Perdón por la demora, como sabrán estoy ocupada evadiendo a mi madre… es que dejo de trabajar y ahora que esta en casa escribir se ha convertido en una hazaña, la ultima vez estuvo a unos segundos de leer y cuando la vi frente a mi compu casi me da un patatus… pero como le dijo que me encanta el yuri si es supremamente homofóbica, si llegara a enterarse a lo mejor y me pone de patitas en la calle (no estoy exagerando… es verdad T-T) bueno, alguna de ustedes me daría posada ¿verdad?
En todo caso esa no es excusa, les prometo actualizar más seguido mis queridos lectores. Espero disfruten este cap.
Aclaraciones:
Sailor moon y sus personajes no me pertenecen… son obra de la grandiosa Naoko Takeuchi… la historia, esa si es mía.
Los textos en cursiva son pensamientos o sueños.
Los puntos indican los cambios de escenario.
Gracias por leer y por favor comenten, sugieran, etc, etc… sus opiniones son muy importantes para mí…
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Cap. 3: Un corazón herido. Una premonición devastadora.
Hikari avanzó por la pequeña sala lentamente, después de todo las múltiples heridas en su cuerpo apenas y le permitían estar en pie. Su bello vestido blanco se encontraba rasgado y manchado a causa de la sangre que había salido de sus heridas. Al percatarse de ello todos los presentes se sorprendieron, muy pocos enemigos habían logrado traspasar el escudo de la transformación y causarles daño, sobre todo a tal escala.
A pesar de la lastimosa condición de la sailor Haruka no dejaba de verla con rencor.
-Lady Uranus, le agradecería que no me mirara de esa manera. No soy su enemigo- hablo la joven.
Michiru y Setsuna la miraron sorprendidas, consientes del repentino cambio de actitud en Hikari. ¿Por qué hablaba con tanta formalidad? Bien la habían escuchado hablarles con toda familiaridad ¿Por qué su repentino cambio de actitud?
-No estoy tan segura de ello- digo Haruka desafiante. Hikari simplemente negó con la cabeza y continúo caminando apoyándose en la pared.
Al ver lo delicada de su situación Darién no pudo resistir más y se levanto acercándose a la que, ahora sabía, era su hermana.
-Príncipe, por favor tome asiento. Si se acerca me temo que podría sufrir las mismas consecuencias que Lady Neptune- Darién lo pensó por un momento para luego volver a tomar asiento junto a Serena.
Michiru desvió su mirada, que antes estaba tratando de descifrar la razón de la actitud de Haruka, hacia Hikari. Las miradas de las dos se encontraron por un momento. Los ojos de Hikari simplemente oscurecieron para mirarla fríamente.
Michiru se sorprendió, esa no era la misma mirada de la chica que las salvo a ella y a su amada Haruka, sus ojos al igual que su forma de dirigirse eran fríos. En esa fría mirada azul no había vestigios de la dulce niña de sus recuerdos. Simplemente era como si la calidez de aquella alma traviesa se hubiera desvanecido en el momento en que sus miradas se encontraron y por alguna incompresible razón no podía evitar sentirse culpable de ello.
La pelinegra desvió la mirada tratando de ignorar las emociones que le causaban tal reencuentro. No podía dejar actuar a sus emociones cuando la única razón de su aparición era el cumplimiento del deber, un deber que simplemente, ya no podía asumir sola. Alejada de todos, Hikari finalmente tomo asiento.
El silencio se que se formo fue fúnebre, sin embargo una persona no dejaba de mirar sorprendida a la chica frente a ella. Hotaru no podía despegar su mirada de aquella desconocida, esa extraña calidez en su interior le pedía incansablemente tratar de traspasar la barrera que la rodeaba y buscar sus azules ojos.
A pesar de sentir aquellos misteriosos orbes violeta sobre ella, Hikari se negaba a voltear, sabia que si lo hacia ya no podría detenerse y caería rendida ante la montaña de sentimientos que trataba de ignorar.
-Yo…- comenzó a decir –he venido con el firme propósito de ayudarles en la batalla contra nuestro enemigo- Hikari estudiaba con cuidado cada palabra que decía.
Al ver que nadie respondía Hotaru se decidió a seguir la conversación –Y… ¿Cómo planeas hacerlo?- preguntó, tratando nuevamente de centrar su mirada en la de ella.
-Se podría decir que tengo cierta experiencia combatiendo a este enemigo, Lady Saturn- respondió sin voltear a verla.
A pesar de no verla a los ojos unos vagos recuerdos vinieron a la mente de Hotaru al escucharla. Una sonrisa, una palabra, una risa compartida. Hotaru observo las escenas pasar frente a sus ojos como si se tratase de una película, a pesar de no poder distinguir a las personas, las escenas ciertamente cada vez le eran más familiares. Un abrazo, un grito desgarrador, un silencioso llanto, un resplandor segador… dos rostros acercándose lentamente hasta... Los ojos de Hotaru se abrieron enormemente al ver la ultima imagen, inconscientemente toco sus labios con delicadeza.
Setsuna sonrió al percatarse de ello, al parecer las cosas iban a empezar a ponerse interesantes de nuevo pero lo importante por ahora era conocer el plan de Hikari.
-Hikari- la sailor volteo a verla inmediatamente -¿Cuál es el plan?- preguntó seriamente.
Hikari suspiro mientras trataba de encontrar las palabras correctas para darles a conocer el plan sin revelar los oscuros detalles. –Como ya se habrán dado cuenta este enemigo no tiene nada de común. Sus fuerzas superan todo lo imaginable y además… cuentan con una legión incontable de malvados guerreros.- las escenas de los perturbadores campos de batalla comenzaron a rondar su mente –ellos simplemente… no conocen la piedad.- Todos la miraron preocupados, incluso Haruka. Hikari se notaba seriamente afectada por lo que parecía haber visto con sus propios ojos, leves temblores empezaron a recorrer todo su cuerpo mientras su mirada se cristalizaba. –A pesar de todo tengo la certeza de que podremos derrotarlos- suspiro para calmarse un poco –Después de todo… esa es mi misión-
-¿A que te refieres?- preguntó Serena.
-Esa fue la misión que me fue encomendada por su madre, princesa- respondió viéndola fijamente –Sin embargo… para poder llevarla a cabo necesitare de su ayuda-
-¿De mi ayuda?-
-Para que podamos hacer frente al enemigo, todos deben aumentar sus poderes, lamentablemente eso solo puede lograrse con tiempo-
-Y entonces ¿Qué planeas hacer?- preguntó Michiru.
Hikari guardo silencio, ver a Michiru así de cerca la afectaba sobre manera. Aquel estremecedor recuerdo golpeaba una y otra vez su mente haciendo crecer su resentimiento.
Al ver que la sailor no pronunciaba palabra, Setsuna se vio obligada a responder.
-A lo que se refiere Hikari es que la experiencia es lo que incrementa nuestros poderes… y a pesar de que ahora parezcamos tener muy poca… en un pasado la tuvimos ¿verdad?-
-Así es…- respondió la joven –En sus batallas pasadas se encuentra toda la experiencia necesaria-
-¿Batallas pasadas?- preguntó Lita –¿Te refieres al Milenio de Plata?-
-No solo al Milenio de Plata. Durante todos estos años hemos reencarnado una y otra vez, hemos vivido una vida tras otra esperando este momento… el momento…-
-El momento del cambio- interrumpió Hotaru llamando la atención de todos.
Hikari asintió confirmando las sospechas de todos. –El momento del cambio ha llegado, es por eso que debo devolverles a todos sus recuerdos para que puedan aumentar sus fuerzas y juntos podamos derrotar al enemigo.-
-Si lo que quieres es devolvernos nuestros recuerdos ¿Entonces porque tanto misterio?- preguntó Mina algo confundida. A pesar de haber pasado por lo mismo que Haruka, no sentía resentimiento alguno por Hikari, después de ver como salvo a sus amigas y escuchar su explicación el enojo de Mina había desaparecido.
-Lamentablemente eso no es tan fácil como suena Lady Venus- Hikari sonrió amargamente –Fue voluntad de la Reina Serenity el confiarme sus recuerdos, así como también fue su voluntad el que no me volviera a acercar a ustedes.- Setsuna miro comprensivamente a Hikari, después de todo ella era la única que conocía la parte de la historia que omitía la joven sailor -Como he incumplido mi pacto mis poderes han salido de control, es por eso que no puedo acercarme a ustedes mucho tiempo.-
-¿Y si sabias eso entonces porque te acercaste tanto a nosotras?- Haruka continuaba desconfiando de Hikari, sin contenerse mostraba todo su desprecio hacia la chica.
-Le suplico disculpe mi atrevimiento Lady Uranus pero… ¡creo que antes de hacer esa pregunta debería pensar en el hecho de que aun se encuentra con vida!- la mirada sumisa y triste de la sailor de la luz se convirtió en una cargada de ira y resentimiento.
-¡Escúchame bien niñita! ¡Yo no te pedí que me salvaras!- Haruka se levanto de su asiento.
Hikari mordió su labio inferior con fuerza, signo que alerto a la senshi del tiempo, conocía muy bien a la sailor de la luz y sabia que cuando hacia esto era para mantener dentro de si lo que en verdad quería decir. Si Haruka continuaba provocándola lo más probable es que Hikari estallaría y en su arranque de ira terminaría revelando algunas verdades que aun no eran convenientes conocer.
-¡Basta Haruka!- gritó Setsuna tratando de calmarla pero la rubia la ignoro completamente.
-¡Si crees que te debo algo por eso estas muy equivocada!-
-¡Tal vez no pero aun me debes lo que me hiciste hace cien años!- gritó Hikari furibunda también levantándose de su asiento. Cálidas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Decidida a no mostrar su lado vulnerable, Hikari salió corriendo de casa de las externas sin mirar atrás. Tanto Darién como Setsuna trataron de seguirla pero Hikari era demasiado rápida, para cuando llegaron a la puerta la sailor había desaparecido sin dejar rastro.
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Hikari corrió a todo lo que daban sus piernas, no se detuvo hasta encontrarse ya bastante adentrada en la profundidad del bosque que rodeaba las afueras de la enorme ciudad. Agotada se dejo caer entre la hierva. Por su rostro aun surcaban algunas lágrimas ¿Cómo había podido ser Haruka tan hiriente?
-Ciertamente es mejor así- dijo –Mientras más alejada este del pasado será mejor para todos ¿no?-
En ese momento una oscura figura se hizo presente. Hikari como pudo levanto un poco la cabeza divisando entre las sombras de la noche a su conocido enemigo de batallas, el mismo que ese día había atacado a Neptune sin compasión.
-Imprudente como siempre Lady Earth- dijo en hombre mientras se colocaba de rodillas en el suelo, tomando el rostro de Hikari entre sus manos –Aun sabiendo lo que pasaría si curabas a Uranus lo hiciste… ¿Acaso deseas morir?- preguntó con cinismo mientras se ponía de pie nuevamente, negando con la cabeza.
-¿Por qué lo preguntas?... No creo que te moleste en lo más mínimo. Por el contrario creo que me lo agradeces…-sonrió- Acaso… ¿Haz venido a acabar con mi sufrimiento Ryoto?- preguntó Hikari sin verlo.
-Tenía mis intensiones pero después de ver lo que acaba de suceder… creo que se me ha ocurrido una idea mejor- sus labios se curvaron dando forma a una malvada sonrisa. –Por lo que parece tu resentimiento no ha desaparecido. Pero como culparte, diste todo de ti y ¿Cómo te pagaron?... simplemente…-
-¡Cállate!- gritó – Eso no es algo que te incumba-
-Me incumbe si aceptas-
-¿Aceptar qué?- preguntó Hikari centrando su mirada en la de Ryoto, viéndole con desprecio. Trato de ponerse en pie para encararlo, pero sus piernas no resistieron. El curar a Haruka había acabado casi por completo con sus energías. Callo de rodillas sobre la hierba, aun manteniendo su mirada en la de el castaño.
-Mi propuesta.- aclaro acercándose a la pelinegra. Tomo a Hikari por los hombros acercando sus labios al oído de la chica -Te ofrezco la forma de terminar con tus sufrimientos conservando tu vida.-susurró.
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Para cuando Darién y Setsuna regresaron, las miradas estaban sobre Haruka. Todas las presentes la miraban con evidente enojo y desaprobación, pero su actitud no era para menos.
-Tal vez deberían regresar a casa para descansar- dijo Setsuna.
Las internas se pusieron de pie y salieron de casa de las externas sin mencionar palabra alguna. Todas pérdidas en sus propios pensamientos y divagaciones. Darién se ofreció a llevar a las chicas a su casa así que todas subieron al auto del pelinegro y emprendieron su camino dejando solas a las habitantes de la casa.
Hotaru se puso de pie llamando la atención de todas. Le dio una gélida mirada a Haruka y camino directo a su habitación siendo seguida por Setsuna.
-¿Ahora que fue lo que hice?- cuestiono la rubia, pensando que todas exageraban la situación, esperando la respuesta de su amada. -¿Michiru?- dijo, tratando de captar la atención de la peli verde que en ese momento parecía estar totalmente fuera de este mundo.
Al sentir las manos de Haruka sobre las suyas Michiru regreso a la realidad -Perdón, ¿Decías algo amor?- preguntó sonriendo, una sonrisa que Haruka inmediatamente reconoció como fingida. Tomo el rostro de Michiru entre sus manos, mirándola con curiosidad, tratando de descifrar lo que ocultaba esa profunda mirada marina.
-¿Qué sucede?- preguntó Haruka con la esperanza de que Michiru le confesara aquello que la perturbaba, esperando no ser la culpable.
La peli verde desvió la mirada -¿Crees… que somos malas personas?- Haruka miro a su amada sorprendida sin saber que responder y aun más confundida al no tener idea de porque Michiru hacia esa extraña pregunta.
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-¡Jamás haría un trato contigo!- respondió Hikari, negándose totalmente a la idea de vengarse. Cerro los ojos tratando de recordar los buenos momentos junto a sus compañeras y dejar por completo atrás lo vivido hace cien años.
-¿Segura?- susurró Ryoto nuevamente en su oído. –No te digo que te vengues, solo que me ayudes a terminar con la causante de nuestros sufrimientos.-
-Y de paso te deje a mi hermana servida en bandeja de plata ¿verdad?- ironizando.
-Solo digo que aunque lo que Uranus te hizo fue malo, no fue peor de lo que te hizo Neptune… ¿acaso ya olvidaste eso?-
Aquel doloroso recuerdo empezó a reproducirse en la mente de Hikari. Lagrimas de resentimiento y frustración recorrieron sus ojos al igual que aquella vez. Empuño sus manos con furia mientras las lágrimas empezaban a caer sobre sus puños. –No… no puedo… yo…-
-Acaso ya olvidaste que por su culpa no puedes estar con la persona que más quieres-
El recuerdo de aquellos hermosos ojos violetas y esos cabellos negros acompañados de una suave piel de porcelana y una sonrisa de marfil surcaron la mente de la joven. Su llanto aumento al pensar en esa persona, al pensar que ahora debía ignorarla. El pensar en el hecho de que su historia de amor había terminado de manera tan fatídica por causa de terceros hizo crecer el resentimiento de la joven hasta el punto de no poder reprimirlo más.
-Acepto…- susurró, sintiéndose aliviada y culpable a la vez.
Ryoto sonrió satisfecho para luego desaparecer de la misma forma en que había aparecido.
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Hotaru se dejo caer boca abajo sobre su cama, aun sorprendida por la actitud que había tomado hacia su papá. No podía dar razón valida que justificara el rencor que reflejo su mirada en ese momento. No entendía muy bien porque la actitud de Haruka la había afectado tanto y la confundía aun más el hecho de no reconocer ese extraño sentimiento que causaba Hikari en su interior.
Setsuna ingreso a la habitación sin hacer ruido, observo a su hija por unos momentos y luego se acerco a ella, coloco su mano sobre el hombro de la joven mientras se sentaba en la cama.
-¿Estas bien?- preguntó, aun cuestionándose si lo que hacia era lo correcto. No quería intervenir con el flujo del tiempo, sin embargo estaba consiente de que le debía mucho a Hikari, más de lo que en tantas vidas había podido pagarle.
-Mama-Setsuna ¿Qué le paso a Hikari?- preguntó con tristeza.
-¿A que te refieres?-
-A lo que dijo, a lo que papa-Haruka le hizo hace cien años-
-Quisiera poder decírtelo, pero creo que eso no es algo que me corresponda. Todos tuvimos la culpa de lo que paso en ese entonces, incluso la misma Hikari- Setsuna tomo delicadamente el rostro de su hija, percatándose de la tristeza y confusión que se reflejaba en sus ojos, consiente de la causa de ese extraño sentimiento, consiente de que lo que pasara de ahora en adelante determinaría el futuro de cada una de ellas para siempre. –De lo que debemos asegurarnos es de que eso no ocurra de nuevo.- sonrió.
Hotaru correspondió el gesto. Sabia muy bien que no valía la pena seguir presionando a Setsuna para que le contara lo ocurrido, después de todo si alguien sabia guardar secretos era ella. -Gracias- susurró abrazándola fuertemente.
-No tienes porque agradecerme- Setsuna correspondió el gesto y luego se retiro a su habitación, dejando a Hotaru un poco más calmada.
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-¿Por qué preguntas eso Michiru?... ¿Acaso crees en lo que dijo esa niña?- miles de preguntas rondaban por la mente de Haruka en ese momento.
-La verdad no sé que pensar- Michiru centro su mirada en la de Haruka, viendo en ella ese mismo amor que veía a diario, consiente de la preocupación de su novia –Yo… no sé porque, pero me siento culpable.-
-Pero ella dijo que fui yo quien la daño, no tú-
-Creo que hay algo que esta ocultándonos… la razón por la que no apareció en todos estos años por más que estuvimos en peligro…- suspiró –Siento que yo también tuve que ver con eso-
-Sirena…- Haruka tomo a Michiru entre su brazos, atrapándola en un abrazo posesivo, queriendo darle algo de confianza –Todos cometemos errores… tal vez si cometimos alguno en el pasado, pero por ahora debemos concentrarnos en la batalla que se avecina-
-Contigo podre resistir lo que sea…- susurró Michiru ocultando su rostro en el pecho de la rubia. La peli verde levanto su mirada al sentir como Haruka se tensaba. -¿Haruka?... ¿Haruka?...- a pesar de que Michiru la llamaba Haruka no se encontraba presente en ese momento, por lo menos no su mente. La conciencia de la rubia divagaba en el estremecedor presagio que la perturbaba desde hace tanto tiempo.
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Escombros era todo lo que podía divisarse de lo que anteriormente había reconocido como la ciudad testigo de sus más grandes tristezas y alegrías. Era como si un devastador terremoto hubiera sacudido la tierra, dejando solo desolación a su paso. Veía a las personas correr despavoridas de un lado a otro, tratando de huir de oscuridad que empezaba a cubrir el cielo, dejando al mundo sumido en las tinieblas.
Los gritos de terror y desesperación lograron despertarla de su letargo. En ese momento tomo conciencia de lo que estaba ocurriendo, como pudo se puso de pie y busco con la vista a Michiru. Al no encontrarla empezó a correr con todas sus fuerzas, esquivando a las personas se interponían en su camino.
Se detuvo en seco al llegar frente a la torre de Tokio, viendo impotente como la oscuridad que se originaba desde la parte alta de la torre empezaba a consumir todo a su alrededor. Los ruidos de una funesta marcha llegaron a sus oídos. Desvió la vista hacia atrás solo para encontrarse con un mar de cadáveres vivos que avanzaban sin piedad acabando con aquellos que aun vivían.
Una potente explosión distrajo la atención de la rubia de las perturbadoras escenas. A lo lejos pudo distinguir a sus compañeras, algunas de ellas aun en pie, la gran mayoría en el suelo. Corrió nuevamente mientras veía como un campo de energía empezaba a formarse alrededor de las sailors que aun se mantenían con vida.
Continuo corriendo mientras veía algunas grietas aparecer en el escudo. Entonces pudo distinguir a Hotaru y a Hikari, ambas sosteniendo con fuerza sus armas, tratando de mantener el campo de energía. El campo continuo agrietándose. Hotaru sonrió tristemente, sostuvo el silencio con una sola mano, estirando la otra hacia la sailor de la luz. Hikari hizo lo mismo, sostuvo su lanza de luz con una sola mano mientras entrelazaba la otra con la de Hotaru. Ambas cerraron lo ojos mientras el campo terminaba de ceder.
Haruka solo pudo observar como ambas chicas eran levantadas del suelo por la magnitud de la explosión. Vio caer sus cuerpos justo al lado de donde se encontraba, sin embargo continuo avanzando, dando por sentado que ambas habían muerto.
A medida que se acercaba a sus compañeras nuevos enemigos empezaban a aparecer tratando de impedirle el paso. Invoco su espada y sin detenerse ni un segundo rebano a todo aquel que se interponía en su camino. No fue hasta llegar al lado de sus compañeras que pudo ver a Michiru. Ignorando todo lo que ocurría a su alrededor trato de acercarse a ella.
Una extraña fuerza comenzó a ejercer presión en su pecho. Sintió como su corazón y el tiempo se fundían en uno, deteniéndose a la par al ver como Michiru era atravesada por una espada. Un grito de desesperación y dolor salió de sus labios. Continúo avanzando con desesperación, manteniendo la esperanza de que su amada aun estuviera con vida.
Llego a tiempo para detener su caída. Sostuvo el cuerpo de Michiru entre sus brazos mientras veía como sus ojos se movían tratando de enfocarla. Sentía la cálida sangre de su amada caer sobre sus piernas, sin embargo se negaba a mostrar algún signo de debilidad, sabiendo que si lo hacia Michiru se sentiría culpable. Por un momento aquellos ojos azules recuperaron su brillo para ver a la persona frente a ella.
-Haruka…- susurró Michiru mientras levantaba lentamente su mano tratando de tocar el rostro de su amada. Los suaves dedos de la violinista se posicionaron sobre la mejilla de la rubia por unos segundos para luego caer precipitadamente de nuevo dejando sobre la mejilla de Haruka la sangre que se encontraba en sus dedos.
La rubia miro horrorizada el cuerpo sin vida de su amada. Las primeras lágrimas empezaron a asomarse por sus ojos. Sostuvo aun más fuerte el cuerpo de Michiru mientras dejaba salir su tristeza en pequeños sollozos. Tantos sentimientos fueron los que se apoderaron de ella en ese momento… ira, frustración, dolor, tristeza… todo vino tan precipitadamente que lo único que atino a hacer fue a tomar su espada y colocarla en su cuello con la intención de seguir a Michiru al otro mundo.
Un intenso resplandor logro segarla en el momento en el que se disponía a quitarse la vida. Abrió los ojos y pudo distinguir una figura humana en el interior de aquel resplandor, una mujer.
-Uranus- su voz angelical resonaba como un eco –No es necesario derramar más sangre- tomó la mano de Haruka, alejando la espada de su cuello –Su deuda a sido saldada… - dijo la mujer tomando el cuerpo de Michiru. Haruka no entendía a lo que aquel ser luminoso se refería. Vio como el cuerpo de Michiru se desvanecía entre los brazos de la mujer mientras el cielo comenzaba a iluminarse - El sacrificio ha sido realizado-
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-¿Haruka?... ¡Amor, respóndeme!- llamaba Michiru desesperadamente.
-Michiru…- Haruka logro reaccionar. Tomo a Michiru con desesperación entre sus brazos, siendo consiente de que sus sueños empezaban a manifestarse aun estando despierta y con más claridad, de la misma forma que cuando el mundo era amenazado por el silencio.
-¿Estas bien?- preguntó Michiru acariciando la espalda de su amada -¿Qué te ocurrió?-
-Solo… soñaba despierta- levantándose del sillón para evitar seguir siendo interrogada –Vamos a descansar, ya es demasiado tarde- tomo a Michiru por la cintura para ayudarla a subir las escaleras. Una vez en la habitación recostó a Michiru sobre la cama, se coloco su pijama y se dispuso a dormir con su sirena en brazos.
A pesar de lo que tratara de decirle ese sueño, a pesar de lo que pudiera estar destinado a ocurrir, una cosa era segura. –No permitiré que te pase nada Michiru… lo prometo-
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Pues creo que hasta aquí esta bien, espero les haya gustado… espero sus comentarios, sugerencias y demás, gracias por haber leído.
¿Hikari se vengara de Michiru? ¿Haruka podrá detener un destino que parece inevitable? Y… ¿Qué paso entre Hotaru y Hikari?... las respuestas en el próximo capitulo.
Nos leemos luego
Ja-ne
