó esa tarde en que Itachi se bebió las lágrimas, comenzaba a dudar de ese amor.
—Puedes pedirme lo que quieras, pero si él quiere encontrarte, te encontrará —le dije al final.
Yo lo sabía, Sasuke tendría que saberlo. Bueno, Sasuke lo conocía mejor que yo.
Itachi nunca se rendía. Itachi nunca perdió en un juego de mesa. Pero lo único que Itachi no pudo conseguir es el amor de una persona que no sabía amar.
¿Cómo pudo hacerle esto? ¿Cómo podía hacerle esto? Es verdad que Itachi seguía bebiendo, pero dejó de hacer espectáculos como el que hizo con las dos prostitutas, ya ni de borracho le decía "mariposa". Porque lo amaba lo había perdonado, Itachi quería que regrese y no estaba enojado con él. Sufría por él, pero él…. ¡Ni se fijaba en el amor de Itachi! ¡Los mensajes que le escribió! Veía a Itachi frustrado con no poder hablar con él, ¡Kami, sufría por saber de Sasuke! ¡Cuántas llamadas le hizo a Sasuke, pero el muy ingrato que no le contestaba!
Moría por decirle a Itachi dónde estaba Sasuke, pero Kisame y Sasori estaban de acuerdo en que no le diga a Itachi.
¿Qué pasará con Sasuke? ¿Estará devorándose un corazón? ¿Qué pasará con este Amor, con el amor de Itachi? No sé… y, como me dijo Sasori, no es un problema mío.
Sasori me acompañó en las últimas visitas que le hice a Sasuke. Tenía sus motivos para hacerlo, los cuales me contó una vez que dejamos de ver al hermano de Itachi. No servía de mucho seguir yendo, si no conseguiríamos nada de él. Sasori se resignó, y hasta el momento sigue pensando en qué hacer con Orochimaru.
— ¿Por qué te interesa tanto lo que pase con ellos? —me preguntó Sasori.
—Porque me gusta pensar que todos los amores son para toda la vida. Pero, creo que este no es el caso —confesé, y me aferré de su brazo.
—Deidara, el amor es dolor. Amor no es sólo una armonía, que nace y crece siendo una tranquilidad; el amor es, también, sufrimiento, sino no sería amor. Es una historia que tiene sus momentos felices y tristes… Itachi tuvo sus momentos placenteros con Sasuke, al igual que Sasuke los habrá tenido con Itachi; pero… Incluso, la luz sabe que existe la oscuridad, al día le precede la noche. Debía suceder, el sol tiene que esconderse y dejar que las sombras cubran las calles… —Nunca entenderé por completo a Sasori—. Tuvimos nuestras peleas, ¿no, Deidara?
—Sí, pero nosotros nunca nos separamos —dije de inmediato—. Nos peleamos por estupideces —reí.
Sasori se rió también.
—Por encima de todo, tenemos que estar con Itachi —me dijo, y yo por fin pude ver que él estaba tan preocupado por nuestro amigo, como lo estaba Kisame.
Nosotros, como sus amigos, debíamos subirle el ánimo. Yo quise creer en Sasuke, pero ya no podía mantener esta fe por él. Mi amigo era Itachi, y Sasuke lo traicionó.
Tuve un deseo, y fue que Itachi volviera a enamorarse. Que ocurriera un milagro, que exista un brillo de esperanza para que nuestro amigo, volviera a sentir a las mariposas saltar en su estómago.
—Bien —le dije— ¡Ya ni qué! Hagámosle caso a Kisame ¡Vamos a ese boliche de Roppongi!
Quizás no hubiera sido la mejor decisión; ahora creo que fue lo peor que pudimos haber hecho. Lo que sucedió después… Habíamos llegado al acuerdo de que Itachi debía olvidar a Sasuke… pero, las salidas de Kisame nunca salían bien.
CONTINUARÁ…
Nota:
1- Roppongi:
Roppongi significa "seis árboles". Es una ciudad de Tokio, caracterizada por sus boliches, bares y restaurantes.
2- Lágrima:
Es es una taza de leche con una (lágrima) gota de café. A mí, siempre me daba un palpito cuando oía ese nombre. Lágrima, lágrima como suena.
Antes que nada, feliz cumpleaños "Aki-chan", me contaste de tu cumple, y esta no era la sorpresa para tu cumple. Era, o más bien, es otra, no sé si terminaré de darle los últimos toques, intantaré terminarlo cuanto antes, aunque tenga que estar sin dormir.
¡Otanjoubi omedetou, Aki-chan!
¿Qué tal la versión de Deidara?
Tal vez cambie de opinión, por el momento, en la siguiente entrega Itachi-sama nos contará lo qué pasó después de que Sasuke se fue, y me basaré en una de las siguientes canciones:
"Nuevo Amanecer" de Moving On ("No es normal, que no te pueda olvidar" suelo dormir con esta canción, y me lleva a… algo).
"Si tú no vuelves" de Cheetes.
"Manhattan" de LODV.
Oyasumi, mata ashita
"ItaSasu ha makoto no ai no ryaku"
