Capítulo 3: Club de música.
"Se solicitan miembros para el club de arte y música."
Estaba mirando aquel anuncio por quinta vez en el día. Bien, había tomado una decisión. Se enlistaría para entrar en el club de música. Pero la verdad fue una verdadera pena.
Allí estaba Kozue, en la sala del club escuchando con un poco de incredulidad. No se había esperado este tipo de desarrollo.
―Lo siento, Ashikaga. Pero ya es un hecho. ―escuchó al maestro darle la noticia al líder del club.
Él cerró los ojos. ― ¿Podemos cambiar los horarios? ¿Obtener una sala nueva?
―Hice todo lo posible para conseguirle una nueva, pero todas están empleadas. Además esta habitación ya fue pedida previamente.
― ¿Pedida previamente? ―una chica alzó la voz. ―El club de arte y música han utilizado esta sala durante años.
―Ya lo sé, pero hay que tener en cuenta que son muy pocos miembros.
― ¿Quién pidió la sala?
El maestro se frotó la parte posterior de la cabeza. ―El club de baloncesto se volvió considerablemente grande este año. Ellos van ampliar, y la habitación más cerca a la de ellos es esta. Ya he recibido su formulario de envió.
Kozue se enfrió.
Baloncesto.
―Sensei, pero usted solo me está dando 3 días.
―Lo siento Ashikaga, pero no puedo hacer nada al respecto. ―el maestro se fue, dejando a los dos chicos en medio de un gran lio mental. Hasta que la mujer se dio cuenta de la presencia de Kozue.
― ¿Y tú que haces aquí?
―Ehhh… ―se mordió el labio inferior nerviosa. ―Quería presentar mi solicitud para entrar al club de música.
― ¿No escuchaste lo que dijo el sensei? ya no habrá más club de música por culpa de los bastardos rebota pelotas naranjas.
―No hay necesidad de ser groseros, Natsume-san. ―el líder le puso una mano en el hombro. ―Por ahora el club de música se encuentra en un pequeño lio. Pero me enorgullece que haya estudiantes que aún se interesan por estas cosas.
―Un minuto, ¿tú no eres la niña que siempre está alrededor de esos monstruos?
Ella no supo cómo responder esa pregunta. Durante los últimos días, Kozue y algunos titulares del equipo de baloncesto estaban juntos como hongos. A pesar de que la chica no tiene ninguna intención de tener amigos "hombres" tenía que admitir que sin los chicos haciendo sus monadas en las mañanas y algunos descansos, se sentía sola. Se había acostumbrado a no tener amigos desde su último año en Teiko y de repente la naturaleza burbujeante de los muchachos la infectó.
― ¿Cuál es tu nombre? ―preguntó Ashikaga.
―Nijimura Kozue…
―Nijimura… ―Natsume se tocó la barbilla con el dedo índice. ― ¡Oh! ¡La chica de primer año que ahora es vicepresidente del consejo estudiantil! ¡Ashikaga-kun, tenemos a la indicada para que no nos cierren el club!
― ¿Eh?
― ¡Por favor! si en realidad quieres unirte al club debes hablar con el presidente del consejo estudiantil para que haga algo con esos monstruos quita clubes.
―Natsume calma. Además, por si no lo sabías, el presidente del consejo estudiantil es el mismo capitán del equipo de baloncesto. ―informó Ashikaga.
― ¡Mierda!
― ¿Y qué tal si intentamos reunir más gente para el club? tal vez así puedan asignarnos una sala nueva y en un mejor horario. ―Kozue ofreció. Había que agotar todas sus posibilidades antes de ir a hablar con el presidente.
La azabache no estaba segura de cómo logró que los dos estudiantes de tercer año accedieran a hacerle publicidad al club, pero lo importante era que se estaba haciendo algo. Ahora, todo eso fue horriblemente incómodo. Se sentía casi como un vendedor ambulante, que se arrastra de una clase a otra para hablarles del club de música y la razón por la cual necesitan más miembros, y si es posible, que se unan.
Por supuesto, los estudiantes prestaron atención cortésmente y se les veía un interés genuino en la historia que ella, Ashikaga y Natsume relataban. De hecho, muchos estudiantes habían afirmado que nunca antes habían oído hablar de un club de arte y música en Rakuzan.
Sin embargo, fue muy corto su interés. Sus promesas de unirse habían estado totalmente vacías. Ninguno de los estudiantes durante todos estos días había visitado el club para enlistarse.
Entonces allí estaban ellos tres, en la tarde del último día que se les dio para borrar todo rastro existente del club de música. Kozue hizo todo lo posible. Todo aquello que se encontró en sus pequeñas manos para lograr que no fuera cerrado.
Bueno, casi todo.
Y no, no tenía ganas de intentar la última opción. Porque cuando está cerca de aquel muchacho, el miedo se apoderaba de su cuerpo y su cerebro dejaba de recibir oxigeno adecuadamente.
Pero si existía la mínima posibilidad de que ella pudiera salvar el club de música y arte ¿debería intentarlo? e allí su pregunta existencial.
―Es todo. ―dijo Natsume tirándose en el sofá del club. ―Este club como mis ganas de estudiar se fueron por el retrete.
Kozue se mordió el labio inferior. Si, se iba a jugar su última carta de juego. ―Natsume-sempai, Ashikaga-sempai, aún podemos intentar el plan B.
― ¿Teníamos un plan B? ―preguntó Natsume.
―Bueno…. en realidad ese era el plan A pero no se ejecutó porque…..de todas formas podemos intentar hablar ahora.
― ¿sugieres lo de hablar con el diablo rojo? ―preguntó Ashikaga.
Kozue supuso que por "diablo rojo" se refería a Akashi, por lo que dio un pequeño asentimiento.
―Whoa, eso sí es una gran Azaña. Intenté hablar con él pero de verdad da como miedo. Su sola presencia es aterradora. ―dijo Natsume. Eso en realidad no animaba a Kozue en lo absoluto.
―Bueno, podemos decidir quién va jugando piedra, papel o tijera, pero creo que la más adecuada para la tarea es la vicepresidenta. ―dijo Ashikaga con un encogimiento de hombros.
A pesar de que hicieron tres rondas de piedra, papel o tijera, Kozue perdió humillantemente todas y cada una.
Se puso de pie ante la puerta que decía perfectamente "sala de club de baloncesto" en realidad era sorprendente que el club tuviera su propia habitación fuera del gimnasio que se supone, es establecido para ellos. Si era un grupo bastante grande después de todo. Después de estar un minuto de pie allí, decidió llamar sutilmente.
Pero nadie respondió a la puerta. Su mirada bajó hacia la manija de la puerta y se encontró con que estaba entreabierta. Y como si hubiera sido invitada a entrar, se escabulló en la habitación.
Como se esperaba, no había un alma en aquel lugar. Aunque fue muy raro que hubiera un tablero de shogi establecido en uno de los pupitres. Hace muchos años que ella no jugaba este juego.
― ¿El equipo de baloncesto juega shogi? ―se encontró preguntando. En ese momento la habitación se iluminó.
― ¿Nijimura?
Ella se giró para encontrarse con algunos miembros del club. Oh, si la tierra pudiera tragársela. ―H-Hayama-sempai, buenas tardes…
― ¿Qué haces aquí, Kozue-chan? ―preguntó Reo. El resto solo dejaron sus pertenecían antes de ponerse en marcha dejando a los dos muchachos con ella.
―Uhm… ―jugó con sus dedos nerviosa. ―A-Akashi-san….quiero….necesito hablar con él.
Ahora que lo pensaba, esta fue la primera vez que llega a decir su nombre. Teniendo en cuenta lo mucho que realmente colgaba el muchacho en su cabeza desde que tiene…. ¿6 años? sin embargo, fue muy raro y sumamente incomodo el silencio que siguió después de decir aquellas palabras.
―Ehhh, Sei-chan está en la cancha todavía, pero creo que vendrá en cualquier momento. Puedes esperar por él si quieres. ―replicó Reo con una amable sonrisa.
Kozue exhaló y luego caminó por el aula con una ligera incomodidad. Seguro y era por los altos niveles de testosterona presentes en aquel sitio. Puso sus cosas en una mesa y se sentó esperando pacientemente. Minutos después, la puerta estaba siendo abierta.
―Y hablando del rey de roma… ―murmuró Hayama.
Allí estaba él, con el cabello rojo que lo caracterizaba. Tenía una toalla azul alrededor de su cuello y llevaba una camiseta blanca y pantalones cortos negros. Le dio una breve mirada a la chica antes de dirigirse completamente a sus compañeros.
―Reo, Kotaro, hagan los ejercicios habituales con los de primer año. Dejen los papeles para mí. Se está haciendo tarde.
Reo asintió en reconocimiento y Kotaro dijo algunas cosas antes de que se marchasen del lugar dejando a Kozue, quien observaba a Akashi atentamente mientras él recogía los documentos de una mesa al fondo del salón.
Acomodó los documentos juntos y se dirigió a la puerta de salida abriéndola cuando Kozue por fin encontró su voz. ―Akashi-san, me gustaría hablar contigo…
Se detuvo en la puerta, dando la vuelta ligeramente para mirar hacia atrás. ―No estoy disponible ahora, Nijimura-san, tal vez la próxima semana sería un mejor momento.
Él solo era un estudiante de preparatoria. ¿Cómo se supone que no iba a estar disponible? además, Kozue no tenía todo ese tiempo para esperar que la agenda del señor importancia pudiera atenderla. El club de música básicamente estaba colgando de un hilo y dependiendo de ella.
Rápidamente ella lo siguió cuando se percató de que ya no se encontraba en el lugar.
―Akashi-san, es realmente importante. ―intentó cuando lo alcanzó. ―De verdad necesito hablar ahora. Serán solo dos minutos. Dos minutos no son mucho tiempo.
El pelirrojo se paró en seco haciendo que Kozue se chocara contra su espalda. ―Te dije que ahora no estoy disponible. Dos minutos es mucho tiempo para mí. No me gusta repetir las cosas dos veces. La próxima semana resolveremos el inconveniente de la sala del club como presidente y vicepresidenta. Eso es todo. Hasta luego.
Kozue sólo lo observó irse. Por lo menos estaba al tanto de la situación del club de música. Con un pesado suspiro se dirigió al salón del club de baloncesto para recoger sus cosas. Ese día no había conseguido nada.
O tal vez sí.
Un dolor horrible en su nariz por haber chocado tan de repente con el susodicho.
