Disclaimer: "Este fic participa en el reto "Hogwarts a través de los años" para el foro de "La noble y ancestral casa de los Black"

Personaje: Lily Luna Potter

Lily sonrió un poco, a la vez que su novio, Scorpius, le devolvía un gesto recíproco. Se sentía feliz y maravillosa por todo aquello. Creía que todo se pondría en su contra. ¿El destino tal vez? Más que nada porque él había sido hasta hace muy poco el novio de su prima favorita, Rose, y esperaba por su parte algún grito de rabia, de dolor. Y solamente recibió un abrazo de cariño, de amor y de ternura. Una comprensión que no se esperaba por parte de ella. Más que nada porque era igual de racional en esos aspectos como su padre

Clavó su mirada en la figura de ella. Parecía sobrecogida, y miraba de vez en cuando hacia la mesa de los Ravenclaw, aunque no alcanzaba a vislumbrar hacia donde miraba. Se quedó desconcertada, pero aún más cuando ella se levantó con cierta velocidad. Su rostro palideció, como si hubiese visto un fantasma. Decidió intentar averiguar a donde podría mirar. Allí solo se encontraban Lysander con su novio y Lorcan con su chica. Los dos hermanos, mellizos, se veían enamorados de su respectiva pareja. Entre abrió los labios. ¿Acaso…? ¿Acaso estaría su prima enamorada del joven apuesto?

La muchacha de cabello castaño se marchó hacia cualquier otro lugar. Ella no se quedaría sin descubrirlo. Era su prima. Era su mejor amiga. A la que más apreciaba en ese lugar, aparte de su primo y mejor amigo, Albus…Y por supuestamente, a su adorado Scorpius. Este, que entendió que le sucedía a su pareja, le invitó a que siguiese a la chica de ojos castaños. Era la viva imagen de su madre. De ella. Y no solo físicamente, también en carácter…Aunque se parecía mucho a su padre en ello.

También ella se asimilaba a personas de su familia. Era la viva imagen de su madre. Pero con los ojos de su padre. Y a veces, este se quedaba ausente. Era ella. Era Lily. Tan igual como Evans. Como la que era su abuela. En todo. Incluso su relación con el hijo de los Malfoy parecía ser la repetición de lo que fue el amor de los Potter. De los padres del niño que sobrevivió. Con dudas, con recelos, pero con todo…Con demasiado amor

Y ahora corría por los pasillos. Su cabello ondeaba al viento y podía escuchar el repiqueteo de los pasos de su prima. Con más velocidad que ella. Con más ansiedad de huir que cualquier otra cosa. Pero ella no le dejaría escapar. Porque quería ayudarla. Al fin y al cabo, ella misma lo hizo cuando llegó a la escuela. Cuando el miedo se apoderó de ella. Cuando creía que James la odiaría si fuese una Slytherin. Y todo fue un triste temor que no sucedió. Pero ella estuvo allí, ofreciéndole un hombro sobre el que llorar. Una forma de desahogarse. De dejarse llevar por los sentimientos. Fue esa joven de cabello castaño quien la estrechó entre sus brazos, susurrándole que nunca la abandonaría. No a ella. Porque la quería. Porque eran como dos hermanas. Esas que eran capaces de todo por la otra.

Y se detuvo en frente del baño de las chicas. El llanto era tan fuerte que se sobresaltó. Pero era una Griffindor. Tan valiente que sería capaz de ayudarla. De hacerla entender que estaban las dos. Juntas. Y para siempre. Abrió la puerta, para encontrarse con una de las peores escenas que pudiese presenciar. La joven llorando sin poder aguantarse. Sin poder dejar que nada se apoderase de ella aparte de la tristeza, y ante todo, soledad por lo que el amor le causaba. No sabía qué hacer. Pero el instinto pudo con ella. Se acercó con paso lento. No quería asustarla

Era como si de un animal felino se tratase. Y levantó su mirada. Esos ojos castaños claro. Esos que sabían dejarla sin respiración cuando se lo proponía. Aquellos que te podían provocar un sentimiento de culpa intenso. Desconcertante. Y sus manos se deslizaron por sus hombros, colocándose a la misma altura de la joven e invitándole a que llorase encima de ella. Que se desahogase. Que fuese ella misma

-Rose…-Dejó escapar entre sus labios. La nombrada levantó un poco su mentón, para volver a bajarlo y soltar un suspiro profundo-¿Por qué lloras?

-No lo entenderías-Respondió sin más. Secamente. Rió un poco por ello. Era una buena amiga que pocas veces mostraba sus sentimientos

-¿Por qué no lo entendería?-Instó en saber-Puedo comprenderlo. No soy tan pequeña.

-Ya lo sé-Musitó, pero con más calma que anteriormente-Eres ya mayor, Lily-La miró entonces a los ojos-Ya no eres esa niña pequeña, asustadiza…La que necesitaba que su prima mayor le diese un fuerte abrazo-La sonrisa desapareció-Ahora es ella la que parece necesitar consuelo

-Todos lo necesitamos…Igual que sé que cuando yo esté mal, tú estarás a mi lado…Porque eres mi mejor amiga. Y tú la mía-Ella se quedó en silencio-¿Qué ocurre, Rose?

-Me siento tan mal, Lily…-Lamentó ella otra vez, entre sollozos-¡Tan mal! Y…-Dudó en proseguir-Tan sucia…

-¿Por qué?-Se veía confusa. ¿Qué era lo que le pasaba? ¿Era tan malo amar a una persona y sufrir por ello?

-No puedo…

-Rose…-Pero fue interrumpida

-¡No! ¡No quiero perderte! En todo este tiempo, eres la única persona que ha sabido ser mi fiel amiga…La que no me ha juzgado. Pero esto es algo mucho más de lo que hayamos podido vivir… Y no puedo permitirme perder a una de las personas que más quiero en esta vida. No estoy dispuesta…Y menos por ser como soy

-Rose… ¿Por qué dudas de mí? Nunca te juzgaría…Y menos por ser quien eres-Ella le sonrió por ello

-Estoy enamorada...Pero…

-¿Pero?-Parecía no saber qué hacer-¿Rose?

-Estoy enamorada de Lysander-Soltó sin más

Y Lily se quedó sin palabras. No sabía qué decir para consolar a su prima favorita. ¿Qué hacer cuando una mujer amaba a otra mujer y esta lo veía pecaminoso? Se quedó en silencio, pero este no le impidió abrazarla cuidadosamente. Ese día, Lily aprendió que más valía un abrazo que palabras sin sentido alguno.