Capítulo 4
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Comentarios a los reviews:
Kaoruca: Me alegra que te haya gustado el capítulo *o* . La verdad es que es un capítulo duro. A mí siempre se me ponen las lagrimillas en los ojos cuando Tsubame le pide a Kenshin que ayude a Yahiko… snif, snif. Hay tanta emoción en ese momento… T_T
Kaory: Jajaja, no te preocupes, mujer. Lo de los linchamientos es broma XD . Y bueno, ya has visto que tampoco ha habido mucho retraso. He escrito el epílogo esta tarde, después de comer. Y he decidido dejarlo pasar unas horas antes de subirlo para asentarlo. Sobre el perfume o Tsubame, creo que el autor lo deja claro: es Tsubame la que le hace reaccionar. El perfume le sirve a Kenshin para recordar el pasado; qué lo inició todo, por qué continuó y hacia dónde quiere ir. Pero es Tsubame la que le da la clave al ponerle ante sus narices el motivo por el que siempre se levantará *o* .
Os dejo el capítulo siguiente. Gracias por los reviews :-D
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Capítulo 4
—Toma un poco de sake —le dijo Kuma acercándole un pequeño cuenco.
—Gracias, amigo —le agradeció con una gran sonrisa—. La verdad es que tengo que agradecerte por otra cosa.
—¿Eh? —Kuma giró la cabeza para observarle con el desconcierto reflejado en su cara.
—Sí, por haber permitido que la chica entrara. —Y añadió en tono burlón—: No sabía que te gustaran tan jóvenes.
Kuma escupió el sake que estaba tomando, por la sorpresa.
—¡No es eso! —se defendió al momento—. Es sólo que me recuerda a mi hija. Mi mujer se la llevó cuando tenía más o menos esa edad. Sólo intentaba ser considerado con ella. —Después le cogió el sombrero a Oibore y se lo quitó—. Además, ¿quién ha ido a hablar de gustos raros? Primero, perfume de mujer, y luego, esta horquilla que escondes bajo el sombrero.
Oibore cogió la pinza de pelo y se la quedó mirando con nostalgia.
—Gracias otra vez por el sake, Kuma. —Se levantó del suelo—. Creo que va siendo hora de que me marche.
—¿A dónde? —preguntó con curiosidad.
—Voy a ir a Kioto, a ver a mi hija. Hace tiempo que no la visito —le informó, y Kuma frunció el ceño.
—No sabía que tenías un hogar allí…
—Y no lo tengo —le confirmó—. Voy a verla al cementerio.
—La horquilla es de ella… lo siento, no pretendía… —se excusó rápidamente.
—No importa —le tranquilizó al ver que Kuma se sentía incómodo por tocar ese tema—. Me quedaré una temporada por allí.
—Bueno, no creo que tengas mucho problema con la gente de allí. Le caes bien a todo el mundo —sonrió el hombre ante el rápido cambio de tema a uno más seguro—. Incluso con ese samuráis te has portado bien.
—Es que él es alguien especial para mí… —murmuró más para sí.
«Fue el marido de mi hija, al fin y al cabo».
—Me pregunto si llegará a tiempo —reflexionó Kuma sobre lo dicho por la niña.
—No te preocupes —dijo confiado poniendo rumbo a Kioto—. Seguro que todo irá bien.
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Varias semanas después
Todo seguía igual excepto porque había unas flores pisadas ya marchitas sobre su tumba. Hacía tiempo que alguien había pasado por allí a ponerlas.
Oibore se quedó de pie delante de la tumba en la que yacía su hija. Le creaba cierto desasosiego pensar en cómo se habían desarrollado las cosas.
Si Tomoe no hubiera ido a Kioto…
Aún estaría viva, Enishi no se habría escapado a China, y esa pobre chica no habría sufrido las iras de su hijo.
Esperaba de corazón que Kenshin se repusiera de ése último golpe. Porque había visto en él parte de lo que su hija le describió en el transcurso de los meses que estuvo con él.
—Le he conocido, hija mía —le dijo sin más a la piedra que indicaba que ahí descansaba Tomoe—. Fue inesperado, pero llegó hasta mí después de que Enishi le arrebatara lo más preciado para él ahora. Creo que le costará reponerse de la muerte de esa mujer, pero también que ahora que se ha encontrado a sí mismo, podrá empezar una nueva vida con mejor pie. Parece que ha encontrado el camino para su propia recuperación.
Oibore se agachó y cambió las flores marchitas por unas nuevas que había traído, dejando a su lado la horquilla de pelo que Akira le había regalado a Tomoe cuando se comprometieron.
—En el estado que estaba, no he podido conocerle como tú lo hiciste, pero ahora sé que me puedo fiar de tu criterio. El asesino del que todos hablan no puede ser tal si tiene tantos amigos que se preocupan por él… como lo hiciste tú.
Prendió un poco de incienso y esperó a que el aroma inundara el lugar.
«¿Recuerdas que le pregunté si sería capaz de matarme en caso de que empuñara un arma igual que un samurái? Ayer me dijo que nunca lo haría; que era la única persona a la que jamás le haría daño sean las circunstancias que fuesen. ¿No te resulta extraño? Podría vengar a Akira con el filo de mi kanto, y aun así él no me lo impediría. ¿Qué clase de asesino haría algo así? ¿De dónde sacaré la fortaleza para hacerlo si cada día mis dudas aumentan?».
Oibore abrió los ojos y suspiró con cansancio. Tomoe había vivido semanas de incertidumbre al no entender que su rencor hacia Kenshin menguaba según le conocía. Y que lo que una vez había sido odio por el asesino de su prometido, se había invertido causándole ese desasosiego que la acompañó por la traición a Akira.
En su ceguera por su animosidad contra Kenshin, había tardado en ver que allí sólo se escondía una persona que quería cuidar de ella; que sentía algo por Tomoe y que incluso daría su vida por ella.
Y ahora, ese hombre que había sido víctima de una conspiración para matarle y que en el camino, se enamoró de su espía con trágicas consecuencias, volvía a caer presa de la desesperación al repetirse aquello. Oibore sufría pensando que su familia no dejaba que ese pobre hombre pudiera desprenderse de los odios del pasado, y más que le hubiesen alcanzado y la hubieran tomado con una inocente en toda esa historia.
—Cuida de tu hermano, Tomoe —le dijo queriéndose despedir por hoy de ella—. En su confusión, ha hecho algo irreparable con aquella a la que tu marido quiere ahora. Hazle entrar en razón antes de que sea tarde para él.
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Nota final:
Aunque los separe, subo los dos porque son cortitos, pero al ser el epílogo la escena con Enishi, he preferido separarlos porque queda fuera de lugar unido aquí ^_^º.
Espero que os haya gustado ;-)
