Advertencias.

• Este fic no está basado en el mundo ninja sino que es un AU.

• Posible OoC aunque con toda mi alma trate que no se notará demasiado.

Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto. Yo solo los utilizo para esta historia que si es mía

Pensamientos

Recuerdos

Hablan

Sentimientos.

Sensaciones.

Sentada en su cama pensando en lo que había ocurrido hace tres días con Sasuke, provocó que sus mejillas se colorearan de un suave rosa, había sido bastante vergonzoso que hayan tenido que llevarla hacia enfermería por su torpeza, cerró los ojos intentando olvidar las palabras que el moreno le había dicho.

Le avergonzaba mucho

saber que por su peso la habían cargado entre dos personas. Frunciendo el seño la Hyuga decidida tomó su computadora y comenzó a googlear sobre dietas efectivas y sanas. Estaba decidida a encontrar su peso ideal de una manera sana y responsable, últimamente notó que se sentía mal con su cuerpo respecto a su salud pues se agitaba demasiado y el cansancio llegaba más rápido de lo normal.

Viendo que faltaban unos 15 minutos para que su despertador sonará, se levantó y busco entre su mochila y útiles escolares un papel grande, lapiceras de colores y una regla.

Luego de unos minutos sonrió complacida al ver que su plan de dieta ya estaba hecho, solamente quedaba lo más difícil, hacerlo. Lo pegó en una de las puertas de su placard y se contempló en el espejo donde su cuerpo se reflejaba entero.

La verdad era que no estaba obesa pero si tenía unos kilos de más, observó su cuerpo de pies a cabeza. Su cara redonda resaltaba aún más al tener el pelo mal recogido en un chongo, sus ojos que robaban el protagonismo a su pequeña y respingada nariz, su boca color rojiza y su blanco cuello que parecía porcelana de la más delicada.

Bajó la mirada nácar aún más, notando sus hombros descubiertos y sus brazos regordetes, sus senos que para su mala suerte e incomodidad son bastantes grandes y su abdomen crecido junto con la cintura bien marcada y unas caderas que volverían loco a cualquiera si se les sacaba provecho. Piernas bastante anchas y marcadas se dejaban ver debajo del ajustado pijama. Bufó al escuchar la alarma sabiendo que debía darse una ducha y alistarse para un nuevo día.

Caminó con desgano para buscar su toalla suspirando, prácticamente esa semana debería haber sido fácil y llevadera, pero ella la sintió bastante densa.

Volvió a suspirar.

-Y eso que recién comienzan las clases. – No quería imaginar lo que sería de ella en unos meses más adelante, aunque se le daban bien las materias y este año tendría que esforzarse demasiado para tener un promedio perfecto, era lo menos que esperaba su padre.

En su familia las calificaciones son de suma importancia porque los Hyuga siempre deben destacar en todo y la escuela no era la excepción. Entrando a la regadera cerró los ojos al sentir el agua tibia mojar su cuerpo, tenía un mal presentimiento y no entendía porqué, todo estaba normal como siempre, pero algo dentro suyo le decía que no. Temió por su hermana Hanabi y que estuviese sucediendo algo y ella no pudiese estar allí para cuidarla, con los ojos aguados Hinata enjabono su cuerpo y se enjuagó.

Minutos después la joven caminó hacia su armario para sacar su uniforme, al abrir la puerta una foto pegada en la parte interior de ella y Hanabi hizo presencia. Ambas sonreían en dicha foto abrazadas, la extrañaba tanto a su querida hermana, hace más de un año que no la veía.

- seguramente esté enorme y muy madura. – pensó mientras se colocaba el uniforme que yacía perfectamente planchado en su cama.

Su casa no quedaba demasiado lejos de la escuela así que decidió caminar, cruzando el parque en el que ella solía jugar de pequeña recordó algo.

Una niña de ojos claros jugaba tranquilamente con sus muñecas sentada en uno de los bancos del gran parque, solitaria la niña cantaba una melodía dulce mientras miraba todo a su alrededor, un pequeño de ojos negros profundos y brillantes se acercó hacia ella y comenzaron a jugar con la pelota del niño entre risas y juegos la pequeña vio como la pelota por un fuerte pique en el suelo voló disparada saliendo en su búsqueda inmediatamente.

La Hyuga abrió de repente los ojos sintiendo una punzada en su cabeza y respirando agitadamente volteó a mirar hacia todos lados buscando a los niños aunque mucho no duró su intento ya que todo se volvió negro repentinamente.

Nuevamente sentía esa sensación de pesadez en su cuerpo ya bastante conocida por ella, inspirando notó que era un aroma diferente al de su casa o la enfermería de la escuela, calmadamente palpo la suave cama en la que estaba y se dio media vuelta para seguir en los brazos de Morfeo pero agolpadamente abrió sus ojos.

-Qué rayos. – comentó al aire sin saber dónde se encontraba, una habitación sobria donde reinaba el color blanco y negro, amueblada con un armario negro opaco y un escritorio junto con una computadora portátil, a su lado se encontraba una mesita de luz en donde había una lámpara y un despertador.

Notó que en el escritorio a lo lejos había un par de portarretratos, no sabiendo si estaba en lo correcto hizo a un lado la colcha intentando abandonar la suave cama, ya estando parada sintió la puerta abrirse y giró rápidamente quedando impactada.

Sasuke Uchiha estaba ante ella usando ropa deportiva y sosteniendo una botella de agua, sonriendo de lado el pelinegro comenzó a acercarse a ella por lo que comenzó a retroceder.

-Tranquila Hyuga seguro debes estar quemándote la cabeza pensando en cómo llegaste aquí. – El joven se apoyó contra la puerta de madera bañada en barniz. – Mira. – sonrió burlón - hasta te sale humo. – el joven quiso pegarse a si mismo al ver a la tonta Hyuga tratar de mirarse y tocarse las orejas buscando rastros de lo que el dijo.

-Y-Yo.- Hinata respiró profundamente. - vamos Hinata no es hora de flaquear.

– U-uchiha-san yo ¿porqué e-estoy aquí? – viendo que el moreno no pensaba contestar giró para el otro lado encontrándose con un espejo enorme, abrió los ojos horrorizada y volteó roja como tomate hacia el joven.

–¿T-tu tu m-me cambia-aste la r-ropa? Kyaaaaaa – la oji perla se tiró nuevamente a la cama ocultándose del joven que contenía las ganas de reír y auto golpearse por la idiotez de aquella joven. No le diría pero la realidad era que su madre la había cambiado al ver como entraba con la chica en brazos.

Sasuke la miraba atento al ver que la chica negaba una y otra vez con su rostro enrojecido apretando sus ojos fuertemente, hace mucho no tenía tantas ganas de reír aunque rápidamente borró cualquier rastro de gracia que pudiese tener su rostro y puso su mueca apática de siempre. Yendo a sacar de su cama y tratar de avanzar con la Hyuga notó como ella se destapaba y dejaba a la vista su rostro con pequeños rastros de lágrimas y un poco enrojecido, nunca lo admitiría pero algo dentro suyo se movió al ver esa escena y un tirón pegó allí abajo al verla con su camiseta que se ajustaba a sus pechos al parecer grandes. El Uchiha sonrió de lado al ver su siguiente paso.

-Hyuga deja de escandalizarte que no eres la primer chica que veo desnuda y no serás la última, te traje aquí a mi casa porque cuando pasaba por el parque te desmayaste y sólo hice lo primero que pensé, ya. – La chica sonrió para si misma después de todo Uchiha-san la ayudó.

-A-arigato Uchiha-san realmente no se qué ocurrió, siento ser una carga. – bajó la cabeza pero al sentir el chasquido que provino del moreno lo miró expectante. El se quedó ensimismado en esos ojos perlas profundos que decían tanto, al darse cuenta desvío la mirada y habló.

-Ya que estás aquí podemos comenzar con el proyecto. – La Hyuga sonrió. Si, Sasuke no era malo después de todo.

Una semana después de aquel encuentro por la tarde ambos morenos se encontraban trabajando en el proyecto nuevamente, habían avanzado bastante y casi estaban por llegar a la mitad. A decir verdad Sasuke estaba sorprendido. Hinata se amoldó a su forma de trabajar siguiendo el ritmo suyo, aunque tampoco debería de sorprenderse demasiado ella era uno de los mejores promedios de la escuela.

-Inteligente. – masculló el moreno mirándola mientras la joven escribía apoyada sobre su escritorio.

Media hora después se encontraban hablando de como relacionarían los temas que tenían resumidos hasta ahora y de repente todo estaba en completa oscuridad, Hinata espantada comenzó a manotear lo primero que se topaba tratando de quedarse quieta ya que no podía ver casi nada. Sasuke por su lado sólo se sentó en la cama esperando que la luz volviese, puso sus ojos en blanco cuando se oyó un pequeño golpe y un quejido de parte de la joven de ojos nácar.

- Es tan torpe – pensó el Uchiha.

Al cabo de cinco minutos tratando de encontrar los celulares y poder alumbrar, ambos decidieron bajar para saber cuál era el problema encontrándose solamente ellos allí.

El Uchiha sonrió malicioso, este incidente lo podría voltear a su favor. Buscando a la joven por la cocina la encontró sentada en una de las sillas revisando su celular.

- Hyuga ¿qué haces? – provocándole un pequeño sobresalto la chicas lo miró.

-Est-taba llamando a m-mi casa p-ara que pasarán por mi pero se ve que no hay na-nadie. – terminó por decir un poco angustiada. Al escuchar eso sonrió internamente, al parecer la suerte estaba de su lado, sería mas fácil de lo que el creía.

- Podríamos aprovechar el tiempo ya que estamos solos. – Sasuke comenzaba a acercarse más de lo debido y la joven no entendía nada. Viendo como el Uchiha se detenía a sólo unos centímetros de su cara, Hinata reaccionó sonrojándose y bajando la cabeza, el azabache por su lado tomó su mandíbula entre sus dedos y subió su rostro a la misma altura mirándola a los ojos. El moreno al ver esas perlas que parecían la mismísima luna, tan llenos de aspiraciones e inocencia que por supuesto estaría dispuesto a quebrantar, chasqueó al recordar la apuesta alejándose de ella.

- Toma tu abrigo y vámonos. – El Uchiha desapareció por la cocina para subir las escaleras nuevamente dejando pasmada a la oji perla. Confundida Hinata subió detrás de él pero cuando lo vio salir de su habitación con unas llaves al parecer de algún vehículo y dos abrigos quedó más confundida que antes,- ¿la llevaría a su casa? Esperen ¿¡Sasuke tenia auto!? - Lo siguió con la mirada hasta verlo desaparecer por las escaleras y lograr escuchar un "te quedas ahí o vienes".

Automáticamente bajó detrás de él siguiéndole el paso. Una vez fuera ambos morenos se miraron y Sasuke caminó hacia un costado para entrar en una especie de cochera, la Hyuga espero en su lugar. Luego de unos cinco minutos quedó sorprendida al ver salir un Toyota Corolla a la fecha en perfecto estado siendo manejado por el joven.

Lentamente la ventanilla polarizada fue bajando mostrando al Uchiha con unos lentes de sol y media sonrisa. Hinata que todavía no salía del estupor notó como la puerta del copiloto fue abierta invitándole a subir, dudosa la abrió por completo sentándose en el cómodo asiento delantero.

- Uchiha-san ¿e-este auto es suyo? – aún un poco sorprendida Hinata habló.

- Si, mis padres me lo dieron hace medio año. – El moreno quién se colocó su propio cinturón buscando algo en la guantera miró a la Hyuga.

- E-es increíble que no lo haya notado a-antes, soy una de-despistada. – avergonzada y un poco intimidada por la mirada intensa del joven giró su vista hacia la ventanilla.

- Nunca lo lleve a la escuela, las mujeres son muy odiosas y locas ya de por si, imagínate si me ven con esta nave. – alardeó buscando molestarla pero giró sorprendido al escuchar reír a la joven a su lado, viendo como se colocó el cinto de seguridad, el moreno aceleró dando por comenzado su plan.

Habían terminado en una especie de feria luego de dar algunas vueltas, Sasuke había buscado por internet los lugares a los que las chicas les gustaba ir. Aunque fuese un mujeriego nunca tuvo citas o algo por el estilo con una chica para agradarle o conquistarla. El malnacido de Gaara se le estaría riendo en la cara si lo viese, la verdad era que todas caían redonditas y nunca hizo falta salir con ellas por lo tanto se sentía un poco incómodo y ridículo. – Mira qué hacer esto por una estúpida apuesta. - resopló fastidiado al ver a la Hyuga hacer la fila para sacar boletos a alguna tonta atracción.

Lo reafirmaba, estaba harto y ni siquiera llevaban una hora en esa maldita feria, a pedido de la de ojos perla subieron a dos atracciones y ahora lo convenció de caminar por el lugar recorriendo los puestos de juegos y comida que se hallaban allí, su fastidio era que por lo menos siete mocosos lo habían chocado, todo por llegar primeros a los juegos por donde ellos pasaban, y lo peor era que la tonta de Hinata ¡pedía disculpas! El ya no entendía el rumbo del mundo se supone que los mocosos del demonio debían pedir disculpas ¡no ella! Resopló fastidiado al verla señalar un juego en el cual si ganar recibías de premio dos osos de felpa tamaño medio grande, sólo kami sabía cuánto se arrepentía por haber venido a este mugroso lugar. Enojado con el mundo caminó hasta donde la Hyuga se encontraba prestando atención a las reglas del juego aunque no era muy difícil de entender, con unas pistolitas de agua debían llenar la boca de uno de los payasos y al estar llena el globo que portaba el payaso se reventaba dándolos por ganadores, "fácil" – mascullo.

Maldito juego. Llevaba ya pagando dos pistolas de agua y no podía llenar el endemoniado globo y la tonta de la Hyuga con su sonrisa insulsa lo llenó a la primera, enfurruñado tomo la pistola y el primer chorro de agua lo falló.

-¿Qué pasa Uchiha-san no decía que sólo los tontos no ganaban en este juego? – juguetona la Hyuga rio por lo bajo molestando más al moreno que si las miradas matasen la chica estaría enterrada bajo tierra ya.

Al demonio el juego lo ganaría aún si se tuviese que gastar todo el puto dinero que traía consigo mismo. Aunque pensándolo bien sería mejor molestar a su acompañante.

-¿Sabes qué Hyuga? Si yo gano tendrás que traerme el almuerzo todos los días durante un mes y medio. Si tu ganas haremos el proyecto por separado como tanto quisiste. – con una mueca de pura maldad el Uchiha se dio vuelta hacia la peliazul mirándola de arriba abajo soltó un poco el gatillo de la pistolitas mojándole todo el escote de la camisa blanca que portaba provocando que se transparentase y se notará el sostén de la chica.

Indignada y avergonzada Hinata propinó un pequeño grito y buscando con que cubrirse volteó a ver al joven en el momento que el globo explotaba dándolo por ganador.

Indignada. Así se sentía la de ojos perla, mientras caminaban Sasuke sonreía con autosuficiencia y el oso colgando de una de sus manos a su lado, un poco más adelante la chica caminaba rápidamente con el oso abrazado a su pecho cubriendo así la transparencia que provocó su compañero.

Siendo un poco tarde decidieron volver al automóvil para cada uno regresar a su casa. De vez en cuando Sasuke miraba de reojo a la Hyuga y era inevitable que sus ojos se desviaran hacia el escote mojado de la joven. Ya en la casa Uchiha tomaron sus cosas y el moreno prácticamente obligando a la peliazul a que subiera nuevamente al coche para llevarla a su casa.

Hinata iba pensativa en su respectivo asiento repasando todo lo ocurrido y que al recordar como el joven a su lado frustrado por no poder ganar hacía muecas graciosas, sin querer una pequeña risita escapó de ella alertando al moreno que manejaba tranquilamente, una vez en la puerta de la mansión Hyuga, la chica dispuesta a bajarse fue tomada por el brazo.

-Hyuga nos veremos mañana, siento lo de la camisa. – Hinata suspiró derrotada, después de todo fue sólo un juego se dijo a sí misma. – Aunque no te queda nada mal, ese sostén lavanda explota. – sonriendo macabro el Uchiha se acercó lentamente hasta estar demasiado cerca como para que la joven comenzará a sonrojarse, mirándola a los ojos Sasuke resopló lentamente provocando que su aliento chocara con el de ella, ambos ensimismados no notaron la persona que caminaba lentamente hacia el portón principal. A punto de cometer un error según la ojiperla, un golpeteo en las rejas alertó a Hinata que rápidamente se compuso y se alejó del Uchiha volteando a ver el causante de dicho sonido encontrando a KO parado sonriente.

Roja como tomate la chica se despidió del moreno caminando hasta donde se hallaba su casero, avergonzada rápidamente saludo al hombre y caminó apurada por los jardines de la mansión con intención de llegar a su habitación y morir de vergüenza entre sus sábanas.

Luego de unas horas Hinata estaba poniéndose su pijama de pequeñas tortuguitas a punto de acostarse ya en entre sus sábanas trato de conciliar el sueño pero no pudo automáticamente los recuerdos de la tarde venían a su mente uno tras otro, sonrió sin darse cuenta.

Sasuke era una buena persona a pesar de lo que las personas decían sobre él, ya consideraba al joven como un amigo, contenta suspiró abrazando su almohada sonriente. A pesar de todo no quiso frenar ese sentimiento que crecía dentro suyo, lástima que eso, sería su propia perdición.

Rápidamente pasaron unos días de aquel encuentro y ambos morenos seguían con la rutina de verse luego de clases en el hogar de Sasuke para proseguir con su proyecto, todos notaban el evidente cambio en ambos ya que el trato comenzó a ser diferente como por ejemplo que ambos se diesen juntos luego de clases y que la chica le preparaba su bento bastante elaborado, aunque a veces también tenía un tercer bento para el Uzumaki. La Hyuga por su lado se sentía extraña pero feliz Sasuke resultó ser completamente diferente a lo que ella pensaba y se sintió mal por tener prejuicios sobre las personas, aunque él le hiciera pasar escenas vergonzosas y raros comportamiento estaba feliz porque al fin sintió que podía encajar con alguien más que no sean sus tres amigos de toda la vida.

Por otro lado el Uchiha se sentía extraño, no lo quería reconocer pero le agradaba Hinata y su rara forma de ser, sentía que podía ser el mismo y ella no se abalanzaría como fan loca sobre el para intentar robarle un pedazo de ropa interior, suspiró y se sentó en su respectivo lugar del aula, se estaba comenzando a arrepentir de la bendita apuesta , la chica no tenía la culpa de sus idioteces pero lo hecho, hecho está y un Uchiha termina sus asuntos. Frunció los labios irritado, ese asunto ya le molestaba y ni siquiera había comenzado a actuar realmente. Levantó el rostro al ver entrar a Hinata sonriente junto con el tipo de los bichos, suspiró irritado nuevamente ¿porqué siempre estaba con ese tipo y el otro de ridículas marcas en la cara? Cerró los ojos al escuchar la voz de Kakashi comenzar a explicar la clase.

Siendo viernes hoy los jóvenes de último año tenían varias materias y talleres uno de estos; Deportes.

Hinata miraba todo con una frustración notable en su rostro, el sensei que tenían en deportes a su parecer se estaba excediendo un poco, sus piernas temblaron al ver que el hombre subía las barras de los obstáculos en el circuito que les marcó, detrás suyo Kiba sonreía ansioso por probar dicha actividad.

El circuito de ejercicios comenzaba con dos grandes colchonetas en las cuales deberían hacer dos roles, al correr unos centímetros chocabas con una barra de altura baja para saltar y seguir trotando con las rodillas en alto, seguía una pequeña bajada donde los de la izquierda deberían hacer flexiones y los de la derecha abdominales, al continuar trotando con talones en alto dos barras en camino, la primera media y la segunda alta, al final del recorrido tres filas de conos naranjas intercalados entre si en los cuales deberían trotar con una pelota picando en mano derecha y la vuelta con izquierda, Hinata gritó escandalizada por dentro y negaba continuamente apretando fuertemente sus ojos, seguro y terminaba con una pierna rota. El llamado del profesor se escuchó y el silbato sonó histérico dando el sí para comenzar con el circuito según la Hyuga "de la muerte".

Avergonzada miraba hacia su alrededor como la fila avanzaba para que su turno llegase, a su lado Tenten sonreía confiada, la joven castaña era una de las mejores en deportes, no por nada es el libero* del equipo de Vóley de la escuela.

Comenzando a trotar Hinata procuro no tropezar ni con una hormiga, sintiéndose feliz ya que iba a la mitad del recorrido y no hubo tropezado ni una sola vez, olvidando por completo el pequeño escalón antes de la bajada llevándoselo puesto la Hyuga voló hasta caer en la bajada y golpearse con la máquina de los abdominales.

Unos ojos negros siguieron todo el proceso de caída reaccionando rápidamente hasta llegar al lugar donde la Hyuga estaba sentada sobre el duro piso, al parecer la joven estaba en un estado de shock.

Dándole media vuelta Sasuke confirmó que su frente tenía un pequeño sangrado no muy grave pero si para curar inmediatamente, tratando de levantarla el Sensei a cargo de ellos llamó a emergencias y una camilla se llevó a la Hyuga hasta enfermería.

El joven dudó en ir con ellos pero su rubio amigo lo llamaba a los gritos taladrándole la cabeza, dudoso el pelinegro giró y corrió hacia el Uzumaki golpeándolo en la cabeza al llegar.

Todo eso fue presenciado por unos claros ojos jade que siguieron con recelo la camilla de la Hyuga.

En enfermería la joven de turno atendió y curó la herida de la chica de ojos claros.

- Hinata-chan necesitó hacer unas preguntas de rutina que la directora nos pidió para los que visiten a partir de ahora la enfermería, ¿está bien? – La joven asintió mientras se sentaba en la camilla. – Bien escribe tu nombre completo aquí, firma aquí y tu DNI más fecha de nacimiento y tipo de sangre. – completando todo Hinata prosiguió a leer las preguntas del formulario contestándolas y entregándolo a la enfermera de turno.

- Muy bien Hinata-chan, aquí dice que tuviste mareos y desmayos últimamente, ¿has estado comiendo bien?

- S-si pero e-stos mareos no son nor-males, es como si una situación o visión se m-me presenta y no s-se bien como explicarlo p-Pero luego de ver eso todo s-se vuelve o-oscuro. – explicó lentamente, Kymi-san suspiró pensando en una posible solución.

- Hinata-chan si quieres puedes ver al psicólogo de la escuela, habla con la directora, podría ser algún fragmento de algo que no puedes recordar. Bien ya estás lista para volver a clases y cuídate.

Hinata salió de ahí pensativa, luego hablaría con la directora, iba tan distraída que no notó al joven que la estaba mirando y se acercaba hacia ella chocando ambos en el momento. La ojiperla levantó la mirada viendo al moreno mirarla intensamente, bajó la cabeza sonrojándose.

- U-uchiha- san lo s-siento. – quiso seguir caminando pero la mano del joven la detuvo.

- Me dijeron que no fue tan grave, ¿estas b- el Uchiha fue interrumpido por el rubio que venía gritando por los pasillos.

-¡Hinata-chan! ¿te encuentras bien? Vi el golpazo que te diste eres un poco despistada ¡dattebayo!- La Hyuga sonrojada miró hacia otro lado avergonzada. – teme Sakura-chan me encargó que te dijera que necesita hablar contigo. – El Uzumaki serio pronunció dichas palabras. El moreno resopló fastidiado girando para ver a la chica Hyuga.

-Hoy luego de clases en mi casa. No lo olvides. – molesto, el joven se retiró del lugar a paso rápido.

Se sintió extraña al ver como el moreno iba sin rechistar. Se alejó lentamente del lugar hacia su casillero a buscar sus libros para ir a su clase correspondiente.

Ya en el salón con sus apuntes a medio terminar Hinata prestaba atención al sensei que daba la clase de política anotando unos pocos datos que le parecían importantes, notó una mirada penetrante detrás suyo y volteó chocándose con los ojos negros del Uchiha que parecían traspasarla, se dio vuelta rápidamente sonrojada y con una sensación que le quemaba dentro suyo.

Sin darse cuenta divagando en diferentes situaciones que últimamente le ocurrieron como los desmayos frecuentes que tenía y las imágenes que se le presentaban.

Pensándolo bien, no lograba verle el rostro a la niña con la que ella ¿alucinaba? No sabría decir ni qué era lo que le andaba ocurriendo, sin embargo también lograba ver a un niño de la misma edad. A sus padres no les comentó nada, no deseaba armar algún tipo de alboroto ni hacer falsas preocupaciones. Pronto hablaría con la directora y le contaría lo que le estaba ocurriendo, seguramente era algo tan simple como falta de sueño, también estaban las clases que tomaba con Sasuke luego del horario escolar.

Últimamente el moreno se comportaba tan bien con ella y al rato se tornaba completamente distante al punto de tratarla toscamente, no comprendía bien eso, pero deseaba hablarlo con él. Para ella el Uchiha estaba ocupando un lugar entre sus amigos aunque fuese un cascarrabias.

Sorprendida levantó el rostro al ver que ya casi nadie estaba en el salón, se sonrojó, seguramente se quedó pensando toda la hora en necedades y se le pasó volando su clase de política. Tomó su mochila mordiendo su labio preocupada. Debía ponerse más atenta en las clases o su promedio bajaría y no podía darse tal lujo, no siendo una Hyuga.

Guardo rápidamente sus útiles, tomó su mochila negra con detalles en rosa y salió. Su salón quedaba un poco lejos de la entrada principal por lo cual tuvo que pasar varios pasillos que eran ocupados por lockers azules y rojos. Parando en el suyo y acomodando algunas cosas volteó para buscar con la mirada al chico con el que debería irse ya que en el pasillo siguiente se ubicaba su locker, extrañada por no verlo terminó por guardar sus cosas y salir. Sasuke siempre la esperaba en su casillero y de ahí partían juntos hacia la mansión Uchiha, ignorando los alumnos que iban y venían apurados notó una cabellera llamativa de color rosa y una mata de pelo negro juntos, Hinata frenó su paso al verlos tan juntos y hablarse al oído, sintiéndose fuera de lugar la Hyuga siguió su camino hacia la puerta principal suspirando y cerrando los ojos por un segundo al sentir la fresca brisa acariciarle la piel.

Esperando a que Sasuke terminará sus asuntos Hinata jugueteaba con las correas de su mochila aburrida.

Decidió sacar su celular y jugar un rato con el, pasados quince minutos en los cuales su compañero seguía dentro del establecimiento. Con un poco de irritación la joven comenzó a caminar hacia su casa, cruzada de brazos y a paso rápido estuvo apunto de cruzar una avenida cuando la voz del Uchiha la paralizó en su lugar, sin entender porqué tenía ese sentimiento que le molestaba giró mirándolo ceñuda.

-Hasta que se le dio por venir. – se sorprendió a sí misma pensando eso, no debería de meterse en los asuntos de los demás, mientras se reprendía mentalmente el moreno le dio alcance viendo divertido como la joven hacía muecas negando frenética. Al abrir sus ojos Hinata notó que Sasuke se encontraba a su lado, un poco ofendida y cruzada de brazos comenzó a caminar dejándolo atrás.

-Hyuga mi casa es para el otro lado. – con tinte irónico, el moreno la siguió unos pasos hasta intentar tomar uno de sus brazos pero al no poder solamente llegó a manotear la corbata y tirar de ella aflojando unos botones de la camisa escolar de la chica provocando que dichos botones saltaran y se abriera un pronunciado escote. Hinata avergonzada miró hacia abajo pensando en como arreglar el accidente rápidamente, en segundos se vio acorralada contra las rejas de una casa bastante antigua con el Uchiha casi encima suyo mirándola con esos ojos que parecían querer comérsela, cohibida trato de quitárselo de encima empujando con sus manos el pecho del moreno, siendo sus intentos nulos habló con nerviosismo.

-U-uchiha-san n-no debería de estar haciendo e-esto. – logró decir la joven sonrojada y con la respiración un poco agitada.

-¿Porqué te fuiste y no esperaste? sabes cómo son las reglas Hyu-ga. – mirando el gran escote de la joven Sasuke trato de ignorar el tirón que pegó su amigo allí abajo.

-U-usted se encontraba ocupado c-con Haruno-san y parecía e-entretenido. – ladeando la vista hacia un costado Hinata respiró profundo tratando de no desmayarse allí mismo.

-¿Celosa Hyuga? – sonriendo de lado continuó aspirando el dulce aroma que su cabello soltaba. - ¿sabes? A la única que se me antoja tirarme ahora mismo eres tú, no tienes porque ponerte celosa gatita.- rozando sus bocas el Uchiha fue interrumpido.

-De-je de decir esas cosas tan descaradas y p-por favor quítese de encima. – afectada por la situación Hinata trató de volver a sacar al Uchiha, esta vez teniendo éxito. Agarrando su camisa por el cuello comenzó a caminar en dirección a la mansión Uchiha.

–¿Sabe qué? usted me debe dos camisas ya. – inflando los mofletes dio media vuelta y siguió caminando dejando a un Sasuke confundido por su reacción.

-Oh si, esto se esta poniendo y apenas comienzo, Hyuga serás mía.– pensó para si mismo siguiendo a la joven.

Libero: es el único del equipo de voley en el cual está autorizado a cambiar posiciones con los demás jugadores y es una especie de capitán si es que no me equivoco.

Bueno, ¿Hola? Me estará leyendo alguien?

La verdad es que no tengo excusas además de haber estado enferma casi 3 meses .

Aparte de eso se me habían ido las ganas de seguir este fic después de haber leído el desastre que eran los últimos dos capítulos, así que los corregí y aquí está el 3ro. Me motivó que me llegarán 2 follows y 1 comentario de un anónimo pidiendo que lo continúe. Pues si lo voy a continuar no pienso dejar el fic tirado pero no prometo actualización todas las semanas, lo siento . Pero si una vez al mes! Si me ayudan con motivaciones como comentarme si les gusta o no es muchísimo para mi y hasta tal vez escriba más seguido ;). En fin Saludos y espero que si alguien me lee, le guste.

Como siempre, si hay algún error agradecería que me lo hagan saber. Bye