Están marcadas con * las palabras cuya explicación daré al final de todo, y entre paréntesis () las traducciones de alguna frases en danés o islandés.
Al día siguiente, Anko se despertó muy vagamente, retirando con bastante esfuerzo las sábanas, y limpiándose los ojos, abrió la puerta, se fue al baño, se lavó la cara, para seguidamente ir a la cocina, a prepararse algo para desayunar. Tal sorpresa fue que ya estaba el desayuno sobre la mesa, y vio unos platos sucios sobre el lavavajillas, alguno de los hermanos se había levantado y le había preparado un delicioso desayuno que se zampó en unos minutos.
No era muy tarde, más bien, era demasiado pronto, pero al danés, le gustaba salir a cazar antes de que saliera el sol, para luego ir volviendo a casa con algún trofeo para adornar las paredes de su armería, últimamente no cazaba mucho, pues tampoco había muchas bestias, y todo el mundo estaba con las protectoras esas de animales… suerte que tenía un recinto para la caza privada en medio del bosque, solo para su propio uso.
Se puso su ropa habitual y la larga cazadora negra, subió al tercer piso, su armería, sonde cogió su preciado tesoro, esa hacha que tenia expuesta frente a un cómodo sillón de piel, y con adornos de oro incrustados en esa pared de madera de roble.
Cuando ya se preparó y se dispuso a irse, justo cuando iba a coger el paño de la puerta para abrirla, unos pequeños brazos le rodearon la cintura, y su mano se paralizó completamente al momento, casi igual que su respiración. Anko giró lentamente la cabeza, sin volver el cuerpo, y vio al pequeño albino llorando sobre su cazadora mientras apretaba cada vez más sus brazos, pero Dinamarca estaba en muy buena forma, y no le hacía ni cosquillas, tampoco es que se pueda decir, precisamente que Islandia sea muy fuerte.
-¿Que pasa Is? – preguntó Den algo preocupado.
-Tuve una pesadilla… me levanté, era muy pronto y preparé los desayunos… pero me sentiré muy solo si te vas… vinsamlegast (por favor), quédate conmigo – dijo con una voz tímida e inocente, a la cual el danés no pudo resistirse a girarse y abrazar ese delgado cuerpo blanco del islandés, mientras le besaba la mejilla delicadamente, cuando separó sus labios de la cara del menor, se quedó pensativo unos segundos…
-¿Quieres venir conmigo de caza? – dijo con su gran típica sonrisa de mejilla a mejilla, sin soltar el cuerpo del chico, y mirando a sus húmedos ojos lilas.
- nei takk… (No, lo siento…) no me gusta matar animalitos… - dijo ocultando su rostro sobre los abdominales tapados por la camisa roja, del mayor, pues su rostro no llegaba más arriba.
- Islandia… lo siento, pero… necesito estos momentos para desahogarme, tienes que comprenderme, behage… (Por favor…), volveré lo antes posible, te lo prometo. – dijo sonriéndole mientras le levantaba delicadamente el rostro por la barbilla con su mano, agachándose hasta dejar sus labios sobre los del albino, que abrió la boca, y el rubio introdujo lentamente su lengua, acariciando poco a poco la del menor. Cuando se separaron, el danés le despeinó con una mano sonriéndole, e Islandia le devolvió la sonrisa, tocándose el pelo que había dejado de revolver el danés, este se dio la vuelta, y salió por la puerta, cerrándola a sus espaldas, y sacando su arma para empezar esa carnicería…
Islandia yacía preocupado sentado en el sofá, con las piernas recogidas, mientras se las agarraba por las rodillas con los brazos, mirando la televisión, pero pensando en la promesa del danés, ya habían pasado cinco horas, y el mayor no había vuelto, así que se había empezado a preocupar.
De repente, sonó una puerta abriéndose, el menor se levantó rápidamente, poniéndose delante de la puerta principal, pero se escuchó otra vez, cerrándose, y esa puerta que estaba observando sin parpadear, no se había movido ni un ápice. Entonces, una cansada voz sonó detrás de él…
-¿Qué pasa, bror? (¿hermano?) – era Noruega, que después de un día encerrado en su habitación, por fin había salido, se podía comprobar que aún no había ido ni al baño, tenía la cara bastante roja, y unos rastros de lagrimas por todo el rostro y el cuello, pero su voz, sonaba como siempre, seria y despreocupada. – ¿Ese idiota ya se ha ido otra vez de caza?- preguntó viendo el rostro lloroso de su hermano, y notando un escalofriante silencio en la gran casa danesa.
De repente, un fuerte golpe se escuchó en la puerta, ambos hermanos la miraron asustados… y de repente, otro ruido se escuchó, como de algo cayendo al suelo, y un pequeño charco de sangre empezó a asomar por debajo de la puerta, mientras, se escuchó otro ruido en la gran tabla de madera, como el de unas ramas golpeándola o rascándola. Al ver el charco de sangre, el islandés corrió rápidamente a coger el mango dorado, abriéndola, y observando el cuerpo del danés, cubierto de sangre por todas partes, con los ojos cerrados, un hilo de ese líquido rojo saliéndole tanto por la boca como de la cabeza sin parar; extendido en el suelo, inconsciente.
Y justo detrás del cuerpo una forma a cuatro patas, con unas pezuñas por manos, una pequeña cola levantada, un largo cuello que se erguía con suma elegancia, y unos cuernos con forma de ramas de los arboles adornándole la esbelta cabeza, esa era la primera vez que el islandés estaba tan cerca de uno de esos animales de los que Anko tenía tantas cabezas en su armería, pero siempre estaban muertos, este, estaba ahí, delante suyo, rebosando de vida. A diferencia del danés, que siempre solía estar como ahora ese hermoso venado, pero ahora, estaba fatal. Así que el islandés, cuando reacciono, junto a su hermano, cogieron el cuerpo del rubio inconsciente, y lo llevaron a una cama, dejaron la puerta abierta, y el ciervo entró, con la cabeza agachada, como pidiendo permiso, siguió a los hermanos, y observó como lo dejaban sobre la cama, Noruega corrió hacia el baño, cogiendo el botiquín, y Islandia, estaba cogiendo de la mano al mayor mientras le apretaba en la herida de la cabeza, intentando parar la hemorragia, cuando el mayor de los hermanos volvió, ente ambos se pusieron a tratar esa grabe herida, y cuando ya parecía estar mejor, la envolvieron con unas vendas, el ciervo, de mientras, observaba curioso la escena.
Le quitaron a Den todo el ropaje, y Islandia se quedó limpiándole la sangre de todo su cuerpo, mientras el danés seguía inconsciente sobre las sabanas, Noruega, se quedó mirando al extrañado animal, e intentó en vano echarlo de la casa, pero en venado no se movía del sitio, y Noruega se estaba impacientando… salió el gran trol verde, y el ciervo se quedó mirando la gran figura, pero como si fuera una cosa normal, volvió la cabeza, y se puso a caminar hacia la cama, pasando por el lado del noruego, sin mostrar miedo alguno, el rubio de ojos azules, se quedó de piedra, "como podía pasar de él un estúpido animal inferior?" pensó.
El animal agachó la cabeza sobre el cuerpo del danés, tocándolo con la punta de sus cuernos, Islandia estaba agachado en el lateral de la cama, sin soltar la mano de Anko, se quedó mirando al ciervo, cuyo pecho le quedaba por la altura de los ojos, y vio como llevaba puesto un colgante de una cruz tumbada dorada, como la que llevaba en ese momento el danés colgando de su cuello. De repente, ambos colgantes se iluminaron un poco, con una luz dorada, que recorrió ambos cuerpos, tanto el del animal como el de Anko, juntándose donde la punta de los cuernos tocaba con la pálida piel del inconsciente nórdico. Cuando la luz cesó, el animal levantó un poco su cabeza, observando al islandés, que se quedó mirando la escena, boquiabierto.
El noruego, observaba todo desde detrás, también boquiabierto.
De repente, se empezaron a escuchar unos sonidos de quejas que rompieron ese silencio, quejas que salían de la boca de Dinamarca, mientras poco a poco, fue abriendo los ojos, en cuanto los abrió del todo, vio el rostro del pequeño Islandia, lloroso, sobre el suyo, agachándose y besándole delicadamente sobre los labios.
El danés, empezó a toser un poco, por el contacto, pues aún tenía el cuerpo algo débil, levantó la vista, y vio el cuerpo de el ciervo, observándolo curioso, y Den tardó unos segundo en reaccionar…
-¡¿Q...que hace aquí este animal!? – dijo levantándose un poco de la cama, pero volviéndose a estirar mientras se aguantaba el costado con la mano, y un gemido de dolor salía de su boca junto con una maldición.
-Este ciervo te trajo a casa… y parece que te ha curado… - dijo el islandés mirando al ciervo sonriendo.
El danés alzo una mano hacia el animal, y este acercó su cabeza hasta quedar debajo de la mano, permitiendo que el rubio lo acariciase, entonces, vio el colgante, y se miró el suyo, volvió a mirar el del ciervo, y rápidamente el suyo otra vez…
-¡*AARHUS! - y el danés se lanza al cuello del ciervo, pero sus heridas se lo impiden dejándolo caer sobre la cama otra vez. Parece que el ciervo sonríe al escuchar esa palabra de la boca de Dinamarca, que se vuelve a colocar bien en la cama, es entonces cuando el ciervo se acerca, poniendo delicadamente su cabeza sobre el pecho del danés, y este lo abraza, acariciándole el cuello…
-¿Que pasa aquí? – pregunta sorprendido Islandia…
-¡A Is! Este es Aarhus, mi… mascota jajajá - dijo contento, mientras miraba y besaba el hocico del animal. – ¿Nos lo podemos quedar? – preguntó el danés a Noruega, pues sabía que a él era a quien más le molestaba la idea de tener una mascota en casa, sobre todo si era de Anko, pero para su sorpresa, el noruego aceptó, pero cruzándose de brazos y algo mosqueado por cómo el ciervo se había reído de él, y haciendo jurar a Den que él se ocuparía de que no le estorbara. El danés aceptó todo lo que le pidió el malhumorado rubio sin pensarlo dos veces y sonriendo como siempre.
El islandés al igual que su hermano, feliz al ver a Dinamarca como siempre, solo que Noruega, lo ocultaba, él es así y es muy difícil que cambie… solamente que, para sorpresa de todos, el noruego se acerco hasta la cama del danés, y agachándose, le besó la mejilla, cogiendo a su hermanito, que se quedo de piedra, se lo llevó de la habitación diciendo:
-Venga, vámonos, que Anko necesita descansar… - y dicho esto, dirigió una mirada al ciervo, haciéndole entender de que también valía para él, pero el venado giró bruscamente la cabeza, y se agachó al lado de la cama de Den, haciendo que Noruega se enfadara más, pero se guardó su rabia por una vez, y Anko se quedó mirando todo lo que pasó desde el beso, con los ojos bien abiertos, y algo perdido, viendo como el Islandés se resistía pataleando e intentándose soltar la mano de Noruega, gritando que él también quería besar a Anko, pero su hermano lo ignoró cerrando la puerta.
Dinamarca se quedó varios minutos mirando a Aarhus, quien había agachado la cabeza para dormir. Se acarició la mejilla en la que el noruego había posado sus labios después de tanto tiempo, y acariciando la mano que le había estado agarrando todo el rato el islandés, sonrió, y se tumbó, cogiendo el sueño a los pocos minutos, pues después de tanto jaleo más todas sus heridas, estaba muy cansado, y eso se notaba.
*Aarhus = Es la segunda ciudad danesa de la península de Jutlandia. Le puse este nombre al ciervo, porque en Aarhus, según me he informado, tiene "El parque de los ciervos". El parque de los ciervos es una zona vallada donde los ciervos están totalmente libres, se puede visitar, estar con ellos y tocarlos, lo único es que no se les puede dar de comer. XD
