Advertencia: TMNT no me pertenece. Perdónenme los errores (y/u horrores) ortográficos. Acepto ideas y personajes…y por favor no olviden dejar un comentario ¡Los quiero gente!


-Donnie, ¿dónde los dejamos?- pregunto Raph entrando a la enfermería. A su lado estaba Rex, ambos cargaban a un integrante de la resistencia.

-Pónganlos por ahí- señalo hacia unas camillas libres. Donnie los miro fijamente, interesado en la razón por la cual se movían de manera nerviosa.

-No olviden ajustarles bien las correas para evitar que escapen- hablo Dexter, también interesado en sus comportamientos.

-Ok…- después de asegurar las correas, se miraron entre ellos. Se tensaron visiblemente cuando se escucharon pasos firmes y fuertes acercarse, acompañados de la inconfundible risa de Mikey.

-¡Par de idiotas!- Donnie y Dexter no pudieron evitar reírse al ver la cara de espanto de los "rojitos" ante aquel grito. Mistery estaba parada en el marco de la puerta echa una fiera total. Su ropa estaba ligeramente quemada, también tenía ligeras manchas negras en la piel. Raph y Rex se abrazaron entre ellos cuando unos ojos rojos y enojados se encofraron en ellos. –¡Ambos están muertos!- un rígido y un par de gritos de terror resonaron en la enfermería. Mistery salto ágilmente hacia ellos pero estos la esquivaron y salieron corriendo de la enfermería.

-Jajajaja- Mikey se reía a carcajada limpia, mientras entraba al lugar. Lagrimas corrían por las mejillas del menor pero la risa no disminuía.

-Mikey, ¿estás bien?- pregunto Donnie al ver las manchas negras sobre la piel verde del menor. Él asintió simplemente, incapaz de pronunciar alguna palabra. El genio se rio, agarro un trapo ligeramente húmedo y obligo al menor a sentarse. Le empezó a limpiar el rostro, sonriendo ante la risa del menor.

-Déjame adivinar…Mistery se entero de las cosas que esos dos guardaron en sus habitaciones ¿verdad?- murmuro Dexter con diversión en cuanto Lion se le acerco. Al igual que los otro dos, él también tenía manchas negras en la piel.

-¿Tu qué crees?- se rio, al mismo tiempo que agarraba un trapo húmedo y empezaba a limpiarse las mejillas. –Solo espero que sean más rápidos que Mistery- Dexter dejo escapar una ligera carcajada, concordando perfectamente con su hermano. Justo en eso, los "rojitos" entraron al lugar, seguidos muy de cerca por Mistery.

-Lion, te recomendaría que la detengas- aconsejo Donnie mirándolo de reojo.

-Muy bien, con todo gusto- sonrío ya totalmente limpio. Al ver que ella se les estaba por lanzar nuevamente, la abrazo con fuerza moderada desde atrás.

-¡¿Qué demonios crees que haces, Lion?!- forcejeo contra el agarre pero Lion ni siquiera se inmuto, simplemente se sentó una camilla libre que tenía cerca. –¡Suéltame!- se removió en el regazo de la tortuga.

-No hasta que te calmes- ella quedo quieta pero su seño seguía fruncido, mientras que sus manos estaban fuertemente apretadas.

-Mistery…- Dexter se les acerco, mirándola de de brazos cruzados. –…no querrás que tomemos medidas drásticas…¿verdad?- levanto una de sus manos, amenazando con posarlo sobre la cabeza de la chica. Ella agito rápidamente la cabeza, sonriéndole con nerviosismo.

-N-No, no, no…estoy mejor, gracias- logro levantarse por fin.

-Nos salvamos~- suspiraron Rex y Raph del puro alivio pero algo impacto contra sus nucas. Se voltearon, encontrándose con la responsable.

-Cállense- gruño en señal de advertencia. Una sensación húmeda llego a una de sus mejillas, volteándose rápidamente hacia la tortuga azul.

-Tranquila- empezó a limpiarle ligeramente la mejilla, sonriéndole con tranquilidad. –Ya después te encargaras de ellos, ¿está bien?-

-Está bien- le sonrío con cariño. Lion no pudo evitarlo y se termino por acercar, besándola ligeramente y con mucho cariño. Se sonrieron mutuamente en cuanto se separaron.

-Wow- miraron con sorpresa a la pequeña tortuga pecosa y de ojos celestes, los cuales los miraban con curiosidad y asombro.

-¡Mikey!- se separaron rápidamente. Mistery desvió la mirada y se tapo la boca, sintiendo su rostro arder como el infierno. –No quería que se enterara de esta manera…- murmuro, mientras que Lion rodo ligeramente los ojos. –¡No te rías!- lo fulmino con la mirada pero él ni siquiera se inmuto.

-¡Eso es genial!- Mikey salto emocionado, abrazando a la chica con fuerza. –¡Los felicito!-

-Muchas gracias, pequeñín- Lion le acaricio la cabeza con diversión.

-Gracias…pero intenta no decirle esto a los de tu tiempo- se rio ligeramente. –Me gustaría que ellos se enteraran por si mismos-

-¡Por supuesto!- la soltó con una sonrisa, para después acercarse a unos aparatos brillantes. Donnie se apresuro a acercársele pero el menor s escabullía e intentaba tocar todo lo que estaba a su alrededor.

-Hola chicos- Leo entro al lugar con una gran sonrisa.

-Ya era hora intrépido- Raph salió de su escondite junto a Rex. Leo se mordió la lengua al ver el miedo ligeramente disimulado que tenían ambos al acercarse a la chica.

-¿Qué te dijo la pelirroja?- pregunto su compañero cruzándose de brazos.

-Vendrán en la mañana. Dijo que traerían todo el personal y todas las armas que tengan- sonrieron ante la respuesta.

-¡Eso es genial!- Mistery llevo sus manos a la cintura. –Necesitaremos toda la ayuda posible para cuando invadamos la torre de Destructor-

-¿Ya tenemos un plan para eso?- preguntaron todos juntos.

-Lo idearemos en la maña en cuanto tengamos a April y a su gente- se encogió de hombros.

-Por cierto, ¿descubrieron algo chicos?- pregunto Leo con curiosidad. Donnie y Dexter se miraron entre ellos en silencio, meditando la respuesta. -¿Chicos?-

-No mucho en realidad- respondió Dexter. Mistery lo vio con la sorpresa escrita en toda la cara, se esperaba otro tipo de respuesta. –Sea lo que sea que controla sus mentes, es invisible…no deja evidencia ni en la sangre ni en el cuerpo- Mistery se llevo una mano a la frente, respirando profundo para mantener la calma. Sentía que el corazón se le detenía por momentos, incluso podía sentir que la calidez de su cuerpo disminuía muchísimo. –Necesitas tranquilizarte…-

-Estoy tranquila- gruño esquivando aquella mano morada que quería brindarle apoyo. –Váyanse a dormir…-

-¿He?- ella los miro, su expresión no mostraba nada más que seriedad.

-Asegúrense de que ellos no puedan escapar de la enfermería y váyanse a dormir, necesitare la energía total de todos- camino sin siquiera mirarlos, saliendo rápidamente del lugar. Todos quedaron en silencio, los mayores mirándose entre ellos.

-¿Ella estará bien?- pregunto Mikey con curiosidad y preocupación.

-No te preocupes- Leo apoyo su mano sobre la cabeza del menor. –Ella solo necesita tranquilizarse- Mikey suspiro con tristeza pero, de pronto, sintió que lo alzaban.

-Mejor vamos a dormir- Raph se hecho al menor al hombro, como si fuera un simple costal de papas. A pesar de las quejas del menor, no lo soltó. No paso mucho tiempo para que los demás siguieran su ejemplo, asegurando todo en el lugar y cerrando con llave la puerta.

En aquel cuarto, mientras sus hermanos se preparaban para dormir, a Mikey se le encogió más el corazón y sus ganas de llorar aumentaron: pudo notar la cicatriz que cruzaba sobre uno de los ojos de Raph, también pudo notar un pedazo faltante del caparazón de Leo, las marcas de quemaduras viejas presentes en algunas partes del cuerpo de Donnie e incluso las múltiples cicatrices que ocultaban aquella cintas negras.

-¿Estás bien?- pregunto Donnie preocupado, al mismo tiempo que se acostaba a su lado. La cama era bastante grande y habían decidido a dormir esa noche juntos, solo para disfrutar su primera (en años) y última noche con el menor.

-Si…solo…- lo miro un momento, para después suspirar y dirigir sus ojos a su regazo cubierto por una sábana blanca. -…necesito descansar, eso es todo- los mayores se miraron entre ellos, habían reconocido perfectamente la mentira pero no dijeron nada.

-Pues bien…- Raph apago las luces, yendo directamente a la cama y acomodándose junto a sus hermanos. –Que descansen-

-Buenas noches- aquella noche, ninguno de los mayores dijo nada mientras escuchaban los sollozos del menor. Fingieron dormir pero rodearon al menor con sus brazos, intentando tranquilizarlo…intentando transmitirle todo el cariño que ellos le tenían.

… … … …

-Buen día Mikey, ¿domaste bien?- Mistery le dio la bienvenida apenas entro a la cocina.

-Buenos días- bostezo, sentándose en la mesa. Frente a él, había tostadas con un vaso lleno de jugo de naranja. –He dormido bien…gracias por el desayuno- se sentía mucho más liviano que el día anterior.

-¿Y los demás?- pregunto tomando de su vaso.

-No lo sé- se encogió de hombros. –Cuando me levante ellos no estaban pero me dejaron una nota que decía que venga aquí en cuanto me despertara- por unos minutos hablaron normalmente, como si aquellos ocho años nunca hubieran pasado pero, de la nada, la puerta se abrió.

-Señorita Mistery…tenemos problemas- el sonido de las alarmas se podía escuchar de fondo.

-¿Qué pasa Jeremy?- pregunto con seriedad, al mismo tiempo que ambos se levantaban y se le acercaban.

-Nos atacan- los ojos de Mistery se abrieron de golpe, horrorizada con lo recién escuchado. Un ligero "¿Qué?" salió de la boca de la jefa, intentando digerir aquellas palabras. Mikey los miro ambos, sin creer que aquello estuviera sucediendo. Sin esperar más, empezaron a correr por el pasillo. –Los robots de destructor están atacando en la sala principal, por suerte no son de los grandes- los recién llegados miraban con asombro la escena frente a ellos: algunos robots estaban destrozados en el piso y haciéndoles compañía había algunos cuerpos humanos que no se movían.

-¿Qué haremos?- pregunto Mikey mirando a su compañera.

-Carajo…- respirando profundo, dejo escapar un fuerte rugido, llamando la atención de todos los presentes. -¡Oigan tontos, aquí está la jefa de la resistencia! ¡¿Me quieren?!- los robots dejaron a sus víctimas y empezaron a avanzar hacia ella. Corrió hacia ellos y con agiles movimientos logro encerrarlos en una puerta trampa en el piso. –¡Escúchenme, no nos queda mucho tiempo, así que agarren todas las armas que puedan y salgan rápidamente del lugar!- pronunciando un fuerte "¡a la orden!" hicieron lo que les ordeno. Ella se dio vuelta, chocando contra alguien. –April…- ambas se miraron con seriedad.

-Yo me encargare de ellos, tu y los demás lleven a Mikey a la torre de Destructor- le sonrío la pelirroja.

-Gracias- asintió y empezó a correr hacia el pasillo más cercano. -¡Vámonos chicos!- las tortugas la siguieron rápidamente. April los miro irse pero un ruido la obligo a mirar otro lado, encontrándose con que los robots salían de la trampa con rapidez.

-Les deseo suerte- con aquel ultimo murmuro, se dirigió a donde estaban los demás civiles. Solo esperaba que todo saliera bien.