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En una de sus salidas y gracias a Internet, fueron al médico para realizarse exámenes de sangre y solicitar métodos de anticoncepción. Así, con todas las precauciones del caso, se reunieron en una de las salidas de fin de semana en el mejor hotel de la ciudad y tras un relajante baño de espuma se pusieron manos a la obra.
Entonces Candy entendió a su hermana; sin embargo, no coincidía con su forma más disipada de vivir, de tener sexo simplemente por tenerlo, sin mediar más que un poco de atracción y deseo entre ella y el otro chico.
Albert se convirtió en su amigo con ventajas poco después de terminar con Stear. Y si el sexo era bueno con el genio loco, con su compañero de laboratorio fue aún mejor.
Se turnaban para escabullirse a sus respectivos dormitorios y no los habían descubierto porque su relación era secreta y también porque ambos eran hábiles lazadores y trepadores de árboles.
Pese a ello Candy aún podía recordar la vez que casi los pillan. Albert había llegado poco antes de apagar las luces y estaba dándose un festín con sus pechos, cuando sus gemidos ahogados llamaron la atención de una de las docentes. Candy lo empujó al balcón, se colocó una camisola de dormir, una bata y salió con su mejor cara de sueño a encarar a la profesora.
- Disculpe señora Curtis, estaba teniendo una pesadilla.
- Así parecía señorita White, quizás debiera dejar de comer postre en las noches. No es bueno recargar el estómago antes de dormir.
- Tiene usted razón señora Curtis, prometo evitar los postres.
- Tómese un té de hierbas y duérmase.
- Si señora, buenas noches.
- Buenas noches señorita White.
Tras asegurarse que nadie los podía oír, Albert había regresado a su obra, terminando ambos con las piernas y cuerpos enlazados, cubiertos de sudor y pasión desbordada. Antes de irse él le había pedido una relación más seria, ella se negó alegando ser muy joven para algo más que un noviazgo ocasional.
La chica no fue consciente de la fuerza de la petición hasta que Albert egresó del internado al poco tiempo. Trataron de mantener su lazo por correo electrónico, pero no fue lo mismo.
Y el contacto se fue disipando, ella se enteró de su entrada a la mejor escuela de Medicina del país por Stear. Y también de esa forma supo que estaba saliendo con una amiga de Terry, compañero de curso de Albert que había optado por las tablas.
Eso la entristeció en gran manera, pero no había nada que hacer; Albert estaba en la universidad y a ella aún le faltaba para salir del colegio. Sin embargo, se auto prometió que sería la mejor médico del país, como una forma de mantener sus intereses en común intactos.
Y mientras Albert pasaba noches en vela aprendiendo anatomía y recordando a su ayudante de laboratorio del colegio, Candy se preparaba para ser la mejor estudiante de su generación, incluso en matemáticas con la ayuda de Archie, que finalmente también se convirtió en un fugaz recuerdo de cama.
El tiempo pasó y finalmente Annie y Candy salieron del colegio. El ímpetu sexual de Annie le había jugado una mala pasada y terminó egresando junto a su hermana. No la hacía feliz pero daba lo mismo, la experiencia extra que había ganado era para ella algo importante.
Su relación con Thomas terminó ese año, cuando el muchacho descubrió los labios de Annie en Archie, quien sin poder disimular su placer, había hecho evidente el suceso en los camarines masculinos. Si el chiquillo se hubiera percatado antes de la historia que tenía su "belleza negra" (apodo dado por el largo y oscuro cabello de Annie), probablemente habría dado por finalizada antes la relación.
Durante la ceremonia de egreso, Albert la divisó a lo lejos cuando recibió el premio de mejor estudiante de su generación. Estaba orgulloso, él sabía que su "mariposa rubia" (por el afán de andar de un lado para otro), llegaría lejos. Se veía hermosa, se notaba el paso del tiempo, su cuerpo era más estilizado y esbelto, tenía las caderas un poco más anchas que la última vez que la vio y una cintura como avispa, junto a unos pechos notoriamente generosos. Realmente era una mariposa.
- ¿Qué miras hombre guapo? - la consulta fue de su compañera esa noche, una estudiante de enfermería que estaba de interno igual que él en el hospital local.
- Ah... nada, a mi primo menor, Archie, ¿lo ves? el del nudo de corbata perfecto.
Candy no se enteró de su presencia, estaba preocupada de los resultados de su postulación a varias escuelas de Medicina. Si todo salía como esperaba, su gusto por la biología y la salud se vería recompensado y seguiría en el área.
