Disclaimer: El universo y los personajes incluidos en esta historia son propiedad intelectual de The CW (Porque Jason no se los merece, honestamente) y Kass Morgan. Han sido tomados sin animo de lucro, únicamente con el objetivo de traer justicia y paz a un fandom que antes era feliz.
Advertencia: Puede o no incluir spoilers del 3x16. Omisiones de la trama entre 3x08 hasta 3x16 por supuesto. Incluso pueden localizar personajes un poco fuera de si mismos, he intentado dejarlos lo más canon posible pero por la historia que quiero contar, podrían encontrar ciertos cambios (Si su creador lo hizo, no veo porque yo no)
Narrativa en Tercera/Segunda persona.
"Ponla de lado," indico Abby mientras buscaba el medicamento entre las gavetas, preparándose para inyectarlo en ese momento. Jackson puso a Clarke sobre su costado con el cuidado de no lastimarla su herida recién suturada, pero los espasmos musculares eran difíciles de controlar.
Nunca había visto que eso pasara. Alzo la vista y vio a ALIE mirarle extrañada.
"Esto nunca ha pasado," señalo ella. "Nadie nunca ha rechazado dispositivo"
"Debe de haber algo que podamos hacer," exclamo Jackson con el volumen apropiado para que sólo su consciencia llevara el mensaje.
"No todos pueden permanecer en la ciudad de la luz," expuso la mujer y desapareció. Jackson no comprendía como podía pasar aquello, se supone que en la ciudad de la luz nada de esto debería pasar, era su única promesa. Por eso él la había ingerido, porque quería ir a un sitio donde no necesitara de sus conocimientos para ver a la gente sana y sin padecimientos.
La Ciudad de la Luz era una mentira.
Abby alcanzo una vena de su hija y administro el fármaco de inmediato. Su cuerpo empezó a relajarse lo suficiente como para poderla recostar sin resguardo. No obstante, su cuerpo aparentemente inerte empezó a manifestar otra forma de rechazo. Su madre fue lo suficientemente rápida como para llevar una compresa a su rostro para detener la hemorragia de la nariz, pero sus intentos eran insuficientes.
Se sintió idiota al no entender el alcance de los efectos adversos del dispositivo.
"Traigan al ex canciller Jaha, ¡Ahora!" grito a los pocos de pie que podían llevar a cabo esa orden. "Vamos Clarke, ya has llegado hasta aquí…" le susurró al oído. Con todo lo que estaba pasando, no podía mantener la calma de su gente como líder, tratar a los heridos como médico ni consolar la pena de su hija como madre.
Hacía mucho tiempo que Abigail Griffin no se sentía tan inútil.
Fuera del área médica las revueltas empezaban a incrementarse de nuevo. Los partidarios de Pike no querían aceptar la alianza con los grounders, los pocos que aun querían cobrar venganza por todos aquellos asesinados en la Nación del Hielo eran liderados por Hannah, habían tomado la armería y se disponían a marchar contra el frente del ejército. Eran muy pocos para poder marcar una verdadera diferencia.
"Por órdenes de la canciller Griffin, apártense de las armas," grito un soldado.
"Yo no respondo ante tu líder," musito la mujer.
Los pocos partidarios de Hannah levantaron las manos cuando el pequeño grupo de soldados alzaron sus armas, la orden no había sido dada, pero temían que todo el daño causado hasta ahora fuera en vano si ellos pretendían perpetuar su odio contra los clanes. Dentro de todo el caos, había gente que aun podía mantener un poco de calma.
"Fue una orden directa, la alianza habrá de cumplirse," el mismo soldado levanto su arma y apunto a Hannah, la única que no se había rendido. Un chico detrás de ella dio unos pasos al frente y la cubrió.
"Sé que crees que actúas de forma correcta," dijo Monty tomando sus manos, "pero esta guerra nosotros la iniciamos al haber regresado a la tierra y no todos los terrestres deben pagar la muerte de mi padre," señalo agarrando la pistola y retirándola gentilmente de las manos de su madre. "Ya ha terminado," puntualizo.
"Llévenlos a la celda, todos los que cumplían labor en la guardia serán relevados del cargo en espera de ser juzgados," los despojaron de las chaquetas y las armas. Monty dejo el arma en las manos de su compañero y siguió al resto. "Su destino será dicho cuando regrese el canciller Kane"
Hannah trato de resistirse ante la aprensión golpeando a los que fueron sus colegas, estuvo bastante cerca de coger una de las armas tendidas en el piso, pero Monty le asestó un golpe con una de las barras eléctricas. Efectivamente, había tenido suficiente.
A pesar de sus lesiones Murphy estaba siendo de mucha ayuda entre los pocos presentes en la enfermería, justo en ese momento, mientras Jackson y Abby se encargaban de Clarke en el fondo de la habitación. Él se estaba encargando de atender a Bellamy y a un par de heridos con cosas leves.
"Han pasado meses y nada ha cambiado," se jacto Murphy sosteniendo una prenda sobre el rostro de Bell. "Todavía tengo que limpiar tus mocos"
Bellamy le arrebato la compresa y siguió sosteniéndola para contener el sangrado. "Necesito salir de aquí," declaro ignorando a Murphy.
"¿Para qué? ¿Tienes un sitio más importante al que ir?" se burló Murphy tomando asiento frente a Bellamy, observando divertido como apartaba el fragmento de tela sin poder resistir el dolor.
"Si, por si no te has enterado: Hay una guerra sobre nuestras cabezas," indico Bellamy con voz nasal. Su nariz estaba rota y dolía mil infiernos, sin contar los rasguños que Octavia le había dejado donde pudo. "Mi hermana…"
"Ya, supongo que entre el regalo de Clarke y los golpes no te has enterado," río Murphy. Bellamy lo miro extrañado. "Te lo explico en términos generales," uso el mismo tono bravucón que lo caracterizaba desde el día uno, "Pike-está-muerto," soltó la bomba, pero no se dio tiempo de apreciar su expresión, "Parece que Clarke es la única con verdaderos pantalones para hacer lo que sea necesario" Murphy no podía negarse que le resultaba agradable ver a Bellamy tan afectado.
Quizá Bellamy Blake si tenía razón. La gente muere cuando Clarke está a cargo, pero siempre había un bien mayor tras esas muertes.
Intento levantarse, pero lo detuvieron en el momento. "Si pretendes salir de aquí, será para reunirte con los otros en una celda," le aviso Miller quien no había sido capaz de retirarse del área médica como precaución para cualquiera que quisiera entrar o salir sin permiso. "Ya no perteneces a la guardia de Arkadia," sentenció.
Alguien toco a la puerta, Miller tuvo cautela en dejar pasar a dos personas, Sinclair parecía demasiado estresado, nunca había estado a cargo de un área que no fuera la suya, pero apreciaba la confianza depositada sobre sus hombros.
"He logrado contactar con Kane," anunció de inmediato. Abby alzo la cabeza al escucharlo nombrar, "Esta cerca, lo he puesto en contacto con los chicos del todo terreno"
"Está vivo," dijo Abby para sí misma. "¿Dónde está?"
"Aproximadamente a dos kilómetros del bloqueo, ha dicho que puede volver de inmediato," indico Sinclair. Abby lo miro preguntándose si no estaba exigiendo demasiado a su jefe de ingenieros. Él la miro con condescendencia, pero asintió convencido de que aun podía ofrecer más con sus acciones. "Le haré saber que está en el sitio adecuado, te mantendré actualizada" prometió antes de salir.
La otra persona era Thelonius.
Él se mantuvo al margen viendo como la doctora no se apartaba del cuerpo de Clarke. Le sorprendía ligeramente que alguien como aquella chica no estuviera gozando las maravillas de la Ciudad de la Luz, había visto personas mucho más fuertes e igual de heridas adaptarse apropiadamente. Eran los candidatos más apropiados para el dispositivo, las voluntades fuertes eran perfectas para incrementar el poder de ALIE.
"Está rechazándome," informo ALIE al procesar los pensamientos de Jaha. "Ha bloqueado por completo la Ciudad de la Luz" si no fuera una máquina, incluso se reiría por la ironía.
"¿Es eso posible?" se preguntó Jaha.
"No," dijo ALIE. "Un humano jamás ha logrado bloquear mi sistema" explico, "Mi programación me da la capacidad de atravesar cualquier protección…" se detuvo calcular la información, "pero ella ha estado en contacto con la segunda versión de mi programa"
Jaha frunció el entrecejo sin comprender. "Es imposible que Clarke haya encontrado los códigos que buscas."
"Te equivocas Thelonius. Esa versión está en un sitio que llaman Polis, el dispositivo ha estado protegido por su líder," expuso ALIE inexpresivamente fascinada.
"Eso significa que hubo sobrevivientes de la estación 13," rescato Jaha de la conversación mental.
"No lo sabré hasta que tenga en mi poder la actualización que Rebecca desarrollo, pero sí. Las probabilidades son elevadas," acordó ALIE regresando su atención a Clarke. "Thelonius, tenemos otros asuntos más importantes que atender que una humana."
El ex canciller suspiro resignado. Y dio media vuelta para salir, las respuestas que habían venido a buscar a Arkadia habían sido encontradas, el siguiente paso era evidente, la manera en que llegaron a ello había sido particularmente curiosa y el precio se estaba pagando muy alto.
"Hey, Jaha, ¿A dónde vas?" cuestiono Murphy que era el único cerca de él como para detenerlo.
"Necesitaremos a Raven," comento Jaha a ALIE, quien con un rápido asentimiento desapareció. "Mi presencia en este sitio va más allá de lo innecesario, John" contesto Thelonius.
"No creo que te hayan llamado para que sostengas una bandita adhesiva," resoplo señalando con su rostro al equipo que atendía a Clarke. "Tus chips hacen algo mucho más interesante que sólo robarte el alma, si me preguntas"
"Pero no te he preguntado, John" respondió Jaha con calma. "Lo que le pasa a Clarke es inaudito"
"¿Quién te lo ha dicho? ¿La mujer de rojo?" se burló Murphy. "Tú trajiste ese condenado dispositivo hasta aquí, realmente no me importaría lo que le sucediera a la princesa, pero estoy en desventaja ahora que ella me ha salvado la vida…"
"Fuiste tú quién le hablo de la Ciudad de la Luz, John. Yo sólo respondí a las inquietudes que tú implantaste en su mente," articulo Jaha.
Murphy podría estar bastante herido, pero no quería oír como la culpa recaía en é l otra vez. Estaba exhausto de que eso pasara. Tomo todas las energías que le quedaban en su cuerpo y aventó a Jaha con ellas, por su maldito chip lo habían llevado prisionero a Polis donde lo habían torturado como muchas otras veces por información que no tenía. Fue obligado a atestiguar como Clarke perdía parte de la humanidad que le quedaba por tratarlo de salvar, otra vez. Era difícil llevar la cuenta de cuantas veces aquella niña privilegiada había tenido que estar cerca cuando su vida pendía de un hilo.
No le gustaba tener deudas y, sobre todo, no le gustaba que esas deudas fueran con la princesa del Arca.
"No te vas a ir de aquí sin hacer algo," le espeto, limpiándose el rostro pues algunas de sus heridas se habían abierto de nuevo.
Miller tuvo que contenerlo de seguir su ataque, parecía que era todo lo que hacía desde que Clarke había llegado.
Thelonius dejo salir un suspiro de resignación, aparentemente estaba invitado a no dejar la habitación sin haberse acercado para decirle a su vieja amiga que su hija estaba rechazando el chip y que no existía manera de remover los componentes del mismo porque en ese momento se habían implicado a nivel molecular con ella.
Abby quito la segunda compresa empapada de sangre del rostro de Clarke, había detenido exitosamente la hemorragia por fin pero el estado general de la joven sólo había empeorado, su piel se veía demasiado pálida, las suturas en su abdomen no habían soportado la crisis convulsiva. Algunas gotas de sudor se asomaban bajo el cabello de Abby, el rostro de cansancio era empeorado por la equimosis del golpe que había recibido.
"Debemos hacerle otra ronda de estudios en la sangre," le indico a Jackson.
"No hay nada que puedas hacer," confeso Thelonius sin moverse. "Sólo contener y controlar los daños"
Abby levanto la vista ante tal revelación, incluso se alejó de Clarke un par de metros para encararlo apropiadamente.
"Está rechazando el dispositivo," dijo mirándola con empatía, "Lo siento"
"¿Lo sientes?" Abby trago saliva de forma dolorosa.
"Los propósitos de la Ciudad de…"
"¡Mírala Thelonius! ¡Sólo mírala!" rugió Abby, "¿Te parece que ella esté en la ciudad de la luz? Dijiste que nadie enfermaba en ese sitio, ¡que nadie moría!" exclamo fuera de sí. "No puedo atender a más gente porque estoy viendo como mi propia hija se está muriendo. Porque TÚ le prometiste un lugar sin dolor"
"Lo siento," repitió Thelonius siendo completamente sincero.
"No lo sientas, ayúdame a sacarla de ahí," suplico Abby.
"No puedo, Clarke a bloqueado cualquier interacción externa," advirtió Thelonius mirando a Jackson.
"La forma en que está rechazando el programa, de alguna manera está interactuando de forma global," explico Jackson. "Aquellos que no entraron a la Ciudad de la Luz antes, es probable que no lo hagan ahora"
"Tu hija actúa como una clase de virus, entre más se propague y luche en contra, su organismo se verá más afectado" expuso Jaha entendiendo, "Si no se adapta, morirá"
*** Segunda persona***
Clarke… Clarke… Clarke…
Te incorporaste violentamente, sentías como tu corazón se apoderaba de tu garganta y las lágrimas quemaban tus mejillas. El dolor en cada respiración alimentaba la llama, su voz te atormentaba, el hubiera no te dejaba pasar saliva.
"Está bien, estás a salvo," escuchaste decir en tu espalda.
Por un momento, un dulce segundo, te permitiste creer que era ella. Por un segundo, tu verdadero dolor desapareció de una forma en la que la ciudad de la luz no habría podido lograrlo. Te permitiste embargarte de la plenitud de creer que eran sus labios los que te habían regalado esas palabras como lo hicieron meses atrás.
Por ese segundo, respirar fue un regalo.
No te atrevías a abrir los ojos, no querías despedirte de la sensación, pero tampoco podías quedarte así por siempre. Te despediste del bienestar con pesar y observaste a tu alrededor, ya no estabas en la ciudad, al menos no en la parte que podías reconocer, era una especie de bosque, no podrías diferenciarlo.
"Clarke," no hubo centímetro de piel en tu cuerpo que no se erizara al escuchar tu nombre. Giraste lentamente tu rostro, tan lentamente que parecían pasar minutos antes de encontrarte con un interlocutor que no era ella.
Pero tus ojos encontraron los suyos.
Tu primer instinto fue tocarla. Averiguar si era real. Si estaba verdaderamente ahí, contigo. El simple contacto origino una corriente que recorrió hasta el último recoveco en tu organismo, su piel contra la tuya era un regalo que no creíste poder volver a tener. No dejaste de llorar en ningún momento y ella no se atrevió a decir algo más hasta que entendieras su presencia.
Gentilmente Lexa llevo sus manos a tu rostro. Era su forma de responder a lo único que tu mirada estaba preguntando. Recargaste tu cabeza contra su mano, permitiéndole acariciar tus mejillas mientras secaba las lágrimas que por ellas corrían.
Podías sentir su calor, oler su aroma, pero no podías creer que ella estuviera ahí. No cuando fueron tus propias manos las que no pudieron curar su herida y tus propios labios los que robaron sus últimas palabras.
Y, aun así, ahí estaba ella. Esperando por ti.
Sollozaste, lo hiciste con furia. Lexa te acuno entre sus brazos, de alguna manera se las arreglaba para entender lo que necesitabas mucho antes de que tú lo hicieras. Dejaste salir todo ese dolor contenido, toda la rabia que guardaste dentro de ti por no haber sido lo suficientemente capaz como para arrebatársela a las garras de la muerte.
Pacientemente acaricio tu cabello, paso sus hermosas manos por tu rostro una y otra vez, sin saciar tu necesidad de contacto. Enjugo cada lágrima que rebeldemente brotaba de tus ojos. No era la primera vez que te veía ser débil por su causa, pero si la primera que te veía completamente destrozada.
"Háblame," le imploraste en un susurro.
"Clarke kom Skaikru," susurro a tu oído y sonreíste. De todo lo que podría haberte dicho, escogió tu nombre.
"¿Eres real?" preguntaste por fin. Recordaste aquella vez que viste a tu padre bajo la influencia de los frutos y el miedo creció en tu estómago.
Podría haberte preguntado lo mismo que ALIE, podría haberte tocado, pero decidió que quizá la única manera de convencerte sería a través de tus labios.
Aquel beso fue diferente a todos. Tierno y gentil, como lo había sido siempre que ella iniciaba el contacto, pero más comprometido, tenía sabor a vida, a futuro. La forma en que te hizo sentir era completamente inefable.
Era ella. Realmente lo era.
"Clarke," susurro.
Le hiciste callar en ese mismo instante y volviste a unir tus labios a los suyos. Si pudieras volver un día atrás, hubieras elegido esto. Hubieras decidido no abandonar su habitación nunca, quedándote con ella en cama repasando con las yemas de tus dedos cada milímetro de su piel, besado el ángulo perfecto de su mandíbula hasta su hermosa clavícula.
Cambiarias tantas cosas si pudieras volver un día al pasado. Pero no podías, esto era real por definición, pero no eterno.
Te alejaste de ella necesitando toda tu voluntad. "Mis sentidos me dicen que eres real, pero necesito que tú me lo digas," le pediste.
"Soy tan real como tú," respondió lacónicamente. "Pero mi existencia aquí tiene un propósito que la tuya no,"
"¿Qué sabes de este lugar?" le preguntaste.
"Tú me llamaste aquí," te explico, "El espíritu del primer comandante jamás ha pisado esta tierra. Pero siento como si siempre debí estar aquí"
"¿A dónde fuiste cuándo…?" la pregunta era demasiado para ti como para terminarla.
"Aceptar mi muerte mermara tu dolor," afirmó mirándote intensamente, como si no te perdonara sentirte de esa forma. "Aceptar mi destino fue lo más sencillo que he hecho nunca, pero aceptar que te dejaría atrás fue lo más doloroso"
Esperaste que mostrara ese dolor ante ti, pero se había puesto su máscara de comandante. Eras tú y siempre tú su única prioridad. Tus necesidades eran las suyas, lo dejaba claro incluso ahora.
Lexa atajo la corriente de tus emociones antes de que volvieran a formar un camino por tu mejilla, "Hiciste todo lo que pudiste" enfatizo cada una de las palabras sabiendo que traerían paz a tu tormento.
"No debí dejarte," gimoteaste. "Debí quedarme en Polis"
"No." Profirió Lexa con dolor tomando una de tus manos entre las suyas. "No habrías sido tú de haberlo hecho y tampoco te lo hubieras perdonado. No hay nada en mi pasado que quisiera cambiar, Clarke" musito. "Existen miles de escenarios en los que podría haberte perdido yo a ti, la decisión que tome al entrar a tu habitación la hice usando mi corazón. No puedo arrepentirme de ello,"
"Pero…"
"Mi vida estaba determinada a ser corta," dijo convencida, "No obstante, hubo personas que la hicieron valer cada día" Costia, Gustus, Anya… tú.
"Espero no incluyas a Titus entre todos ellos," intentaste bromear.
"Las burlas no son…"
"…producto de una mente fuerte. Lo sé. Una sabia persona me lo dijo una vez," completaste. Lexa sonrió, nunca notaste que siempre lo hacía elevando la comisura izquierda de sus labios, nunca tuviste el tiempo necesario para observar esos pequeños detalles.
"No guardaras rencor en su contra por siempre, Clarke" te dijo convencida. "Él actuó convencido de que hacia lo mejor por mí, por su gente. Lo verás algún día cuando el dolor no nuble tu vista como ahora"
"No quiero que llegue ese algún día," gimoteaste. "Quiero quedarme aquí" contigo…
"Siempre estaré contigo, Clarke" prometió mirándote de forma en que no podías creer algo diferente. "Pero no aquí. Tú no perteneces a este sitio, debes volver, aún tienes mucho que hacer con nuestra gente"
"He hecho lo necesario para mantener la paz," respondiste recordando lo que te había llevado a entrar a la ciudad de la luz.
"No puedes esconderte de lo que has hecho, esa no eres tú."
"Ya no quiero ser más yo," mascullaste con dolor.
"No Clarke, no puedes vencerte a ti misma creyendo que el amor es una debilidad." Lo dijo como si te lo prohibiera, de pronto su rostro cambio. "Debemos irnos de aquí, ya no es seguro para ti," señalo poniéndose de pie para ayudarte a levantar.
Un dolor punzante atravesó tu cuerpo y, por mucho que lo intentaste, te fue imposible seguirla. Lexa atravesó tu brazo por su espalda y logro incorporarte. En esos minutos no notaste que llevaba sus armas consigo, no era lo más importante para ti preguntarle, pero sin duda tenía justificación. No le pediste explicaciones en ese momento porque te costaba mantener su paso y hablar.
De repente ya no estaban más entre árboles, en su lugar había edificios tan altos como la torre de Polis pero íntegros. Como si el paso del tiempo no los hubiera tocado jamás, la naturaleza te había fascinado la primera vez que la atestiguaste, pero pisar en lo que pudo ser el pasado de la humanidad era una experiencia distinta. Había algunas personas caminando por lo que debía ser una avenida, parecían normales pero la monotonía en ellos era notoria.
No había sonidos que se dispersaran por el aire, sus rostros eran inexpresivos y raramente plasmaban alguna emoción, nadie llevaba prisa, nadie corría, nadie sonreía. Eran cuerpos vacíos con capacidad de moverse.
Una chica como tú, que no dejaba de plasmar dolor en sus gestos y caminaba con dificultad cargada por otra cuya espalda llevaba dos espadas no podían no llamar la atención. Y, aun así, fueron capaces de pasar por ahí a una distancia prudente sin hacerlo.
"No puedo," jadeaste. Lexa se detuvo por completo, haciendo un rápido escaneo con sus ojos.
"Lo siento Clarke, debo sacarte de aquí." Volvió a recargar casi todo tu peso sobre ella y te obligo a caminar.
Pero el dolor era demasiado como para poderte mantener alerta. Algunas gotas de sangre empezaron a manchar tu blusa y tu cuerpo se rindió finalmente.
"No, Clarke. Quédate conmigo…" Escuchaste perdida en el umbral de la inconsciencia. Pese al temor de perderte, tu seguridad estaba muy por encima en la lista de sus prioridades, por lo que te traslado hasta un pequeño callejón y resguardo de la vista de probables curiosos. Tu cuerpo estaba muy débil y en parte era culpa suya que eso pasara.
Para Lexa no había componente tecnológico en todo esto, pero entendía que su espíritu había sido llamado por el tuyo a la Ciudad de la Luz, y tu energía era la que alimentaba su presencia en ella. De alguna forma que no entendía, habías sido capaz de unir ambos espíritus en uno.
Pero si esa conexión te dañaba, tenía que ser rota. Aunque tuviera que entrar en una habitación en el momento erróneo de nuevo.
Se inclinó ante ti y por primera vez lo dijo con voz rota: "Clarke kom Skaikru. Nos volveremos a ver" Deposito un corto beso sobre tus labios y fue.
Nota de autor:
No. Clarke no va a morir, su destino es mucho mejor que eso y si leen entre lineas partes del capítulo anterior y éste, podrán entender que se avecina un final feliz muy acorde a un mundo dentro de la ciencia ficción (aunque por ahora no se vea como puede ser posible), pero la tecnología que tanto se empeñaron en mostrarnos en el 3x07 es la que me dio la idea del final.
El siguiente capítulo va a tardar un poco más pero será totalmente ambientado en la ciudad de la luz y va a tener una explicación a las locuras que quedaron aquí con la desaparición de Lexa (no abandono a Clarke, hay algo más, algo que sólo ella podía averiguar) pero no diré más porque terminaré por arruinarlo todo. Sólo diré que por fin se explicara como el amor verdaderamente es el arma más poderosa.
Nuevamente a aquellas personas que dejaron comentarios, muchas gracias. Me hacen querer seguir sentada matando neuronas para llegar a plasmar algo que valga la pena.
