La cena ese día fue en un bar… Técnicamente no era una cena, era una tabla de distintos fiambres y quesos de todo tipo, y comida chatarra como nachos, patatas, y chicharrones. Y un par de cervezas que según el mozo y sus cuentos profesionales para vender, eran de fabricación artesanal.

-No podía sentar al canciller con el alcalde, por su disputa de la última vez… Así que tuve que mover cuatro mesas.- Gerald era organizador de eventos (si al parecer algunos de nosotros trabajábamos de lo que nos había tocado en el test de aptitud, años atrás)… Había llegado al bar hacía media hora. Lucia muy alterado, y nos contaba sobre la última fiesta de la ciudad, para discutir el presupuesto del año entrante…

-Utilizan el poco dinero de esta ciudad para hacer una cena, y decir algunas cuantas verdades que todos ya sabemos, sin llegar a una solución…- Dijo la tal Kaylla ladeando la cabeza… La miré asintiendo.

-Pienso igual…- Dije descruzándome de brazos…- Miren lo que es la secundaria: las sillas se caen y hace diez años que ese lugar iba a tener calefacción!...- Exclamé observando a Arnold de reojo, sentado a mi lado…- Recuerdas que salimos a la calle a protestar, cuando volviste de San Lorenzo y te indignaba el frío?...- Bromeé dirigiéndome a Arnold…

Él por su parte asintió, mirándome con la misma expresión:

-No era una cuestión de frío o calor… Eran nuestros derechos!... Tiritábamos en invierno, y se hacía intolerable presenciar las clases…- Nos narró, colocando ese gesto de superhéroe que salva al mundo, como siempre que se proponía algo… Me sonreí, a pesar de que él tuviera razón.

-Y después de haber vivido en un paraíso como es San Lorenzo, con playa, sol y chicas, cualquiera se indignaría al regresar…- Bromeó Gerald guiñándole un ojo.

Kaylla y Arnold sonrieron rodando los ojos.

Me volví a cruzar de brazos porque estaba en desventaja… La tal Kaylla hacía tres años que viajaba a San Lorenzo para hacer sus notas. En cambio, yo había volado a Guatemala dos veces en mi vida: una a los diez y otra a los quince para buscar a Arnold… Cosa que no había salido como yo planeaba, porque no podía quedarme con él.

-Las playas del Océano Pacífico y la humedad de la selva tropical…- Dije suspirando y notando como Arnold clavaba su mirada en mí; yo sonreí de lado…- El escenario perfecto para que un explorador que viaja a diario, deje un corazón roto en cada aldea que visita…- Mencioné sorprendida de mi misma… Si bien buscaba bromear, yo siempre había pensado eso de Arnold cuando era pequeña… La noche al parecer, estaba soltando mi lengua.

-Tienes una poderosa imaginación!…- Me dijo Arnold y todos reímos…- Me sorprende… Creí que cuando íbamos camino a cenar a lo de Rigganti ayer, habías dicho que para tener el control en el amor todo se trata de saber, que no todas las historias que se cuentan en una charla son ciertas…- Mencionó levantando su botella por mí, como si hubiera ganado un juego de ajedrez…

Era irónico que no yo no creyera las habladurías de otros hombres, pero que me imaginara que Arnold era un Casanova certificado. Me reí secamente, para que no pensara que le estaba dando ese lugar…

-El amor…- Suspiró Phoebe sonriendo y abrazando a Gerald…- Siempre que estamos enamorados nos levantamos con otra energía, el mundo parece diferente y maravilloso!... Dicen que son pocas las personas que encuentran a su verdadero amor y lo hacen justo cuando menos lo esperan.

La interrumpí riéndome un poco:

-Vuelve ese añejado concepto de felicidad…- Mencioné notando que todos tenían su punto de vista sobre el amor en la mesa…- Pienso que existen buenos y malos ratos… La felicidad no es algo ideal, son momentos… Momentos felices.

Expliqué mientras Arnold sonreía un poco y me miraba…

Quien me había enseñado eso, directa e indirectamente fue él…

Cuando era una niña, me imaginaba que el día que le confesara mi amor a Arnold, ambos viviríamos felices por siempre. Él estaría a mi lado, y nunca se alejaría… Con los años, aprendí una valiosa lección: no hay felicidad eterna, es una idealización… Pasar cada instante con Arnold en aquella época y ser su constante abusona, luego amiga y después novia, era una bendición.

Sin embargo, eso no quería decir que él se mantuvo a mi lado toda la vida. También tuvo que irse…

Comenzamos a hablar de amor, de rutina, de engaños, de relaciones a distancia, de divorcios, etc.…

Al reírnos con énfasis, en un momento me burlé de Arnold al recordar algo:

-Me gustas, gustas... No solo me gustas, sino que me gustas y mucho…- Lo imité haciendo una voz infantil, cruzando los ojos y dirigiéndome a él… Sabía a qué me refería: esa era su forma de caer rendido a los pies de cualquier niña, cuando tenía la edad de las hormonas en desarrollo…

Sonrió bajando el volumen para que solo yo pudiera escucharlo, y se aproximó a mí…

-Lo dice la niña que pasaba horas convenciéndome de que no debía salir con nadie más…

Le devolví una mirada inquieta y me aparté lentamente, pensando en lo que dijo:

-Hola chicos!... Me esperaban?...- La voz de un invitado, se llevó un momento que había sido un poco incómodo.

Arnold se puso de pie, dispuesto a abrazar a Charles… Un viejo amigo suyo y de Gerald. Lo había conocido en la secundaria, cuando Arnold regresó de San Lorenzo, y el sujeto se integró con nosotros. Charles era moreno, con acento hispano. Había nacido en Hillwood, pero su familia era de Puerto Rico. Esa fue una de las razones por la cual Arnold y él, no tardaron en llevarse bien… Tenían cosas en común.

La tal Kaylla saludó a Charles animadamente como si ya lo conociera. Por su parte, Charles sonrió besándole la mano y sentándose junto a nosotros…

Se dirigió a mí:

-Hola Helga... Arnold dijo que no vendrías.- Miré automáticamente a Arnold…- Cuándo fue la última vez que nos vimos?... Hace un buen tiempo, cierto?...- Me preguntó, mientras yo rodaba los ojos recordando… La última vez que estuve en la ciudad, fue en el cumpleaños de Arnold el 18 de octubre cuando volé a Hillwood para poder estar presente ese día. Charles no había podido asistir…

-Hola Carlos…- Lo saludé sonriendo…- Arnold deseaba que yo no viniera porque de modo contrario, tendría que pagar la cena…- Bromeé, mirando a Arnold de reojo…- Y no nos vemos, desde… Qué importa!...- Dije riéndome mientras Arnold me miraba haciendo una mueca por haberlo tratado de tacaño.

-Es decir que estuviste en la reunión de la vieja preparatoria?...- Me preguntó Charles dirigiendo su mirada en son de casería sobre la tal Kaylla… La niña del kínder le sonrió en respuesta.

¡Qué predecible!... No bastaba que hubiera una nueva presencia femenina para que Arnold, e inclusive Charles volvieran a comportarse como dos adolescentes de quince años!... Charles seguramente se llevaría una leve decepción al enterarse que debía alejarse de ella, porque Arnold coqueteaba con la tipa desde que la había vuelto a ver.

Charles desvió su mirada hacia Gerald y mencionó:

-Cómo les fue?... Estuve repleto de trabajo toda la semana, y no pude hacerme un tiempo considerable… Alguna novedad?... Qué hay de Eugene?... - Preguntó sonriendo, mientras Gerald le contaba la lista de nuevas anécdotas que nos había repetido a nosotros, una y otra vez…

Phoebe se dirigió a mí:

-Tienes pensado cómo harás para entrar con los obsequios sin que los niños los vean?...- Me preguntó acerca de las bolsas que yo tenía junto a mí, en aquel bar… Toda la tarde haciendo compras en el centro comercial, me habían dejado un dolor de pies inaguantable y una clara sensación de confusión en un principio. Sin embargo, cuando lo pensé seriamente, Arnold me había besado de manera casi automática. Todo el mundo se besaba debajo de un muérdago, no había porqué tensarse tanto… No había sido nada más que un inocente beso entre dos amigos.

-Si tengo un poco de suerte, los dos torbellinos ya deben estar dormidos…- Mencioné, mientras Arnold me miraba sonriendo…- Hablaré con David, él se disfrazará de Santa… Le preguntaré dónde escondieron los regalos y luego subiré las escaleras a la velocidad de la luz…

David era mi cuñado. Era torpe, igual de meloso y pesado que Olga, le gustaba vanagloriarse con cuanta aparición de veinte minutos que hacía en televisión (Olga y él, eran actores). A pesar de todo, tengo que reconocer que era una buena persona… Olga se había casado con un buen hombre.

Miré a Phoebe, levantando una ceja:

-No trabajarás mañana o sí?...- Vi que se bajaba las gafas, y me hacía ese gesto que yo conocía…- Trabajas mucho todo el tiempo!... No hay nadie más para quitarle la tapa de los sesos a un paciente?... No es justo, Phoebe! Acaso tú eres la única cirujana de turno?...- Cuestioné, mientras ella suspiraba un poco sonriendo como si no tuviera opción….

-Si todo marcha bien, estaré en casa a las siete…- Respondió, mientras yo rodaba los ojos, cruzándome de brazos…- Ya sabes sobre qué escribirás en esta oportunidad?...- Me preguntó ella, cambiando de tema y refiriéndose a mi columna semanal.

-Tengo que entregar mi columna antes del viernes, lo cual no será problema porque es obvio sobre qué voy a hablar en estas fechas…- Le expliqué, mientras Arnold se aproximaba a nosotras…

-Estaba pensando que sería una buena idea reunirnos todos para festejar año nuevo…. Qué dicen?... Convenceríamos a las familias de pasarlo en conjunto… Todos se llevan bien.

Lo miré ladeando la cabeza.

-No cuenten conmigo…- Dije levantando una mano…-Para mí no será como todos los años, esta vez pasaré la Navidad en casa, y volveré a la ciudad.

Arnold asintió quedándose en silencio, y Phoebe se extrañó bastante…

-Eso quiere decir que en esta oportunidad no pasarás año nuevo aquí?...- Me preguntó mi amiga, con esa cara de reclamo que siempre me hacía en mis locas ocurrencias…

-Mmm… Olga y David insistieron que este año pasáramos las fiestas en Beverly Hiles… Al parecer mi cuñadito tiene la idea de hacer volar un montón de mechas, para proyectar el cielo con pirotecnia.- Expliqué mientras Charles, Gerald y Kaylla se unían a nuestra conversación…- Sí, creo que por una vez, no moriré por iniciar el año próximo en casa de Olga.- Comenté frunciendo la boca por el gesto de asombro que dibujaba Gerald burlándose de mi… Todos rieron menos por sus bufonerías, menos yo vale decir.

Miré a Arnold y lo noté muy pensativo…

-Luces algo sorprendido. Siempre me has dicho que debía darle a las relaciones con mi familia más oportunidades, no? Seguí tu consejo…- Le dije, mientras él me miraba fijamente y asentía absorto por lo que acababa de oír… Por favor!... Cómo si fuera la primera vez que iba a celebrar algo con Olga! Había tenido que tolerar las fiestas, toda la vida!...

-El año que está por empezar viene con muchos cambios en ti, al parecer…- Me dijo Arnold después de unos instantes…

Sonreí en respuesta.

-No exageremos!... Simplemente, es tomarlo con otra naturalidad. Y también, escuchar un poco al pájaro carpintero que taladra mi cabeza con sus buenas intenciones…- Mencioné sonriendo y mirándolo con un dejo de diversión…-Por cierto, ese pájaro carpintero eres tú.

Me miró de igual manera…-Enserio?... No había notado el sarcasmo!...- Me dijo medio sonriendo como si yo no tuviera remedio…

Phoebe interrumpió nuestra conversación…

-Suena genial!… Adoro los fuegos artificiales!... Me gustaría que alguna vez, tuvieran la oportunidad de presenciar el espectáculo que realizan en Tokio!...- Exclamó colocando una pose soñadora mientras nos hablaba de cómo era la experiencia en aquella ciudad de grandes avances en la tecnología.

De repente, noté a Gerald muy inquieto… Se aclaró la garganta varias veces:

-T-Te gustaría…?... Intentó hablar la primera vez, pero la voz le salió interrumpida y muy aguda… Gerald se aclaró la garganta nuevamente…

-T-Te gustaría que T-T-Tokio fuera la ciudad que visitaras en tu l-luna de hiel, es decir, de miel?...- Preguntó dirigiéndose a Phoebe, y chocando los dientes al hacerlo…

Vi que mi amiga ensanchaba los ojos al máximo:

-Bueno… Eso creo que lo pensaría si me casara. Sería decisión de los dos…- Contestó tímidamente, mientras yo notaba que Gerald transpiraba aún con frío…

Se levantó de su silla, tomó un vaso de vino hasta el fondo, y miró a Phoebe firmemente…

-Phoebe… Hay algo que quiero preguntarte.

Toda la gente del lugar había desviado su mirada hacia nosotros… Incluso el grupo de camioneros que jugaba al billar en el fondo, se quedaron esperando expectantes…

Me aproximé a Arnold, murmurándole al oído…

-Tontín no va a ser lo que pienso que está planeando hacer en medio de un bar, con los baños a tres mesas de nosotros, y con todo el mundo apostando y jugando al billar, o me equivoco ?...- Indagué mientras Geraldo hacía un espectáculo de sí mismo, y el bar entero nos miraba como si estuviéramos locos!...

-No lo sé… Estoy igual de sorprendido que tú…- Dijo Arnold mirando junto a mí, a su amigo que perdía un tercio de agua, temblando y tambaleándose…

La gente comenzó a aplaudir y alentar para que de una vez, se dignara a hablar…

-He tenido esto hace meses, muchos meses y no encontraba la forma de decírtelo…

Por el caso contrario, mi amiga se comía las uñas, mirándolo y asintiendo con un robot…

-Phoeps… Y-Yo quería saber, mmm… si tú… Quieres?...- Le preguntó enseñándole una pequeña sortija con una piedra azul…

Charles tenía la boca abierta de par en par, mientras contemplaba la caja, al lado de Phoebe… Me reí sin poder evitarlo!

Mi amiga se paró de su silla:

-Si!...- Exclamó sonriéndole al sujeto que tenía en cuclillas frente a ella, deshidratándose sin decir una frase coherente…

Qué imagen bizarra para ser contada!... La cuestión es que, después de que los felicitáramos y nos riéramos sin parar, el bar les regaló una botella de champagne a la futura pareja y pusieron una música romántica para que ambos bailaran… Cuando Gerald comenzó a sentirse un estúpido por ser el único que bailaba, le hizo un gesto a Charles para que lo acompañara… En efecto, Carlos sacó bailar a la tal Kaylla.

Arnold y yo, nos reíamos…

-Dios… Notaste que hasta los sujetos que estaban tirando dardos cerca de la barra, estiraban el cuello para ver la "declaración" de Gerald?...- Me mofé, soltando carcajadas junto con Arnold…- Hay, Geraldito cada día se supera!... Arnold, de verdad no sabías nada al respecto?...- Le pregunté desconfiando que Arnold no hubiera estado enterado de nada… Después de todo, era el mejor amigo del showman de la noche… Jajaja!

-Bueno…- Me dijo algo sonrojado por todo lo que nos habíamos reído…- Sabía que tenía planeado preguntárselo a Phoebe, y qué no tenía el valor para hacerlo, pero jamás imaginé que lo haría de esa manera!...- Mencionó mientras los dos reíamos y comíamos maní.

-Ajáh… -Asentí tocándome el estómago que me dolía por todo lo que nos habíamos reído… Dirigí mi mirada hacia Charles, y noté que hablaba muy animadamente con la tal Kaylla…

-Deberías resguardarte…- Comenté señalando con mí vista a la pareja que bailaba junto a Phoebe y Gerald que parecían sumidos en otro mundo…- Rapidín dirigió la vista de su rifle a una nueva presa y ya lo conoces… Parece que Charles está muy interesado en tu nueva novia.

Arnold se sentó erguido, colocando esa mirada de medio párpado que me hacía cuando no podía creer que yo fuera tan directa, por no decir desvergonzada a veces…

-Hace un tiempo, me crucé con Charles en el aeropuerto.- Me explicó aproximándose a mí, y sonriendo un poco…- Él viajaba a Brasil por un asunto de negocios, y yo volaba a San Lorenzo, para guiar al equipo en la última expedición a la ruinas, antes de tener que regresar para acción de gracias.- Dijo observando a Charles y la tal Kaylla bailar juntos…- Conversamos entre todos el tiempo que tuvimos que esperar el anuncio de la salida de nuestro vuelo: Mary, Kaylla, Joseph y Alejandro viajaban conmigo.- Me contó observándome como si estuviera por refutar una teoría…- Kaylla y Charles se agradaron, y desde ese día, preguntan constantemente el uno por el otro… - Finalizó mientras yo lo miraba estupefacta por lo que decía… Se aproximó un poco más a mí, con un dejo de diversión…- Honestamente… Qué pensabas?...- Me preguntó observándome como buscando la verdad a través de mis ojos…

Desvié la mirada, jugando con una servilleta…

-Nada… Nada. No pensaba absolutamente nada…- Respondí encogiéndome de hombros… Me miró cruzándose de brazos…- Kaylla es muy agradable, es decir es bonita, inteligente, estudia viajando por todos lados al igual que tú y mmm… Es joven! Es más, cuántos años tiene?...- Mencioné mientras Arnold me miraba de una forma que me inquietó un poco…- Si, Charles definitivamente siempre se ha involucrado con gente de menor edad… No me extraña.- Concluí notando que Arnold asentía con una sonrisa de lado… Miró a Phoebe y a Gerald…

-Lucen muy felices, no lo crees?... Si lo pienso, siempre han estado juntos de alguna manera… Se podría decir que más tiempo que tú y yo, no?...- Me preguntó, mientras yo asentía observándolos…

A diferencia de Arnold y yo, y el tiempo que estuvimos juntos como pareja; Phoebe y Gerald no eran tan complicados. Ellos se gustaban, salían juntos en secreto (cuando eran niños), y al crecer tuvieron distanciamientos, pero… Siempre volvían.

-Tienen química…- Finalicé el tema, tomando mis pesadas bolsas y despidiéndome de las parejas de tórtolos donde todo parecía ser mermelada…

Cuando estaba por irme, Arnold se ofreció en llevarme y acepté. Hubiera sido exhaustivo esperar un taxi en esas fechas…

Una vez en la puerta, tomé mis múltiples cosas y sonreí agradeciéndole a mi amigo…

-Helga espera!…- Me llamó Arnold antes que tocara el timbre para que alguien en la familia se dignara a abrirme… Casi me voy de frente por ese llamado… Arnold subió las escaleras del pórtico y se aproximó a mi…- Quiero invitarte a un lugar mañana…

Lo miré como si estuviera desvariando…

-Arnold, mañana es víspera de Navidad!... Estará todo cerrado, y por si no lo sabes, anuncian una tormenta de nieve muy fuerte para estos días, ergo: las oficinas públicas y demás, cerrarán antes!...- Dije notando que él sonreía, y sostenía una bolsa que a mi entre tantas vueltas, se me estaba cayendo…

-Será solo por la mañana. Ven conmigo, quiero mostrarte algo…

Lo miré pensándolo unos instantes…

-De acuerdo.- Asentí pesadamente…- Más te vale que no me hagas levantarme temprano en mis vacaciones, si se trata de una broma o quieres que te ayude a alejar a alguna acosadora tuya!…

Arnold sonrió:

-Valdrá la pena… Lo prometo. Qué descanses!…- Me dijo, mientras yo tocaba el timbre…

Lo vi subirse al auto…

-Igual tú. Cuídate y mantén los ojos al frente… Has estado muy distraído estos días…

Al tocar el timbre, escuché a alguien decir:

-Es Santa! Es Santa!... Oí el ruido de los trineos!... Seguramente se adelanto y viene repleto de regalos!...

Me mordí los labios y le hice un gesto a Arnold. Él me respondió abriendo la puerta del antiguo Packard que hasta el día de la fecha seguía en pie, gracias a los cuidados que Arnold le proporcionaba.

Metimos todos los regalos en el auto y le dije:

-Necesito que me hagas un favor, cabeza de balón… Espera cerca de mi ventana, cuando encienda la luz, me ayudas a subir los obsequios…- Le pedí notando la expresión que me hacía con las manos…

-De modo que quieres que suba por tu ventana, con esta nieve y espere congelándome abajo hasta que enciendas la luz?...- Me preguntó como si se tratara de una broma…- No sería más fácil inventar alguna excusa que…?

Ladeé la cabeza rápidamente…

-Mira Romeo, si eso funcionara no estaría aquí afuera a punto de atrapar una neumonía, pidiéndote que te quedaras cinco minutos abajo!...

Arnold soltó un suspiro y asintió:

-Te ayudaré… Solo espero que no tengan que descongelarme esta noche!...

Me sonreí traviesamente…

Arnold se llevó el auto, para no levantar sospechas. Toqué el timbre otra vez, y esperé a que me abrieran…

-Hermanita…- Vi a Olga con un delantal sonriéndome en la entrada…Pude distinguir detrás de ella a los cuatro ojos curiosos que se escondían para comprobar que no era Santa quien se aproximaba…- Pasa, debes estar congelándote!... Llegas justo para la cena! Preparé tarta de limón y chocolate para el postre!…

-No es Santa…- Dijo mi sobrina desilusionada…- Esperábamos a Santa, tía Helga… Tommy juró que había escuchado a los trineos…- Mencionó apretando su muñeca y señalando a su hermano, quien acaparó la televisión. Me reí…

-Santa vendrá mañana, pequeña… Le toma un día dar la vuelta al mundo, no puede llegar a Hillwood sino hasta mañana a la medianoche… Y para eso, tienen que estar dormidos.- Le conté siguiéndole el juego a sus padres, que siempre se esmeraban para que los niños tuvieran esa ilusión…

Olga me sonrió.

-Por cierto… Ya cené con Phoebe y los demás… Miriam no les avisó que llamé y avisé que no me esperaran?...- Pregunté, mientras notaba que mi madre aparecía en escena…

-Lo olvidé por completo, linda!... Estuvimos toda la tarde pintando las esferas del árbol que tu padre trajo esta mañana… Mira lo grande que es!...- Me señaló el pino que estaba en un rincón. Bob había prácticamente derrumbado la pared, para poder entrarlo!...

-Sí, eso parece…- Dije asintiendo.- En seguida regreso, tengo que hacer algo que… Ahora vuelvo!...- Me aparté subiendo las escaleras a grandes zancadas, y acordándome que había dejado a alguien afuera esperando bajo la nieve: Arnold.

Encendí la luz de mi cuarto, y abrí la ventana…

-Arnold!...- Lo llamé en voz baja…- Estás ahí?... Ya puedes subir!...- Escuché ruido entre los árboles…- Arnold, me escuchas?... Eres tú?...- Pregunté, mientras una voz me respondía…

-No… Llámame, Rodolfo!...- Me dijo y no pude evitar reírme…Subió por el árbol que daba a mi habitación, y extendí las manos desde la ventana para que me entregara las bolsas…

-Sospecharon algo?...- Me preguntó apretando los dientes…- Te dejaré loca el año próximo si vuelves a comprar los regalos a último momento!...- Me regañó, mientras los dos hacíamos una cadena humana para poder entrarlos con rapidez…

-No compré todos los regalos a último momento…- Aclaré bajo el constante subir de paquetes…- El tuyo lo tengo hace meses!...

Me miró sonriendo de lado…

-Yo también…- Me dijo bajándose del árbol y mirando hacia mi ventana…- Pasaré por ti mañana a las siete…

Rodé los ojos pesadamente…

-A la hora que el gallo canta!... Bien, como digas… Estaré esperándote!...- Asentí, viéndolo hacerme un gesto de saludo, mirarme unos instantes y marcharse…

Había sido un día muy loco, pero… Me divertí como nunca!

Continuará…

Hola… Cómo están?... Espero que muy bien!... Bueno, Jajaja, qué sorpresita que se llevó Helga, no?... Nos vemos pronto. Suerte y gracias por todos los comentarios que dejaron.