A las 10 en punto Jane estaba en la puerta de la rubia, se había dado una ducha, peinado un poco sus alborotados rizos además de colocarse unos pantalones ceñidos negros y una blusa blanca que se ajustaba bastante bien a sus curvas, estaba contenta con el resultado aunque sabía que al lado de la rubia no sería nada.
Toco al timbre y 15 segundos después esa espectacular rubia abría la puerta. Su mente se quedó en blanco al verla vestida con un ceñido vestido negro, unos altos tacones que hacía que estuviese casi a su altura además de una bonita chaqueta roja.
-Buenas noches.- Dijo cordialmente Jane.- Esto me resulta muy violento.- Confesó y Maura se quedó parada pues no entendía la situación.- ¿Cómo te saludo?- Preguntó para intentar hacer entender a la rubia aunque sin mucho éxito.- Nos conocemos hace unos horas y ya te he besado dos veces, ¿Qué hago ahora? ¿Dos besos? ¿Un abrazo?.- Preguntó haciendo que la rubia se riese.
-¿Eres siempre tan directa?- Preguntó Maura mirándola fijamente.
-No siempre, contigo es todo demasiado distinto.- Aseguró sin entender porque se comportaba así.
-¿Distinto bueno? O ¿Distinto malo?- Pregunto Maura cogiendo su bolso de la mesita que había al lado.
-Distinto bueno.- Aseguró con una sonrisa.
-Perfecto entonces.- Maura cogió una bocanada de aire y se alzó un poco para dejar un suave beso en los labios de la morena que sonrió al verla pasar contorneando sus caderas.
Jane abrió la puerta del copiloto e invitó a la rubia a subirse, esta acepto encantada y tras sentarse Jane cerró la puerta y se marchó al lado del conductor. Había avisado a un amigo para que le reservase una mesa en su italiano favorito.
-¿Dónde vamos?- Preguntó la rubia observando todo a su alrededor.
-Tengo una reserva, espero que te guste la comida italiana.- Dijo Jane mirándola un segundo antes de centrarse de nuevo en su camino.
-Claro que me gusta.- Dijo Maura como si fuese obvio.
-Perfecto entonces- Soltó Jane pasando el semáforo en ámbar.
-¿Quieres matarnos?- Preguntó la rubia asustada por la conducción de la morena.
-Claro que no. ¿Por qué dices eso?- Preguntó Jane que no entendía nada.
-Te has saltado ese semáforo.- Dijo mirándola preocupada.
-¡Qué va!- Dijo quitándole importancia.- Sólo estaba en ámbar.
Maura se quedó mirándola con cara de disgusto pero se le paso cuando Jane la miro a los ojos y le regaló una de sus mejores sonrisas. La rubia se relajó un poco y prestó atención a la carretera.
Jane aparcó cerca del restaurante y salió rápidamente para abrir la puerta de Maura que se lo agradeció con una sonrisa. La morena la guió hasta dentro y se sentaron en la mesa que había reservado unas horas antes.
-Buenas noches, ¿Qué desean tomar?- Preguntó el camarero que se había acercado a su mesa.
-¿Quieres vino?- Le preguntó Jane a Maura con una sonrisa.
-Claro.- Dijo correspondiendo a la sonrisa.
-¿Han elegido la comida?- Preguntó tras apuntar la bebida.
-Yo quiero el especial.- Dijo Jane pues era el plato que elegía habitualmente.
-Lo mismo.- Contestó Maura.
-Muchas gracias, en seguida se lo traen.- Aseguró el camarero alejándose de ellas.
Jane se quedó mirando como el camarero se marchaba, la idea de la cena le parecía genial hacía un rato pero ahora mismo la tensión y el nerviosismo era más que evidente. No tenía muy claro qué hacer o qué decir para romper ese silencio incómodo que se había instaurado entre ellas.
Maura sentía algo similar, a pesar de haber sido bastante atrevida con la morena anteriormente tenía que reconocer que las relaciones sociales no eran su fuerte, además no quería recurrir a su típica charla científica que sería capaz de aburrir a cualquiera.
-Bueno… Doctora Isles, creo que es hora de romper el silencio.- Dijo Jane a modo de broma para relajar la tensión.
-Estoy de acuerdo.- Contestó esta con una sonrisa.
-La pregunta obvia… ¿Por qué eligió Boston para trabajar?- Preguntó la morena con una sonrisa.
-Me ofrecía un puesto mucho más interesante, más responsabilidades, más presupuesto para investigación… no quiero aburrirte con tecnicismos.- Aseguró pues sabía que si le daba la opción se pondría en plan wikipedia.
-Nada de lo que me puedas contar me aburriría.- Contestó Jane de manera sincera.- Estoy nerviosa, te lo reconozco desde ya por sí meto la pata.- Soltó haciendo que Maura soltase una carcajada.
-Me alegra saberlo.- Dijo sin quitar su sonrisa de la cara.- Cuéntame cosas de ti.- Maura se sorprendió a si misma al decir eso pues ni siquiera lo había pensado.
-No hay demasiado que contar. Jane Rizzoli, detective de homicidios de Boston, soltera y sin compromisos aparentes aunque sin cerrarse las puertas a nada.- Soltó alzando una ceja a modo de indirecta.
-¿Por qué ya no me sorprendes?- Preguntó en tono gracioso la rubia.
-Supongo que porque te bese a las seis horas de conocernos.- Soltó como si fuese obvio.
-Seguro que es por eso.- Afirmo entonces Maura enrojeciendo un poco por el cometario de la morena.
-Sobre eso…- Jane quería justificarse, tampoco quería que pensase que hacía eso con cualquier mujer que se cruzaba por la calle.
-¿Sí?- Preguntó Maura al ver que Jane no contestaba.
-No es algo que haga normalmente, realmente no sé que me paso contigo.- Soltó sin pensarlo demasiado.
-Es agradable saberlo.- Contestó Maura que se había puesto nerviosa.
-Una vez aclarado eso…-Dijo para seguir con la conversación.- ¿Quién es Maura Isles?- Preguntó la morena.
-Pregunta demasiado ambiciosa, detective.- Soltó con una sonrisa.- No demasiado que contar.
-Bueno, entonces bajo mi ambición un poco.- Aseguró entonces Jane sonriendo también.- ¿Qué hace para divertirse?- Preguntó.
-Leer, escribir, correr, cocinar.- Enumeró mirando a la morena.
-Vaya…- Dijo sin más.
-¿Qué sucede?- Preguntó la rubia preocupada.
-Somos tan distintas.- Soltó Jane bebiendo un poco de vino.
-¿Eso es un problema?- Le preguntó Maura que se había tensado ante las palabras de la morena.
-Para nada, los polos opuestos se atraen.- Aseguró con una sonrisa que sería capaz de derretir a cualquier.- Espero que pronto me invite a probar uno de esos platos que cocinas.- Dijo al ver que la rubia estaba tan nerviosa que no sabía cómo continuar la conversación.
-Seguro que sí. Aunque está usted algo ansiosa, detective.- Soltó haciendo que Jane bajase un poco la cabeza aunque no estaba avergonzada sólo nerviosa.
-Supongo que sí.- Soltó la morena.- No sé qué demonios me pasa contigo pero no sé cómo actuar.- Dijo entonces Jane tirando de sinceridad.
-¿Cómo te gustaría actuar?- Preguntó Maura que a pesar de saber que jugaba con fuego quería quemarse por una vez en la vida.
-No sé si quieras escuchar eso.- Soltó Jane riendo.
-Prueba.- Dijo Maura sonriendo también.
-Pues partiendo de que te había besado a las seis horas de conocerte ahora mismo me encantaría invitarte a mi casa y no dejarte salir hasta mañana.- Soltó y eso provoco que Maura se enrojeciese notablemente.
-¡Qué intenso!- Confirmó la rubia acariciándose las mejillas para intentar aliviar el calor que se había propagado por todo su cuerpo.
-Te dije que no quedarías escuchar eso.- Dijo Jane avergonzada entonces.- Lo siento… si quieres…
-No lo sientas, hacía tiempo que no conocía a una persona que captase mi atención y que provocase estas cosas así que supongo que yo quiero lo mismo.- Dijo sin más la rubia que no quería engañarla a ella ni a sí misma.
-Entonces la copa después de la cena corre de mi cuenta.- Aseguró Jane levantando la copa para brindar con la rubia que correspondió al gesto.
El resto de la cena pasó tranquila, Jane había dirigido casi toda la conversación, había hablado de su particular familia poniendo a Maura sobre aviso por si se cruzaban con ellos además de contarle su paso por la academia y algunas anécdotas. Maura por su parte le había contado sobre su formación, sus padres y su infancia así como el descubrimiento de que ere adoptada y su curiosidad por saber quiénes eran sus padres.
Las dos eran personas totalmente diferentes pero se compenetraban bien y ambas eran inteligentes y tenían una conversación interesante y fluida cosa que sorprendió gratamente a ambas. Jane pues imaginaba que una mujer como Maura, tan culta y tan sofisticada, nunca podría entablar una conversación con ella y en cambio no fue así. Y Maura pues imaginaba que una mujer con tanto vivido y tanto pasado su vida le parecería fría y vacía.
Ambas se habían equivocado, las dos hablaban y se reía de las anécdotas de la otra mientras comían y bebían disfrutando de su mutua compañía.
Jane agradecía entonces haber besado a esa guapísima y arrebatadora mujer que ahora tenía delante de ella contándole como había descubierto que se había enamorado de una mujer, pero sintió su corazón encogerse al escuchar como había sufrido cuando esa mujer la había dejado para marcharse a ver el mundo.
-Ha sido una velada increíble.- Aseguró Maura subiendo de nuevo al coche de la detective.
-Opino lo mismo.- Dijo Jane subiéndose también para conducir.- ¿Quieres que te lleve a casa?- Preguntó entonces la morena muy nerviosa.
-Creía que me debías una copa.- Aseguró entonces Maura en un ataque de valentía que venía dado por la cantidad de alcohol que había ingerido esa noche.
-Está bien, sólo quería asegurarme de que era eso lo que querías.- Aseguró entonces Jane dirigiéndose a su apartamento y pensando si este estaría hecho un desastre o no, no recordaba si lo había recogido antes de salir de allí.
Jane salió primero del coche para poder abrirle la puerta a Maura que se lo agradeció con una sonrisa en su cara. Una vez fuera, la morena camino hacía su apartamento y la rubia la seguía de cerca pero muy nerviosa por la situación. Su cabeza daba vueltas, realmente había deseado esto desde que había conocido a la morena pero ahora sus miedos se apoderaban de ella.
-Pasa.- Dijo Jane abriendo la puerta y dejando a la rubia entrar.- Perdona el desastre pero he tenido mucho trabajo y poco tiempo para estar en casa.- Aseguró Jane que se sorprendió pues su casa estaba mucho más limpia y recogida de lo que imaginaba.
-Tranquila, no debe ser fácil compaginarlo todo.- Dijo Maura entrando.
-A veces no, pero me encanta mi trabajo y no lo cambiaría por nada.- Aseguró quitándose la chaqueta y dejándola sobre el sofá.- ¿Vino?- Preguntó entonces.
-Claro.- Dijo Maura mirando alrededor.
-Ponte cómoda.- Dijo Jane mientras entraba en la cocina para servirlo todo.
Jane entonces se arrepintió de lo que estaba haciendo y volvió al salón para aclarar las dudas que la estaban corrompiendo por dentro.
-Maura…- susurro desde detrás de ella.- ¿Estás segura que quieres estar aquí?- Preguntó entonces con miedo a que la rubia le dijese que no.
-Sí.- Contestó sin más la rubia girándose sobre sí misma.- Tú no sabes que te pasa comigo pero yo tampoco sé lo que me pasa contigo.- Aseguró entonces la rubia mirando fijamente los ojos de la morena que estaban encendido.- Yo tampoco suelo ir besando a cualquier persona que se pone por delante y en cambio, no podido dejar de pensar en ese beso.- Confesó bajando la voz.
-Dime si quieres que pare, pero ahora mismo voy a volver a besar.- Dijo Jane pasando sus manos rápidamente por la cintura de Maura atrayéndola contra su cuerpo para poder unir sus labios en un apasionado beso.
Perdonad cualquier fallo ortográfico pero no me da tiempo a corregirlo como me gustaría.
¿Os ha gustado? Dejadme vuestros comentarios y opiniones.
Gracias!
