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Autora: andoria иaegino

-Capítulo IV-

Después de la larga y pesada noche, llego la mañana. Nadie había podido dormir después del incidente de anoche. Yukina barría afuera del templo, como era su costumbre, mientras que la anciana Genkai tomaba té con las demás a dentro. Kuwabara platicaba con el príncipe Koenma sobre la misión y sobre el extraño comportamiento que Yusuke había tenido antes de caer profundamente dormido.

-¿Que loca noche, no lo creen chicas?- comenta Botan antes de tomar un sorbo de su té.

-¡No puedo creer que Kurama aya hecho eso!- dijo Keiko enfadada antes de romper una galleta con la boca.

-¿Haces que Keiko?- pregunto confundida Genkai.

-Seducir a Yusuke.-

-¿¡Seducir a Yusuke!?-dijeron Botan Y Genkai al unísono sorprendidas por el comentario de Keiko.

-Kurama no hizo eso.-dijo Botan tratando de defender a la pelirroja.

-Ustedes saben que Yusuke nunca haría algo así. De seguro lo provoco.- dijo Keiko antes de comerse otra galleta.

-Tampoco Kurama.-dijo Gankai.

-Además, Yusuke estaba posesionado.-comento Botan algo enfadada.

-Pues a mi no me convence.-dijo Keiko con todo su orgullo en alto.

-¿¡Que parte de posesionado no entiendes¡?-dijo Botan parándose de su asiento al momento que lo grito.

-Ya cálmate Botan.- dijo Genkai tratando de calmar a la peliazul. Después de eso, las tres se quedaron en silencio.

°°°°

Los rayos del sol se colaban por una ventana, encandilando a la delicada cara de Kurama. Abrió los ojos lentamente y miro a su alrededor. Trato de sentarse, pero algo se lo impedía. Miro hacia un lado y se topo con la pequeña carita de Hiei, quien dormía placidamente. Nunca había visto así al medio Koorime.

-Se ve tan hermoso.-susurro Kurama al momento que acariciaba su mejilla con delicadeza. El kitsune se había enamorado de esa inocente criatura el momento en que lo vio. Talvez Hiei quería aparentar frialdad y egoísmo, pero con solo mirar sus ojo vio su verdadera forma y quedo cautivo en ese lago de sangre, que son sus ojos. Pero era inútil pensar eso ahora. Kurama se separo de esos brazos fuertes que lo rodeaban, para levantarse de la cama. Y lo miro, perdiéndose en las facciones de su cara. Se había perdido en sus pensamientos hasta que sintió una lagrima recorrer su mejilla. Se la limpio antes de que cayera al suelo.

-No puede ser.- dijo al sentir que mas lagrimas salían. El ya no quería estar en esa forma, ya no mas. Aparte de que sucedían cosas que no deberían de suceder, estaba sufriendo. Desde que se transformo en una mujer, había recibido mas afecto y mas atención de parte de Hiei.-Tal vez seria que...-sacudió su cabeza cuando esa idea paso por su cabeza. No podía ser que Hiei se estuviera enamorando de su parte femenina o nada mas lo quería para satisfacer sus placeres, como lo trato de hacer Yusuke. Pero el iba a hacer todo lo posible para recuperas su forma original. Si eso iba a perjudicar a Hiei, entonces no lo haría, no importaba si eso implicara vivir para toda su vida como una mujer y actuar como tal. De solo pensar en eso, se le venia todo el mundo encima, pero si eso haría feliz a Hiei aceptaría el precio.-Te amo Hiei.-susurro Kurama al tiempo que mas lagrimas salían de sus ojos.

-Yo también Kurama.- La pelirroja se espanto y volteo a ver con asombro. Le contesto! Pero se tranquilizó al ver que aun dormía.-Kurama...-susurraba Hiei mientras movía sus brazos para buscar el cuerpo del kitsune.-Ya no llores.-luego susurro algo mas, que Kurama no alcanzo a escuchar. Kurama se quedo paralizado,¿Hiei estaba soñando con el?¿o tal vez con ella? Era lo mas probable. El cuerpo de Kurama temblaba, de tal manera que no lo podía controlar. Tampoco podía controlar el ardor que se subió desde su estomago hacia su cara. Hiei seguía moviendo sus manos por la cama, buscando a Kurama. Al no encontrarlo, hizo un gesto de molestia y se levantó de un golpe.

-¿Kurama?-

-Aquí estoy Hiei.- dijo Kurama mientras le sonreia con una de sus mas grandes sonrisas, que solo le dedicaba a el. Hiei se sonrrojo.

-¿Ya te sientes mejor?-dijo Hiei sentándose como indio en la cama, cruzándose de brazos y desviando la mirada.

-Si, gracias Hiei.-dijo Kurama sin borrar su sonrisa. Hiei le sonrió de vuela.

°°°°

Koenma y Kuwabara entraron nuevamente al templo donde las chicas estaban platicando.

-¿Ya se despertaron Hiei y Kurama?-

-Si Koenma, ya estamos aquí.-dijo Hiei caminando delante de Kurama hacia la sala.

-Buenos días.-saludo Kurama mientras se sentaba enseguida de Hiei.

-¿Donde esta Yusuke?-pregunto Koenma. Todo mundo guardo silencio y no paso desapercibida la expresión de incomodidad de Kurama, ni el enojo de Hiei.

-Aun duerme.-dijo Botan bajando la mirada.

-Bueno chicos, ya que la mayoría estamos aquí.-dijo Koenma-les diré cual será el siguiente movimiento el la misión. Ya encontramos a los verdaderos demonios que robaron los documentos de mi padre.- Koenma miro a los demás, quienes ponían suma atención a su explicación.-Kurama, también necesitaremos tu ayuda.- y así les explico paso a paso como atacarían al bando enemigo.


Ya habían pasado varias horas desde los 4 tanteis habían salido del templo de Genkai y caminaban por los oscuros senderos del makai. El ambiente entre ellos era tensa. Hiei no le quitaba la mirada de encima a Yusuke, esperando de que no hiciera un movimiento que a el le pareciera inapropiado contra Kurama. Yusuke ya se había percatado del extraño comportamiento del koorime y se empezó a sentir un poco incomodo.

-Oye Kurama.-dijo Yusuke acercándose a Kurama lentamente, pero no pudo acercarse mucho ya que Hiei se puso entre el Y Kurama, sacando su Katana.

-¡Ni te atrevas a acercarte a el de esa manera después de lo de ayer!-dijo Hiei tomando a Kurama de la muñeca y caminando enfrente de Kuwabara y Yusuke.

-¿Pero de que demonios habla este tipo Kuwabara?-pregunto Yusuke. Kuwabara no respondió ni le miro, solo siguió su camino detrás de Hiei.

Yusuke les miro confundido y enojado.

°°°°

Después de llegar al castillo que debían infiltrarse, los 4 tanteis empezaron a caminar por los pasillos de este. Todo era silencio, lo único que alumbraba el lugar eran unos faros que se encontraban al final del camino.

-Que extraño lugar.-dijo Kuwabara.

-El tiempo que estuve entrenando con mi padre nunca había visto este castillo.- comento Yusuke.

-Sigamos.-dijo Hiei mientras agarraba la mano de Kurama para caminar entre la oscuridad, haciendo que el pelirrojo se sorprendiera y se sonrojara.

De repente el piso empezó a temblar, haciendo que los tanteis se pararan en seco. De repente, una explosión se escucho en todo el lugar, esparciendo una nube de humo cubriendo el camino.

-¡Demonios!-se escuchaba un grito de entre la niebla de escombros. De un abanicazo de la katana de Hiei, se disperso el obstáculo.-¿Donde esta Kurama?-gritaba Hiei mientras volteaba a todas partes.

-¡Demonios, se lo llevaron!- dijo Kuwabara tratando de pararse de el lugar en donde habia caido.

-¡No me digas!-dijo Yusuke sarcásticamente.

-¡¡Kurama!!-gritaba Hiei desesperado, seguido de Kuwabara y Yusuke.

-¡¡Kurama!!-

Siguieron su camino tratando de buscar alguna pista del demonio que se había llevado a Kurama.

-Creo que lo perdimos.-dijo Yusuke sentándose en el piso recargado en la pared.

-¡¡Demonios!!-gritaba Hiei al tiempo que pateaba la pared con fuerza.

-Ya que el plan de usar a Kurama como carnada no funciono, porque ellos ya lo tienen, que haremos ahora?-pregunto Kuwabara.

Silencio.

-¡Nunca tuvimos ese plan, idiota¿¡Como se te ocurre!?-

-¿Tregua Hiei?-

-Tregua.- Y entre Yusuke y Hiei agarraron a golpes a Kuwabara.

Después de la paliza.

-Ya enserio¿que haremos ahora?- dijo Kuwabara tratando de detener la hemorragia de su nariz.

-Tendremos que seguir, no sabemos quien fue ni adonde se la llevo...-dijo Yusuke parándose en seco al ver la expresión de Hiei-...se lo llevo.-

-Hn.-Hiei asintió y los tres tanteis siguieron su recorrido.

°°°°

Su cabeza le retumbaba. Sentía sus ojos pesados y no podía mover su cuerpo. El lugar en donde se encontraba tenia un hedor fuerte a sangre, tanto de youkai como de humanos. De repente por unos segundos, recupero sus fuerzas y se levanto de prisa viendo a su alrededor. Pero ya parado, su cuerpo se debilito y callo nuevamente al piso.

-¿Donde estoy?-preguntaba Kurama mientras veía los cadáveres esparcidos por todo el lugar.

-Bienvenido.-se escucho una voz masculina al fondo del cuarto. Lo que hizo a Kurama estremecer.

-¿Quien eres¡Muéstrate!- ordeno Kurama mientras reunía todas las fuerzas para pararse.

-¿Que quien soy? No me digas que ya me olvidaste, Youko Kurama.-dijo la voz acercándose mas a el. De repente la figura de un hombre salio a la luz. El era alto, de tez blanca, ojos azules, un lunar bajo el ojo izquierdo y cabellera dorada hasta la cintura.

-¿¡Kagami!?- dijo Kurama sorprendido al reconocer aquel rostro.

-Valla, si me recuerdas. Kurodo Kagami para ti. Sabes, no te vez nada mal en ese cuerpo. Al contrario te vez mas tentador.-dijo Kagami lamiendo sus labios asqueando al pelirrojo

-Tu sigues tan demente como siempre.-

-Jajajaj, gracias cariño.-dijo kagami acercándose a el –Sabes me gustas así. ¿No te gustaría quedarte así a mi lado?-dijo tomando la barbilla de la pelirroja.

-¡Suéltame!-grito Kurama al momento que metía un manotazo para apartar la mano, pero Kagami no lo permitió y tomo la mano en el aire. La aprovechó para acercarlo a el y robarle un beso.

-Diferente cuerpo, pero sabes igual.-dijo Kagami mostrando una mira lujuriosa. Kurama lo miro asustado.

Kurama y Kurodo se miraron por largo rato en silenció, mientras que unos pasos se escuchaban venir a lo lejos.


Nota: Espero que les aya gustado. Acepto reclamos, sugerencia y demás.

12:43am