N/A: ¡Hola a todos! Antes que todo, pido disculpas por demorarme más de lo previsto en actualizar, pero ustedes saben que a veces cuesta hacerse un tiempo entre los deberes que hay que hacer.

Por otra parte, agradezco a todos los que están siguiendo la historia y le han indicado como favoritos, así como también a los que han dejado comentarios, realmente los valoro. Y por cierto elylectora, ¡no me parece ninguna locura un fic con Kendall, Helga, y Cindy! La verdad es que siempre he pensado que tienen un perfil un parecido, y sería genial juntarlas en alguna historia.

Bueno, sin más preámbulo, ¡Espero que les guste el capitulo!

Aclaración: Jimmy Neutrón no me pertenece.


Capítulo 4: ¿Nueva solución?

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¿Qué había pasado? ¿Por qué no había funcionado? se preguntó Jimmy con el ceño fruncido mientras observaba los restos de su Engagement Neutrónico 3000 destrozado esparcidos frente a su casa club, tal y como Cindy le había amenazado que haría más temprano en la escuela. Goddard sacó una pala y se dispuso a recoger los pedazos mientras Jimmy meditaba acerca de su nivel de error. Esto era extraño, él ya tenía un 96.1% de efectividad ¿Por qué había cometido tantos errores?

Odiaba admitirlo, pero Cindy tenía razón. No era normal que el Engagement Neutrónico 3000 indicara un sinnúmero de candidatos diferentes. Se suponía que el invento debía hacer un análisis estadístico infalible, indicando un candidato perfecto, por lo que no podían ser seleccionados varios individuos. Claramente este había sido un error de diseño, pero no puede dilucidar el origen de este error. Después de todo, había realizado un verdadero análisis estadístico, y había utilizado una muestra bastante representativa ¿Qué había hecho mal? En el último tiempo solo había estado haciendo inventos perfectos...

Lo peor de todo es que ahora Cindy y Libby lo estaban acusando de querer sabotear la búsqueda de pareja a Cindy. Después de todo, su único pecado había sido querer ayudar a Cindy a ganar ese ridículo puesto de reina. Si, quizás no lo había hecho con un gran entusiasmo, pero se había asegurado de que estuviera correctamente diseñado. Pero ahora si que no cometería errores. Él construiría el invento que callara la boca de Cindy, aunque ésto significara que no durmiese en toda la noche.

—Goddard, ¿me acercas esa llave?—solicitó el genio, mientras se frotaba los ojos, luchando por no quedarse dormido después de haber pasado toda la noche sin ir a la cama. Estaba en su laboratorio, cuya única luz que alumbraba era el foco que iluminaba su invento, y la de Goddard, quien había sido su única compañía durante esta solitaria noche.

¡Guaf, guaf!—ladró su perro robótico, mientras le pasaba la herramienta que su amo le pedía.

—No puedo ir a dormir aún, Goddard—le explicó el genio, rascándose la cabeza. —No mientras no haya terminado mi nuevo invento mejorado.

¡Guaf!— respondió a su vez Goddard, lo que hizo que Jimmy frunciera el ceño. Ellos tenían una forma de comunicarse que nadie más podría entender.

—¿Eh? ¿Por qué le pediría a Cindy que fuera mi pareja en el baile? Ni siquiera me importa ese estúpido baile de todos modos...—respondió el castaño con mal humor, mientras hacía girar con brusquedad un tuerca con la llave que el mismo Goddard le había facilitado hace unos instantes. —Solo falta ajustar un poco más... ¡Listo!

El genio adolescente contempló su creación con satisfacción, y frotó sus manos. Estaba listo la versión ultra mejorada de su Engagement Neutrónico 3000.

—Ya quiero ver la cara de Cindy mañana cuando lo vea.

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—¡No puedo creer que fuera tan estúpida como para pensar que Neutrón me ayudaría!—exclamó Cindy apretando los puños, mientras Libby caminaba a su lado, con una mirada de absoluto aburrimiento. ¿Cuántas veces tenía que escucharlo? Cindy la había llamado la noche anterior por teléfono para quejarse de Jimmy, de su estúpido invento, describiendo con sumo detalle todos los "bobos" que le habían indicado como pareja perfecta, y de una variedad de asuntos más -todos relacionados con Neutrón- que ya la tenían totalmente cansada. Y aquí estaba de nuevo, en la mañana siguiente en la escuela, escuchando la misma historia una y otra vez. Creo que alguien está obsesionada y no lo quiere ver.

—¿Sabes lo que dijo esa estúpida máquina cuando me salió Butch?— dijo la rubia estrechando los ojos, dejando caer un tono de especial desagrado.

—Si, ya me lo dijiste anoche por teléfono—le recordó la morena bostezando, mientras se revisaba su reciente manicura. Cindy parecía no haber escuchado respuesta.

—¡Decía que teníamos una gran compatibilidad dado que ambos teníamos características de personalidad concordantes! Que teníamos mucha acumulación de ira, y muestras de violencia ¿Puedes creerlo?—dijo Cindy, golpeando los casilleros con una poderosa patada de karate, dejando como consecuencia un enorme agujero.

Libby no respondió, y siguió caminando. ¿Es que ella es invisible? ¡Tierra llamando a Cindy...!

—Si eso es lo que cree este cabezón, pues ya le voy a ...—empezó a decir la rubia, pero no terminó de decir la frase, pues algo milagroso se había posado sobre sus ojos, como si la solución a sus problemas estuviera justo frente a ella. Porque precisamente cuando Cindy se encontraba despotricando acaloradamente sobre Jimmy, ambas vieron pasar a un chico sobre el cual ellas jamás habían posado su exigente radar, pero que era totalmente guapo. Incluso si lo pensaba bien, el sujeto se parecía curiosamente mucho al ideal de chico perfecto que Cindy había ideado en su mente hace años. Sino supiera que es imposible, pensaría que lo sacaron de directamente su cabeza hacia los pasillos de esta escuela. Era extrañamente perfecto.

La rubia automáticamente relajó la fuerza de sus puños, y dejó caer sus brazos con suavidad, pensando en sus planes futuros.

—¿Será un chico nuevo?—preguntó Libby a su mejor amiga, mientras tenía la vista puesta en el atractivo muchacho.

—Lo único se, Libby, es que este chico será mi boleto para ganar el reinado del baile—respondió la rubia con una sonrisa de triunfo y brillo en sus ojos. —¡Vamos a hablarle! Antes que otra chica se nos adelante...—dijo Cindy mientras tomaba con fuerza el brazo de la morena y la arrastraba tras ella.

—Tú si que eres directa ¿eh?—dijo Libby, intentando seguir el paso de su amiga.

La rubia caminó con paso firme junto a Libby, y con una gran y sobrenatural sonrisa de oreja a oreja se acercaron al chico nuevo, quien era ignorante acerca de los ambiciosos planes futuros que Cindy tenía para ambos. En cuanto el misterioso muchacho percibió que las dos chicas se acercaban directamente hacia él, se volteó hacia ellas, y les regalo una perfecta sonrisa, en especial dirigida hacia Cindy.

—¡Hola!—dijo la rubia rápidamente, como si quisiera evitar cualquier competencia que se pudiera presentar. —Veo que eres nuevo, ¿Quieres que te muestre la escuela?—se apresuró a ofrecer la rubia con una sonrisa de bienvenida. —Déjame presentarme, mi nombre es...

—No es necesario que me lo digas—respondió el muchacho. —Tu nombre es Cindy. Y me encantaría que la chica más hermosa que haya visto alguna vez me enseñe la escuela.

Libby arqueó una ceja, como si pensara que la actitud de este chico nuevo era un poco extraña, sin contar con sus particulares dotes de adivinador, pero Cindy no parecía notarlo, sino más bien se veía extasiada ante la atención que éste le hacía.

—¿C-cómo supiste mi nombre?—respondió la rubia, sin molestarse en siquiera disimular su emoción. —¡No me digas, no me digas! Te llamé la atención al verme, y estuviste preguntando quien era yo con otras personas ¿No es así?—se respondió sola, mientras se reía en su auto complacencia. El chico se limitó a regalarle su ya clásica sonrisa de galantería. Parecía sacado de un comercial de crema dental.

La rubia se acercó a su amiga y le dijo: —Después de todo, ¿Quién necesita a Neutrón?

—Es una lástima que pienses eso—dijo una voz confiada, la cual Cindy pudo distinguir de inmediato. Jimmy salió desde detrás del muchacho, con un semblante de seguridad, y con esa media sonrisa presumida que a la rubia se le hace tan molesta.

—¡¿Quién te llamó, Neutrón?!—bociferó una furiosa Cindy instintivamente, como si el tan solo ver a Jimmy le subieran los nervios al cuerpo. —¡¿No ves que estoy ocupada?!—le dijo, indicando con orgullo al chico que se encontraba justo entre ambos.

—Eh, Cindy...—intervino Libby, interrumpiendo la segura eterna y ruidosa discusión entre la rubia y el genio, para indicarle con el dedo una extraña marca que el chico nuevo tenía dibujada justo en el cuello debajo de la nuca: un átomo amarillo. Si, esto solo podía significar una cosa...

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N/A: ¡Gracias por seguir la historia! Ojalá les haya gustado el capítulo, y espero sus comentarios u opiniones.